Revista de actualidad, cultura y pensamiento

UserImg Etiquetas

separatismo

Se acabó

En Cataluña/España por
Tiempo de lectura: 4 minutos

O tendría que acabarse. Diez millones de papeletas incautadas. El sistema informático para el recuento de los votos del 1 de Octubre, tumbado. Cualquier fondo público que se pudiera desviar al secesionismo, intervenido y controlado por el Ministerio de Hacienda.  Los artífices de la organización del 1-O, los ejecutores de los portavoces públicos y mediáticos, detenidos. Sigue leyendo

Al pan, pan, y al separatismo, separatismo

En Cataluña/Periodismo por
Tiempo de lectura: 2 minutos

Al pan, pan, y al vino, vino” es un refrán español que aconseja hablar sin rodeos y llamando a cada cosa por su nombre. Creo que debe aplicarle al fenómeno político que tiene como escenario Cataluña.

Dentro de la serie de errores que se han producido y se producen en el caso catalán, uno de ellos ha sido el de no utilizar correctamente los términos. Y en este caso, los partidarios de la separación han ganado la partida y han conseguido que casi todos los periodistas y medios de comunicación usen las expresiones “independencia”, “independentismo”, etcétera. Sigue leyendo

1714, 1914, 2014… ¡Feliz Navidad!

En Asuntos sociales/Cataluña/España por
Tiempo de lectura: 3 minutos
Imagen de la Tregua de Navidad de 1914, durante la I Guerra Mundial

Se nos termina 2014. Se acerca la Navidad de un año que ha sido díficil, muy difícil, y en el que la convivencia entre los españoles ha sufrido varapalos importantes. Cabe esperar que muchas sobremesas de Nochebuena sean algo más tensas, quizá incluso tristes, de lo habitual.

Este ha sido un año, además, marcado por las referencias bélicas, entre las que destacan, por encima de todo, el centenario del comienzo de la I Guerra Mundial y, debido al interés político de algunos, el final de la Guerra de sucesión (1714) con el sitio a la ciudad Barcelona.

Aprovechando la cercanía de las fiestas y las conmemoraciones, quería presentarles un suceso, relativamente poco conocido, que tuvo lugar la Navidad de 1914 en el frente occidental de la I Guerra Mundial. En un lugar donde combatían alemanes, escoceses y franceses, cerca de la localidad belga de Ypress, en medio de los mutuos bombardeos, de la suciedad de las trincheras y de los cadáveres congelados, algunos centenares de hombres mugrientos celebraron la Navidad de un modo extraordinario, que ha sido magníficamente adaptado al cine por el director francés Christian Carion.

La tregua de Navidad

Tras casi cinco meses de enfrentamiento y desgaste en las trincheras, la víspera de Navidad se produjo un hecho maravilloso, algo de una humanidad pasmosa. Los propios combatientes acordaron una tregua a espaldas de sus mandos para celebrar la fiesta y acabaron celebrando juntos una Navidad que ha pasado a la historia. Les dejo que vean un momento de la película:


La tregua dio lugar a algunas imágenes inéditas en la historia bélica. Algunos ejemplos son la celebración de una misa del Gallo en pleno frente, la noche del 24 de diciembre, y a la que acudieron los tres ejércitos. O la celebración de partidos de fútbol entre las “selecciones” de los mismos ejércitos que horas antes trataban de matarse. También se produjeron escenas de confraternización y mutuo conocimiento que todavía hoy asombran a quienes las contemplan.

[metaslider id=690]

 

Una oportunidad de encontrarnos

Muchos de aquellos hombres no serían ya cristianos más que por tradición, con toda seguridad. Tampoco lo es, a un nivel más evidente, la sociedad en la que el nacionalismo pseudo-religioso y las ideologías clasistas tratan de enfrentarnos. Sin embargo, la contemplación del misterio de la Navidad –Dios que se entrega a los hombres como un niño de pecho– les unió aquella noche de forma fraternal.

Para muchos hogares, Navidad no es más que una celebración de la familia y esa sola festividad justifica sentarse a la mesa, por lo menos una vez al año, con parientes, hermanos, primos, tíos, padres, a los que en muchas ocasiones no se estaría dispuesto a soportar en otra circunstancia.

Cada año ocurre que somos capaces de abrazar a algunos que son casi como desconocidos para nosotros en comparación con nuestras relaciones más cercanas, pero a quienes nos sentimos unidos por un vínculo insalvable, un vínculo familiar.

Eso no quita que haya diferencias, ¡vaya si las hay!. Uno puede imaginarse las discusiones que tendrían también aquellos hombres sucios, cansados y cubiertos de manchas de sangre que salieron de sus trincheras aquella noche del 24, pelados de frío, para celebrar la Navidad con el enemigo.

Y, sin embargo, ellos sí fueron capaces de entender aquella noche en qué consiste ser hombre, y de reconocer en el otro a alguien a quien se parecían más que a quienes trataban de enfrentarles. ¿Somos capaces nosotros?

Ojalá que esta Navidad sea ocasión de encontrarnos con los nuestros, sean de donde sean, tanto si es para disfrutar del entrañable clima familiar como para poner de manifiesto las diferencias políticas (o futbolísticas) en las discusiones de sobremesa. La convivencia real con los nuestros es lo único que puede salvarnos de las guerras de puro y salón (ahora también de Twitter), las que son solo ideológicas, las inventadas.

Si además son ustedes católicos o cristianos de alguna denominación, entonces, todavía más, únanse para celebrar que en palabras del Barioná de Jean Paul Sartre:

«Me desborda la alegría como una copa rebosante. Soy libre, tengo mi destino en mis manos. (…) Tenemos que ser dichosos –le dice a su mujer–: te quiero y Cristo ha nacido».

‘Barioná o el hijo del trueno’. Jean Paul Sartre

¡Qué tengan una feliz Navidad!

España ha fracasado

En España por
Tiempo de lectura: 3 minutos

España ha fracasado  ¿Cuál fue el error del régimen del 78? ¿A qué nos enfrentamos? ¿Qué es España?

Nuestra España, la que vive y convive desde hace siglos con más pena que gloria (aunque con más gloria que muchas otras naciones) ha fracasado y se dirige hacia el desastre más absoluto.

El último intento por salvar los muebles lo protagonizaron hombres a quienes hoy se llama héroes por asumir sobre sus hombros la inmensa responsabilidad de guiarnos hacia la democracia.

La transición que admiró al mundo fue, sin embargo, la última estocada a una comunidad ya herida de la que se ultiman los preparativos para el funeral. Los catalanes seremos, según parece a día de hoy, quienes cierren definitivamente el ataúd.

¿Cuál fue el error? ¿En qué parte de nuestra tortuosa historia nos desviamos del camino iniciado por nuestros antepasados? ¿Tiene sentido España hoy?

Estas preguntas me han inquietado durante largo y han aflorado con especial fuerza ante la incapacidad de nuestros dirigentes de oponer al proyecto secesionista más que tecnicismos y formalidades (empeoramiento de la economía, salida de la UE, ilegalidad de la consulta, derecho internacional…) que, si bien son ciertas, no satisfacen ni por asomo la exigencia de comunidad de los catalanes ni del resto de españoles.

Una definición de comunidad

Algunas de las respuestas las he encontrado en una crítica del italiano Luigi Giussani a quienes creen que “se puede construir la comunidad como convergencia desde fuera para realizar tal o cual cosa” (‘Educar es un riesgo’, Ediciones Encuentro, página 87).

Por el contrario juzga que la naturaleza de la comunidad radica en la “unidad profunda que nace de la convivencia provocada por una estructura común“, estructura que el define como el “modo de acercarnos a todas las cosas” y de “afrontar el problema del ser“.

2013_2_18_PHOTO-71a634f61d88288d62a90d1b119e6258-1361194927-81
Viñeta publicada en Lainformacion.com

El error de la Transición

A la luz de esta definición, parece evidente que el último y mortal fracaso de nuestra comunidad fue, precisamente, el ampliamente venerado ” espíritu de la Transición”, con sus luces, pero también con unas sombras insalvables.

La Constitución y la España que pensaron aquellos grandes hombres que tanto lucharon por España fundó una actitud cobarde,  plasmada en la concesión definitiva a quienes exhibían como ideal la falta de compromiso con el proyecto español y con la propia comunidad.

La España democrática que conocemos nació muerta y es ahora cuando su putrefacción,  su corrupción original,  empieza a ser insufrible.

En lugar de proponer, o más bien hacer el esfuerzo intelectual e histórico de reconocer el fundamento, la naturaleza genuina, de la comunidad española y depurarlo de los restos de quienes en épocas pasadas quisieron monopolizarlo con sus ideologías, la España democrática ha incidido en la diferencia de los españoles a cambio de salvar la existencia del Estado Español.

Una vez más, nuestro pecado original del autodesprecio, la mezquindad y la pequeñez de miras, nos ha dejado vendidos ante quienes solamente querían repartirse los despojos de nuestra España.

Y todavía hay quien quiere ver en el mayor desmembramiento  de nuestra comunidad, la vía federal, una solución. A ver si triturando un poco los huesos conseguimos mantener de nuestro lado a los buitres por un tiempo.

Una propuesta valiente

En medio del ambiente de luto generalizado, es cierto que se ha colado en los últimos tiempos un poco de luz.

Discretamente, hay quien se ha atrevido a defender el proyecto español con una visión de España fresca y moderna pero en la que los viejos españoles -que no españoles viejos- o al menos yo mismo me veo capaz de reconocerme.

Les recomiendo fervientemente que vean el discurso íntegro de la plataforma Libres e Iguales del pasado 11 de septiembre, con motivo de la celebración en clave separatista de la Diada de Cataluña.

En caso de que no tengan tiempo para disfrutar de los casi 31 minutos de vídeo, vean al menos a partir del minuto 17:14, que es cuando comienza una nueva definición de España.

Ir al inicio