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Los felices: la cita trágica con la realidad de la generación de los 90

En Pensamiento por

Si naciste al final de la década de los ochenta o al comienzo de los noventa, puede que experimentes el colapso de la civilización occidental tal y como la conocemos hoy.

Este es el augurio que hace el catedrático Jesús G. Maestro en algunas de sus exposiciones públicas, como en la serie de vídeos relativos al análisis de la obra hispanoamericana ‘Cien años de soledad’, de Gabriel García Márquez. Esta, también, es la premisa del primer capítulo de la serie Colapso.

Cine y literatura, una vez más, confluyen en un mismo punto: las consecuencias que pagarán “los felices”; los hijos de la abundancia, del milenarismo, la pandemia, la extirpación del hecho religioso y de las dos crisis económicas mundiales cuando el sistema democrático moderno acabe fagotizado por sus propias dinámicas e incercias.

Realidad o idealismo: las dos perspectivas desde las que encarar el presente

A través de la exposición de su pensamiento -marcadamente influenciado por el Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno- Maestro no deja lugar a dudas en su interpretación sobre la situación general que está viviendo la generación milénica, también conocida como generación Y, que, literariamente, podría encontrar a su máximo representante en Meme Buendía y que en la realidad está referenciada en cada hogar que albergue a un tipo o tipa -aquí no hay distinción que valga-, que roce o supere por poco la treintena y que haya creído a pies puntillas los mandamientos del régimen democrático actual.

Hablamos de un bloque de gente que biológicamente llega a la edad adulta desvinculada de la cultura del esfuerzo. Adolescentes tardíos, afectivamente reventados, que todavía viven con sus padres. Que no tienen ni pueden acceder a puestos de trabajo acordes a la formación que el propio sistema, a través del clientelismo universitario importado del mundo anglosajón, les ha ofertado. Que están al calor del regüeldo que deja la élite del capitalismo cognitivo –término trabajado por Gregorio Luri-. Que prefieren las gratificaciones del mundo virtual que citarse con su realidad. Que diluyen su verdadero proyecto vital en excusas que intensifican su cobardía ante los hechos. Individuos, en definitiva, atiborrados de los estímulos y falsas profecías repetidas a bombo y platillo por vende humos “estartaperos” y sopla gaitas “de influencia efímera”, que sobreviven en su día a día a base de cafés descafeinados con leche desnatada en cuyas tazas serigrafiadas se pueden encontrar frases del tipo: “¡Ánimo! Tú puedes con todo. Que nadie se entrometa en tu búsqueda de la felicidad”.

Cuando en un Estado se alcanza el pico máximo de idiotización al que hemos llegado; donde hay que desilusionar a una masa de gente que cree que del cielo lo que cae es plástico blanco y no nieve; donde las instituciones boicotean diariamente y con impunidad manifiesta su propia credibilidad mediante la dialéctica de las siglas políticas, televisivas, culturales y genitales; donde la opinión pública se alimenta en el supermercado de las ocurrencias que son los nuevos tugurios digitales, donde se expresan en pobrísimo español “pensamientos” peregrinos sobre la comunidad, la amistad, el sexo, el amor, la vida, las drogas, el trabajo, el fútbol o la educación; y donde se dispensa en las farmacias Lexatin y Seroxat con vivo entusiasmo en plena simbiosis con el sistema sanitario; es en este estado general de las cosas cuando podemos decir, con la realidad de nuestro lado, que nos vamos al carajo.

Este es el perfil de persona y panorama general que quedará para enfrentar el día de mañana. Para estos sujetos se preparan las distopías culturales que arrasan en la nueva mutación online de las fórmulas televisivas de toda la vida. Este es el ocio que se consume hoy y se ensalza como obras elementales para entender el momento que nos está tocando vivir. Zombies que asolan a las comunidades organizadas, perros robots que persiguen a las personas hasta aniquilarlas o el circo tiránico de turno que se acerca a los gulags desideologizados para escoger al azar a los héroes de los juegos del hambre. “Granizo y fuego mezclados con sangre” en papel y en formato audiovisual.

Colapso en directo

No es baladí, por tanto, los esfuerzos de algunos creadores a la hora de recordar, mediante la aplicación narrativa, las consecuencias trágicas que devienen del triunfo del idealismo en la organización política y cultural. Por eso se siguen produciendo a granel historias del salvajismo colonial de los hijos de la Reforma o de la exploración de los límites de la crueldad humana por parte de aquellos que tecnificaron la muerte en los campos de exterminio alemanes. El objetivo es claro: recordarnos a dónde nos llevan los ejercicios de ilusionismo cuando se escapan del contexto artístico y se busca aplicación en la realidad. Recordando a Jesús G. Maestro, hablamos, en definitiva, de una comunidad de psicópatas, muchas de las veces altamente cualificados por vía académica, “que buscan las pisadas de don Quijote por los caminos de La Mancha”.

Reseñable en este propósito de desmitificar a todos los hijos del idealismo es el primer capítulo de la serie francesa Colapso, en cuya presentación, los personajes comprendidos en el rango de edad presentado con anterioridad, se enfrentan absolutamente desprovistos de herramientas al final del sistema democrático en el que se amparaban.

Realizada por el colectivo Les Parasites, esta serie ha cosechado un éxito rotundo en tiempos de pandemia recogiendo con menos artificio y más sutileza la experiencia de otros productos como The Walking Dead, Black Mirror o The Handmaid´s Tale.

La serie, narrada en pequeños capítulos, viene a explicar qué ocurriría si las democracias modernas -y por ende todos sus sucedáneos- terminaran por derrumbarse en lo que los ingenuos denominarían “de la noche a la mañana”. A diferencia de otros artefactos distópicos, la presentación de dicho colapso no se da con tintes orwellianos en tiempos más o menos lejanos, al más puro estilo de Bradbury, Cuarón o Huxley, sino que tienen pie y medio apoyados en un presente narrativo con demasiados paralelismos con la realidad. No es de extrañar, por tanto, que al ver la serie nos sintamos, de alguna manera, como los romanos que asistieron a la destrucción de su propia civilización, con las hordas de bárbaros arramplando por el Foro, tal y como en las primeras páginas de su libro “La opción benedictina”, nos recuerda Rod Dreher.

La mirada crítica ante el mundo que nos espera

Los católicos que critican esta obra, publicada por Ediciones Encuentro en 2018, se han quedado con la visión ofuscada que el libro plantea hacia el final del mismo, que no es sino una pulsión de naturaleza religiosa que encuentra su sublimación en pequeñas comunidades que incurren en el feudalismo endogámico. En cualquier caso, aquellos que han “ridiculizado” la obra hacia el final de sus páginas, parecen haber obviado de sus análisis la densidad que proporciona Dreher a la hora de narrar la historia de aquellos que asistieron al final de su modo de vida y que lejos de sucumbir a la barbarie, decidieron alejarse a las montañas a fundar monasterios donde salvaguardarse y esperar, si es que así debía de ser, el apocalipsis. Una nueva forma de vida ante el colapso de otra.

Y lo que sobrevino no fue el fin del mundo, sino el comienzo de una nueva era.

El fin de la democracia posmoderna no significará el fin del Estado ni del comercio pero sí supondrá de una exigencia descomunal para quienes heredarán el mañana y tendrán que definir nuestro papel en el tapete de la nueva guerra cultural, que tendrá a la República Popular China y sus aliados como agentes decisivos a la hora de marcar el nuevo orden mundial. A esta cita con la historia podemos llegar fortalecidos o desinflados. Podemos llegar haciendo halago de nuestra memoria, defendida a fuego y sangre, o dejarnos sabotear por las actuales clases dirigentes, fascinadas por la ilusión de reinventar al hombre -empeñadas en la inclusión de los nacionalismos desvertebradores- sin atender a las amenazas reales que asolaran nuestras fronteras en las próximas décadas. El perpetuo duelo a garrotazos con el prójimo sin atender a lo que hay al otro lado de la estepa.

Sea como sea, a la hispanidad se nos exigirá afrontar con valentía los envites que puedan venir por parte de sus enemigos. Pero para ello es esencial, por un lado, la identificación de los mismos y, por otro lado, la aniquilación de la leyenda negra que nos tilda históricamente, como a ingleses o franceses, de ser un “imperio depredador”. España y sus provincias de ultramar -hasta la llegada de los borbones afrancesados- fue un imperio generador de cultura, de ciencia y de mestizaje, no excluido de episodios más o menos avergonzantes, pero que, haciendo balance, es indiscutible el valor que lega en sus casi tres siglos de dominio continental dejando para la posterioridad las más altas cotas de excelencia artística.

Es por ello que resulta absolutamente necesario que la generación de los 90, “los felices”, afilen y preparen una mirada crítica, desprovista de espejismos y fanatismos, capaz de mirar con arrojo y valentía a la realidad tal y como es: cruda y feroz cuando se despliega a través de la naturaleza pero absolutamente sobrecogedora y de una belleza palpable en la cotidianeidad de sus días.

La agonía del Eros, según Byung-Chul Han

En Filosofía/Pensamiento por

El amor no es posesión y dominio del otro sino aceptación de su alteridad. Este postulado tan aceptable para la razón y el corazón hoy parece quebrarse. El capitalismo atomiza las comunidades políticas y elimina toda alteridad, al romper la dialéctica del “yo” y del “tú” y someter a la persona a la alucinación del consumismo. Así, se genera una dinámica donde no se mira al otro como una posibilidad de bien sino como un objeto al que consumir. Ante este proceso de cosificación del individuo, Eros se retira. En este breve ensayo Byung-Chul Han, filósofo de origen coreano y profesor de Filosofía y Estudios culturales en la Universidad de las Artes de Berlín, analiza la agonía del Eros.

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Dos paradojas sobre la libertad: prohibiciones e identidad personal

En Pensamiento por

Desde hace ya algunos siglos, mencionar el tema de la libertad es una forma casi segura de electrizar nuestros afectos, actos y pensamientos. En el discurso de muchos, además, es una auténtica palabra “talismán, esto es, una palabra que parece condensar todo lo bueno de la vida humana. Su mera invocación suscita sentimientos positivos, aspiración a la justicia, emancipación personal o incluso ideales educativos. La usan todos los políticos de todos los colores y los anunciantes de todos los productos habidos y por haber. Nos emocionamos cuando William Wallace es ejecutado al grito de “¡libertad!al final de Braveheart (por más improbable que un escocés del siglo XIII muriera exclamando tal cosa). Nos posicionamos a favor o en contra cuando George W. Bush y sus aliados lanzaban la campaña de actividades contraterroristas en Oriente Medio, el Cuerno de África y otros lugares bautizada como Operación libertad duradera (pero entendíamos bien el significado y propósito de la misión). O nos lanzamos a probar los patinetes Lime mientras la compañía dice que su propósito es “desbloquear la alegría y la libertad de la posibilidad” de recuperar el tiempo que perdemos en los atascos (aunque no siempre sepamos qué hacer después).

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Chesterton, Belloc y la revolución conservadora

En Economía por

Mucho (en realidad muy poco, pero más de lo habitual) se lee últimamente, en la blogosfera e incluso en la prensa escrita, sobre el pensamiento social de Chesterton y Belloc y su propuesta económica denominada comúnmente “distributismo”. Al amparo de este nombre, que ni a sus propios autores gustaba, se despachan comentarios e ideas que no siempre se corresponden con el pensamiento original de los mismos. Trataremos a continuación de esclarecer modestamente algunas cuestiones, intentado sobre todo animar a una discusión crítica de la que el amable lector, en uso de su criterio sin duda superior, será protagonista.

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‘Inferno y Monarchia’: pensamiento e imaginario de Dante

En Pensamiento por

Mucho se ha escrito sobre la vida personal de Dante en sus primeros años: de la imprecisión y estimaciones de su fecha de nacimiento, de sus relaciones familiares -del fallecimiento de su madre y la siguiente relación de su padre-, de sus primeros estudios con Miser Brunetto y su admiración por Virgilio, del trascendental primer encuentro con Beatrice y su posterior matrimonio con Gemma Donati, así como de sus hijos. Por ello, analizaremos con detalle la actividad política de Dante, principalmente en Florencia, puesto que de ello surgió parte de la motivación para escribir tanto la Commedia como De Monarchia.

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¿Quién soy?

En Pensamiento por

¿Quién soy? Soy átomos, electrones que se mueven eternamente en órbitas. Átomos que se juntan en estructuras más complejas de energía más estable, macroestructuras que se funden en genes. Genes que producen vida. Vida que evoluciona. Evolución que lleva a la razón y al ser humano, elemento más estable. Razón, intelecto, entendimiento, voluntad, ideología, creencias. Humanidad, sí, pero átomos también. Solo átomos que se mueven.

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En defensa de las zonas de confort

En Asuntos sociales/No sabría decirte por

El otro día presencié una escena un tanto dantesca mientras caminaba por la calle. Un chico discutía por el móvil con su padre, aparentemente le acababan de despedir por haber llegado tarde varias veces, o eso entendí. El chaval apenas podía sostener su enorme móvil en la oreja con todas las bolsas de ropa y regalos que llevaba colgando de las muñecas. Llevaba una camiseta en la podía leerse “Magic happens outside of your confort zone” y no paraba de chillar a su preocupado interlocutor frases de reverso de caja de cereales, como “Pufff…voy a lograr todo lo que me proponga” o un doloroso “No tienes ni idea papá, yo tengo mentalidad ganadora, cosa que tú no.” Aquella persona me pareció una broma andante, de esas que la vida nos manda, con moraleja incluida, de vez en cuando para aquellos que nunca dejamos de escudriñar la realidad.

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La pluma y la espada

En Pensamiento por

El tópico literario dice aquello de que “la pluma puede más que la espada”. En los casos de los que hablaremos a continuación, el ejercicio de las armas y de las letras estuvo presente en sus vidas. Fueron soldados y fueron escritores, dos facetas tan distintas en las que conocieron la cara más amarga y gloriosa de la vida.

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Interpretando la inmigración en España a través de Zizek

En Cultura política/Pensamiento por

La situación que se vive actualmente en las costas del sur de España con el tema de la llegada masiva de migrantes africanos ha acentuado un problema con enorme calado popular, más si cabe tras la decisión de acoger en territorio español a los tripulantes del Aquarius tras denegarles el gobierno italiano el atraque en cualquier puerto italiano.

Quizá la llamada a la defensa de las sociedades nacionales frente a todo lo que provenga de fuera, la reafirmación de “lo nuestro” frente a “los otros, o simplemente el sentimiento de rechazo frente a aquel al que es considerado como diferente lleva a sostener y a movilizar la pasión de las gentes de las democracias occidentales. Y todo ello de la mano del miedo.

¡Toca o haz click en la imagen para ir en nuestro auxilio!

Lo delicado del asunto es inversamente proporcional al modo con el que se estátratando a través de muchos medios de comunicación de masas y a través de las redes sociales. La viralización del contenido relacionado con los asaltos a la valla fronteriza entre Marruecos y España en redes sociales u otros canales de comunicación es tan inmediato como carente de verificación por parte de las personas que lo difunden.

La distorsión de los medios

Este ejemplo de transmediación en el que muchos sujetos receptores y distribuidores simultáneamente de noticias no ofrecen tiempo material al escrutinio de la noticia leída provoca un enorme daño a la imagen del problema mismo, afectando principalmente a algo tan importante en este tipo de asuntos como es la visión con perspectiva del problema.

Es imposible que se cree una opinión equilibrada desde el momento en el que pueden difundirse rumores sobre agresiones a miembros de la seguridad nacional española aprovechando la verdadera existencia de estos enfrentamientos, pero tergiversando ciertos componentes informativos que acrecentan la emotivización del lector y lo involucran casi de forma “estomacal” en los hechos, obligándoles a tomar parte por un uno de los bandos y así señalar de forma directa quiénes son “los buenos” y quiénes “los malos”.

La banalización por principio

Como escribe Zizek (2009) en su libro Sobre la violencia: seis reflexiones marginales, un no actuar puede ser mucho más violento que la acción directa, pero del mismo modo, es esencial no caer en reduccionismos simplistas que corran a activar la obligación de actuar, aunque sea de forma fútil, a la sociedad occidental a través de canales de comunicación que no hacen más que banalizar en muchos casos la raíz del conflicto. 
Zizek parte de una distinción entre tipos de violencias en dicho libro. En él establece que existe una violencia subjetiva (violencia tal cual, una agresión o la guerra, por ejemplo), la simbólica, referida al lenguaje y la violencia sistémica, aquella que es provocada por desajustes causados por los sistemas políticos y económicos y que son más difíciles de percibir, pero que a su vez dan explicación a muchos conflictos geopolíticos actuales y que se manifiesta en la miseria que millones de seres humanos sufren hoy en día y que les causa la muerte.

Para el filósofo esloveno, en occidente tenemos una ceguera selectiva que nos impide ver esta violencia sistémica que hace que no comprendamos determinados casos de violencia subjetiva y hace que no nos enfrentemos igual ante este problema como ante un atentado terrorista en el cual hay muchas menos víctimas mortales.

En resumen, esa violencia sistémica de la que habla, apoya gran parte de su discurso en el miedo a la diferencia. Como dije al inicio del artículo, quizá el miedo a lo diferente y desconocido sea uno de los pilares sobre los que resida el rechazo inicial ante los hechos ocurridos en la valla, pero lo peor es que dicho miedo hacia donde conduce es hacia un camino de apatía y de inmovilización por parte de la sociedad que, acompañado de unas políticas con claros fines económicos que proclaman el respeto a la diversidad por un lado, mientras que por el otro declaran la intolerancia a la ocupación de los espacios propios, pueden provocar un conflicto social inevitable en una sociedad más comunicada que nunca.

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Tales de Mileto: una riqueza mayor que la riqueza y el poder

En Dialogical Creativity/Filosofía por

El primero de los siete grandes sabios de la antigüedad griega sólo estaba interesado por los movimientos de los astros. Cuenta Gerardo Vidal Guzmán (en Retratos de la antigüedad griega, Rialp, 2006) que la madre de Tales intentó casarle en numerosas ocasiones. Durante años el griego puso como excusa «todavía es pronto». Cuando esa dejó de servir, utilizó otra: «Ya es tarde».

Su formación y logros muestran que tuvo contacto con Egipto, donde aprendió geometría; y que viajó a Babilonia, de donde además de importar el uso de la Osa Menor como huella del Norte aprendió bastante astronomía. Los babilonios, no obstante, aún leían los astros bajo la clave de interpretar designios divinos (como el de la estrella a la que siguieron los magos hasta Belén). Tales fue el primero en estudiar los astros con mentalidad científica. Sigue leyendo

La verdad de George Orwell

En Cultura política/Historia por

Frente a otros novelistas, Eric Arthur Blair no se equivocó en la fecha. Siempre parece que se equivocan los autores de distopías, por exceso o por defecto, a la hora de situar en el tiempo la fecha de llegada de ese futuro lleno de miedos, marcado por el apocalipsis o habitado por el último hombre. Pero Eric, que había adoptado el pseudónimo de George Orwell, no lo hizo, al situar en 1984 la trama de su inmortal novela del mismo nombre; ese año aun sobrevivía, aunque escondiendo su debilidad terminal, la utopía comunista que denunció casi a contracorriente. Había muerto décadas antes el inspirador del personaje del todopoderoso cerdo Napoleón, pero el Animalismo revolucionario seguía vigente (al menos formalmente) y el todopoderoso Gran hermano perduraba todavía (aunque solo sobreviviría un lustro más a esa fecha icónica). Sigue leyendo

II centenario de Marx: un fantasma que (aún) recorre Europa

En Cultura política/Historia por

Pocas teorías en la historia occidental han sido tan analizadas, estudiadas, valoradas, criticadas o incluso condenadas, como la marxista. Este año, bicentenario del natalicio de Karl Marx, nos conduce a una reflexión en torno a una de las figuras intelectuales capitales del siglo XIX, uno de los pensadores elementales para entender la actualidad y un crítico del sistema económico cuyas aportaciones, algunas rebasadas por la Historia y otras aún vigentes, constituyeron la base de una de las grandes utopías del siglo XX. Sigue leyendo

Pedro Pastor Guerra: “Pretendemos cambiar el país pero un país no se cambia”

En Entrevistas/Música por

Pedro Pastor Guerra lleva toda su vida unido a la música, desde los 13 años que compusiese su primera canción hasta sus 23 actuales. Con cuatro discos y cientos de conciertos tras de sí basados en un trabajo de autogestión que a través de multitud de ritmos da voz a mensajes de libertad, empoderamiento, política y amor libre. Se palpa en su música una cercanía a América Latina, a la historia, a colectivos sociales y, sobre todo, a experiencias en una primera persona poco convencional que cada vez llama a un público más numeroso.

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Michael Ignatieff y el fracaso del intelectual en política

En Cultura política/Mundo por

Desde la Antigüedad clásica se ha definido a la política como “el noble arte de gobernar”. Lo mismo pensaba el ilustre profesor de la Universidad de Harvard Michael Ignatieff (Toronto, 1947) cuando tres letrados desconocidos (a los que denominó “los hombres de negro”) le invitaron a cenar una noche de octubre de 2004 para proponerle un plan tan apetecible como indigesto: regresar a Canadá para convertirse en Primer Ministro.

“La sociedad canadiense y el Partido Liberal le necesitan”, argumentaron. Además, le convencieron de que reunía varías de las virtudes que todo representante desearía tener: mente abierta, talante dialogante y reflexivo, espíritu crítico, un sólido bagaje intelectual y experiencia internacional. Ignatieff aceptó.

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Navidad: reflexiones de una festividad ancestral

En Religión por

En occidente existen diversas tradiciones que son características de los últimos meses del año y que llegan incluso a traspasar fronteras.  Desde el Halloween anglosajón, pasando por el Día de Todos los Santos, el Día de Muertos en México, o el Thanksgiving Day en Estados Unidos, hasta las festividades propias del mes de diciembre, que nos son comunes en esta parte del hemisferio.

Es acercándonos al final del año cuando, inevitablemente, los medios de comunicación, los establecimientos comerciales y la familia, nos recuerdan que se acerca la Navidad, festividad que pareciera que se prepara con mayor antelación cada año. Ya no es extraño comenzar a ver árboles, luces o decoraciones navideñas en venta desde antes de que pase Halloween. Sigue leyendo

Ética en el consumismo. Una reflexión desde Z. Bauman

En Ética/Pensamiento por

¿Tiene la ética una oportunidad en un mundo de consumidores? Así titula Zygmunt Bauman en su versión original uno de sus ensayos más significativos. Para construir el escenario, cita al intelectual checo Václav Havel que declaraba que “la esperanza no es la ciencia del pronóstico”. Y siguiéndole, Bauman vuelve a subrayar que la esperanza no se preocupa de las estadísticas ni de las opiniones mayoritarias inconstantes. Esta Esperanza será más que necesaria para llegar hasta el final del libro que describe un panorama desolador de nuestra sociedad post-moderna.La vida de consumo no consiste en adquirir y poseer: consiste sobre todo en estar en movimiento. No es la creación de nuevas necesidades lo que constituye su mayor preocupación sino el hecho de minimizar, atacar y ridiculizar las necesidades de ayer.

Este análisis de Bauman ahonda en lo que él llama la crono-sociología, es decir, un postulado basado en que los seres humanos son “crónicos”. Solo viven en el presente sin prestar ninguna atención ni a las experiencias del pasado ni a las consecuencias futuras de sus acciones. Este estilo de vida se traduce en una ausencia de lazos con los demás, en una cultura del presente absoluto en la cual sólo importa la velocidad y la eficacia sin favorecer nunca ni la paciencia ni la perseverancia.

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¿Por qué estudiar Antropología?

En Pensamiento por

Artículo escrito por la autora invitada Cristina Ruiz-Alberdi,  profesora de la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid

A lo largo de mi vida, he podido comprobar que muchos problemas, de todo tipo, se podrían haber evitado si nos hubiésemos informado mejor. Simplemente, he observado que una gran parte de los errores que cometemos son por ignorancia.

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Elogio de la teoría II: la forma más elevada de práctica

En Dialogical Creativity por

Entre muchos hombres de acción existe un discurso generalizado acerca de la «inutilidad de la teoría»; lo que podríamos llamar una teoría sobre el desprecio a la teoría, lo cual resulta contradictorio, equivocado y un poco divertido. La razón de esta contradicción la apuntamos en Elogio de la teoría I: origen y perversión del concepto:

«Una de las esquizofrenias del hombre moderno es la oposición entre la “teoría” y la “práctica”. Hoy, ambas actividades nos parecen asuntos radicalmente distintos y así los tratamos, generando discursos, disciplinas científicas, sistemas educativos, obras culturales, profesiones, formas de organizar la vida social, etc., que fragmentan y separan aún más ambas dimensiones de la vida humana, produciendo consecuencias traumáticas en el interior de cada persona y en todos los órdenes ya mencionados».

En aquella nota recordamos también que la expresión griega theorein remite a la práctica de observar; y que el verdadero teórico no es el que hace castillos intelectuales, sino quien sale de su pequeño mundo y de sus prejuicios hacia el encuentro con lo real, lo cual le lleva no sólo a observar, sino a asumir la disciplina propia del observante. Como Mark Knopfler, a la escucha y al servicio de la música. Desde ese ángulo conviene mirar lo que ahora sigue.
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Finkielkraut: “Es un error leer el presente en clave de un retorno a los años 30”

En Cultura política/Mundo/Pensamiento por

El filósofo francés de origen judío Alain Finkielkraut ha estado en Madrid hace unos días presentando su último libro, Lo único exacto y, como no podía ser de otra manera, ejerciendo ante los medios de comunicación esa visión de la filosofía que ya señaló Michel Foucault y que consiste en ser vigía y crítico del presente, atento a cualquier pretensión de reducir la actualidad a una explicación enlatada y miope.

Durante la charla que mantuvo con un grupo de periodistas en el Instituto Francés –en la que tuve la suerte de estar– Finkielkraut embistió contra el discurso dominante que ha querido convertir el renacimiento de los nacionalismos y los movimientos antiglobalización en un regreso de los fascismos y de las problemáticas de los años 30 en Europa. Sigue leyendo

¿Qué es ideología?

En Cultura política/Filosofía/Pensamiento por

Hace solamente unos años, era un lugar común entre algunos tertulianos de los medios de comunicación y comentaristas varios decir que la desafección política en España se debía a que los partidos políticos “ya no tienen ideología”.

Hoy, los esfuerzos por reanimar al socialismo después del estado en el que quedó tras la legislatura de Zapatero van precisamente en esa dirección: presentar a un partido con “las tintas cargadas” y capaz de aportar algo al debate público en lugar de ir simplemente a remolque de las originalidades varias de la calle.

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