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La viralidad como fenómeno de masas

En Filosofía/Pensamiento por
La viralidad actúa como estrategia de control sobre las masas.

Fernando Pessoa consideraba que todo el conocimiento se basaba en una herramienta teórica de nuestra mente racional: la analogía (Del primer Fausto, 1908-1933). Una analogía es una forma de argumentación inductiva (se parte de lo particular para trasladar lo general) en la que se comparan y se relacionan estrechamente conceptos con características similares. Ésta es la herramienta psicológica que produce más conocimiento falaz, nos hace creer, por ejemplo, que dada la repetición de un caso podemos extrapolar su consecución en todo caso.

En la psicología popular, a pie de calle, se hace de la manera más capciosa posible: no se implementan reglas bien definidas como en el método científico. Esta forma de interpretar la realidad está sujeta siempre a la tendencia que tenemos a la comparación, dado que estamos sometidos como humanos a pensar en base a la experiencia por contraste que tenemos de las cosas. Sigue leyendo

Una misiva a los cuervos de las tecnológicas

En El astigmatismo de Chesterton por

17 de septiembre de 2015. 20:40.

Desafortunado Vodafone.

Me presento; soy el número de incidencia I 6045 6448.

Digo de partida que la medalla del género masculino se debe a que la historia atribuye a este sexo los principales generadores de mal de la humanidad.

Mientras suena una perversión de ‘Don´t worry, be happy’ del maestro Bobby McFerrin trato, apresuradamente, de poner en orden los puntos de mi reclamación, que acabará seguramente en la Oficina Contra el Uso Incorrecto de Artefactos Muggles, en algún sótano de la memoria de J.K. Rowling.

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En primer lugar he de decir que estas palabras jamás habrían tenido hueco si no fuera por la belleza de la amistad. Por la valentía de un amigo, que ante los abusos del pseudo-gremio feudal del automóvil (se lanzaron a su cuenta corriente como auténticas alimañas cuando él quería simplemente una revisión rutinaria), decidió dar una voltereta amorosa para acallar el instinto primitivo de destrozar cráneos.

En su afanosa búsqueda de la verdad, de la luz que le arreglaron sin su consentimiento para mostrar las sombras esperpénticas de sus cuerpos, estaba ante dos posibles escenarios. Apuntarse al cuarteto de ‘La naranja mecánica‘ y dejar el taller hecho unos zorros o escribir una carta electrónica.

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