Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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España - page 2

Inmigrantes, estáis mejor callados

En Viñetas por

Seguimos a vueltas con el “Dr. Fraude”, con el excortesano Villarejo, con “tu me hiciste aquello mientras yo te hacía esto”… Entretanto, a nuestras fronteras siguen llegando los inmigrantes, el hambre, la miseria, el desconsuelo, la esperanza, la oportunidad de ver en el otro a un igual... ¿Por cuánto tiempo les vamos a seguir callando? 

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¿Qué hay que celebrar el día de la Hispanidad?

En Historia por

Todo comenzó con una forma de ver el mundo. Alfonso Reyes lo describía así en “Visión de Anáhuac”: “En la era de los descubrimientos, aparecen libros llenos de noticias extraordinarias y amenas narraciones geográficas. La historia, obligada a descubrir nuevos mundos, se desborda del cauce clásico, y entonces el hecho político cede el puesto a los discursos etnográficos y a la pintura de civilizaciones”.

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La grandeza de la Hispanidad: una aproximación

En España por

“Vé amugronar en otro hemisferio, junto con la española pujanza, el árbol de la Cruz, y el mundo reflorecer á su sombra”.

J. Verdaguer. La Atlántida

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Futuro mestizo con la inmigración

En España por

España ya ha superado en los últimos meses a Italia en la llegada de inmigrantes irregulares por mar. Durante los nueve primeros meses de 2018, han sido más de 41.000. Cerrada la ruta de Libia y con la política de Salvini (con su negativa a dar puerto seguro a los barcos de rescate), las rutas de los que buscan un paraíso mejor tienen ahora como objetivo Andalucía.

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Innovación expresiva

En Viñetas por

“Será la juventud todo lo que quiera; pero poquísimas veces es original”. Esto lo dijo Chesterton

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El excortesano Villarejo

En España por

A la vista de los acontecimientos cabe sentenciar que España es profundamente monárquica. El hecho de que no se entonen salves por el Borbón de la Zarzuela o que los mancebos no se enrolen en el ejército para salvaguardar a su Rey y a su Patria, no quita que nuestra actualidad se contonee al calor de las intrigas palaciegas y las zarandajas de Moncloa.

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Encarna y Pedro Sánchez

En España por

— Mañana viene el Sánchez. 
— ¿Cómo es eso? ¿Aquí? ¿A Puerto Quejumbre? 
— Sí, sí. Que me acaba de decir el Basilio. 

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Todavía no queda claro

En Viñetas por

Crispación, orgullo, soberbia, olvido… No sabemos muy bien el porqué de nuestro odio ni la forma de solventar nuestras diferencias. 

Interpretando la inmigración en España a través de Zizek

En Cultura política/Pensamiento por

La situación que se vive actualmente en las costas del sur de España con el tema de la llegada masiva de migrantes africanos ha acentuado un problema con enorme calado popular, más si cabe tras la decisión de acoger en territorio español a los tripulantes del Aquarius tras denegarles el gobierno italiano el atraque en cualquier puerto italiano.

Quizá la llamada a la defensa de las sociedades nacionales frente a todo lo que provenga de fuera, la reafirmación de “lo nuestro” frente a “los otros, o simplemente el sentimiento de rechazo frente a aquel al que es considerado como diferente lleva a sostener y a movilizar la pasión de las gentes de las democracias occidentales. Y todo ello de la mano del miedo.

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Lo delicado del asunto es inversamente proporcional al modo con el que se estátratando a través de muchos medios de comunicación de masas y a través de las redes sociales. La viralización del contenido relacionado con los asaltos a la valla fronteriza entre Marruecos y España en redes sociales u otros canales de comunicación es tan inmediato como carente de verificación por parte de las personas que lo difunden.

La distorsión de los medios

Este ejemplo de transmediación en el que muchos sujetos receptores y distribuidores simultáneamente de noticias no ofrecen tiempo material al escrutinio de la noticia leída provoca un enorme daño a la imagen del problema mismo, afectando principalmente a algo tan importante en este tipo de asuntos como es la visión con perspectiva del problema.

Es imposible que se cree una opinión equilibrada desde el momento en el que pueden difundirse rumores sobre agresiones a miembros de la seguridad nacional española aprovechando la verdadera existencia de estos enfrentamientos, pero tergiversando ciertos componentes informativos que acrecentan la emotivización del lector y lo involucran casi de forma “estomacal” en los hechos, obligándoles a tomar parte por un uno de los bandos y así señalar de forma directa quiénes son “los buenos” y quiénes “los malos”.

La banalización por principio

Como escribe Zizek (2009) en su libro Sobre la violencia: seis reflexiones marginales, un no actuar puede ser mucho más violento que la acción directa, pero del mismo modo, es esencial no caer en reduccionismos simplistas que corran a activar la obligación de actuar, aunque sea de forma fútil, a la sociedad occidental a través de canales de comunicación que no hacen más que banalizar en muchos casos la raíz del conflicto. 
Zizek parte de una distinción entre tipos de violencias en dicho libro. En él establece que existe una violencia subjetiva (violencia tal cual, una agresión o la guerra, por ejemplo), la simbólica, referida al lenguaje y la violencia sistémica, aquella que es provocada por desajustes causados por los sistemas políticos y económicos y que son más difíciles de percibir, pero que a su vez dan explicación a muchos conflictos geopolíticos actuales y que se manifiesta en la miseria que millones de seres humanos sufren hoy en día y que les causa la muerte.

Para el filósofo esloveno, en occidente tenemos una ceguera selectiva que nos impide ver esta violencia sistémica que hace que no comprendamos determinados casos de violencia subjetiva y hace que no nos enfrentemos igual ante este problema como ante un atentado terrorista en el cual hay muchas menos víctimas mortales.

En resumen, esa violencia sistémica de la que habla, apoya gran parte de su discurso en el miedo a la diferencia. Como dije al inicio del artículo, quizá el miedo a lo diferente y desconocido sea uno de los pilares sobre los que resida el rechazo inicial ante los hechos ocurridos en la valla, pero lo peor es que dicho miedo hacia donde conduce es hacia un camino de apatía y de inmovilización por parte de la sociedad que, acompañado de unas políticas con claros fines económicos que proclaman el respeto a la diversidad por un lado, mientras que por el otro declaran la intolerancia a la ocupación de los espacios propios, pueden provocar un conflicto social inevitable en una sociedad más comunicada que nunca.

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Pablo Casado, el comunicador que quiere ser presidente

En España por

El 23 de julio del año 2000 tuvo lugar el 35º congreso del Partido Socialista Obrero Español.

Entonces, 995 delegados que representaban a cerca de 350.000 militantes socialistas, eran convocados a las urnas de un PSOE abierto en canal, con una crisis programática e ideológica que todavía adolecía de la artrosis de la última etapa del Felipismo. Sigue leyendo

Los graciosos de la clase

En España por

Era uno de nuestros pasatiempos favoritos en primero de carrera. La hoja de asistencia, un folio en blanco que teníamos que ir completando con nuestros nombres, ofrecía un sinfín de posibilidades para el gamberrismo ingenuo. Junto a las identidades reales –no era cosa de ir a clase para nada- se iban añadiendo otras, que podían ir del juego de palabras de patio de guardería –Paco Mer- a cualquier celebridad evocada entre risas por el más absurdo motivo en el último descanso.

No me acuerdo de casi nada de sus lecciones, pero sí del momento en que, pasando lista con la citada hoja como toda fuente, un prestigioso profesor de Economía pronunció el nombre de Michelle McCainn (aquella oronda cantante de la Orquesta Mondragón, entonces en efímero revival por su condición de jurado en un “talent” de medio pelo) esperando obtener una respuesta. Sigue leyendo

Avales de papel para un partido Popular

En España por

El sudor frío en los poros de militantes, simpatizantes, miembros y relacionados con el Partido Popular no tiene que ver sólo con la moción del ahora presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. De hecho, Rajoy, con su adiosh, descorchó un humeante debate dentro de su partido, que también se había ido mejorando, como los mejores vinos. ¿Quién coge el testigo del PP? Al PP le han entrado de sopetón los dolores: que encima Mariano se va a Santa Pola y no va a usar el dedo mágico como Aznar para ahorrar a los suyos un proceso largo de buscar y elegir un sucesor.

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A tenerlo en cuenta

En Viñetas por

A la vista de los acontecimientos de las últimas semanas, cuando en pleno subidón por ser nombrado presidente del Gobierno, Pedro Sánchez se ha tenido que enfrentar al vituperio de Huerta, al surrealismo de tener que defender en el Senado los presupuestos del PP contra el PP y a tener que testificar delante de la opinión pública diciendo que este gobierno no es una “banda”;  seguro que en este tiempo le ha dado la vuelta al dicho popular, Ese que dice que “no hay mal que por bien no venga”.

 

Para más viñetas de Don Cástulo: aquí.

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Periodistas: mis profetas favoritos

En El astigmatismo de Chesterton/Periodismo por

Desde finales del siglo XVIII hasta bien entrado el XIX, la guillotina era la última parada de las ideas desbocadas y los actos consumados con alevosía institucional. Los ilustrados se las gastaban así. Con nosotros, te mantienes peinado. Sin nosotros, tu cuero termina en un cesto.

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No nos meteremos en trinchera alguna

En España por

Imprevisible, inédito, desconcertante… se acaban los adjetivos para describir el cambio de Gobierno que se ha producido en España en el plazo de diez días. El inesperado giro ha sido descrito hasta la saciedad. Rajoy tenía el terreno despejado para acabar la legislatura con el apoyo del nacionalismo vasco a los presupuestos de 2018. Casi se había olvidado de que había en el Congreso una mayoría suficiente para firmar su despido. Bastaba con un cambio de los vascos, que es lo que se ha producido.
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Pues sí había huevos

En España por

Pedro Sánchez Castejón ya es el séptimo presidente del Gobierno de España en el presente período democrático. La sucesión de carambolas que le ha llevado al cargo será digna de estudio de aquí a no mucho. Por lo pronto, podemos hacer un pequeño repaso, desprovisto todavía de la perspectiva que sólo da el tiempo. En el fondo, no ha podido resultar más español. Ha sido un “a que no hay huevos” llevado hasta sus últimas consecuencias.

La sentencia de la Audiencia Nacional sobre el conocido como “caso Gürtel” causó un seísmo que sólo se explica desde que el devenir político ha pasado a ser retransmitido en directo por televisión. ¿Es grave? Gravísima. La condena civil al Partido Popular (PP) como partícipe a título lucrativo es de una extrema importancia. Sigue leyendo

Defensa de España (identidad, mundialización y desafío soberanista)

En España por

La Leyenda negra ha calado, mutatis mutandis, en una generación de españoles. Nuestros símbolos son oscurecidos, nuestra identidad parece problemática y nuestra convivencia resulta difícil. Una ficción perfectamente construida, donde el pasado nacional parece una losa comunitaria y no un legado del que aprender, el presente se convierte en conflicto permanente y no en el escenario para crear juntos, y el futuro se vislumbra lleno de amenazas y no de posibilidades. Y sobre ella se ha legitimado el proyecto contemporáneo de destrucción de la idea y de la realidad de la Nación española, desde la descalificación general de su significado identitario y desde la ruptura de su unidad territorial y democrática, siendo Cataluña y su doble proyecto rupturista-expansionista el escenario visible de ello. Sigue leyendo

Albert Boadella, Tabarnia y la religión laica del independentismo

En Cataluña/Entrevistas/España por

“Casi no he tenido que hacer fantasía, la realidad a mí alrededor ha sido mucho mejor”. Es difícil que un dramaturgo de la talla de Albert Boadella, con estudios internacionales de interpretación, fundador de la compañía Els Joglars, la friolera de ocho años como director artístico de los teatros del Canal y diferentes reconocimientos en el ámbito creativo pueda decir algo así con el aplomo con que lo dice. Pero ocurrió: el martes 22 de mayo, el presidente de Tabarnia en el exilio, fue el protagonista del II encuentro Alumni UFV by Democresía. Sigue leyendo

La enseñanza política de Spinoza o qué diantres pasa con Cataluña

En Cultura política por

 

No creo que esté de más, en estos momentos en que seguimos inmersos en el desafío de los independentistas catalanes, volver la vista atrás y recuperar los argumentos vertidos por Spinoza en el capítulo XX de su celebérrimo Tratado teológico-político (1670). Dicho capítulo se titula “Se demuestra que en un Estado libre está permitido que cada uno piense lo que quiera y diga lo que piensa” y puede considerarse una de las exposiciones más lúcidas, elegantes, persuasivas y sucintas de lo que es e implica un Estado de derecho. Sobre esta entidad política, tenemos actualmente una idea bastante confusa que, creo, está siendo utilizada con descarado oportunismo por los independentistas para arrimar el ascua a su sardina. Estos no se cansan de repetir que la acción judicial emprendida contra ellos es una persecución ideológica y atenta contra su libertad de expresión, contraviniendo la cláusula fundamental de una democracia que se pregona como pluralista y liberal. Es decir, que tal acción judicial, y la línea política y gubernamental que supuestamente la ampara y dirige, demostrarían que España no es un Estado de derecho porque los poderes no están efectivamente divididos, y las opiniones políticas de una parte de la población no se encuentran protegidas y son perseguidas.

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La última lección de Adolfo Suárez

En Cultura política/Dialogical Creativity por

«En 1980, Adolfo Suárez concedió una entrevista a Josefina Martínez del Álamo que se salía de lo habitual. Fue una conversación tan franca que sus consejeros decidieron vetarla. “Un presidente no puede ser tan sincero”, dijeron».

Los domingos de Abc publicó aquella entrevista con motivo de su 75 aniversario el 23 de septiembre de 2007. Hoy la ha rescatado ABC, por razones evidentes. La actualidad de los contenidos, más allá del personaje, es ahora más relevante que entonces. Los azares de su historia convierten esta entrevista en su última aparición pública, aunque aconteciera 27 años antes. Es su testamento político para nosotros.

Te recomiendo leer la entrevista entera: nos ayuda a recordar que en la vida pública siempre hay una persona detrás del personaje. Aquí reproduzco algunos párrafos directamente relacionados con la temática del blog, acompañados de una breve reflexión. Cierra esta nota su discurso electoral de 1977, con su famoso “puedo prometer y prometo”, que nos permite repasar con sus palabras lo que hizo, lo que dijo que haría y lo que efectivamente logró.

«—[los españoles] tienen derecho a conocerle. Si le votan, y si se ponen en sus manos, necesitan saber con quién se juegan el porvenir.

Sí. Ellos tienen derecho; y yo tengo la obligación de explicarme. Estoy de acuerdo. Y voy a procurar remediar ese desconocimiento; a darles una respuesta. Quiero utilizar más los medios de comunicación. La televisión sobre todo… porque en televisión soy responsable de lo que digo, pero no soy responsable de lo que dicen que he dicho… Tengo muchísimo miedo de cómo escriben después las cosas que he dicho […]

—Quizás el problema es también nuestro, de la prensa. Últimamente parece que algunos nos sentimos demasiado inclinados a ser protagonistas.

Sí. Yo noto ese afán de protagonismo. Algunos periodistas me preguntan sobre un tema político para tratar de convencerme de sus posturas. Entonces les digo: ¿Ustedes, qué quieren: saber mi opinión o convencerme de la suya?… Porque si vienen a hacerme una entrevista, les interesará conocer mi criterio, supongo. Y tendrían que escucharlo libre de prejuicios. Después, ustedes lo estudian, se informan y, si no les gusta, lo critican… Después, todo lo que ustedes quieran. Pero sólo se tienen presentes a ellos mismos. Escriben para ellos mismos… […]

Y noto, además, que algunos periodistas no intentan obtener los datos necesarios para hacer una información exacta. He hablado de Autonomías con un grupo de periodistas. Y les he dicho: ¿ustedes se dan cuenta de que han desprestigiado totalmente el estatuto gallego? Les pregunto: ¿lo ha leído alguno de ustedes? Y no… ¿Y han leído ustedes el título octavo de la Constitución?… Y no. […]

Así me va… Soy un hombre absolutamente desprestigiado. Sé que he llegado a unos niveles de desprestigio bastante notables… he sufrido una enorme erosión.

—¿Y por qué no intenta arreglarlo? Debe tener una solución.

Sí. Pero la tiene utilizando los mismos procedimientos; y no me gusta. No quiero convertirme en un hombre que busca sectores que lo cuiden, que lo mimen… ¡En absoluto, no va conmigo! Yo sólo digo que me juzguen por mis obras. […]

El 80 por ciento de lo que se escribe de mí no responde a la realidad… ¿Y qué voy a hacer? ¿Usted sabe lo que supone pasarse el día rectificando?[…]

Al final, he llegado a la conclusión de que los políticos son hombres como los demás. En el fondo, las cualidades que verdaderamente cuentan son las humanas.

Un político no puede ser un hombre frío. Su primera obligación es no convertirse en un autómata. Tiene que recordar que cada una de sus decisiones afecta a seres humanos. A unos beneficia y a otros perjudica. Y debe recordar siempre a los perjudicados… Gracias a Dios, yo no lo he olvidado nunca. Pero se sufre porque no puedes tomar decisiones satisfactorias a corto plazo para todos los españoles. Aunque esperas que sean positivas en el futuro y asumes el riesgo… Hay personas que no ven a los gobernados uno a uno… Yo los sigo viendo. ¡Les veo hasta las caras! Otro requisito indispensable en un político es la capacidad para aceptar los hechos tal y como vienen, y saber seguir hacia delante. Nunca puede sentirse deprimido. Tiene que continuar luchando. Confiar en lo que siempre ha defendido y en los objetivos programados a largo plazo… Pasar por encima de las coyunturas. Porque, a veces, las circunstancias pueden desvirtuar el destino histórico de un país. Y es preferible decir sí a la Historia que a la coyuntura. Yo lucho, intento luchar, contra esas coyunturas. […]

Hay que estar dispuesto a aceptar un grado enorme de impopularidad —como en una confesión hecha a sí mismo, arrastra las palabras—. Pero yo estoy dispuesto a eso. Lo estuve desde el primer día en que fui presidente. […]

Cuando en el año 77 se consolida la democracia y las leyes reconocen libertades nuevas, pero también traen aparejadas responsabilidades individuales y colectivas, empieza lo que llaman el desencanto… ¡El desencanto! Yo no creo que el pueblo español haya estado encantado jamás. La Historia no le ha dado motivos casi nunca.

Tuvimos que aprender que los problemas reales de un país exigen que todos arrimemos el hombro; exigen un altísimo sentido de corresponsabilidad. Y sin embargo, los políticos no transmitimos esa imagen de esfuerzo común… La clase política le estamos dando un espectáculo terrible al pueblo español. […]

Pero le hemos hecho creer que la democracia iba a resolver todos los grandes males que pueden existir en España… Y no era cierto. La democracia es sólo un sistema de convivencia. El menos malo de los que existen.

[…] Mi mayor preocupación actual es la convivencia. La democracia puede ser más o menos buena, pero lleva en sí unos altos niveles de perfeccionamiento. Y la perfección máxima consiste en la convivencia perfecta. Hay que crear las condiciones necesarias para que los españoles convivan por encima de sus ideas políticas; que las ideologías no dañen las relaciones de amistad, de vecindad.

Sé que es un objetivo posible; estoy convencido. Y si lo conseguimos, habremos hecho una labor histórica de primera magnitud. Por fin habríamos acabado con todas las previsiones de enfrentamientos históricos. La transición española dará un ejemplo al mundo.

El símbolo, para mí, es que sean amigos personas de partidos diferentes, pero amigos. Que por la mañana puedan ir a votar juntos, y después sigan charlando y discrepen, pero civilizadamente. Que no traslademos al país nuestro rencor personal. Que no ahondemos con diferencias políticas las diferencias regionales y económicas que ya existen. Diferencias que, además, tampoco son insalvables… ese es mi auténtico objetivo. Esa sería mi compensación.

[…] Cualquiera sabe lo que dirá la Historia dentro de 30 o 40 años… Por lo menos, pienso que no podrá decir que yo perseguí mis intereses.

Admitirá que luché, sobre todo, por lograr esa convivencia; que intenté conciliar los intereses y los principios…, y en caso de duda, me incliné siempre por los principios.

[…] Yo suelo decir que me he empeñado en un combate de boxeo, en el que no estoy dispuesto a pegar un solo golpe. Quiero ganar el combate en el quince round por agotamiento del contrario… ¡Así que debo tener una gran capacidad de aguante!…

Es una imagen que refleja bien mi postura. Si en mis decisiones públicas hubiera un pequeño ingrediente personal —el más mínimo— derivado de las ofensas que he recibido, en ese mismo instante me marcharía. Porque estaría cometiendo los mismos errores que se han cometido históricamente. Caería en las equivocaciones de esos políticos que, por razones personales, llevaron a España a enfrentamientos muy graves.

A veces cuesta un gran esfuerzo mantener esta actitud… A mí me han estado insultando de una forma tremenda… Y yo he seguido saludando con el mismo gesto, con la misma intención, hasta con el mismo afecto, a la persona que me insultaba.

[…] Eso es tener un cierto sentido de responsabilidad —de nuevo su voz se vuelve hacia sí mismo—… de responsabilidad histórica… que la da el cargo. Yo he sido siempre un hombre responsable.
Y también me influye la ilusión que conservo. La ilusión de que es posible conseguir lo que me había propuesto. Los políticos se rinden, a menudo, porque no ponen todo el esfuerzo necesario para alcanzar la meta; porque priman los objetivos a corto plazo. Pero yo todavía tengo una enorme ilusión. La misma que tuve toda mi vida».

Como habrás visto por las fechas, unos meses después de esta entrevista Adolfo Suárez dimitió. Sus palabras y testimonio fueron diluyéndose. González y Aznar no supieron aparcar con igual rotundidad los intereses particulares o ideológicos del bien común. A Zapatero y Rajoy expresiones como “bien común” o “Historia” les quedan grandes. Es como si les avergonzara pronunciarlas.

Suárez repasa en esta entrevista los males propios de la incomunicación, que incluso un hombre de su talla y éxito profesional sufre terriblemente en primera persona: la falta de veracidad y confianza, la difamación y la mancha del buen nombre, la imposibilidad de encontrar un terreno común para el debate cuando al otro le interesa más vencer que encontrar ese espacio común. Al tiempo, reconoce la necesidad de una comunicación más plena y sincera, más transparente, del político con los ciudadanos, aunque eso le lleve a encajar muchos golpes bajos y dolorosos. En esta entrevista denuncia ya las enfermedades más terribles del Periodismo y la Política en España: el espíritu partidario que vela por los propios intereses, siendo un mal ejemplo y alentando más a la división y al odio que al encuentro y la sana convivencia.

Suárez subraya con lucidez que la democracia es sólo una forma de regular la convivencia, la menos mala, pero también la más exigente. Lo es porque nos obliga a todos a vivir en diálogo, que es mucho más difícil que limitarse a mandar u obedecer. Vivir en diálogo nos exige escuchar y renunciar a los prejuicios, nos exige exponernos tal cuál somos, nos obliga a purificarnos de nuestros intereses y caprichos particulares, por legítimos que sean, en nombre del bien común. Nos exige trabajar juntos, codo con codo, abrazados al radicalmente distinto, pero hermano.

Por último, nos revela parte de su secreto: la responsabilidad, la ilusión y encajar todos los golpes sin devolver ninguno. Quien quiera entender, sabrá quién fue su maestro en poner siempre la otra mejilla. Nos deja un gran testamento político que es a un tiempo un gran un testimonio personal.

Merece la pena repasar los vídeos del especial de RTVE “Muere Alfonso Suárez”. Aquí, un aperitivo: su “puedo prometer y prometo” en la campaña electoral de 1977, que nos ofrece un ángulo muy distinto que la citada entrevista, aunque reconocemos en ambas a una y la misma persona. Gracias, Presidente.

Este artículo fue publicado originalmente en el blog de su autor y es reproducido aquí con su permiso.

Se alquila ciudad (solo por Airbnb)

En Asuntos sociales/Economía/España/Pobreza e inmigración por

Hasta antes de que estallara la crisis económica en el año 2008, cuyo principal desencadenante en España fue la burbuja inmobiliaria, persistía la mentalidad de que alquilar era “tirar el dinero”. Tanto es así, que en nuestro país a día de hoy casi ocho de cada diez personas son propietarias de su domicilio habitual, concretamente un 78,8% de los españoles. Esta cifra, por encima de la media de la Unión Europea (70,1%), hace de España un país de propietarios.

De acuerdo con los datos del último Eurostat, junto a nuestro país se encuentran en la cima de la clasificación Rumanía (96,1%), Eslovaquia (90,3%), Lituania (89,9%), Croacia (89,7%) o Hungría (89,1%), países con tasas de población propietaria muy altas, pero que cuentan con una historia, en cuestiones de propiedad, bien diferente a la de España

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