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Jornada Mundial de la Juventud

Rolando y la humanidad doliente tras la JMJ de Panamá

En Religión por
Tiempo de lectura: 3 minutos

Las próximas líneas no pretenden explicar lo que fue la pasada Jornada Mundial de la Juventud en Panamá. Tampoco es un análisis pormenorizado de lo que dijo o dejó de decir el Papa Francisco; para ello, animamos a la lectura de cualquier diario o digital especializado en información religiosa, donde seguro encontrarán lo que están buscando. Este texto es, sencilla y torpemente, un pequeño alegato que partió de una experiencia sobrecogedora ocurrida el pasado 24 de enero en el trayecto que unía el barrio de La Locería con el parque recreativo Omar Torrijos -denominado ‘Parque del Perdón’ durante la JMJ- en la capital istmeña.

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JMJ: Anunciar, celebrar, compartir la fe

En #RumboJMJ16 por

Tiempo de lectura: 2 minutos

Por José Gabriel Vera

Cuando a mediados de los años 80 del siglo pasado, el papa Juan Pablo II convocaba a la juventud del mundo entero para un encuentro en Roma pocos eran capaces de adivinar lo que iba a surgir de esa llamada. Desde entonces se han celebrado 35 Jornadas, la última de ellas acabó el pasado domingo en Cracovia. ¿Qué pretendió el papa Juan Pablo II y qué han pretendido sus sucesores convocando a la juventud mundial?

En primer lugar, sin duda, prolongar la misión de la Iglesia. Llamar a los jóvenes para anunciarles el Evangelio, celebrar con ellos el amor de Dios, hecho perdón y eucaristía y enviarles a la misión. La Jornada Mundial de la Juventud es una gran catequesis, un anuncio del misterio central de nuestra fe que es Cristo. Lo decía así Francisco, en la ceremonia de acogida en Cracovia: estamos aquí por la fe, estamos aquí por Jesucristo. Por tanto, ésta es la primera razón de ser de las Jornadas Mundiales de la Juventud: reunir a los jóvenes para enseñar, celebrar y enviar a la misión.

Pero además, con estos encuentros se satisface la necesidad de compartir la fe, de compartir la humanidad reconciliada en el amor. Son muchos los jóvenes que encuentran en estos días que no están solos, que miles, millones, de cristianos comparten con ellos la fe, las dificultades, las condiciones de vida, las ansias de la juventud. El ser humano crece en sociedad y necesita compartir con los que son semejantes sus ilusiones y esperanzas. No son pocos los que en estos días renuevan su fe al comprobar que, aunque pertenecen a una pequeña comunidad perdida, en un pueblo pequeño, son al mismo tiempo parte de la Iglesia, una, santa, católica y apostólica. En estos días se sienten miembros del gran pueblo de Dios.

Gracias a estos acontecimientos, la Iglesia hace presente en el mundo cuál es su verdadera identidad: la Iglesia existe para anunciar, celebrar y compartir la salvación de Jesucristo. No está para imponer leyes, para hacer negocios, para anular la libertad, sino para mostrar al ser humano el camino de la plenitud. Este camino se hace visible en los miles de jóvenes que participan en cada una de ellas. Cada uno de ellos, desde su lugar, desde su momento de fe, se compromete en alcanzar la santidad y arrastrar a los que tiene cerca hacia ella. Nada más y nada menos. El testimonio de alegre compromiso cristiano despierta en el mundo preguntas sobre el modo de ser y el sentido final de nuestra propia existencia. Estamos llamados a ser felices, a ser santos. Los jóvenes lo intentan y enseñan cómo realizarlo. En nuestras manos queda ponerlo en práctica. Comenzando desde ahora para encontrarnos, dentro de tres años, en Panamá, como ha dicho el papa Francisco, con el sucesor de Pedro.

 

José Gabriel Vera es el Director del secretariado de Medios de Comunicación de la Conferencia Episcopal Española

La otra JMJ de Polonia

En #RumboJMJ16 por

Tiempo de lectura: 3 minutos

Por Víctor Cortizo

Han pasado 25 años desde que tuve la oportunidad de participar en la Jornada Mundial de la Juventud que se celebró en Czestochowa. Aquellos días acudimos una importante delegación española a un país y a una Europa que había cambiado de manera profunda. Estos días asisto emocionado a todo lo que acontece en Cracovia en estos días por una doble razón.

La primera es observar un legado que durante todo este tiempo y a pesar de los importantes cambios a los asistimos en nuestra sociedad se ha mantenido con fuerza y que ha renovado a otra generación que, al igual que la nuestra hace 25 años, expresa la vitalidad de su Fe, la actualidad de su testimonio y su compromiso en la esperanza que proporcionan a un mundo inmerso en tensiones difíciles de dimensionar y de conflictos en todos los continentes y por todo tipo de razones. Sigue leyendo

Ésta es la juventud del Papa

En #RumboJMJ16/Asuntos sociales por

Tiempo de lectura: 5 minutosCzęstochowa – Cracovia. Día 3

Abandonamos Breslavia,  ciudad a la que en anteriores crónicas me he referido como Wroclaw.

Después de haber pasado un par de días en una de las diócesis más antiguas de Polonia, con casi mil años de historia, ponemos rumbo retorcido entre bosques y atascos al santuario de Jasna Góra, en Częstochowa.

La despedida ha arrancado las primeras lágrimas de los adolescentes del grupo. Sigue leyendo

Rumbo a la JMJ 16

En #RumboJMJ16/Asuntos sociales por

Tiempo de lectura: 5 minutos

Madrid – Ámsterdam – Wroclaw

En julio de 1960, Ryszard Kapuscinski, el reconocido reportero polaco, volvía de Ghana tras haber cubierto el ascenso al poder de  Kwame Nkrumah, aquel que en fanti era apodado como Kasapreko (El Hombre cuyas Decisiones son Irrevocables). Mientras sobrevolaba la selva vernácula rumbo a su nuevo destino -cubrir reportajes locales después de haber pasado dos años en África– se enteró de la independencia del Congo -uno de los países más herméticos de la época-, del levantamiento del ejército, la expulsión y asesinato de los colonos belgas y la intervención de la brigada  de paracaidistas, que para los brujos y cuerpos de adobe de la zona no significaba otra cosa que “seres no-humanos que caen del cielo”.

Tan pronto como supo la noticia, se dirigió de inmediato a Varsovia con la esperanza de que su medio, el Polytikia, le enviara de nuevo a África, aprovechando que todavía llevaba encima los aromas del continente negro. Sigue leyendo

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