Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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PSOE - page 3

Rajoy es el único que lo ha entendido

En Elecciones 26J/España por

En el spot de Ciudadanos ‘Héroes anónimos’, difundido el pasado mes de mayo, uno de los clientes acodados en la barra de ese bar que podría ser cualquiera encarnaba (pretendidamente) toda la sabiduría y la lucidez del pueblo español: “Yo creo que aquí solo hay uno que lo ha entendido”. Y señalaba a Albert Rivera, en la pantalla del televisor. El hombre, que peina canas, acredita barba blanca, gasta gafas de pensador anónimo y reparte flores verbales a su alrededor, erró en el quién de su sentencia. Efectivamente, aquí (en España) sólo hay uno que lo ha entendido. Pero no es Rivera. Es Rajoy. Sigue leyendo

[Más de] Cuatro aspectos en los que has perdido la soberanía

En Elecciones 26J/España por

Una de las grandes pegas del mandato representativo, como avisara Rousseau, es la eventual alienación de la soberanía nacional en la clase política, si se difumina el vínculo institucional entre mandante y mandatario –ciudadano y diputado–. Al final, acaba convirtiéndose el período de elecciones no ya en el único momento de libertad y democracia (así decía el teórico francés), sino en una negociación mercantil, en la que las partes –votantes y partidos– negocian sus intereses, y no están dispuestas a dar más de lo necesario como contraprestación para conseguir lo suyo. Sigue leyendo

La Ley al margen de la ley: la insumisión en España

En Cultura política/España por

En 1960, uno de los juristas y filósofos políticos del nazismo, Carl Schmitt, salió en defensa de la democracia ante lo que interpretó como un regreso a las actitudes que permitieron a Hitler cometer las mayores atrocidades en defensa del “más alto valor”, la raza alemana. Lo hizo en una conferencia titulada La tiranía de los valores, en la que advertía de la tremenda imprudencia en que algunos juristas alemanes venían incurriendo durante las últimas décadas al introducir los “valores” descubiertos por la filosofía no solo en las leyes sino incluso en sus decisiones jurídicas, allí donde la ley establecida no alcanzaba a permitir una decisión judicial.

Según Schmitt, el peligro consistía en que “el impulso hacia la validez del valor es irresistible y la contienda de quienes valoran, inevitable“. Un sistema judicial y una política que fundamentase su acción en la lógica del valor, en lugar de en la ley positiva (la aprobada por el poder legislativo) caería en el razonamiento según el cual “el precio más elevado nunca puede ser muy alto para el valor más elevado y tiene que ser pagado”. Sigue leyendo

Pedro el breve

En Elecciones 26J/España por

No les falta razón a quienes, desde el PP, baten palmas con las orejas ante el más que previsible acuerdo entre IU y Podemos. Un acuerdo que, si aceptamos como válida la radiografía que arrojó el mapa electoral del 20D, colocaría a dicha coalición como segunda fuerza política, con 6,1 millones de votos (1,1 millones menos que el PP y cerca de 600.000 votos más que el PSOE). Sigue leyendo

Las trampas dialécticas de Sánchez: ¿Qué votaron los españoles el 20D?

En España por

¿Qué votaron los españoles el pasado 20 de diciembre? Hay muchos tipos de respuesta a esta pregunta. Unos aseguran, insistentemente, que se votó “cambio”. También se ha repetido, desde muchos foros, que los españoles han impuesto a los diputados la “obligación” de “dialogar y entenderse”, para llegar a “acuerdos y pactos”, sin que haya consenso en quién debe formar parte de ese diálogo y ese entendimiento. Sigue leyendo

Ahí tienes tu casa: adórnala (I)

En Cultura política/España/Pensamiento por

¿Un Gobierno “reformista y de progreso”?

Las dificultades que afrontan nuestros dirigentes para configurar gobierno o los primeros pasos de los nuevos partidos en la política institucional son asuntos que, de un tiempo a esta parte, acaparan la atención de los medios y de la población en general. Bienvenido sea. Sin embargo, quizá no convenga ilusionarse con que el renovado interés por la política que manifiestan jóvenes y adultos provenga de una ciudadanía ilustrada. Muchas veces, seguimos las noticias sobre partidos y campañas con el mismo espíritu que atendemos el resto de noticias: por ver qué hay de nuevo. Lo cual en absoluto es despreciable. Sigue leyendo

Vayamos poniendo fecha

En Elecciones 20D/España por

Una simple mañana en el Debate de Investidura ha bastado para saber que no va a haber Gobierno posible. Alusiones, reiteraciones, críticas, achaques e incluso descalificaciones han plagado unos discursos más propios de una campaña electoral que de un Parlamento.

Por si había alguna duda, se ha evidenciado la falta de entendimiento suficiente tanto para formar como para permitir formar un Ejecutivo: el Partido Popular y Podemos no van a votar ni abstenerse en favor de la coalición PSOE – Ciudadanos. Esto es política, y la política, tal y como defendían Anthony Downs, Klaus Von Beyme y demás teóricos reduccionistas, tiende más a semejarse a la economía que a la consigna armónica de la unidad en la diversidad.

Pero dejando de lado los ataques e improperios que los representantes de esta sociedad se lanzan de asiento a asiento, el debate evidencia lo que la mayoría de los españoles augurábamos. Primero, que aquí no hay quién se entienda (por más que se alce la voz) y, segundo, que los discursos empiezan a coger un color llamativamente electoral.

Claras son las posturas de Podemos y PP, visto que no consiguen lo que quieren: sillones, carteras y el control de determinadas instituciones como el CIS (ojito a la importancia de esta herramienta para un partido que tan bien ha sabido estudiar el mercado electoral) además de determinadas medidas políticas o, en el caso de los segundos, sea el hecho simple y directo de gobernar.

Con este panorama, ambos quedan en una posición de beneficio cero de cara al acuerdo y les obliga a marcar un discurso aguerrido y directo. La formación de Iglesias ataca duramente al PSOE, acusándole de deslealtad a su ideología y presentándose a sí mismo como el partido puro de la izquierda. Mientras, el PP se mantiene en sus trece argumentando su legitimidad gubernamental en su mayoría parlamentaria e incidiendo en el punto débil de los socialistas: la estabilidad y recuperación económica.

Podemos: acusa de deslealtad al PSOE y se presenta como el partido puro de la izquierda.

Algo más enrevesada parece la estrategia de Ciudadanos, aunque la intervención de Albert Rivera deja entrever lo que hay bajo el agua. Parecerá difícil de entender su acercamiento al Partido Socialista si, primero, no ha habido ningún guiño especial durante la campaña y, segundo, desde un inicio el propósito de formar gobierno parecía una temeridad. Sin embargo, después de escuchar su discurso en la Cámara y su feroz crítica al PP, el cual se presentaba como un candidato más factible a ofrecer su apoyo que el PSOE y con más opciones de gobernar, ha quedado claro que no ven salida alguna a unas próximas elecciones.

Ciudadanos: primero un acercamiento a la izquierda, después, un ataque al principal partido de la derecha.

Rivera comenzó el asalto a los populares en los puntos flacos tradicionales como la corrupción, el proteccionismo de los intereses empresariales y las puertas giratorias, pero también se lanzó a los puntos que los propios populares utilizan como escudo del miedo en su campaña: unas cifras de paro con las que no nos podemos conformar y la falta a su palabra sobre política fiscal en la campaña de 2011.

¿Es esto una declaración de intenciones? Primero un acercamiento al electorado de la izquierda, cuando tanto se le acusó de ser la marca blanca del PP y después un ataque al principal partido de la derecha. Por si acaso quedaba alguna duda, Rivera volvió a definir a su partido como un partido de centro y liberal. ¿Será esta la estrategia de Rivera ante la quimera de formar Gobierno y al ver que el resto de formaciones ya afila lanzas?

 

FOTO: Pedro Sánchez durante la sesión de investidura de este miércoles. PSOE

Hasta que salte la chispa

En Elecciones 20D/España por

Es un principio fundamental de la comunicación política que solo gana elecciones quien sale a ganarlas. Se trata del mecanismo de la profecía autocumplida: nadie quiere votar a un perdedor, por lo que obligamos a todo aquel que quiera cosechar nuestro voto a mentirnos a la cara. Es una exigencia del público.

Pasa algo parecido con las negociaciones para la investidura: quien se ve en la coyuntura de tener que buscar un acuerdo de una manera u otra –en este caso, el PSOE– será quien tenga que ceder más en sus condiciones. Es por ello por lo que los estrategas de los demás partidos se han enrocado en sus posiciones de forma aún más radical de lo que lo hicieron durante la campaña electoral con el objetivo de maximizar beneficios. Es el PSOE quien ha de moverse o hundirse y, por lo tanto, el juego para PP y Podemos consiste en tratar de que los socialistas recorran la mayor parte del trecho para pactar. Sigue leyendo

Debate a cuatro

En Elecciones 20D/España por

Esta noche, los representantes del Partido Popular, Partido Socialista, Ciudadanos y Podemos se medirán en un debate histórico.

Nunca antes en la historia democrática de nuestro país se ha visto una confrontación, directa y en el mismo plató, entre cuatro partidos políticos en la televisión por ganarse el voto de la población. Principalmente porque nunca antes cuatro partidos se presentaban con opciones a la Presidencia, o al menos de influir determinantemente, si tenemos en cuenta los resultados de las últimas encuestas. De inicio, el encuentro ya ha dado mucho de qué hablar.

La defensa del PP estará delegada a Soraya Sáenz de Santamaría, de quien son más que conocidas sus tablas dialécticas en el Congreso. El resto de los partidos estarán representados por sus líderes – Sánchez, Rivera e Iglesias –  que tratarán de apretar el ritmo en una etapa clave de esta carrera de fondo. Sigue leyendo

Mitinea , que algo queda

En España por

El verbo intransitivo mitinear no está recogido por el diccionario de la Real Academia Española, pero sí aparece en el Diccionario de español en línea, que lo describe como “dar mítines o participar en ellos”.

Pues bien, ahora que falta poco para que comience lo que oficialmente se denomina campaña electoral (lo anterior, lo que estamos viviendo día a día desde hace tiempo, se llama precampaña) conviene reflexionar un instante: dentro de unos días vamos a vivir rodeados, sobre todo por parte de la televisión, de mítines por todos los costados. Nos van a mitinear de lo lindo.

Y el mundo de la comunicación y del periodismo va a verse envuelto especialmente de las campañas electorales que desarrollarán los partidos políticos de cara a las importantes elecciones generales (para el Congreso y para el Senado) del 20 de diciembre. Son muchos los observadores que critican que las campañas electorales se han convertido en pura propaganda. Sigue leyendo

Con todos ustedes, la Nueva Política

En España por

Si usted  no es uno de los cinco millones de personas que estuvieron el 18 de octubre en el bar “Tío Cuco”  en el barrio de Canyelles,  Barcelona, este artículo le interesará.

El pasado domingo por la noche tuvo lugar en La Sexta, en el programa “Salvados”, el visionado del encuentro entre la tercera y cuarta fuerza política, en lo que a intención de voto se refiere, de nuestro país.

Con la banda sonora de la genial Whiplash, el programa comienza con un zoom out desde la carretera hasta Albert Rivera, algo impaciente en el interior del coche. Un par de planos más tarde, recoge a Pablo Iglesias. Y como dos viejos amigos del instituto a los que no  les va mal de todo, empiezan a charlar de esto y de aquello, de lo agotado que está el de la “coleta morada” (no es la primera vez que se lo escuchamos decir) y de lo extrañada que se queda la pequeña Daniela cuando a su padre le paran en cada esquina para el dichoso selfie. Sigue leyendo

¡Una de democracia!

En Cataluña/Elecciones 27S/España por

“Nosotros hemos intentado dialogar, pero el Estado Español nos ha fallado, se ha negado a reconocer la singularidad de Cataluña y su encaje dentro del proyecto español. No tenemos nada más que hablar.”

Con palabras similares a estas el presidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, pretende darle la vuelta a la tortilla –esto es, a su pretensión de romper con toda legalidad y separarse de España— y vender al mundo entero que su proyecto busca, en realidad, garantizar la democracia frente a la “opresión”. Sigue leyendo

El gran defecto del sistema

En Economía/Pensamiento por

Todo cambio ha surgido de un grito previo; del grito colérico y encabritado, de la indignación profunda, del sacrosanto: “se acabó“. Es furor desbocado, agresiva aversión al mal que ha poseído a todos los hombres de bien que por el bien han batallado, a sablazos sangrientos e incansables; es el motor de la santidad la ira santa, que ha de verse siempre completada por el amor del bien, por el deseo del fin.

No espere el lector encontrar en estas líneas crítica constructiva alguna. No espere el lector soluciones, fórmulas algorítmicas o la vacuna definitiva de nada: ni las tengo ni las huelo. Lo único que poseo en mi alma, negro e inflamable como el alquitrán, es un grito que se resiste a resignarse. Sigue leyendo

“Menos con Bildu y el PP”

En Elecciones 24M/España por

A las cuatro de la tarde del sábado 27 de octubre de 1979 ETA asesinaba a tiros en la localidad de Villarreal de Urrechu (Guipúzcoa) al fotógrafo GERMÁN GONZÁLEZ LÓPEZ, militante del PSOE.

Con el asesinato del senador socialista ENRIQUE CASAS, la banda terrorista ETA culminó su macabra campaña electoral para las autonómicas vascas el 23 de febrero del año 1984, en la que además de asesinar a un candidato del PSOE pidió el voto para HB.

El 28 de abril de 1987 fallecía MARÍA TERESA TORRANO FRANCIA, ama de casa y militante socialista que había resultado gravemente herida en el ataque con cócteles molotov que siete etarras llevaron a cabo contra la Casa del Pueblo de Portugalete (Vizcaya) el 25 de marzo.

JOSÉ LUIS BARRIOS CAPETILLO, hijo de un concejal socialista, fue asesinado la noche del viernes 16 de septiembre de 1988 de un tiro en la cabeza a manos de dos etarras a los que su padre acababa de servirles una cerveza en el restaurante familiar en Santurce. Sigue leyendo

La vieja vieja política… la de verdad

En Cultura política/Pensamiento por

Nos hemos acostumbrado ya a que los telediarios abran con noticias sobre corrupción, detenciones, irregularidades, contratos un tanto sospechosos y adjudicaciones a dedo: “Es la política, que viene con tara”.

Sin embargo, todo apunta a que estamos asistiendo a la evolución de la política, a un “cambio de ciclo” como dirían los más futboleros. Se ha acabado el tiempo de la vieja política y ha comenzado uno nuevo, en el que el ciudadano reclama más transparencia y participación, y entran pisando fuerte nuevos partidos.
Ante una oportunidad como la que se nos brinda, la de estrenar un tiempo nuevo, debemos recuperar la vieja vieja política, la de verdad, aquella que no corresponde como tarea únicamente a los políticos, sino, en la medida de sus posibilidades, a cada uno.

Debemos buscar y exigir una política verdadera, que busque el bien común y que sea capaz de sobreponerse a las diferencias para construir juntos, codo con codo.

Konrad Adenaue (Bundesarchiv)
Konrad Adenauer (Bundesarchiv)

No se puede concebir una regeneración sin una serie de puntos comunes que pesan más que cualquier ideología: Encontrarlos es la principal y más urgente tarea que debemos afrontar para canalizar cualquier esfuerzo reformador. Para apoyar en este esfuerzo, he elegido algunos fragmentos del discurso ‘El fin del nacionalismo’ de Konrad Adenauer, uno de los padres de Europa, que publica Ediciones Encuentro en el libro del mismo nombre.

  • “Las raíces de la cultura tienen su núcleo en un elevado concepto de la dignidad de la persona y en los valores de cada individuo.(…)la libertad personal es, y seguirá siendo, el mayor bien del individuo.”

Sencillo y claro: Si anulamos a la persona despojándole de su dignidad y de su libertad habremos perdido su esencia. Esto debería ser una urgencia para cada uno, no solo para el Estado.

Papá Estado no ha venido a salvarnos la vida y a eximirnos de cada responsabilidad. Que nadie se equivoque: su misión es facilitar y promover el desarrollo de la persona.

  • Un partido debe participar en las iniciativas de otros partidos, y si es necesario, también en sus métodos de movilización. Basta argumentarlo con la convicción de que ningún partido puede salvar al país por sí solo, y que los partidos tienen que cooperar por el interés del pueblo alemán.”

A cualquiera que haga un poco de memoria le vendrán imágenes a la cabeza de escenas asombrosas que se han vivido en debates, tanto televisivos como parlamentarios, donde lo único que importaba era descalificar al adversario. Si se daba el caso de que alguien –por extraño que parezca– propusiera algo razonable y justo, era vetado.

Los partidos no quieren reconocer propuestas interesantes de otros porque tienen la convicción de que eso sería rebajarse, perder votos y apoyos, someterse a los intereses de otros. La realidad es que deben colaborar juntos para construir para todos, escuchar a una parte de la población que pese a que no les ha votado, tiene el mismo derecho.

Los partidos no son enemigos, aunque ellos lo quieran ver así, son vecinos, son la voz de los ciudadanos; y los ciudadanos de la calle, de los barrios, construyen su espacio propio, lo hacen juntos porque de otra manera entienden que cada 4 años no pueden tirarlo todo abajo para volver a construir. Es contraproducente, nos mete en un fango del que es muy difícil escapar.

  • “El partido no puede reclamar el monopolio de la perfección para sí mismo. Todas las personas tienen fallos, y también todos los partidos.”

El problema presente en buena parte de los partidos políticos es la idealización del mismo, poner al partido y a sus intereses por encima de las personas. Esto hace el vacío entre la ciudadanía y sus representantes políticos, aparta de la realidad al propio partido y a las personas que creen en él.

  • “El pueblo tiene derecho a que todos los partidos le hablen clara, abierta y honestamente.”

Seamos realistas, la política en la que nos encontramos ha perdido una serie de valores necesarios para el buen funcionamiento de la democracia. Los partidos más “viejos” han perdido la credibilidad, están en juicios por sobres, maletines y desviaciones de fondos, y la respuesta que encontramos ante esto es un silencio revelador.>

Han entrado en un juego donde todo vale y todo es justificable para no caer. Recuerda un poco a la serie House of Cards, que tanto éxito está cosechando, quizá porque allí nos muestran a través de la cámara lo que aquí se empeñan en esconder.

Evidentemente, ese no es el camino. Es caer en la fragilidad más absoluta mientras te metes en un callejón sin escapatoria. Por mucho que lo alargues, al final encontraras el final, y para entonces ya será demasiado tarde.

  • “Una oposición parlamentaria no solo debe tener en cuenta los objetivos partidistas. Una oposición tiene que tener en cuenta los intereses del pueblo alemán, y ser capaz de poner esos intereses por encima de los del partido.”

Este proceso de fragmentación puede tener dos consecuencias. O sirve para alcanzar una mayor pluralidad, donde reine el debate y donde quepan más propuestas -cosa que nos beneficiaría a todos los españoles-, o sirve para que, donde antes discutían dos, lo hagan cuatro, lo que al final sería un cambiarlo todo para que todo siga igual.

Esta lección deberían estudiarla y aprenderla de memoria todos los partidos que se encuentren en la oposición después de estas elecciones. Por el bien de ellos y por el nuestro.

  • “El político solo puede hacer justicia a los problemas de la realidad concreta si es consciente de la conexión entre todas las manifestaciones vitales, incluidas las culturales.”

Un político, para trabajar a favor de los ciudadanos debe ser consciente de la realidad en la que se mueve. Un político debe “oler a oveja” y no refugiarse en grandes despachos que hacen de realidad paralela donde todo son sonrisas y apretones de manos.

Es algo que clama al cielo en periodo electoral: se pasan las largas jornadas entre besos y abrazos, pero desaparecen como magos una vez les asignan en el despacho o el escaño que consiguen. Quién no recuerda, en aquel famoso debate donde los ciudadanos de a pie hacían preguntas a políticos, el famoso café de Zapatero…

Estas, que pueden parecer cosas de sentido común, son la gran asignatura pendiente. La política surge por el interés de construir entre todos, por dar una estabilidad y una serie de mejoras. No debe ser para unos pocos, nos pertenece a todos y debemos trabajar en la búsqueda de ese bien común.

Revolcarse en la miseria

En Elecciones 24M/España por

rajoy y sánchez“La primera conclusión de estas elecciones es que el Partido Socialista ha alcanzado al Partido Popular”, dijo Pedro Sánchez ayer al empezar su valoración de los resultados electorales en España. Es cosa sorprendente. Cualquier otro menos creativo habría dicho algo así como “La primera conclusión de estas elecciones es que el Partido Popular ha alcanzado al Partido Socialista”.

El PSOE obtuvo en las elecciones municipales de 2011 un total de 6.276.087 votos, mientras que ayer le votaron 5.587.084. En torno a un 11% menos. Por otra parte, el PP obtuvo hace cuatro años un total de 8.474.031 votos, mientras que ayer recibió el apoyo de 6.032.496 personas. Casi un 29% menos.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que ambas formaciones concurrieron en 2011 en una situación excepcional: el PP obtuvo un apoyo muy superior al que acostumbraba, debido a que el PSOE estaba en sus peores horas.

Desde esta perspectiva, lo lógico sería mirar la evolución de los resultados desde 2007, si aceptamos que estas tuvieron lugar en un momento político de relativa estabilidad. Mirado así, la interpretación de lo ocurrido este domingo podría ser perfectamente la de una relativa vuelta de las aguas a su cauce para el PP, sin dejar de tener en cuenta el desgaste importante que ha sufrido (pierde 1,8 millones de votos en lugar de 2,44 millones de votos) y la de un estancamiento del PSOE en su peor momento (de 2007 a 2011 perdió 1,48 millones de votos y de entonces a esta parte ha perdido 689.003 votos más).

No el balde, el PSOE pedía el pasado 19 de mayo que “no había que comparar los resultados con los 2011” porque la situación “es muy diferente”. En realidad no lo es. El PSOE no solamente no ha sido capaz de remontar sino que sigue cayendo, y ahora sus votos los recogen en buena medida quienes sí han sabido tocar las las teclas para hacer bailar a los ciudadanos.

Por suerte para Pedro Sánchez, la espada de damocles que pendía sobre su cabeza hasta hace unos meses ha quedado mellada, al estrellarse contra unos malos resultados en Andalucía por su incapacidad para formar Gobierno. Susana Díaz ha mostrado sus cartas y no tenía más que doble pareja.

Por su parte, el PP se ha pasado de frenada y, pese a haber ganado las elecciones, va a tener que mancharse las sandalias y bajar a la arena política para conservar el suelo bajo sus pies. De no hacerlo, podría encontrarse en cuestión de una semana con que ha perdido prácticamente todo el poder territorial de un plumazo.

Más allá del “aviso” que algunos dirán que ha recibido (yo no estoy del todo seguro que haya sido un voto de castigo tanto como un verdadero cambio de liderazgo), quizá no sea un mal resultado para los populares (no hay que olvidar que han ganado y que son la primera opción de gobierno), y sea más bien una oportunidad para bajarse del caballo y empezar a hacer las cosas bien. No les queda otra.

Sobre el Laicismo y su visión del Hombre

En Asuntos sociales/Pensamiento/Religión por

Publicaba Servimedia hace un tiempo la siguiente información:

La secretaria de Igualdad del PSOE, Carmen Montón, es partidaria de “hablar de laicismo de verdad” y poner sobre la mesa acciones concretas para avanzar en esa línea. Lo dijo en una entrevista a Servimedia al hilo de los indultos concedidos cada año con motivo de la Semana Santa. “Tendremos que dar una vuelta a todo el sistema, y hablar de laicismo de verdad”, sentenció. En su opinión, es necesario “hablar de denunciar el Concordato, de sacar la religión de las aulas, de no financiar con fondos públicos la educación segregada que muchas veces está asociada a colegios religiosos”. Al hilo del reciente siniestro aéreo en Francia, subrayó que muchos ciudadanos “admiran” el laicismo que destilan sus autoridades y sus actos institucionales, y ese país “sería una buena referencia” para el avance de España.Sigue leyendo

Andalucía: análisis de resultados

En Andalucía/España por
elecciones
Fuente: EL PAÍS

 

Las elecciones en Andalucía, como ocurre la mayoría de las veces con los resultados electorales, sirven para poner el freno a los desvaríos de los gurús apocalípticos, y al mismo tiempo para dar pábulo a los de otros con no mayor credibilidad.

Entre los análisis que hemos desayunado la mañana de este lunes, jornada post electoral, hay conclusiones para todos: batacazo del PP, batacazo de Podemos, Susana Díaz cotiza al alza, Ciudadanos se come a UPyD, IU camino de la desaparición (este último podría ser cierto).

Lo que está claro es que, al igual que en los pasados comicios andaluces, las elecciones de este domingo se han producido en un clima especial como ocurrió en 2012, esta vez marcadas por la crisis y las profecías de la llegada del mesías con coleta, como en aquel momento por el vacío de poder y credibilidad del PSOE, tras el hundimiento del Zapaterismo y la explosión de los ERE de Griñan.

Así pues, los dos puntos más destacables de los resultados de este domingo son, por un lado la vuelta de las aguas a su cauce “natural” (victoria del PSOE) y la irrupción de dos nuevos partidos con una fuerza quizá inédita en nuestra democracia.

Por muchas ganas de revolución que tengamos (las revoluciones son siempre adictivas) y por más que agitemos los datos para augurar el batacazo del PP, no es serio olvidar que Andalucía es y ha sido siempre el patio de la casa de los socialistas (y como tal la han tratado), y que el PP no ganó las elecciones en 2012 por méritos propios (solo subió tres) sino por que el PSOE prácticamente no se presentó a aquellos comicios, en los que perdió nueve diputados (pese a lo cual obtuvo suficiente apoyo para poder gobernar).

No en balde, el PSOE manda en Andalucía desde que dejó de hacerlo Franco –se dice pronto– lo que hace, si cabe, más extraño que el mensaje de Díaz tras ganar la elecciones es que “quiere dejar una Andalucía mejor de la que le dejaron sus padres”. ¡Será que no han tenido tiempo!

Comentario aparte merecería la candidatura de Moreno, un tipo muy majete pero sin carisma ninguno, que llegó desde Madrid elegido a dedo tras ocupar la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, donde era la cara visible de los recortes en el sistema de ayuda a la dependencia y en los servicios de atención a las víctimas de violencia de género. Una jugada maestra.

El desconocimiento del candidato, sumado al desgaste gubernamental de la crisis hace comprensible el desgate que ha sufrido el partido, aunque a mi juicio no ha perdido respecto a los resultados de 2012 sino respecto a los de 2008, frente a un Javier Arenas curtido en batalla que en aquel año obtuvo el apoyo del 38,8% del electorado, un 12% más que el de este domingo.

Dicho lo cual, la primera e indiscutible conclusión tras el fin de semana es, guste o no guste, la resistencia de los adalides del denominado “bipartidismo” frente a la pretendida ansia de cambio de toda la sociedad que reflejaban los medios de comunicación. A día de hoy, PP y PSOE son los partidos con mayor representatividad política en aquella comunidad, por mucho que haya quien quiera arogarse la voz de la ciudadanía con peores resultados.

El segundo y no menos incuestionable veredicto es que, más allá de quienes han querido ver en los 15 escaños un “batacazo” electoral, lo cierto es que tanto la representación obtenida por la formación morada como la de los naranjitos (que han sacado 9 diputados) es poco menos que un “milagro político” en una democracia en la que no ha ocurrido nada semejante en las últimas décadas.

Más allá de las voces de quienes ven al lobo por todas partes (los mismos que disfrutan de predecir como irrevocable el apocalipsis bolivariano), lo cierto es que no sé si se puede hablar de que otro partido haya logrado algo parecido en la historia de nuestra democracia. La deforme percepción de la realidad a que a menudo inducen el miedo y las encuestas preelectorales no debe dejarnos apartar la mirada de que tanto una como otra formación política se han abierto un hueco muy reseñable en uno de los sistemas electorales más estáticos de esta España nuestra.

El espejo roto de la Democracia

En España por

Desde que comenzó el año, se aprecia una moda morbosa entre los votantes naturales de la derecha (si es que existe de eso en España) que consiste en preguntarse entre sí: ¿Oye, y tú a quién vas a votar?

Si bien no es extraño que empiecen a removerse las aguas conforme se acercan las muchas citas electorales a las que estamos llamados este ejercicio, lo que sí es novedoso es lo hagan en esta orilla.

Vertebra la moral política de una parte de la población una llamada a la prudencia —¡Prudencia!— antes de hacer una “locura” y votar a según quien, sin necesidad de referirse a quienes (obviamente) no son un reclamo para esta clase de votantes.

Pese a todo, en muchos parece como si quedara un resquemor tras tomar la determinación de, cual héroe odiseico, atarse al mástil de la virtud –la más alta de todas, según los grandes filósofos– y quedarse con las ganas de desahogarse: ¿Oye, y tú a quién vas a votar? (como si buscaran algún “disidente” a modo de tentación).

Y ya que hemos apuntado una metáfora, continuemos con ella. ¿O no son cantos de sirena las constantes encuestas que una y otra vez nos bombardean, espoleando la “furia” de unos, el “miedo” de otros, la “responsabilidad” de estos y la locura de todos?

Dijo un francés perspicaz que “cada nación tiene el gobierno que se merece“, algo que se ha repetido hasta la saciedad en esta nación nuestra, la española. Lo dijo en el siglo XVIII, cuando cada hombre votaba a aquel candidato que, según creía, representaba mejor sus propios intereses e ideas, sin ‘trending topics’, ‘encuestas de estimación de voto’ o minutos televisivos que le disuadieran de hacerlo así.

Ocurre, ahora que los gobiernos no son ya el espejo del sentir (y el pensar, por qué no) de la calle, sino una ponderación de reclamos, miedos, prejuicios, e ilusiones orquestados a un tiempo por los propios ciudadanos, los partidos políticos y por una abundacia tal de sobreinformación (valga la redundancia) que cualquiera se aturde con tan solo tratar de comprender. En un marco así: ¿Quién se arrogará el valor de votar por sí mismo?

Como consecuencia de ello, son los ciudadanos los que, a través de las muchas y variadas encuestas, modelan sus decisiones a modo de “pacto”, para terminar votando a unos políticos incapaces de pactar entre sí, pese a ser ese (y no el de los ciudadanos) su trabajo. En definitiva, o vota uno mismo, o votan las encuestas.

De la misma manera, parece que son los ciudadanos y no los políticos quienes han de hacer gala de su responsabilidad y prudencia, acudiendo a las urnas con la pinza en la nariz si es necesario, para obviar la podredumbre y la corrupción que, bajo toda apariencia, impregna las instituciones del Estado, del Congreso a los ayuntamientos.

Déjenme darle la vuelta a la imagen, ya que parece poco heroísmo para nuestro Ulises renunciar a su Penélope para quedarse con Circe. Si van a atarse a un mástil, que no sea el de la prudencia sino el de la verdad. Y si han de escuchar a las sirenas, que no sean las encuestas sino las noticias.

¿Oye, y tú a quién vas a votar?

Votaré a quien me represente, faltaría más.

 

Curar el cáncer con Coca-Cola

En España por

Un hombre va al médico aquejado con un fuerte dolor de estómago. El doctor, llamémosle PSOE, le estudia detenidamente y concluye, erróneamente, que el paciente tiene una úlcera gravísima. Rápidamente, le receta un medicamento buenísimo con una eficacia asegurada en el 100% de los casos. El individuo vuelve a casa y sigue el tratamiento al pie de la letra, pero el dolor de estómago no desaparece.

Decide pedir una segunda opinión y se dirige a un especialista llamado PP que anuncia tener la solución para los males de estómago. Confiado, se deja realizar muchísimas pruebas y espera impaciente el diagnóstico del doctor. “Usted padece una gastroenteritis aguda”, le dice equivocadamente. Le promete que si hace una dieta estricta y toma unas pastillas de última generación, su problema desaparecerá en poco tiempo. El hombre entusiasmado cumple a rajatabla las indicaciones del médico, pero su dolor se incrementa cada día. Sigue leyendo

El “eterno retorno” de Maquiavelo

En Cultura política/España/Pensamiento por
Niccolò di Bernardo dei Machiavelli

Maquiavélico” es un adjetivo que pronunciado pone los pelos de punta. La verdad es que la significación que le ha dado el pueblo castellano es desde luego serpentina e incluso algo tétrica: que actúa con astucia y doblez, se lee en el DRAE, y el mismo diccionario atribuye una acepción muy semejante a la voz “maquiavelismo“: modo de proceder con astucia, doblez y perfidia.

No seré yo quien contradiga la histórica voluntad popular. El intelectual italiano se lo tiene muy bien ganado.

A inicios de S. XVI sale a la luz la obra “Il Principe“, firmada por nuestro autor, sin duda alguna la obra de mayor renombre del téorico político. Estaba dedicada a Lorenzo de Médici, y es un haz de consejos políticos ordenados al objetivo de los “príncipes”, que al parecer es perpetuarse en el poder.

Sí, han leído bien: uno de los mayores pensadores en ciencias políticas (si se puede llamar ciencia a la política) saltó a la fama y a los libros de Historia por una cuestionable contribución a la Humanidad: una guía práctica para mantenerse en la cresta de la ola el político, y no para servir al pueblo cuyo gobierno presida (y no al pueblo que gobierne; al menos así debiera ser: la democracia es autogobierno, no la opción entre gobernantes).

La crítica filosófica mayoritaria lo enmarca en la tradición empirista, pero yo me atrevería a avanzar un paso más allá y acusarlo al pie de su tumba de descarnado nihilismo, a lo menos de absoluto indiferentismo: proclama a voz en grito la muerte del ser, la relatividad de la existencia.

Da igual cómo son las cosas en realidad; da igual si el sol sale desde Oriente y se pone por Occidente, da igual si el hombre es un sujeto de derechos por su inalienable dignidad, da igual lo moral o lo inmoral (¿qué es la moral sino la cristalización de años de convencionalismos sociales? ¡Vacua herencia…!): no importa lo que es, importa lo que aparece, cobra relevancia para nuestro “filósofo” únicamente lo que se pueda advertir en el devenir de los tiempos y sólo en la medida en que sea útil para el fin: poder, poder y más poder.

Si el pueblo quiere gladiadores, dale gladiadores y te amará. Ése es el sentido de la frase “panem et circenses” (pan y circo) del genial poeta latino Juvenal, que denunció airado la práctica despótica del Senado romano de contentar al pueblo para comprar el voto. ¡Así era fácil lucir el emblema SPQR…! (“Senatus Populusque Romanus“, el Senado y el Pueblo Romano). Ahora: ¿que el juego de los gladiadores era indigno e inhumano? ¡Ése es problema de los gladiadores…! No importa lo que sea el circo ni lo que sea un gladiador; me trae sin cuidado qué es el pueblo o qué es un votante: lo verdaderamente relevante, lo único que existe, la única verdad, es que si ofrezco gladiadores obtengo el poder.

Ése es el cimiento de “Il Principe“: la atención a los dos pilares que constituirán las verdaderas armas del “gobernante”. Por un lado, la divinización de la “Fortuna“, o la suerte del reino, la dirección que va tomando en su devenir histórico el Estado al frente del cual se halla el gobernante; y por el otro, la “virtú“, la capacidad del político para adecuarse al modus essendi de la nación, para someter a la ciudadanía a sus intereses individuales y entronizarse sobre la diosa Fortuna. El “príncipe virtuoso” será el que consiga darle al pueblo lo que quiere en cada momento y así ser amado por él. “Recuerda, Lorenzo, panem et circenses“, parecía decirle Maquiavelo a quien lo metiera en la cárcel, “con eso triunfarás”.

¿La aplicación práctica? Con un pueblo que se despreocupa imprudente y culpablemente de la política, ocúpate de su bienestar y su ocio y ríndete tributo en tu trono. ¡Qué bien vista estaba, qué bien caía en nuestra España de ayer aquella expresión tan luminosa: “no, yo es que paso de la política“! ¿Lo recordáis? ¡Ah, tonto…! Qué tontos éramos. Y hoy ya nadie pasa de la política.

Bien lo vio Nicolasín (que no el pequeño Nicolás), y así recomendó. Siempre que pueda, el político debe tener contento al pueblo, debe caer bien por ahí abajo: por muy perfectamente que haya hecho los deberes el candidato que se presenta a la reelección, nadie va a votar al capaz pero feo. Porque es iluso el que cree que hoy los ciudadanos votan: la mayoría absoluta la determina “el photoshop“; los medios de comunicación, las redes sociales y YouTube. Cuando el pueblo quiere sofá, dale sofá y el pueblo te amará; cuando el pueblo quiere sexo, drogas y rock ‘n’ roll… Pues ya sabes. Eso, y a ser populista.

Es curioso que en España nunca antes había importado tanto la corrupción política: es algo que por desgracia ya estaba ahí, y sin embargo es sólo ahora, sólo cuando descubrimos que lo que han robado entre el PP y el PSOE (disculpad la sinécdoque) equivale a lo que ha sido recortado en Educación o en Sanidad, cuando se alza la voz, se levantan los puños y se grita contra todo. ¡Ah, curiosidades de la vida…! ¡Si son los del panem et circenses de ayer…! El PP y el PSOE han conseguido en muy poquito lo imposible: que al español medio le importe la política. ¡Gracias Rajoy, Zapatero, Rubalcaba! Habéis logrado insuflar un adarme de seriedad en el vulgo.

Pero hay momentos en la Historia de cualquier pueblo, y bien lo sabía Maquiavelo, en que deja de valer la sentencia de Juvenal, porque el pueblo deja de amar a su Príncipe, como en aquellos Estados Generales en la Francia de 1789 que atravesaba una voraz crisis económica. En esos casos, la virtú debe adaptarse al cambio de Fortuna, y dominar con destreza y mano izquierda la situación. Claro que la mano izquierda llama a la derecha cuando se siente impotente, y ahí el consejo del pensador italiano: cuando no consigas que el pueblo te ame, y de hecho te odie, haz que te tema, o te derrocará su ira. El último Capeto no consiguió someter a Francia al régimen del miedo, y por eso fue el último, y lo último que vio una guillotina.

Ahí quedó la obra del deleznable estratega, hasta que en el S. XIX otro hombre de gran influencia lo desempolvara. Se trata ni más ni menos que del veneradísimo Friedrich Nietzsche, poeta alemán, y siempre poeta antes que filósofo. Normalmente, los fanáticos del gran nihilista pretenden olvidar (y hacer olvidar) que su ídolo era un ávido lector de Maquiavelo, y que él mismo confesaba su profunda idolatría. Probablemente porque no quieren dar lugar a la sospecha de que la teoría de la voluntad de poder (una profundización en el mismo tema, en la que se advierte un grandísimo paralelismo con su querido predecesor) es la consecuencia última de su filosofía enfadada, airada contra la tradición judeo-cristiana. “Si Dios no existe, todo está permitido“, se lee en Los hermanos Karamazov, del magnífico F. Dostoievski. Esto también es curioso. Y aún más que la mayor resistencia a la tiranía y a la opresión a lo largo de la Historia haya sido el discurso teológico, desde las Etimologías de san Isidoro de Sevilla o De Civitate Dei de san Agustín de Hipona hasta León XIII o Pío XII, y no la izquierda. Ahí dejo datos desparramados, y quien quiera, que piense.

Son muchos los estudiosos del tema que han jurado y perjurado que Adolf Hitler tenía a F. Nietzsche como lectura de cabecera. Todo parece indicar que el poeta era su Biblia personal. Hitler: aquel asesino despiadado, unánimemente encuadrado en los regímenes de extrema derecha. Pero no una extrema derecha estanca: Nietzsche ha sido uno de los máximos exponentes de la extrema izquierda hegeliana (esto sí que lo proclaman con orgullo, sacando pecho, sus seguidores fanáticos), al igual que su maestro, Arthur Schopenhauer, que fue a su vez discípulo del autor de extrema izquierda Ludwig Feuerbach, comentarista de Hegel. Y L. Feuerbach tuvo aparte otro gran seguidor (o quasi-plagiador de su obra): Karl Marx. Por lo que es de fácil deducción que K. Marx era tío de F. Nietzsche, y el comunismo y el nazismo parientes mucho más cercanos de lo que se piensa.

Hoy no es posible un régimen del terror en el Estado, no mientras el Estado siga siendo de Derecho. Pero sí que cabe una nueva forma de virtú que se haga con el favor de la Fortuna cuando el pueblo odia a su Príncipe: la Revolución, la Rebelión, la Resistencia.
Es muy fácil: sólo hace falta carisma, liderazgo y algo de habilidad. Bueno, y hacerse con “el photoshop” que compra las mayorías, claro. No hay más que decir lo que todos sabemos, pero con tonos enfadados y exaltados, y conseguir que el pueblo, enfadado y exaltado porque ya no tiene panem et circenses, vea en uno la expresión o la encarnación si cabe de la propia rabia, del propio furor. Porque a nadie de estos iracundos le importa nada más que mostrar su ira. Porque en un 28,3% de electorado español encabronado, a nadie le importa que un tal Pablo Iglesias ame la política chavista en Venezuela; a nadie le importan sus elogios etarras a Bildu (de los que de repente parece que reniega), al levantamiento de la izquierda radical y un etc que voy a cortar ahora mismo (me estoy cabreando mucho y no quiero acabar votando a Pablo Iglesias).

Un PP “virtúoso” que reniega de su programa electoral porque han cambiado los vientos de la diosa Fortuna, un PSOE “virtúoso” que pretende contentar a todos con sus últimas declaraciones cambiando completamente su discurso para adaptarlo a la ventolera de la diosa Fortuna, y un Podemos “virtúoso” que enarbola el levantamiento popular para recabar el electorado afincado en el huracán emergente de la novación (con un claro precedente en España) de la Fortuna. Un Pablo Iglesias que sólo vive en la cólera; que sólo tendrá oportunidades en la medida en que el pueblo esté enfurecido (al menos si continúa con su discurso actual). Bienvenidos a España, la España de los elegidos y no de los electores.

Esta es la verdadera corrupción política: la corrupción de la política; el Gürtel y compañía son meras consecuencias. Quizá alguna vez esta honorable profesión fuera anhelo de construcción y de progreso: hoy, que vemos que la corrupción es inherente a lo alto del sistema, que se ha ido generalizando en la copa de los partidos y de la administración, es palpable el maquiavelismo español, en la derecha y en la izquierda. Nos tratan como medios para su fin: el poder. Pero no carguemos las tintas y los fusiles contra los políticos: si el maquiavelismo funciona, es por la insensatez del pueblo, por su profunda estupidez, por su imprudencia; somos nosotros los que premiamos la doblez con nuestro voto, y nosotros los que posibilitamos y aun alentamos la corrupción con la idiotez que demostramos en las elecciones.

Decid lo que queráis de Rajoy y de Zapatero: a ellos los trajimos tú y yo, tu voto y el mío, dos conciencias engañadas (o que se dejaron engañar). La pregunta es: ahora que vemos, ¿aprenderemos de nuestros errores? ¿Eliminaremos el efecto atacando la causa, o dejaremos en la tierra la raíz de las malas hierbas? ¿Votaremos por panem et circenses, por sentimientos bonitos y laudables, por cabreos irracionales, o con seriedad y responsabilidad? El mañana, español, es tuyo y mío; el cambio en la política (el cambio a mejor), la reestructuración del sistema, está en tu papeleta y en la mía: de ti dependemos todos, así que ten cuidado. Vota con responsabilidad.