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Interstellar

Interstellar, digna película de Nolan

En Cine/Democultura por
Interstellar
Momento de la película estrenada en noviembre de 2014.

El primer consejo que tengo que darte -a ti, ávido lector que si estás leyendo esto es porque probablemente no hayas visto el film y esté entre tus planes-, es que vayas al baño justo antes de entrar en la sala, porque te esperan tres horas de película en las que no querrás ni despegar los ojos de la pantalla ni moverte de tu asiento.

Se trata de un trabajo exquisito por parte de Christopher Nolan. Una composición bien elaborada, mezclada, no agitada, que reúne los elementos más apasionantes de las películas del espacio con los misterios y peculiaridades psicológicas y del espacio-tiempo con los que el director británico disfruta jugando. Puedes apreciar esto en películas como Origen o Memento.

Pero Interstellar no es solo una película del espacio con problemas cronológicos y dimensionales. La cinta está respaldada por una sólida investigación en la que Nolan buscó que nada de lo mostrado violase las leyes de la física ni de nuestro conocimiento actual del universo; así como que todo estuviera basado en especulaciones reales de la ciencia o en ideas consideradas por científicos respetables. Por lo que quizás, si pagas tu entrada de cine, te encuentres con un director humildemente avanzado a su tiempo que le da una vuelta de tuerca a los libros e hipótesis científicas sobre nuestra querida Vía Láctea.

No soy astrofísica, por lo que los errores que posiblemente tenga la película relativos a este aspecto, no me han molestado demasiado. Lo único que me incomodó fueron unos efectos especiales tan abundantes y luminosos –aunque bien realizados- que me costó conciliar el sueño al llegar a casa. Algo parecido a lo que sucede cuando estás hasta altas horas con el teléfono móvil, la tableta o el ordenador.

Si puedo afirmar que se trata de un trabajo exquisito no es por otra cosa que por el hecho de que Nolan logra su objetivo con esta película. Algo que pocos cineastas ni buscan ni consiguen: remover la conciencia del espectador.

Bien porque en la visión futurista que nos ofrece el británico, la Tierra está sumida en pobreza a causa de una plaga que ha arrasado todos los cultivos, quizás porque las generaciones venideras son granjeros sin formación porque la educación universitaria ya no interesa a los gobiernos. A lo mejor por la potencia del amor reflejado en una relación padre-hija o tal vez por el significado y la importancia de la redención humana. Todo ello aliñado con el dolor de la desconfianza y el escepticismo que hace poner en duda cuestiones como que las misiones lunares fueron auténticas o si se trató de una pantomima para engañar a los soviéticos.

Interstellar
Cooper y Murph

Interstellar es un espectáculo asombroso para el público, un festín para los astrofísicos, un banquete para los cinéfilos, una fiesta para los intelectuales y un regalo para los seguidores de Christopher Nolan. Se trata de una película a la que nunca se la puede dejar de sacar jugo. Redonda, pensada, trabajada –más allá del dinero empleado o de los equipos audiovisuales a los que se ha recurrido- con un argumento sólido y una buena investigación. Con metáforas constantes y diálogos brillantes.

Interstellar es de las pocas películas actuales que merece cada céntimo del carísimo precio de la entrada. Porque sí, Interstellar ha de verse en cines.

 

 

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