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Periodismo

Periodistas, ¿parte del problema?

En Periodismo por
Tiempo de lectura: 2 minutos

Decía Enrique Meneses que el periodista ha de entender su oficio como el de un aventurero. Ante cada obstáculo, cada revés del destino, se le presenta la oportunidad de probar su valentía, su raza.  Y puede que en  algunas honrosas ocasiones, cuando se haya metido tan hasta el fondo con un tema en el que los actores implicados tengan que emplear el soborno o manipulación para acallar su historia, se den las circunstancias para sacar a la luz su calado moral; ese que se aprendía más en las meriendas con Nocilla que en las cañas de la facultad.

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García-Viñó: el azote del grupo PRISA

En Periodismo por
Tiempo de lectura: 3 minutos

Manuel García-Viñó fue el crítico más riguroso a la hora de analizar la Novela en España, quizás también el que mejor conocía el género. Antonio García Trevijano ha sido uno de los pensadores más molestos para el poder en nuestro país antes, durante y después de la Transición. Txalaparta es una editorial abertzale conocida por dar voz a quienes no podrían publicar de otra forma, asesinos incluidos.

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Uganda, el país del millón de refugiados

En Mundo por
Tiempo de lectura: 4 minutos

El pasado 16 de febrero, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) anunció que Uganda había alcanzado oficialmente el millón de refugiados procedentes de Sudán del Sur. Si le sumamos el número de refugiados originarios del Congo y otros países limítrofes, la cifra llega hasta 1.400.000 personas.

Cada día a lo largo del último año, una media de 1.800 sudsudaneses cruzaron la frontera ugandesa. Más del 85% eran mujeres y niños. Quiere decir que apenas uno de cada diez personas que consigue escapar de Sudán del Sur es un varón adulto. Un dato que refleja la crudeza que vive un país azotado por los grupos armados y una situación crítica de hambruna.

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Los que consiguen escapar del caos y llegan a las puertas de Uganda, hablan de una violencia desmesurada y visceral. Relatos sobre casas incendiadas con familias en su interior, asesinatos en masa, ejecuciones ante los ojos de esposas, madres e hijos, violaciones múltiples o niños convertidos en el brazo ejecutor de la guerrilla.

Desde su independencia en 2011 de Sudán del Norte – justificado principalmente por la orientación islámica del gobierno de Jartum – Sudán del Sur se ha visto envuelto en una disputa de poderes entre el Presidente Salva Kiir y el vicepresidente Riek Machar, representantes de los intereses dinka y nuer respectivamente, las etnias mayoritarias de un territorio rico en petróleo. Sin embargo, en el país conviven hasta ocho tribus diferentes, que se unieron de forma unánime en una votación histórica por alcanzar la independencia en 2011 y que ahora, se desangra por los intereses particulares de las élites políticas y económicas.

Aunque en la tarea de acogida también han ayudado otros países como Sudán (del Norte), Etiopía, Kenia, la República Democrática del Congo o la República Centroafricana, es Uganda quien se lleva la mayor parte. Con la llegada en masa de los refugiados, el gobierno de Yoweri Museveni se está quedando sin suministros para abastecer las necesidades de toda la población migrante. A esta llegada masiva se suma la problemática de la corrupción en la gestión de los fondos y el retraso en el pago del presupuesto acordado. En julio de 2017, Uganda solo había recibido el 21% de los 674 millones de dólares acordados por la comunidad internacional para el mantenimiento y ayuda de los refugiados de Sudán del Sur. Situación que aún se agrava si sumamos la necesidad de atender a los refugiados provenientes del conflicto del este del Congo.

El déficit de fondos en Uganda está mermando significativamente las capacidades para entregar ayuda vital y servicios básicos clave. En junio, el Programa Mundial de Alimentos (World Food Programme) se vio obligado a recortar las raciones de alimentos para los refugiados. Las clínicas de salud que operan en los asentamientos del norte del país proporcionan atención médica vital con una capacidad de recursos muy limitada, tanto a nivel de personal como en relación a los medicamentos.

El periodista Manuel González en una de sus visitas a los campos de refugiados en Uganda

Un drama que afecta a toda la región

El horror y la necesidad también sintetizan la vida en el oeste del Congo. Una zona que los grupos rebeldes han convertido en una especie de salvaje oeste donde roban, violan y asesinan a la población, especialmente de las zonas rurales que es donde están las minas de coltán y otros minerales demandados por la industria tecnológica. Atractivos que motivan y financian el negocio militar y que sirven de pretexto a los mercenarios para lograr sus réditos personales en forma de dinero, joyas, sexo y sangre. El Congo lleva más de 20 años con esta herida que no cicatriza y que empuja, cada día, a más de 400 personas al exilio.

Desde diciembre de 2013, cuando estalló la crisis en Juba, más de dos millones de sursudaneses han huido a los países vecinos y se calcula que otros tantos están internamente desplazados. Si tenemos en cuenta que antes del conflicto el país contaba con nueve millones de habitantes y que la cifra de muertos es incalculable, se entiende que estamos hablando de una de las crisis humanitarias más graves de los últimos 20 años en África. Sin olvidar que decenas de periodistas y más de 80 cooperantes internacionales también han perdido la vida desde el inicio del conflicto, estrechando el suministro de información y de ayuda humanitaria, ya que muchas ONGs y agencias de comunicación han decidido abandonar el territorio.

Imagen del periodista Manuel González en su viaje por Uganda

Otro de los pilares en detrimento es la escolarización. Las aulas – esqueletos de madera cubiertos con lonas resquebrajadas – acogen a más de 200 niños. En ocasiones, las lecciones se imparten directamente al aire libre por la falta de espacio en las barracas. Muchos niños de los campos están abandonando la educación porque las escuelas más cercanas están demasiado lejos para acceder; y eso en África se traduce en distancias considerables, ya que es fácil cruzarse por los caminos rurales con niños que caminan kilómetros hasta la escuela.

Es difícil cruzar una frontera ugandesa sin pasar cerca de un campo de refugiados. Uganda se ha convertido en el limbo de más de un millón de personas. Atrapadas entre la guerra y la prosperidad convertida en ideal. Mandar a los jóvenes a la ciudad en busca de trabajos crueles y mal pagados se ha convertido en la única salida para muchas familias. Claro que, para muchos, tener familia se convierte en el primero de los problemas.

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Interpretando la inmigración en España a través de Zizek

En Cultura política/Pensamiento por
Tiempo de lectura: 3 minutos

La situación que se vive actualmente en las costas del sur de España con el tema de la llegada masiva de migrantes africanos ha acentuado un problema con enorme calado popular, más si cabe tras la decisión de acoger en territorio español a los tripulantes del Aquarius tras denegarles el gobierno italiano el atraque en cualquier puerto italiano.

Quizá la llamada a la defensa de las sociedades nacionales frente a todo lo que provenga de fuera, la reafirmación de “lo nuestro” frente a “los otros, o simplemente el sentimiento de rechazo frente a aquel al que es considerado como diferente lleva a sostener y a movilizar la pasión de las gentes de las democracias occidentales. Y todo ello de la mano del miedo.

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Lo delicado del asunto es inversamente proporcional al modo con el que se estátratando a través de muchos medios de comunicación de masas y a través de las redes sociales. La viralización del contenido relacionado con los asaltos a la valla fronteriza entre Marruecos y España en redes sociales u otros canales de comunicación es tan inmediato como carente de verificación por parte de las personas que lo difunden.

La distorsión de los medios

Este ejemplo de transmediación en el que muchos sujetos receptores y distribuidores simultáneamente de noticias no ofrecen tiempo material al escrutinio de la noticia leída provoca un enorme daño a la imagen del problema mismo, afectando principalmente a algo tan importante en este tipo de asuntos como es la visión con perspectiva del problema.

Es imposible que se cree una opinión equilibrada desde el momento en el que pueden difundirse rumores sobre agresiones a miembros de la seguridad nacional española aprovechando la verdadera existencia de estos enfrentamientos, pero tergiversando ciertos componentes informativos que acrecentan la emotivización del lector y lo involucran casi de forma “estomacal” en los hechos, obligándoles a tomar parte por un uno de los bandos y así señalar de forma directa quiénes son “los buenos” y quiénes “los malos”.

La banalización por principio

Como escribe Zizek (2009) en su libro Sobre la violencia: seis reflexiones marginales, un no actuar puede ser mucho más violento que la acción directa, pero del mismo modo, es esencial no caer en reduccionismos simplistas que corran a activar la obligación de actuar, aunque sea de forma fútil, a la sociedad occidental a través de canales de comunicación que no hacen más que banalizar en muchos casos la raíz del conflicto. 
Zizek parte de una distinción entre tipos de violencias en dicho libro. En él establece que existe una violencia subjetiva (violencia tal cual, una agresión o la guerra, por ejemplo), la simbólica, referida al lenguaje y la violencia sistémica, aquella que es provocada por desajustes causados por los sistemas políticos y económicos y que son más difíciles de percibir, pero que a su vez dan explicación a muchos conflictos geopolíticos actuales y que se manifiesta en la miseria que millones de seres humanos sufren hoy en día y que les causa la muerte.

Para el filósofo esloveno, en occidente tenemos una ceguera selectiva que nos impide ver esta violencia sistémica que hace que no comprendamos determinados casos de violencia subjetiva y hace que no nos enfrentemos igual ante este problema como ante un atentado terrorista en el cual hay muchas menos víctimas mortales.

En resumen, esa violencia sistémica de la que habla, apoya gran parte de su discurso en el miedo a la diferencia. Como dije al inicio del artículo, quizá el miedo a lo diferente y desconocido sea uno de los pilares sobre los que resida el rechazo inicial ante los hechos ocurridos en la valla, pero lo peor es que dicho miedo hacia donde conduce es hacia un camino de apatía y de inmovilización por parte de la sociedad que, acompañado de unas políticas con claros fines económicos que proclaman el respeto a la diversidad por un lado, mientras que por el otro declaran la intolerancia a la ocupación de los espacios propios, pueden provocar un conflicto social inevitable en una sociedad más comunicada que nunca.

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10 libros a leer por el periodista literario

En Periodismo/Reminiscencias de una hormiga por
Tiempo de lectura: 3 minutos

La cronista Leila Guerriero (1967) desconfía de recetas que expliquen cómo escribir periodismo narrativo. En el recopilatorio de artículos Zona de obras (Círculo de Tiza), no construye decálogos ni destila axiomas. Simplemente, pinta su forma de trabajar, por ejemplo, sus encierros de 16 horas frente al ordenador, sin teléfono ni correos electrónicos, contando, tachando y puliendo con una concentración monacal. Zona de obras, como destaca diestramente Juan José Millás en su reseña La trastienda de una india, es “un libro de misterio, una pesquisa detectivesca sobre la necesidad de narrar. En otras palabras: sobre la necesidad de leer”.


La lectura de ficción y no ficción, de poesía y de cómic, adiestra el oído del cronista y alecciona sobre la cimentación, la estructura, sobre los silencios, las elipsis, las oralidades y, antes que nada, sobre la forma de mirar. Por eso, enumeramos varios de los artículos y libros que, según la india de Junín, integran su caja de herramientas.

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1. Operación Masacre. El periodista argentino Rodolfo Walsh relata la matanza en 1957 de un grupo de 12 amigos a manos de las fuerzas del Estado. El único crimen de los chicos fue reunirse en un apartamento para escuchar un combate de boxeo. Según Leila, el autor podría haber optado por componer un texto de periodismo de investigación con lenguaje notarial, en cambio decidió que los lectores “le tomaran el peso a lo que había sucedido”.

2. Sinatra está resfriado. El maestro Gay Talese, sin cruzar una sola palabra con el crooner, confeccionó el perfil de todos los perfiles.

Leila Guerriero/ Foto: Esther Vargas_Flickr
Leila Guerriero/ Foto: Esther Vargas_Flickr

3. Las vírgenes suicidas. El novelista Jeffrey Eugenides enseña cómo recrear una atmósfera desde las primeras líneas. A través de la descripción de la mosca del pescado, implanta en el cerebro del lector la idea de “la corrupción y la podredumbre de las cosas vivas”. Guerriero emula la técnica en su libro Los suicidas del fin del mundo para plasmar el quejido aceroso y premonitorio del viento en un pequeño pueblo de la Patagonia que sufrió una plaga de suicidios.

4. Guerriero aclara que leer ficción y poesía “produce humildad y omnipotencia” –y, por tanto, ganas de escribir-. Resalta lo mucho que aprendió exponiéndose a la “economía de recursos de Idea Vilariño, a la parquedad asesina de Lorrie Moore, a la severidad marcial de Fogwill, a la sensualidad desencantada de Scott Fitzgerald, a la hemorragia argumental de John Irving, a la tristeza tenue de Ethan Canin, a los rulos barrocos de Bryce Echenique, a la crudeza desencajada de A. M. Homes”.

contraportada

5. De Alberto Salcedo Ramos, premio Ortega y Gasset de Periodismo, alaba, entre otras, la recopilación de crónicas La eterna parranda (1997-2011) y El testamento del viejo Mile. Con este último (un perfil de un compositor de vallenatos) la autora reivindica un periodismo cultural que abandone las artes notariales y se atreva a abrir el cuadro y a enfocar con originalidad.

6. Messi. Leonardo Faccio amplió en este libro su perfil Messi, el goleador que nos despierta se va a dormir. Demuestra que los personajes mudos no son un obstáculo para el buen periodismo. Si no habla, vuélvete invisible y míralo vivir.

7. Hablemos de langostas. ¿Se puede escribir algo bueno sobre una feria anual de langostas? A partir de esta celebración anecdótica, Foster Wallace se zambulló en una “exploración de lo que estamos dispuestos a aceptar a cambio de obtener placer”.

8. El ladrón de orquídeas. Susan Orlean se pegó durante dos años al cazador de orquídeas John Laroche por los pantanos de Florida y publicó un libro acerca de las obsesiones a las que se agarra el hombre para nutrir su vida y soportar el absurdo.

9. Cuando en una entrevista pidieron a Leila Guerriero que aconsejara algunas lecturas, aportó varios títulos y añadió: “Ah, y cualquiera de Martín Caparrós”. En Zona de obras destaca el libro El Interior. El periodista se montó en un coche en Buenos Aires y recorrió 30.000 kilómetros por el interior de Argentina.

10. El caso Benedetti. Elvio Gandolfo elabora un ensayo inusual sobre la poca fortuna de los poemas de Benedetti en las antologías literarias de prestigio. Inventa un investigador ficticio que recibe el encargo de resolver ese enigma y relata sus pesquisas y quebraderos de cabeza. Para Guerriero es una estupenda pieza de “periodismo inclasificable”.

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Este artículo fue publicado originariamente en “Manjar de Hormiga“. Lo rescatamos para “gozadera” pública con el permiso y sorpresa de su autor. 

La verdad de George Orwell

En Cultura política/Historia por

Tiempo de lectura: 10 minutosFrente a otros novelistas, Eric Arthur Blair no se equivocó en la fecha. Siempre parece que se equivocan los autores de distopías, por exceso o por defecto, a la hora de situar en el tiempo la fecha de llegada de ese futuro lleno de miedos, marcado por el apocalipsis o habitado por el último hombre. Pero Eric, que había adoptado el pseudónimo de George Orwell, no lo hizo, al situar en 1984 la trama de su inmortal novela del mismo nombre; ese año aun sobrevivía, aunque escondiendo su debilidad terminal, la utopía comunista que denunció casi a contracorriente. Había muerto décadas antes el inspirador del personaje del todopoderoso cerdo Napoleón, pero el Animalismo revolucionario seguía vigente (al menos formalmente) y el todopoderoso Gran hermano perduraba todavía (aunque solo sobreviviría un lustro más a esa fecha icónica). Sigue leyendo

¡Diviértete hasta morir!

En Periodismo por

Tiempo de lectura: 3 minutos“En 1984, agregó Huxley, la gente es controlada infligiéndole dolor, mientras que en  Un mundo feliz es controlada infligiéndole placer. Resumiendo, Orwell temía que lo que odiamos terminara arruinándonos, y en cambio, Huxley temía que aquello que amábamos llegara a ser lo que nos arruinara. Este libro trata de la posibilidad de que sea Huxley, y no Orwell, quien tenga razón.”

(Neil Postman, Divertirse hasta morir, Prefacio) Sigue leyendo

Aguachirle popular

En El astigmatismo de Chesterton/España por

Tiempo de lectura: 2 minutosEl aguachirri o aguachirle es un coloquialismo muy propio de la temporada estival. Las malas terrazas, o sea, las que viven a base de braguetazos estacionales, suelen convivir con este calificativo despectivo año tras año. Los turistas regulares, confiando en el calado que durante todo el ejercicio ha tenido que causar el espíritu emprendedor anunciado a toda pastilla por televisión, ven desolados que otro verano más los hosteleros no han puesto ningún tipo de remedio a la mala calidad de sus productos. Sigue leyendo

Periodistas: mis profetas favoritos

En El astigmatismo de Chesterton/Periodismo por

Tiempo de lectura: 2 minutosDesde finales del siglo XVIII hasta bien entrado el XIX, la guillotina era la última parada de las ideas desbocadas y los actos consumados con alevosía institucional. Los ilustrados se las gastaban así. Con nosotros, te mantienes peinado. Sin nosotros, tu cuero termina en un cesto.

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Líneas a un amigo

En Periodismo por

Tiempo de lectura: 3 minutosUn homenaje póstumo, especialmente de forma escrita, suele adolecer de las siguientes características: es cursi, lacrimoso, está plagado de calificativos, amplifica las virtudes del fallecido, a veces busca revanchismos extraños, le cuelga medallas personales difíciles de encontrar en la hemeroteca, escenifica las circunstancias comunes que trazaron la relación; buscando dejar claro de todas las maneras posibles la cercanía con el extinto en cuestión. Sigue leyendo

La última lección de Adolfo Suárez

En Cultura política/Dialogical Creativity por

Tiempo de lectura: 6 minutos

«En 1980, Adolfo Suárez concedió una entrevista a Josefina Martínez del Álamo que se salía de lo habitual. Fue una conversación tan franca que sus consejeros decidieron vetarla. “Un presidente no puede ser tan sincero”, dijeron».

Los domingos de Abc publicó aquella entrevista con motivo de su 75 aniversario el 23 de septiembre de 2007. Hoy la ha rescatado ABC, por razones evidentes. La actualidad de los contenidos, más allá del personaje, es ahora más relevante que entonces. Los azares de su historia convierten esta entrevista en su última aparición pública, aunque aconteciera 27 años antes. Es su testamento político para nosotros.

Te recomiendo leer la entrevista entera: nos ayuda a recordar que en la vida pública siempre hay una persona detrás del personaje. Aquí reproduzco algunos párrafos directamente relacionados con la temática del blog, acompañados de una breve reflexión. Cierra esta nota su discurso electoral de 1977, con su famoso “puedo prometer y prometo”, que nos permite repasar con sus palabras lo que hizo, lo que dijo que haría y lo que efectivamente logró.

«—[los españoles] tienen derecho a conocerle. Si le votan, y si se ponen en sus manos, necesitan saber con quién se juegan el porvenir.

Sí. Ellos tienen derecho; y yo tengo la obligación de explicarme. Estoy de acuerdo. Y voy a procurar remediar ese desconocimiento; a darles una respuesta. Quiero utilizar más los medios de comunicación. La televisión sobre todo… porque en televisión soy responsable de lo que digo, pero no soy responsable de lo que dicen que he dicho… Tengo muchísimo miedo de cómo escriben después las cosas que he dicho […]

—Quizás el problema es también nuestro, de la prensa. Últimamente parece que algunos nos sentimos demasiado inclinados a ser protagonistas.

Sí. Yo noto ese afán de protagonismo. Algunos periodistas me preguntan sobre un tema político para tratar de convencerme de sus posturas. Entonces les digo: ¿Ustedes, qué quieren: saber mi opinión o convencerme de la suya?… Porque si vienen a hacerme una entrevista, les interesará conocer mi criterio, supongo. Y tendrían que escucharlo libre de prejuicios. Después, ustedes lo estudian, se informan y, si no les gusta, lo critican… Después, todo lo que ustedes quieran. Pero sólo se tienen presentes a ellos mismos. Escriben para ellos mismos… […]

Y noto, además, que algunos periodistas no intentan obtener los datos necesarios para hacer una información exacta. He hablado de Autonomías con un grupo de periodistas. Y les he dicho: ¿ustedes se dan cuenta de que han desprestigiado totalmente el estatuto gallego? Les pregunto: ¿lo ha leído alguno de ustedes? Y no… ¿Y han leído ustedes el título octavo de la Constitución?… Y no. […]

Así me va… Soy un hombre absolutamente desprestigiado. Sé que he llegado a unos niveles de desprestigio bastante notables… he sufrido una enorme erosión.

—¿Y por qué no intenta arreglarlo? Debe tener una solución.

Sí. Pero la tiene utilizando los mismos procedimientos; y no me gusta. No quiero convertirme en un hombre que busca sectores que lo cuiden, que lo mimen… ¡En absoluto, no va conmigo! Yo sólo digo que me juzguen por mis obras. […]

El 80 por ciento de lo que se escribe de mí no responde a la realidad… ¿Y qué voy a hacer? ¿Usted sabe lo que supone pasarse el día rectificando?[…]

Al final, he llegado a la conclusión de que los políticos son hombres como los demás. En el fondo, las cualidades que verdaderamente cuentan son las humanas.

Un político no puede ser un hombre frío. Su primera obligación es no convertirse en un autómata. Tiene que recordar que cada una de sus decisiones afecta a seres humanos. A unos beneficia y a otros perjudica. Y debe recordar siempre a los perjudicados… Gracias a Dios, yo no lo he olvidado nunca. Pero se sufre porque no puedes tomar decisiones satisfactorias a corto plazo para todos los españoles. Aunque esperas que sean positivas en el futuro y asumes el riesgo… Hay personas que no ven a los gobernados uno a uno… Yo los sigo viendo. ¡Les veo hasta las caras! Otro requisito indispensable en un político es la capacidad para aceptar los hechos tal y como vienen, y saber seguir hacia delante. Nunca puede sentirse deprimido. Tiene que continuar luchando. Confiar en lo que siempre ha defendido y en los objetivos programados a largo plazo… Pasar por encima de las coyunturas. Porque, a veces, las circunstancias pueden desvirtuar el destino histórico de un país. Y es preferible decir sí a la Historia que a la coyuntura. Yo lucho, intento luchar, contra esas coyunturas. […]

Hay que estar dispuesto a aceptar un grado enorme de impopularidad —como en una confesión hecha a sí mismo, arrastra las palabras—. Pero yo estoy dispuesto a eso. Lo estuve desde el primer día en que fui presidente. […]

Cuando en el año 77 se consolida la democracia y las leyes reconocen libertades nuevas, pero también traen aparejadas responsabilidades individuales y colectivas, empieza lo que llaman el desencanto… ¡El desencanto! Yo no creo que el pueblo español haya estado encantado jamás. La Historia no le ha dado motivos casi nunca.

Tuvimos que aprender que los problemas reales de un país exigen que todos arrimemos el hombro; exigen un altísimo sentido de corresponsabilidad. Y sin embargo, los políticos no transmitimos esa imagen de esfuerzo común… La clase política le estamos dando un espectáculo terrible al pueblo español. […]

Pero le hemos hecho creer que la democracia iba a resolver todos los grandes males que pueden existir en España… Y no era cierto. La democracia es sólo un sistema de convivencia. El menos malo de los que existen.

[…] Mi mayor preocupación actual es la convivencia. La democracia puede ser más o menos buena, pero lleva en sí unos altos niveles de perfeccionamiento. Y la perfección máxima consiste en la convivencia perfecta. Hay que crear las condiciones necesarias para que los españoles convivan por encima de sus ideas políticas; que las ideologías no dañen las relaciones de amistad, de vecindad.

Sé que es un objetivo posible; estoy convencido. Y si lo conseguimos, habremos hecho una labor histórica de primera magnitud. Por fin habríamos acabado con todas las previsiones de enfrentamientos históricos. La transición española dará un ejemplo al mundo.

El símbolo, para mí, es que sean amigos personas de partidos diferentes, pero amigos. Que por la mañana puedan ir a votar juntos, y después sigan charlando y discrepen, pero civilizadamente. Que no traslademos al país nuestro rencor personal. Que no ahondemos con diferencias políticas las diferencias regionales y económicas que ya existen. Diferencias que, además, tampoco son insalvables… ese es mi auténtico objetivo. Esa sería mi compensación.

[…] Cualquiera sabe lo que dirá la Historia dentro de 30 o 40 años… Por lo menos, pienso que no podrá decir que yo perseguí mis intereses.

Admitirá que luché, sobre todo, por lograr esa convivencia; que intenté conciliar los intereses y los principios…, y en caso de duda, me incliné siempre por los principios.

[…] Yo suelo decir que me he empeñado en un combate de boxeo, en el que no estoy dispuesto a pegar un solo golpe. Quiero ganar el combate en el quince round por agotamiento del contrario… ¡Así que debo tener una gran capacidad de aguante!…

Es una imagen que refleja bien mi postura. Si en mis decisiones públicas hubiera un pequeño ingrediente personal —el más mínimo— derivado de las ofensas que he recibido, en ese mismo instante me marcharía. Porque estaría cometiendo los mismos errores que se han cometido históricamente. Caería en las equivocaciones de esos políticos que, por razones personales, llevaron a España a enfrentamientos muy graves.

A veces cuesta un gran esfuerzo mantener esta actitud… A mí me han estado insultando de una forma tremenda… Y yo he seguido saludando con el mismo gesto, con la misma intención, hasta con el mismo afecto, a la persona que me insultaba.

[…] Eso es tener un cierto sentido de responsabilidad —de nuevo su voz se vuelve hacia sí mismo—… de responsabilidad histórica… que la da el cargo. Yo he sido siempre un hombre responsable.
Y también me influye la ilusión que conservo. La ilusión de que es posible conseguir lo que me había propuesto. Los políticos se rinden, a menudo, porque no ponen todo el esfuerzo necesario para alcanzar la meta; porque priman los objetivos a corto plazo. Pero yo todavía tengo una enorme ilusión. La misma que tuve toda mi vida».

Como habrás visto por las fechas, unos meses después de esta entrevista Adolfo Suárez dimitió. Sus palabras y testimonio fueron diluyéndose. González y Aznar no supieron aparcar con igual rotundidad los intereses particulares o ideológicos del bien común. A Zapatero y Rajoy expresiones como “bien común” o “Historia” les quedan grandes. Es como si les avergonzara pronunciarlas.

Suárez repasa en esta entrevista los males propios de la incomunicación, que incluso un hombre de su talla y éxito profesional sufre terriblemente en primera persona: la falta de veracidad y confianza, la difamación y la mancha del buen nombre, la imposibilidad de encontrar un terreno común para el debate cuando al otro le interesa más vencer que encontrar ese espacio común. Al tiempo, reconoce la necesidad de una comunicación más plena y sincera, más transparente, del político con los ciudadanos, aunque eso le lleve a encajar muchos golpes bajos y dolorosos. En esta entrevista denuncia ya las enfermedades más terribles del Periodismo y la Política en España: el espíritu partidario que vela por los propios intereses, siendo un mal ejemplo y alentando más a la división y al odio que al encuentro y la sana convivencia.

Suárez subraya con lucidez que la democracia es sólo una forma de regular la convivencia, la menos mala, pero también la más exigente. Lo es porque nos obliga a todos a vivir en diálogo, que es mucho más difícil que limitarse a mandar u obedecer. Vivir en diálogo nos exige escuchar y renunciar a los prejuicios, nos exige exponernos tal cuál somos, nos obliga a purificarnos de nuestros intereses y caprichos particulares, por legítimos que sean, en nombre del bien común. Nos exige trabajar juntos, codo con codo, abrazados al radicalmente distinto, pero hermano.

Por último, nos revela parte de su secreto: la responsabilidad, la ilusión y encajar todos los golpes sin devolver ninguno. Quien quiera entender, sabrá quién fue su maestro en poner siempre la otra mejilla. Nos deja un gran testamento político que es a un tiempo un gran un testimonio personal.

Merece la pena repasar los vídeos del especial de RTVE “Muere Alfonso Suárez”. Aquí, un aperitivo: su “puedo prometer y prometo” en la campaña electoral de 1977, que nos ofrece un ángulo muy distinto que la citada entrevista, aunque reconocemos en ambas a una y la misma persona. Gracias, Presidente.

Este artículo fue publicado originalmente en el blog de su autor y es reproducido aquí con su permiso.

Dar gracias, ¿por qué?: la experiencia de Dorothy Day

En Religión por

Tiempo de lectura: 4 minutos

Dorothy Day no es de esas personas planas, que no molestan o dejan indiferente. Siempre fue extrema, en su vida, en sus posiciones y en su personalidad. Vivió su vida consumiéndola y consumiéndose en una intensa búsqueda de la felicidad.

Nace en 1897 en Brooklyn, Nueva York, en una familia protestante de clase media. No parece que su entorno familiar haya sido de lo más acogedor debido a un padre frío y distante. Pero la joven Dorothy, de una gran inteligencia, se apasiona por la literatura y se evade de esta manera. Los autores que más le atraían eran los que hablaban de las condiciones de vida de los pobres como London o Finger. En su adolescencia, se aleja de la religión porque ella misma dice:

“No vi nunca a nadie (en la iglesia) quitarse el abrigo para darlo a los pobres. No vi nunca a nadie, dando un festín, invitar al ciego y al paralitico…No quería de una caridad que se reserva a un pequeño grupo de gente (…)” (Day, 1952, 39) (1)

A los 16 años acaba con antelación el colegio y se inscribe en la Universidad de Illinois para estudiar periodismo. No aguantará mucho tiempo en los pupitres universitarios y nunca acabará sus estudios. Rápidamente sale a la calle para contar como malvive la gente de esta época y trabaja para varios periódicos anarquistas y de izquierdas. Su padre se niega a que Dorothy vuelva a la casa familiar y ella experimenta entonces el frío y el hambre, subsistiendo con el poco dinero que le dan sus artículos. También, milita como feminista y tras asistir a una manifestación para el derecho de voto, la encarcelan en 1917. Esa no será la única vez que esté en la cárcel, pasará allí varios periodos de su vida.

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Hay tierras que tienen que ser muy aradas par dar fruto

Empieza a rodearse de un círculo de artistas bohemios y pensadores anarquistas. Escribe una novela autobiográfica, The Eleventh Virgin, en la cual describe el ambiente en el que se mueve en esta época. Se enamora locamente de un hombre, Lionel Moise, y se queda embarazada de él a los 22 años. Por miedo a que la abandone, decide abortar. Él la dejará de todas formas poco después. Según los testimonios de varios de sus amigos (2) tras el abandono de Moise, Dorothy intenta suicidarse varias veces. Después de este trauma, se casa por despecho con un hombre que casi le dobla la edad y se dedica a viajar por Europa durante un año con él. Poco después y nada más volver a Estados Unidos se divorcian.

En 1925, se enamora de Foster Batterham, ecologista ferviente que le enseña a contemplar la naturaleza y con quién encuentra un poco de paz. De nuevo se queda embarazada y decide quedarse esta vez con el bebé. Batterham le deja la decisión a ella, no está ni a favor ni en contra. Estando embarazada, se opera un cambio en Dorothy, busca acercarse a Dios. De manera muy progresiva se acerca a la fe católica pero con un gran sufrimiento interior. Foster, el gran amor de su vida, es ateo convencido y le ha advertido que en caso de que se convierta, él no seguirá a su lado.

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Visibilizar mediante la palabra

En Asuntos sociales/Pobreza e inmigración por

Tiempo de lectura: 3 minutosMucho me temo que hay cosas que pasan sin hacer ruido, como si fueran invisibles, durante todo su trayecto vital. Y mucho me temo que hay personas a las que les sucede algo parecido: su vida ha quedado desenlazada de la del resto de sus conciudadanos, su presencia en este mundo parece no afectar en nada a la de los demás. Somos capaces de pasar a su lado sin percatarnos de su situación de extrema debilidad y soledad.

A finales de 2017 la Fundación del Español Urgente (Fundéu) decidió que “aporofobia” iba a ser entronada como la palabra del año –pienso ahora en la cantidad de palabras existentes, y se me ocurre que probablemente no conozco una competición más difícil de ganar que esta. Aporofobia, pues, que no es otra cosa que “el miedo a las personas pobres o desfavorecidas”, según nos informa la RAE apoyándose en la etimología de la propia palabra. Sigue leyendo

Forges: hacer historia dibujando historias

En Viñetas por

Tiempo de lectura: 1 minutoForges (Antonio Fraguas de Pablo) ha fallecido a los 76 años de edad. El afamado dibujante ya forma parte de la historia del Periodismo habiendo formado parte de las cabeceras más importantes a nivel nacional. En su recorrido ha pasado por diario Pueblo, donde debutó de la mano de Jesús Hermida, El Mundo El País además de revistas de humor como El JuevesPor favorHermano Lobo entre otras publicaciones como LecturasInterviú.

Su inconfundible estilo ha interpretado la actualidad social y política durante años abordando diversas temáticas, tonos, personajes y enfoques. Forges ha sido reconocido en numerosas ocasiones entre las que se cuentan su Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alcalá de Henares en el año 2016, la Medalla de oro al Mérito en Bellas Artes otorgada por el consejo de ministros en 2011 y la del Mérito en el trabajo otorgada en 2007.

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Periodismo contra las fake news

En Periodismo por

Tiempo de lectura: 6 minutosHace poco charlaba con una amiga periodista sobre la situación del periodismo en la actualidad. Mientras ella me señalaba el todavía fuerte condicionamiento de los medios y periodistas por instituciones públicas y privadas, yo, por mi parte, aceptaba estas premisas pero ponía el foco en otra cuestión: la dictadura del algoritmo. Sigue leyendo

Puigdemont, Comín y “el cámara” de Ana Rosa: los más pillos de clase

En Cataluña/España/Periodismo por

Tiempo de lectura: 3 minutosPara los periodistas poner “Puigdemont” en un titular es garantía de movimiento. El SEO convulsiona, se pone a hacer cabriolas, cada vez que alguien menciona la palabra y la persona de moda en lo que va de año.

Cada vez que el Armin Tamzarian de Gerona, azuza la actualidad, sabemos sobre qué nos va a tocar escribir ese día. Y lo aceptamos con la mueca del cínico hastiado, del picamiserias perplejo, al que no le ha dado tiempo a digerir todavía lo del 1 de octubre y ya está en el 31 de enero.

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Interiorizar el fact-checking para tener una democracia más avanzada

En Periodismo por

Tiempo de lectura: 3 minutosNo queremos que los políticos nos mientan. No queremos que la posverdad sea algo más que una palabra de moda. No queremos un periodismo complaciente. Y tampoco una audiencia que no escuche de una forma crítica. En definitiva, queremos una democracia más avanzada, y para ello tenemos que interiorizar el fact-checking. Nosotros lo llamamos ‘Pruebas de Verificación’, pero no es más que tener una visión crítica para con el discurso de nuestros políticos. O, dicho de otra forma, hacer un periodismo independiente y honesto. Trabajar para que la opinión pública goce de un filtro de calidad.

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Fernando de Haro: “La vida no hay que redescubrirla en cada generación, sino en cada instante”

En Entrevistas/Periodismo por

Tiempo de lectura: 11 minutosAunque lleva “doble vida”, sus rutinas no son discordantes. “De jueves a domingo me centro en la radio y el resto del tiempo me dedico más a los documentales y a los libros”, tiene dividida la semana pero su vida rebosa coherencia y búsqueda. Fernando de Haro (Madrid, 1965) es un hombre de mirada intensa, un indagador de la realidad que persigue asombrarse con lo sencillo, salir de sí mismo para contemplar el mundo con los ojos de otros.

Su versatilidad le ha llevado a trabajar en todos los campos del periodismo, ahora alaba el gusto de los madrugadores del fin de semana en COPE. Pese a ser “una palabra manida”, reconoce que difícilmente hay algo que supere al amor. No obstante, entiende el término con anchura. Fernando se casó “para el mundo” y siempre ha querido que su familia se pareciera a sus singulares viajes por Oriente. Es difícil encontrar una comparación para él, pero si la pasión se personificara, tal vez llevaría sus zapatos y un periódico bajo el brazo.
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Contra la corrupción, ejemplaridad

En Dialogical Creativity/Periodismo por

Tiempo de lectura: 3 minutos“¿Cómo voy a comprender a Francisco Granados?”, me preguntaba hace tiempo Mayra Ambrosio después de leer una de mis Impresiones, donde llamaba a los periodistas a liderar la comprensión sobre el difícil momento que atraviesa la comunicación pública –la vida pública, que se expresa en esa comunicación– en nuestro país. Entre las diversas reacciones que recibió el artículo –de todo tipo– es la que más me ha ayudado hasta el momento para desarrollar mi idea, y no es casualidad que esa ayuda venga en forma de pregunta.
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Jorge Bustos: “Lo que está haciendo Puigdemont es una españolada”

En Entrevistas/Periodismo por

Tiempo de lectura: 12 minutosLlevo un par de días enfangándome de artículos, recortes y exabruptos varios en Twitter; donde mi próximo entrevistado se desfoga mejor al estilo clásico, con los 140 caracteres que le dieron hechuras de polemista relamido de pluma ligera.

Me he masticado su última publicación, “Crónicas biliares”. Una suerte de apéndice literario de la RAE impregnado de excreciones de vesícula. Un placer de lectura para los que tienen cuatrocientas cosas por delante que leer. Sigue leyendo

Dudas sobre el futuro de los diarios digitales

En Periodismo por

Tiempo de lectura: 2 minutosNo debemos aceptar sin más que hemos llegado al fin del papel como soporte de los diarios. Ningún periódico digital está a la altura de uno de papel. El público lector sigue dando más valor a un producto que puede tocar. Y después de dos décadas de Internet ningún diario ha conseguido ganar más dinero en la web que con el papel.

Estas no son opiniones personales, sino los resultados de un profundo y documentado estudio de dos investigadores de una prestigiosa universidad norteamericana, que han analizado exhaustivamente la trayectoria de más de 50 diarios estadounidenses. Sigue leyendo

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