Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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Partido Popular

No saben, no contestan

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Tiempo de lectura: 1 minuto

El “no”, “no me consta” o “no sé”, son las palabras más comunes en este juicio al proceso de secesión en Cataluña. Siguen pasando las semanas, sigue el desfile de personajes implicados y siguen las dudas sobre en qué va a terminar todo esto.

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Cuestión de testosterona

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Tiempo de lectura: 1 minutoCuando se apela a la testosterona de forma implícita en la política, las comparaciones son inevitables. A ver qué pasa a partir del 28 de abril, cómo quedan los escaños y qué pactos se generan.

Vente a Alemania, PP

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Tiempo de lectura: 3 minutosHace casi cinco años, la irrupción de Podemos -cinco escaños en el Parlamento Europeo- pilló a la “clase política” con el pie cambiado. Muchos ojos se posaron entonces en el PSOE. Que el entendimiento sería la tónica con Izquierda Unida (IU) se daba más o menos por descontado, pero ¿qué haría el partido mayoritario del centroizquierda con la nueva formación, de tinte tan rupturista respecto al orden (constitucional) establecido? Sigue leyendo

Young Sánchez

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Tiempo de lectura: 2 minutos

En 1957, Ignacio Aldecoa escribió Young Sánchez. Se trata de un relato callejero rico en charcos, ganchos y carajillos de barra metálica;  un joven boxeador, Paco Sánchez, se prepara para un combate crucial dentro de su corta carrera pugilística. Si logra vencer a su rival, pasará de ser un luchador aficionado a una auténtica promesa nacional. 

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Al calor del CIS, las penas saben a gloria

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El primer barómetro desde que Sánchez asaltase La Moncloa le deja bien parado. ¡Faltaría más! El segundo de abordo de la maquinaria del PSOE, Iván Redondo, ha trazado una tela de araña donde los vapores de colonia, cintura para abajo, nublan el juicio al más pintado.  Poco importa en intención de voto el oleaje en el Mediterráneo, el querer subir el techo de gasto a escopetazos o que en Cataluña sigan metiéndole mano a la caja del tiempo, empeñándose en congelar la vida pública en el #1O. 

Casado frena la caída de Rajoy. Rivera adolece el ascenso de Casado. Podemos… Quizás pueda seguir bajando un poquito más. 

Pablo Casado: el triunfo del apparátchik

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Tiempo de lectura: 3 minutosSe detecta entusiasmo ante la elección de Pablo Casado (Palencia, 1981) como nuevo presidente del Partido Popular. No deja de resultar sorprendente: el joven líder representa muchos de los males que se han señalado hasta la náusea durante la última década de desafección política. Es casi un perfecto apparátchik, ese término coloquial de la etapa soviética con el que se designaba a aquellos funcionarios de responsabilidades difusas cuyo único mérito tangible era el correspondiente carnet del Partido Comunista. Los ocho años (1999-2007) que tardó en aprobar la carrera de Derecho dan idea de su ambición académica. El dato ha pasado casi desapercibido, gracias al mayor ruido generado por sus algo dudosas titulaciones de postgrado. Se ha publicado que sólo terminó –en un llamativo sprint final- porque fue la condición que le puso su mentora, Esperanza Aguirre, para incluirlo en las listas de las elecciones autonómicas de 2007. Sigue leyendo

Pablo Casado, el comunicador que quiere ser presidente

En España por

Tiempo de lectura: 4 minutosEl 23 de julio del año 2000 tuvo lugar el 35º congreso del Partido Socialista Obrero Español.

Entonces, 995 delegados que representaban a cerca de 350.000 militantes socialistas, eran convocados a las urnas de un PSOE abierto en canal, con una crisis programática e ideológica que todavía adolecía de la artrosis de la última etapa del Felipismo. Sigue leyendo

Periodistas: mis profetas favoritos

En El astigmatismo de Chesterton/Periodismo por

Tiempo de lectura: 2 minutosDesde finales del siglo XVIII hasta bien entrado el XIX, la guillotina era la última parada de las ideas desbocadas y los actos consumados con alevosía institucional. Los ilustrados se las gastaban así. Con nosotros, te mantienes peinado. Sin nosotros, tu cuero termina en un cesto.

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La tarde en la que Rajoy se fue al bar

En España por

Tiempo de lectura: 3 minutos“Usted no tiene una idea de país. Usted no tiene una respuesta de futuro. Y lo más importante, señor Sánchez, no me lo tome a mal, usted no puede ser Presidente del Gobierno porque usted no tiene el apoyo de los españoles y no ha ganado unas elecciones nunca”.

Con la bancada Popular en alto, con el maletín de cuero golpeteando el fémur, quizás con la boca seca.

Mariano Rajoy, el cromo más habitual de la vida política española en lo últimos treinta años, salía del hemiciclo dando un portazo por una puerta automática.

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Las cremas de Cifuentes o el anillo de Woody Allen

En España por

Tiempo de lectura: 4 minutosEn Match Point, Woody Allen desarrolla con maestría una secuencia clave dentro de su filmografía.

Ocurre después de que un desesperado Chris Wilton, al ver que su estatus de vida pende de una bola de mentiras insostenible, decida dar matarile a su amante, al bebé que hay en sus entrañas y a la vieja que, cosas de la caprichosa rueda de la fortuna, tenía que morir para servirle de coartada. Sigue leyendo

PP y Ciudadanos: la derecha bicéfala

En Cultura política/España por

Tiempo de lectura: 7 minutosEl pasado 15 de enero, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, dijo que su partido tenía que “aglutinar todo ese voto de izquierdas en torno a la única fuerza que puede ganar a la derecha bicéfala”. Como toda expresión surgida del argumentario de una formación política, tiende a la simplificación. Pero da una idea muy gráfica –esa era, nos tememos, la intención- del nuevo escenario que la irrupción de Ciudadanos ha traído consigo. La frenética sucesión de elecciones del período 2014-2016 ha hecho difícil encontrar el reposo necesario para hacer la digestión de tanta novedad. Ya con cierta perspectiva, unos y otros van asimilando la realidad: el centro-derecha ha dejado de ser propiedad exclusiva del Partido Popular (PP). Sigue leyendo

J. Baldoví: “Si nos acostumbramos a vivir con la corrupción la democracia puede estar en peligro”

En Entrevistas/España/Vídeos por

Tiempo de lectura: 8 minutosJoan Baldoví ha crecido en un entorno rural y se nota.

Quizás haya quienes tras esta primera línea hayan hecho un aspaviento similar al chiste jocoso y de mal gusto, como si los que se ocuparon en entrevistarle en aquel entonces, buscasen alguna forma de descrédito gratuito del personaje antes de nada.

Pues no es así.

Baldoví es de campo y se agradece que sea de campo. Al menos para poder afrontar con sencillez y sin requisitos impostados, más propio de la historia que transpira el Congreso de los Diputados que de las personas que por ahí pululan, cuestiones como la infancia, la familia, las gallinas, la política, la izquierda, la derecha, las corruptelas y sus asuntos, vaya.

Después de un torpe peregrinaje para ver dónde va a tener lugar finalmente este encuentro, nos encerramos en el despacho del “diputado tranquilo” que añora una política “más tranquila” en las fuerzas del cambio, a las que tan pronto reprende como se suma a mociones de censura.

El habitáculo va con el mobiliario justo y el espacio justo. Nada de vistas esplendorosas, nada de mesas kilométricas desde donde planificar políticas y estriptis. Quien se haya configurado la idea de que el Congreso de los Diputados es un lugar esplendoroso, tapizado con los resto del oro de Moscú y con hilo de Holanda, que le eche un vistazo a los vídeos de la entrevista.

¿Quién es Joan Baldoví y de dónde sale?

Yo salgo de un pueblo donde se habla únicamente valenciano. Mis orígenes son una casa rural donde he conocido el caballo de labor, las gallinas, los conejos, las palomas, los aparejos de labranza de mi abuelo… Todo eso evidentemente marca mi vida. He salido, estudié dos años en la Universidad Laboral de Alcalá de Henares e hice la mili aquí en Madrid pero mis orígenes son estos. Por poner un título, soy un profesor de educación física de pueblo que circunstancialmente está haciendo política.

¿Qué momento humano hace que termines en el Congreso de los Diputados?

A mí me ha gustado la política desde siempre. Recuerdo que en el casino del pueblo me echaron más de una vez porque yo me sentaba allí, en la biblioteca, a leer todos los periódicos. Me los leía todos de cabo a rabo. Podía tirarme cuatro horas leyendo. Al final, algún socio se molestaba porque yo tenía el periódico que él quería leer y me mandaban al conserje para que me dijera “chaval. ¿Tú eres socio?” y claro, tenía que irme.

A los dieciséis años comencé a militar en las juventudes de un partido político y digamos que la política me ha acompañado toda la vida. Desde meterme en asociaciones de grupos de danza, bailes autóctonos valencianos, un grupo ecologista, en el AMPA del colegio de mis hijas… En fin, he sido una persona muy inquieta que ha ido haciendo política de abajo arriba. He sido concejal, he sido alcalde y cuando todo apuntaba a que me iba de vuelta a la escuela -me había comprado ya un par de chándales- me ofrecieron venir aquí a Madrid y finalmente salí diputado.

 

Y a estas alturas de la película, ¿qué te mueve?

Querer cambiar las cosas. Poder defender los intereses de mi tierra. Yo me siento profundamente valenciano: pienso, siento, escribo, vivo en valenciano. Creo que era importante que hubiera una opción que representara los intereses de allí, igual que tienen los canarios, los gallegos, los catalanes o los vascos.  Por esta razón siempre he estado en opciones políticas que defendieran estas posturas, de estricta obediencia valenciana.

 ¿Qué es la política para un nacionalista?

La política debería servir para cambiar a mejor la vida de las personas. Yo la entiendo así. Es como una palanca y eso se ve muy bien desde la política local, que es mucho más dura que la política aquí. Es mucho más duro ser alcalde o concejal de servicios sociales y más en estos años de crisis. Ha sido muy duro. Pero por el contrario, en la política local eres capaz de mejorar cosas concretas a gente concreta con cara, con ojos.

Desde aquí, desde el congreso, cada vez que aprieto el botón para aprobar o tumbar una ley, veo esos rostros. Cuando votamos la reforma laboral yo veía las caras de las personas a las que iba a afectar. Cuando se instauró el copago farmaceútico yo veía a los jubilados que había recibido antes como alcalde que tendrían ahora que pagar. O veía a la gente que utilizaba determinados servicios sociales, como por ejemplo un centro que tenemos en Sueca para personas con discapacidad.

Por eso creo que es importante saber que detrás del botón que apretamos cada martes o cada jueves aquí en el congreso hay caras e intento tener presente siempre esos rostros.

Pero esto incurre en un problema porque si la política solo es un conjunto de rostros locales parecería que la política a un nivel estatal, por decirlo de alguna manera, sería inexistente o, cuanto menos, quedaría descompensada, ¿no?, ¿qué piensa sobre esto?  

Yo hago un discurso ciudadano. Ciudadano quiere decir que puede servir para un señor de Cádiz, de Barakaldo, de A Coruña o de Sueca, mi pueblo. Pero entiendo que es importante hacer visibles determinados problemas que a veces desde el centro no se perciben. Por ejemplo, mucha gente dice simplemente “gracias por hacernos visibles en Madrid”.  Porque, aunque yo hago un discurso en global, al final hago una incursión en lo local, siendo perfectamente compatible lo uno con lo otro. Entiendo que hay unos intereses generales por los que yo también soy diputado, que defiendo igual por ti, entrevistador, que por mi vecino de al lado porque entiendo que nos afectan a todos.

Es curioso, porque ahí se ve un tipo de izquierda muy apegado a los barrios y los distritos que se parece mucho a un conservadurismo al estilo que promulgaba Josep Pla. ¿Cómo se da esa paradoja de los extremos?

No sé. Algunos nos sentimos identificados con ese tipo de izquierda que va de abajo a arriba. Es muy importante vivir los problemas de tu barrio y de tu gente. Pequeños universos que cuando aquí adoptas una decisión, sabes que les afecta. Pensar en lo pequeño para que cuando actuemos en lo grande sepamos qué y cómo va a afectar. Yo lo veo así: política de abajo a arriba. Porque haciendo política para los que conoces, lo estás haciendo para la inmensa mayoría.

Entiendo. Hay un tema que quisiera introducir. Hay algunas acciones que a determinadas personas les resulta molesto o sencillamente les entristece. Hemos visto a un candidato irse de escalada para mostrar su mundanidad, a una vicepresidenta de baile en un programa de prime time o a un diputado nacional desnudarse en el Congreso. ¿La política necesita del espectáculo? ¿es imposible llegar a la calle sin tener que recurrir a determinadas formas?  

Creo que es una pregunta que nos deberíamos hacer todos: políticos, periodistas y votantes. Yo he utilizado alguna vez elementos performance en el congres pero siempre he intentado que esos gestos tuvieran detrás un mensaje contundente. Cuando yo hice un amago de striptease torpe en el Congreso, llevaba debajo la camiseta de la plataforma de afectados por la hipoteca. Yo quería denunciar cómo se había tirado una iniciativa legislativa popular avalada por millón y medio de personas y cómo el Partido Popular la había descafeinado metiéndola en una comisión para que no se pudiera discutir en el pleno. Era una manera de llamar la atención con un contenido muy serio detrás.

Estamos en la era de la imagen, de los mensajes rápidos y cortos y a veces nosotros y vosotros nos tenemos que adaptar a eso que también pide la gente. En el grupo mixto tenemos dos minutos para hacer un discurso y al principio lo veía como un castigo, pero ahora lo veo como una bendición. Tenemos más capacidad de llegar.

Bueno. No sé si eso justifica o no la espectacularidad de la política. En cualquier caso. La corrupción. En la última moción de censura contra Mariano Rajoy, ustedes apoyaron a Unidos Podemos porque consideraban que había sacar “fuese del modo que fuese” al Partido Popular del gobierno. ¿Es la corrupción el fin de la política? Porque ocurre la paradoja de que se presentan a las elecciones y sacan cinco millones de votos.

No queda otra que seguir luchando. Cuando nosotros denunciábamos en mi tierra las trapacerías que hacía el Partido Popular y luego veíamos que sacaban mayorías absolutas la verdad es que nos daba un cierto desánimo. Pero contra ese desánimo solo queda: o bajas los brazos o sigues luchando. Con todo lo que ha caído y con todo lo que sigue cayendo todos los días, hay que seguir. Aunque desanime que aún mucha gente lo vea como un mal menor. Hay que denunciar la financiación ilegal y que hemos competido en situación de desventaja respecto al PP. Tenemos que hacer que esa gente pase a la historia porque si no, hay el peligro de que nos acostumbremos a vivir con esto. En el momento en el que eso pase, la democracia puede estar en serio peligro.

En cualquier caso, volviendo al Partido Popular, hay que reconocer que tienen una manera muy efectiva de colocar el mensaje que al final si ellos no gobiernan o gobiernan otros esto podría ser el caos y hay mucha gente que comulga con eso. “Prefiero la tranquilidad a cualquier aventura”. Eso sí, si vemos a la gente que en la actualidad vota al PP o al PSOE vemos que hay un envejecimiento del votante medio, que son las generaciones que más miedo pueden llegar a tener a perder un estatus, un nivel de vida, una seguridad. Vemos que son las generaciones más jóvenes que tienen un futuro incierto las que tienen mucho menos miedo de votar otras opciones, de apostar por otras formaciones.

Tenemos que hacer pedagogía de que estamos gobernando las nuevas generaciones junto con el Partido Socialista los principales ayuntamientos del Estado, muchas comunidades autónomas y todos los días se abren las persianas, se abren las escuelas… Que somos capaces de gobernar y yo lo digo: somos capaces de gobernar mejor que la derecha y además no robamos.

 

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  ¿Y cómo explica que en España haya gente que directamente le tenga miedo a que ustedes puedan gobernar?

Siempre hay un miedo intrínseco a los cambios. A veces las actuaciones de algunos ayudan a fomentar ese miedo.

 ¿Podría ser más concreto?

A mí me gustó mucho más el Pablo Iglesias de la moción de censura que el Pablo Iglesias anterior. Creo que ese día vimos un aspirante a presidente del gobierno mucho más tranquilo. Creo que es importante dar tranquilidad en la política.  Cuando he sido alcalde de mi pueblo, he visto cómo la gente quiere personas que sean capaces de hacer cambios y que al mismo tiempo sean moderadas, tranquilas, con cambios tranquilos. Decididos a hacer el cambio pero con tranquilidad.

Cambiando de tercio. Vimos el linchamiento a Espinar por tomar Coca-Cola y el foco absolutamente desquiciado que hay en la actualidad respecto a determinadas cuestiones sociales. No tanto con la cuestión de fondo, que es importante abordar y abordar bien, sino más bien con las formas. ¿Hay cierto puritanismo en la política? ¿cierta exigencia moral exacerbada?

Las dos cosas. Hay una cierta exigencia que yo, a veces, la vivo con cierta inquietud. No decir nada inconveniente, ser muy mesurado en tus palabras pero también es fundamental que uno predique con el ejemplo. A veces se vuelve demasiado duro el juicio hacia los políticos y otras tantas los políticos no cumplen con el ejemplo que han predicado.

¿No hay una quema de brujas y gente con las horcas esperando ver al próximo político caer?

Las redes sociales han hecho que cualquier gesto se magnifique mucho. Nada pasa desapercibido. Siempre hay un teléfono móvil grabando o haciendo esa foto. La información se consume muy rápido todo va aceleradamente y eso produce que los políticos y que toda la sociedad por otro lado esté muy expuesta.

Vamos terminando y como solemos hacer quisiéramos preguntarle ¿Qué está leyendo ahora mismo?

En mi forma de pensar Nosotres los Valencians, de Joan Fuster. Es el padre del valencianismo moderno con el cual nos sentimos identificados muchos de nosotros.

Y quisiera terminar Victus que cuenta la guerra de sucesión entre los borbones y los Austrias que es una época que me apasiona.

Un referente político tanto presente como pasado

Marcelino Camacho me pareció una persona sencilla. Mújica, el presidente de Uruguay, ha sido para mí un referente.

Entrevista realizada por Ricardo Morales e Ignacio Pou, codirectores de Democresía

 

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Pedro Sánchez ya es Pedro Sánchez

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Tiempo de lectura: 5 minutosLa nueva andanza de Pedro Sánchez al frente del Partido Socialista es una continuidad más liviana, en tanto que sus ideas y pretensiones están más depuradas de críticas en el seno del partido. No obstante, esta nueva etapa trae consigo para Pedro Sánchez dos herramientas que, combinadas, creo que ayudan a entender el “estado líquido” desde el que podemos mirar al PSOE hoy: el discurso y la coyuntura.

Se ha roto el maleficio de alianzas entre Pedro Sánchez y Podemos. A golpe de militancia. Como hiciera en diciembre de su primer mandato, se aseguró de contar con el apoyo de los socialistas de calle para que cualquier amago de disensión pusiera al intrépido osado frente a las masas. Sigue leyendo

La rana, el ratón y la charca Popular

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Tiempo de lectura: 3 minutos

«Un ratón de tierra se hizo amigo de una rana, para desgracia suya. La rana, obedeciendo a desviadas intenciones de burla, ató la pata del ratón a su propia pata. Marcharon entonces primero por tierra para comer trigo, luego se acercaron a la orilla del pantano. La rana, dando un salto arrastró hasta el fondo al ratón, mientras que retozaba en el agua lanzando sus conocidos gritos. El desdichado ratón, hinchado de agua, se ahogó, quedando a flote atado a la pata de la rana. Los vio un milano que por ahí volaba y apresó al ratón con sus garras, arrastrando con él a la rana encadenada, quien también sirvió de cena al milano».

Esta historieta del fabulista clásico Esopo, profeta de los sofistas de bareto, parece pertinente con la actualidad que enfanga -por alusiones, por compartir siglas o por estar íntimamente implicados en “la trama”– a toda la estructura del Partido Popular.

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¡Vivan los mediocres!

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Tiempo de lectura: 4 minutosEsta mañana, a las 7 horas de Madrid, ha fallecido de un infarto de miocardio la que fuera durante 25 años alcaldesa de Valencia y hasta hoy, senadora del grupo Mixto, Rita Barberá.

Los servicios del Summa acudieron al hotel Villa Real cuando recibieron una llamada de emergencia de una paciente de 68 años que estaba sufriendo un accidente cardiovascular. Después de 30 minutos tratando de reanimarla, se ha confirmado el fallecimiento de la política valenciana. Sigue leyendo

El Club de los Negocios Raros

En España por

Tiempo de lectura: 5 minutosEl congreso de los diputados ha intentado con todas sus fuerzas durante los últimos ocho meses convertirse en el Club de los Negocios Raros.  Y está  a punto de conseguirlo.

Tal y como describió Chesterton en la obra que por título lleva tan sugerente nombre, los políticos que supuestamente laboran en este espacio son dignos mandatarios de esta empresa de extravagancias y sinsentidos en la que se ha convertido la Cámara baja.

Las razones para nuestra alocada conclusión vienen en los mismos requisitos que figuran en las primeras páginas del libro. Aquí van las cláusulas de tan nobilísimo Club: Sigue leyendo

50 sombras de Brey

En Elecciones 24M/España por

Tiempo de lectura: 2 minutosSe abrió la tierra, las nubes descargaron tormenta y los justos temblaron, mientras sus príncipes y guías eran arrojados al abismo, despojados de su antigua gloria, y sus palacios ocupados por los malditos.

¿Dónde está el presidente? ¿Dónde está Rajoy?

Nadie lo sabe. Ni está ni se le espera.

La segunda gran cita electoral desde que los populares accedieron al gobierno de la nación ha adquirido un tono apocalíptico entre las filas del partido. Muy posiblemente ha contribuido a ello el discurso electoral del “voto del miedo”, que al parecer ha calado más entre los voceros que en la audiencia. “¡Qué vienen los comunistas!“, ha sido la esencia del mensaje que, con poco éxito, ha tratado de inculcar la campaña dirigida por Floriano durante los últimos meses.

En esta huida hacia delante, los barones y líderes del partido coinciden en señalar al culpable, al “tapón”, que impide que fluyan las fuerzas necesarias para salvar al partido de la debacle más absoluta. Se llama Mariano Rajoy Brey.

No en balde, progresistas, conservadores, liberales y socialdemócratas (dentro del amplio espectro ideológico que cubre el partido) se han visto por igual sepultados bajo la carga de las siglas del PP. El tiempo apremia, pero no se aprecia en Génova más que un murmullo, apenas nada frente al muro de silencio de la disciplina popular.

Un muro –recordemos– que se ha convertido en la seña de identidad más notable de este Ejecutivo: silencio ante Bárcenas, silencio ante el “prusés” independentista, silencio ante la liberación de presos etarras, silencio ante las consecuencias de los recortes y el aumento de la desigualdad, silencio ante los partidos emergentes. Demasiada oscuridad para haber tantos fuegos encendidos.

Para la posteridad quedará, como un mal sueño, la comparecencia de Rajoy ante varias decenas de periodistas convocados a la sede del partido, para ver al presidente de Gobierno dar su discurso a través de una pantalla. Se apagó el monitor. No hay preguntas.

Detrás de esa cortina de sombras está probablemente la voluntad de un hombre, quizá un estadista, puede que un visionario, que no se permite que los acontecimientos alteren el curso que ha trazado para sus decisiones. En su balance de fuerzas ha previsto que en muchos de los fuegos que hoy estallan con vehemencia y estruendo no hay aire suficiente. Se apagarán.

Lo que no ha podido prever Rajoy es la capacidad de la duda y del miedo para desmoralizar a los suyos. Ante la aparente pasividad del presidente en medio de la tempestad, asoman ya las primeras voces de alarma. Esta semana, Álvarez de Toledo, la pasada, algunos de los barones territoriales. “¡Maestro, que nos ahogamos!“.

El tiempo apremia (‘winter is coming’) y el líder –depositario del poder temporal– tendrá que someterse al refrendo de los suyos y del pueblo.

Como ya le ocurrió al profeta, puede que los suyos prefieran abandonar al que les sacó de Egipto con la promesa de una tierra que manaba leche y miel (y que por ahora es poco más que un espejismo). Ante la inmensidad aterradora del desierto, es plausible que prefieran agarrarse a la seguridad del becerro de oro, obra de sus manos, sí, pero brillante y atractivo, tangible y presente.

Puede que el “profeta” gallego haya errado la naturaleza de su autoridad, que haya olvidado que es el pueblo y no el FMI quien habrá de respaldarle en noviembre. Puede que lo que haga falta sea un poco más de becerro y un poco menos de promesas, por el bien y la paz de todos.

¡PIAF, en toda la boca!

En Asuntos sociales/España por

Tiempo de lectura: 2 minutos

La vicepresidenta de Gobierno, S. Sáenz de Santamaría. FOTO: Moncloa
La vicepresidenta de Gobierno, S. Sáenz de Santamaría. FOTO: Moncloa

 

PIAF es una buena onomatopeya para describir cómo ha sonado en nuestros morros el Plan Integral de Apoyo a la Familia 2015-2017, aprobado este jueves en Consejo de Ministros. El Gobierno, en un acto de magnánima generosidad, quiere desquitarse de la enésima promesa electoral incumplida (y así permanece) de aprobar una Ley de Apoyo a la Familia con que aliviar el régimen injusto a que están sometidos quienes deciden tener hijos en España.

Por resumir el contenido del plan, que de por sí no es criticable, el planteamiento de la flamante propuesta del PP consiste en una deducción fiscal de 1.200 euros para familias numerosas y monoparentales, un paquete de ayudas a menores y mujeres embarazadas y en periodo de lactancia en situación de riesgo social, ayudas a las madres jóvenes en materia de educación y vivienda, flexibilizar las jornadas laborales para favorecer la conciliación laboral, contemplar el impacto que tienen las propuestas políticas de cara a las familias y mejorar las pensiones de madres que hayan cotizado menos debido a que se han dedicado al cuidado de sus hijos.

Salta a la vista el hecho –curioso cuanto menos– de que dicho plan llegue después de 1.637 días desde la elección del actual Gobierno, y a tan solo diez días de la primera gran cita electoral a la que se enfrenta el PP (las elecciones locales y autonómicas del próximo 24 de mayo), en la que se juega el dominio territorial de la mayor parte de las instituciones. Juzgue cada uno el interés del actual Ejecutivo por las políticas familiares.

También llama la atención que el formato elegido para impulsar estas medidas sea el de un Plan Integral, en lugar de una ley, como se había prometido. Entre otras cuestiones, implica que el desarrollo y aplicación de las medidas no va impuesto más que por un compromiso “moral”, por lo que, en caso de que no se cumpla, los ciudadanos no tendrán recursos legales para obligar al Ejecutivo a aplicarlo.

Luego además está la cuestión presupuestaria. Pese a las estimaciones de la vicepresidenta del Gobierno de una dotación de alrededor de 5.000 millones de euros, lo cierto es que, al carecer de fuerza de ley, la dotación que se destine finalmente a dicho plan a partir de 2016 dependerá del gobierno que salga elegido en las próximas elecciones generales. Por eso los miles de millones de euros prometidos son papel mojado.

Por otra parte, no pierdan tiempo en buscar qué significan exactamente medidas como “mejora de la coordinación y cooperación interadministrativa y de la participación social en materia de apoyo a las familias”. No se molesten, el PIAF no contiene mecanismos concretos para llevarlo a cabo, solo líneas generales de acción.

En conjunto, lo único que se puede extraer del PIAF en claro es que es un conjunto de buenas intenciones –incluso buenas ideas– y una magnífica lista de todo lo que no ha hecho el Gobierno mientras disponía de mayoría absoluta. Para la próxima legislatura queda ver quien se sienta en la Moncloa, y qué hace con el susodicho PIAF.

A estas alturas de la película, no cuenten con que se inicie un proceso (guiado por el susodicho plan) para adoptar medidas en firme con aprobación parlamentaria y dotación presupuestaria. Ni da tiempo ni le importa a nadie. Huele mucho más a operación de marketing electoral aprovechando los recursos del Estado que a otra cosa.

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