Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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No solo el terrorismo: el verdadero desafío es la libertad

En Internacional/Mundo por
Tiempo de lectura: 4 minutos

Por Martino Díez y Michele Brignone

Todavía nos quedan muchos años que seguir oyendo hablar de yihadismo, pero no está mal echar la vista de vez en cuando un poco más allá, hacia un Oriente Medio que después de décadas de hegemonía cultural islamista trata de dar un giro, cuando hasta en Arabia Saudí el príncipe heredero Mohamed Bin Salman anuncia que quiere abrir una nueva etapa a nivel económico y político, pero también cultural y religioso.

Aparte de las valoraciones sobre la viabilidad de esta proclama saudí, es difícil que la reforma religiosa que tantos invocan pueda llevarse a cabo realmente si no se toma en serio la insistente demanda que resuena desde 2011: libertad. Después de años de violencia yihadista, sectarismos, derivas neo-autoritarias, volvemos a partir de aquí. De lo contrario, nos adentraremos cada vez más en una guerra total. Sigue leyendo

Todos los caminos conducen al Mediterráneo

En Asuntos sociales por
Tiempo de lectura: 3 minutos

Los últimos acontecimientos en su entorno natural instan a Italia a hacer todo lo contrario al premeditado retraimiento de su flamante gobierno.

En 2011, coincidiendo con el inicio de la “Primavera Árabe”, las llegadas de inmigrantes y refugiados a las costas italianas se incrementan exponencialmente; la caída del régimen de Ben Ali en Túnez y la guerra civil en Libia serán la propulsión de un fenómeno que se reafirmará tras la muerte de Muamar el Gadafi. Libia se convierte en el principal país de tránsito hacia Italia, gracias a una inestabilidad que también ha generado el caldo de cultivo ideal para el brote de redes de traficantes de seres humanos. Sigue leyendo

Todavía queda mucho por frotar…

En Viñetas por
Tiempo de lectura: 1 minuto

El 4 de mayo ETA anunció su disolución. ¿El perdón a las víctimas? Con justificaciones y cuentagotas. Breve apunte: no se nos debería olvidar que todos fuimos y somos víctimas pues todos éramos susceptibles de portar una diana en la nuca.  A algunos valdrá esta escenificación, a muchos no. Lo que está claro es que todavía queda mucho por frotar y muchos años para dar sombra -que jamás olvidar- tanta sangre derramada.

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Patria, el relato de los resentidos

En Literatura por
Tiempo de lectura: 4 minutos

La ciudad y los libros. Estas eran las razones que esgrimía Fernando Aramburu, autor de Patria -uno de los éxitos editoriales de España en los últimos dos años- para haberse salvado de ETA. En una entrevista concedida a La Linterna de Juan Pablo Colmenarejo, el autor donostiarra explicaba lo sencillo que podría haber sido para él haber terminado arrojando un cóctel molotov contra los txakurras en el centro de San Sebastián.

— “Si yo estuve en el mismo lugar, sometido a las mismas condiciones sociales, al mismo adoctrinamiento, cerca de la misma estética. ¿Por qué yo no empuñé armas y ese otro sí? El hecho de haber vivido en una ciudad es una gran diferencia respecto a haberlo hecho en un pueblo pequeño donde todos se conocen y donde el control de los ciudadanos es mucho más sencillo. Sigue leyendo

Impedimento fatuo

En Viñetas por
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Tiempo de lectura: 1 minuto

Un bolardo puede disuadir a algún fanático e incluso frenar la locura puesta ya en marcha pero ¿Qué hay de todo lo especulativo, de todos los preparativos, de las redes de mensajería instantánea con sus conversaciones encriptadas donde los terroristas fantasean con la muerte propia y ajena?

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En Asuntos sociales/Economía por
Tiempo de lectura: 6 minutos

Cuando el 11 de Septiembre de 2001 colapsaron las torres gemelas, asistíamos, bajo los efectos de un impresionante shock colectivo, a la macabra representación que simbolizaba el final de una era. Con ellas, se derrumbaba en aquel instante y sin darnos cuenta, todo un sistema político-social que había funcionado, no sin algunos altibajos, desde el fin de la segunda guerra mundial. Un modelo de pensamiento psicosocial y convivencia que había durado aproximadamente unos cincuenta años y que tanto había costado levantar sobre una Europa llena de cadáveres y tierra quemada.

Con el punto final a aquella guerra, y con su recuerdo vivo y perpetuo en todas las generaciones que la vivieron, todos los mecanismos políticos, institucionales, mercantiles, administrativos y sociales, se pusieron al servicio de una paz que debía amortiguar seis años atroces los cuales habían esquilmado a una sociedad cansada y afligida por tanta violencia, penuria y devastación. Sigue leyendo

Unos matan, otros mueren

En España por
Tiempo de lectura: 3 minutos

En las Facultades de comunicación creo que se sigue enseñando el llamado síndrome del foso de orquesta. Este concepto fue definido por el asesor de Ronald Reagan y se podría explicar de esta forma: en un debate un político sube a un escenario y explica de manera efectiva y sesuda su programa. Causa buena impresión. En el momento de la réplica, su rival sube al escenario y en el tramo de escaleras resbala cayendo al foso de la orquesta. En este caso, los titulares del día siguiente se centrarán en el resbalón y no en el debate ni las medidas propuestas.

Hay ejemplos diversos: desde la cuenta de twitter de Trump hasta la mosca de Obama o el hijo de Bescansa en el Congreso. En la actualidad española hay algunas figuras que saben de este fenómeno y juegan con él a su voluntad. Sin ese foso de orquesta no hubiera sido posible, por otra parte, el nacimiento de la posverdad, y la ideologización de cualquier concepto, incluso el de la vida humana. Sigue leyendo

Ignacio Echeverría y su tabla, contra el terror

En Asuntos sociales por
Tiempo de lectura: 3 minutos

Rondaban las nueve de la noche en Londres e Ignacio y sus amigos volvían a casa en bicicleta después de pasar la tarde patinando en un parque. Dicen algunos de los que pasaron por Borough Market a esa misma hora que prácticamente ni se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo. No había griterío ni masas de gente corriendo despavorida, acaso se habrían refugiado en algún local. Únicamente algunas personas tendidas en el suelo y algo de movimiento que podrían haber pasado medianamente desapercibidos a quien pasara rápido y distraído por un lugar tumultuoso como es el centro de la capital británica.

Ignacio sí lo vio y se paró –quizá un instinto protector de esos que adornan determinadas personalidades–; tres individuos iban por la calle cuchillo en mano y en ese momento uno de ellos estaba apuñalando a una mujer. Lo que no se explica es lo que ocurriría después: se bajó de la bicicleta, cogió lo primero que tuvo a mano –su monopatín– y embistió contra los terroristas. Sigue leyendo

Viaje de ida y vuelta: del feminismo político al feminismo ético (II)

En Mujer y género por
Tiempo de lectura: 6 minutos

Hace ya varias semanas que algunas mujeres, víctimas de violencia machista, se instalaron en la Puerta del Sol de Madrid y se declararon en huelga de hambre. Exigían, entre otras cosas, el tratamiento de la violencia machista como si se tratase de “terrorismo” y la formación de un gabinete de crisis en el Gobierno para abordar el creciente número de asesinatos a mujeres. Recordemos que, en solo dos meses que llevamos de 2017, ha acabado con la vida de casi una veintena de mujeres.

Parece este un buen punto de partida para recuperar lo que veníamos diciendo en la primera parte de este microensayo acerca del feminismo contemporáneo: si bien todos estamos de acuerdo en sus fines, la explicación que se hace de la violencia es tremendamente problemática. ¿Por qué?

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Cada vez menos libertad de prensa

En Periodismo por

Tiempo de lectura: 3 minutos

Tanto en la civilizada Europa como en los países del Este, en Asia y en Iberoamérica, la libertad de prensa se ha deteriorado en 2016, según el tradicional informe anual que elabora la organización Reporteros sin Fronteras (RSF). Tanto en Turquía como en China, Siria, Egipto, Irán; tanto en México como en Honduras; tanto en Rusia como en Hungría; pero también tanto en Alemania como en Francia, el Reino Unido o en España las medidas gubernamentales o las leyes para luchar contra el terrorismo han conseguido el pasado año que la libertad de prensa sea cada vez menor.

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El ciego que veía el Misterio (sobre las cicatrices del odio)

En Asuntos sociales/Pensamiento/Religión por
(AP Photo/Michael Sohn)

Tiempo de lectura: 3 minutosDesde que cayó el Muro no había vuelto a Berlín. Me encuentro una ciudad casi desconocida. Aquel Muro, símbolo de una escisión en dos de la humanidad, ha quedado reducido a una cicatriz en forma de reguero de adoquines que atraviesa la ciudad recordando aquel trazado infame. Cuando escribo estas líneas escucho con horror las noticias de un atentado en el mercadillo que rodea los restos de la iglesia memorial del káiser Guillermo, de nuevo otra cicatriz en sin maquillar de los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Hace pocos días que pasé por allí, camino del recinto que en la capital de Alemania han dedicado a la Topografía del Horror, la memoria del nazismo, donde en un tiempo la Gestapo urdía sus planes asesinos. Más horror, muerte, odio. Luego fui a Auschwitz-Birkenau. El gueto de Cracovia. Más vestigios de una ideología de muerte que, lejos de ser pasado, está tanto o más viva que nunca. Porque es la ideología que anula el corazón humano y lo ahoga en el odio, la barbarie, la desesperanza.
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El retorno imposible del soldado

En Cultura política/Democultura por
Tiempo de lectura: 4 minutos

La figura del soldado que regresa al hogar conforma un auténtico leitmotiv a lo largo de la historia de la narrativa occidental. Desde el Ulises de Homero al Travis Bickle (Taxi Driver) de Scorsese, podemos encontrar numerosos ejemplos de este arquetipo literario. La serie The Americans y la película Zero Dark Thirty muestran cómo el fenómeno de la guerra moderna (la guerra fría y el terrorismo internacional islamista) trastoca algunos de los conceptos nucleares de la temática del retorno del soldado al hogar.

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ETA

En España por

Tiempo de lectura: 5 minutosHay una  historia que repugna tener que contar. Una historia triste, con héroes olvidados y villanos enaltecidos. Una historia donde los buenos no ganan y los malos no pierden. Una historia que huele a sangre y  a plomo. Una historia de amenazas y chantajes, de secuestros y extorsiones. Una historia de bombas en los coches y tiros en la nuca: la historia de ETA.

Sin embargo, tan infame como la propia historia ETA es la idea que de ella se está contando. El relato que hace pocos años sólo era repetido por los propios terroristas y por los que expresa o tácitamente los apoyaban, ahora ha calado en buena parte de la sociedad española que ha interiorizado muchos de los principios de la cosmovisión abertzale. A tratar de desmontar alguno de ellos dedicaré este articulo.

I. Los comienzos

En primer lugar,  hablemos del mito fundacional. ETA nace en pleno régimen de Franco como oposición armada al mismo. Esto hizo  que muchos españoles que militaban en la causa antifranquista vieran con simpatía unas acciones que interpretaban que iban destinadas a provocar la caída de la dictadura y acelerar, en consecuencia, la llegada de la democracia. Nada más lejos de la realidad. ETA no quiso acabar con la dictadura franquista sino sustituirla. Prueba de ello es que son precisamente los años inmediatamente posteriores a la aprobación de la Constitución en los que ETA despliega todo su potencial criminal.

 

Muchos vieron con simpatía unas acciones que creían que iban destinadas a provocar la caída de la dictadura. Nada más lejos de la realidad.

 

Frustrar la consolidación de un sistema democrático que garantizase la libertad y la igualdad de todos los españoles, que albergase en su seno todas las opciones políticas y que reconociese la diversidad cultural y social del país se convirtió en su principal objetivo.

Aunque el proyecto político de ETA era incompatible con la incipiente democracia se hicieron importantes esfuerzos por tratar de integrar a todos lo que habían militado en la organización. Así, nada más morir Franco, hubo un indulto general  del que se beneficiaron 12.000 presos,900 de ellos presos por razones políticas, en 1976 una amnistía parcial y en 1977 una amnistía general que supuso la liberación de todos los presos de ETA. Es verdad que hubo militantes de ETA que aprovecharon la situación para reconducir sus vidas y abandonar en terrorismo, pero no es menos cierto que la organización aprovechó esta situación para coger fuerza e incrementar de manera despiadada la dinámica criminal.

Además, la estrategia de ETA esos años es especialmente macabra: pone en su punto de mira a militares y guardias civiles, tratando de provocar así una reacción golpista. Había que acabar con la democracia y ETA encontró un instrumento utilísimo para ello en los sectores mas reaccionarios e inmovilistas del régimen anterior.

II. Un proyecto totalitario

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Es importante recordar que ETA es una organización política. Esta es una idea que no por obvia hay que dejar de repetir –más aun cuando vemos las reacciones  que provoca en mucha gente oírla en boca de Pablo Iglesias o Monedero–. Los miembros de ETA no matan por sadismo, odio o perversión. Los asesinatos son fríos y calculados, obedecen a una estrategia. ETA quiere imponer una dictadura identitaria de corte estalinista sobre el País Vasco, Navarra y el llamado País Vasco francés y para ello recurre a la violencia. La violencia es una herramienta, en ningún caso un fin.

 

La violencia es una herramienta, en ningún caso un fin. Su proyecto totalitario sigue siendo el mismo.

 

Por lo tanto, no debemos olvidar que aunque ETA no mate, lo que sin duda es una buena noticia, la izquierda abertzale no ha renunciado a ninguno de sus objetivos. Su proyecto político totalitario sigue siendo el mismo, simplemente considera más eficaz para su consecución dejar la violencia. Estemos atentos, para no dejarnos engañar, por todos aquellos que, diciendo que condenan la violencia ¡venga de donde venga! –desconociendo que uno de los principios básicos de cualquier democracia es el monopolio de la violencia por parte del Estado–, comparten proyecto político con los asesinos. Además,  quien así se pronuncia está legitimando  la actividad terrorista porque ante un violencia injusta la respuesta violenta se vuelve justa.

III. No es democracia

Ante el relato que  nos habla de bandos enfrentados, victimas de todas partes y sufrimiento colectivo es imprescindible plantarse y poner pie en pared. Digámoslo claro: la democracia no ha tenido una oportunidad en el País Vasco desde antes de la guerra civil. A los cuarenta años de régimen de Franco hay que sumarle otros cuarenta mas de totalitarismo etarra. No hay democracia en donde te expones a que te peguen un tiro si te sales de la ortodoxia nacionalista. No hay democracia donde la gente huye  de sus pueblos y ciudades por pensar diferente. No hay democracia donde la gente habla en voz baja de política, o no habla directamente. La opresión social, política e institucional ha sido tan fuerte que se cuentan por decenas de miles los exiliados. Si a ellos les sumamos los centenares de muertos y el incontable numero de sometidos por el terror vemos que ha tenido lugar es un verdadero intento de limpieza étnica y política.

 

Ha habido un verdadero intento de limpieza étnica y política en el País Vasco.

 

Esta situación pone aún más en valor la actitud de algunos ciudadanos que han plantado cara al terror y se han atrevido a condenar públicamente los crímenes que se estaban cometiendo. Mientras muchos miraban –bien por complicidad, bien por cobardía– para otro lado , hubo héroes que se atrevieron a salir a la calle, jugándose y perdiendo la vida, a plantar cara a los asesinos. Son una minoría a la que además se sigue intentado silenciar. Antes molestaban a los asesinos y sus cómplices, ahora a los profetas del nuevo “tiempo de paz”.

Tiene lógica que aquellos a los que el terror etarra les daba importantes réditos en forma de votos o  de puestos de trabajo quieran que se pase página rápido y no se rebusque entre la basura (no vaya a ser que descubramos como se beneficiaron del sufrimiento de tanta gente). También que aquellos cuyo silencio cómplice, y dinero, se tradujo en estrellas Michelin o fama internacional nos intenten contar una narración de los hechos tan falsa como inmoral. Pero no la tiene la rapidez con la que el resto hemos asumido ambas cosas.

Fernando Savater escribió un articulo, que a todos recomiendo, al hilo de la casi victoria de los partidos constitucionalistas en las elecciones autonómicas vascas del año 2001.  El Partido Socialista y el Partido Popular fueron de la mano para ofrecer una alternativa no nacionalista. Jaime Mayor Oreja y Nicolás Redondo lideraron el proyecto, acompañados en el ámbito civil del propio Savater. En los años anteriores ETA había asesinado a Gregorio Ordóñez, a Miguel Ángel Blanco o a Fernando Buesa. Como en la Transición los militares o guardias civiles, o después jueces o fiscales, ahora los políticos de alguno de esos dos partidos se habían  convertido en objetivo prioritario. Las elecciones no se ganaron, pero abrieron, a pesar de la frustración, una rendija a la esperanza.

El articulo se titula “Viva el perder” y quiero que su ultimo párrafo sea también el de este artículo:

Sentirse animado o desanimado ahora es ya cuestión de carácter. Comprendo muy bien a los que, ante el olor y el color de lo que han sacado a flote estas elecciones, sienten la tentación de tirar de la cadena y marcharse dignamente. Pero yo prefiero acordarme de aquel ácrata, ‘tipógrafo que fue de La Moderna’ en el bello poema de Félix de Azúa, que gritó ante el pelotón de fusilamiento: ‘¡Viva el perder!’. Y permanezco junto a los que siguen jugando, aun sabiendo que hay tantas cartas marcadas. A los acomodaticios, a los resignados, a los amonestadores que todo lo adivinaron antes que nadie pero procuraron decirlo después, a quienes nos preguntan: ‘¿Habéis aprendido la lección? ¿Os arrepentís?…’, les responderemos la palabra sagrada con la que empieza la libertad: ‘¡No! Claro que no’.

Debate a cuatro

En Elecciones 20D/España por

Tiempo de lectura: 4 minutosEsta noche, los representantes del Partido Popular, Partido Socialista, Ciudadanos y Podemos se medirán en un debate histórico.

Nunca antes en la historia democrática de nuestro país se ha visto una confrontación, directa y en el mismo plató, entre cuatro partidos políticos en la televisión por ganarse el voto de la población. Principalmente porque nunca antes cuatro partidos se presentaban con opciones a la Presidencia, o al menos de influir determinantemente, si tenemos en cuenta los resultados de las últimas encuestas. De inicio, el encuentro ya ha dado mucho de qué hablar.

La defensa del PP estará delegada a Soraya Sáenz de Santamaría, de quien son más que conocidas sus tablas dialécticas en el Congreso. El resto de los partidos estarán representados por sus líderes – Sánchez, Rivera e Iglesias –  que tratarán de apretar el ritmo en una etapa clave de esta carrera de fondo. Sigue leyendo

Silencio, “s’il vous plaît”…

En Asuntos sociales por

Tiempo de lectura: 4 minutosHa dicho Hollande que lo de París ha sido un ataque a toda Francia. Aún más, Merkel se ha sumado y ha hecho extensiva la herida a la Europa toda de la fraternidad y de la concordia. Retóricas unitivas y consoladoras en medio de la barbarie, que se justifican por su intencionalidad última, y porque todo se perdona cuando todo calla y todos anhelan una voz a la que asirse.

Más descolocado me ha dejado el discurso de, entre otros muchos, Rajoy, que aseguraba que esto entero ha sido un golpe a la democracia, o el de Iglesias, dulce caudillo, que ha visto amenazado un estatuto de derechos. Renzi superponía la fuerza de la libertad a la fuerza de su enemiga la violencia, y así un luengo etcétera que me ha dado que pensar. Luego he observado desde el último anfiteatro cómo algunos tomaban la palestra desde la platea y los palcos más vistosos y voluminosos, y quemaban las banderas de Francia con monólogos encendidos en favor de la justicia y la equidad con las demás víctimas. Sigue leyendo

Banderolas, himnos y lemas: Todos somos Francia

En Asuntos sociales por

Tiempo de lectura: 3 minutos“Todos somos Francia”, “Todos somos París”, “#NotInMyName”, “#PrayForTheWorld” y ponte una bandera francesa en la foto de perfil de Facebook, lanza una proclama contra el terrorismo en Twitter, firma una campaña en Change.org y, a continuación, grábate cantando ‘La Marsellesa’.

Quienes pecamos de cínicos no podemos evitar la tentación de echar al carro de las habituales manifestaciones de cursilería generalizada la cantidad de banderolas de Francia que pueblan hoy los perfiles de Facebook. Es casi como si fuera parte de una obligación social, una muestra de buen gusto, demostrar lo muy unido que uno está a las víctimas de la masacre desde el sillón de casa.

Y, sin embargo, algo me dice que si el artículo terminara aquí estaría siendo injusto, me estaría equivocando. Bueno, hay algo cierto: las recogidas de firmas para pedirle al líder del DAESH que dejara de matar niños cristianos nunca le llegaron… Sigue leyendo

“Menos con Bildu y el PP”

En Elecciones 24M/España por

Tiempo de lectura: 4 minutos

A las cuatro de la tarde del sábado 27 de octubre de 1979 ETA asesinaba a tiros en la localidad de Villarreal de Urrechu (Guipúzcoa) al fotógrafo GERMÁN GONZÁLEZ LÓPEZ, militante del PSOE.

Con el asesinato del senador socialista ENRIQUE CASAS, la banda terrorista ETA culminó su macabra campaña electoral para las autonómicas vascas el 23 de febrero del año 1984, en la que además de asesinar a un candidato del PSOE pidió el voto para HB.

El 28 de abril de 1987 fallecía MARÍA TERESA TORRANO FRANCIA, ama de casa y militante socialista que había resultado gravemente herida en el ataque con cócteles molotov que siete etarras llevaron a cabo contra la Casa del Pueblo de Portugalete (Vizcaya) el 25 de marzo.

JOSÉ LUIS BARRIOS CAPETILLO, hijo de un concejal socialista, fue asesinado la noche del viernes 16 de septiembre de 1988 de un tiro en la cabeza a manos de dos etarras a los que su padre acababa de servirles una cerveza en el restaurante familiar en Santurce. Sigue leyendo

Seguridad absoluta

En Asuntos sociales por

Tiempo de lectura: 3 minutosEl accidente de un avión de Germanwings esta semana, que se estrelló con 150 personas a bordo en los Alpes franceses, y que presuntamente ha sido provocado por un pobre desgraciado (el copiloto) que, voluntariamente, lo estampó contra las montañas, da que pensar.

Sería un error quedarse únicamente en el jaleo que siempre se organiza cuando ocurre una tragedia de este tipo y que lleva a una búsqueda encarnizada de responsables que “podrían haber previsto” o “podrían haber adivinado” lo que iba a ocurrir, o el debate sobre si las medidas de seguridad que se aplican actualmente “son suficientemente seguras” como para prevenir con una precisión del 100% que no se vuelvan a producir incidentes como este.

Por supuesto que es un deber del Estado y de las compañías que trabajan, no solamente en el sector aeronáutico, sino en cualquier sector, trabajar al máximo para reducir cualquier tipo de fallo o error que pueda llevar a la muerte o poner en peligro a las personas.

Sin embargo, más allá de todo esfuerzo que pueda y deba realizarse, lo que se aparece como evidente es que quien quiera hacer daño (incluso mucho daño) puede hacerlo con una facilidad pasmosa. Es algo que he oído comentar a bastantes conocidos y amigos desde este martes, algunos de los cuales temían en su momento que pudiera tratarse de un ataque terrorista.

Cada vez que ocurre algo así, las noticias nos devuelven una y otra vez a la realidad de que, por muy avanzados que estemos como sociedad y por mucha tecnología y protocolos que empleemos, una simple coincidencia o un detalle puede mandarnos al otro barrio, incluso sin necesidad de que exista una voluntad expresa por parte de alguien.

Es algo que choca porque, a mi modo de ver las cosas, formo parte de una generación que no ha vivido (ni visto siquiera de lejos) una guerra. En el mundo en que vivimos, las guerras en las que participamos no tienen muertos (al menos no en televisión, si participa Occidente), las calles son seguras a cualquier hora, pocas enfermedades son irremediables si se detectan a tiempo, los muertos en carretera son cada vez menos, las personas creen que no envejecen, siempre que puedan pagarse un ‘lifting’, y, desde que me compré mi primer ‘smartphone’, Google Maps me lleva a casa cada vez que me desoriento.

Si a ello le sumamos el alto nivel de garantías y derechos sociales de que disfrutamos (no dejemos que la crisis empañe lo que, objetivamente, hemos alcanzado), el resultado es que muy rara vez alguien se ve en la tesitura de temer por su vida, y mucho menos de ser “atacado”, lo cual muchas veces provoca la deformación de que creamos que tenemos derecho a casi cualquier cosa.

Todo esto viene a cuento porque desde hace unos meses (en realidad más, pero no nos hemos querido dar cuenta) se cierne sobre la civilización occidental una amenaza terrorista que ha golpeado ya en Francia y Dinamarca en solo dos meses, y que este mes de marzo ha vuelto a hacerlo en Túnez, país que afronta un admirable proceso de democratización.

Vivimos en el punto de mira de los islamistas radicales de ‘Daesh’ y de los fanáticos que de vez en cuando se dejan ver entre los nuestros. Además, para cerciorarse de que lo sabemos, tratan constantemente de comunicárnoslo con la maestría del mejor maestro de cine ‘gore’.

Es algo con lo que tendremos que aprender a vivir, queramos o no, sin esperar que la cada vez más todopoderosa administración del Estado pueda hacer más que lo que hace para protegernos (que es mucho más de lo que nunca sabremos, quizá por que no estaríamos de acuerdo con ello).

Es solo una reflexión: no solamente un poco de mala suerte, sino también nuestro modo de vida y nuestros valores nos pueden costar la vida si así lo decide cualquier “iluminado”. Invita a repensar y a abrazar (o no) lo que somos, pero ahora con pleno conocimiento de sus implicaciones.

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