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[Más de] Cuatro aspectos en los que has perdido la soberanía

En Elecciones 26J/España por
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Una de las grandes pegas del mandato representativo, como avisara Rousseau, es la eventual alienación de la soberanía nacional en la clase política, si se difumina el vínculo institucional entre mandante y mandatario –ciudadano y diputado–. Al final, acaba convirtiéndose el período de elecciones no ya en el único momento de libertad y democracia (así decía el teórico francés), sino en una negociación mercantil, en la que las partes –votantes y partidos– negocian sus intereses, y no están dispuestas a dar más de lo necesario como contraprestación para conseguir lo suyo. Sigue leyendo

El debate lo ganó Italia (2 a 0)

En Elecciones 26J/España por
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El debate de ayer noche fue aburrido se mire por donde se mire. Si hay que buscar un ganador, seguramente fue la selección italiana, que se estrenó de forma brillante ante Bélgica, para deleite de los futboleros (que pudieron aducir motivos religiosos para no tener que comulgar con el mitin electoral a cuatro bandas).

 Solamente el hecho de que hubiera tres presentadores era ya un indicador de que, con tantas condiciones de todas las partes implicadas (partidos políticos y televisiones), lo que menos importaba era que se produjera algún tipo de diálogo o choque entre candidatos. Cada uno ocupó su espacio de tiempo, dijo lo que tenía que decir –que es lo que vienen diciendo desde hace seis meses– y se fue tranquilamente a su casa. Lo importante era cumplir. Sigue leyendo

Las trampas dialécticas de Sánchez: ¿Qué votaron los españoles el 20D?

En España por
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¿Qué votaron los españoles el pasado 20 de diciembre? Hay muchos tipos de respuesta a esta pregunta. Unos aseguran, insistentemente, que se votó “cambio”. También se ha repetido, desde muchos foros, que los españoles han impuesto a los diputados la “obligación” de “dialogar y entenderse”, para llegar a “acuerdos y pactos”, sin que haya consenso en quién debe formar parte de ese diálogo y ese entendimiento. Sigue leyendo

Hasta que salte la chispa

En Elecciones 20D/España por
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Es un principio fundamental de la comunicación política que solo gana elecciones quien sale a ganarlas. Se trata del mecanismo de la profecía autocumplida: nadie quiere votar a un perdedor, por lo que obligamos a todo aquel que quiera cosechar nuestro voto a mentirnos a la cara. Es una exigencia del público.

Pasa algo parecido con las negociaciones para la investidura: quien se ve en la coyuntura de tener que buscar un acuerdo de una manera u otra –en este caso, el PSOE– será quien tenga que ceder más en sus condiciones. Es por ello por lo que los estrategas de los demás partidos se han enrocado en sus posiciones de forma aún más radical de lo que lo hicieron durante la campaña electoral con el objetivo de maximizar beneficios. Es el PSOE quien ha de moverse o hundirse y, por lo tanto, el juego para PP y Podemos consiste en tratar de que los socialistas recorran la mayor parte del trecho para pactar. Sigue leyendo

La cámara dividida

En Elecciones 20D/España por
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Los últimos meses y semanas han cobrado especial intriga a la luz de la proximidad de unas elecciones generales que se prevén como absolutamente novedosas –inéditas en nuestra democracia– por la irrupción de dos fuerzas políticas “vírgenes” en lo que a política nacional se refiere, capaces de disputar a los partidos tradicionales amplias cotas de poder en el Parlamento.

Que si el PP se mantiene a “dos segundos” de sus perseguidores a cinco vueltas del final, que si Podemos sube y baja a la vez la misma semana en distintas encuestas, que si Rivera se ve presidente, y Sánchez asegura a quien quiera escucharle que su nuevo programa electoral le va a hacer presidente “sin ningún género de duda”…  No hagamos mucho caso, es la dinámica de siempre.

Ahora, lo que sí es sorprendente es que entre los mensajes habituales (“romperemos el Concordato”, “aumentaremos las becas”, “blablabla”…) se han colado mensajes que prometen un punto y aparte en la deriva de nuestra democracia, una segunda Transición que limpie la porquería que a lo largo de los últimos años ha ido aflorando. Sigue leyendo

#Venezuela: Dos oídos y una boca

En Elecciones Venezuela/Mundo por
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Una nueva mayoría simple, calificada y absoluta ocupará el poder legislativo de Venezuela a partir del próximo 5 de enero de 2016. 112 diputados de la Mesa de la Unidad Democrática han sido confirmados para tomar un curul (escaño) de la Asamblea Nacional venezolana, de este número sólo se puede sacar una conclusión: independientemente si alguien votó a favor de la oposición o voto castigo al gobierno, la mayoría de los venezolanos votaron por un CAMBIO.

Se demostró lo que venían expresando las encuestas desde el año 2014, el Presidente Maduro ya no cuenta con el respaldo de la nación. El pueblo, al que el Presidente tanto califica como “revolucionario”, abandonó su tolda política y se apoderó de esta calificación para expresarse en contra de las injusticias, la inseguridad y el programa político, económico y social que heredó el primer mandatario nacional del fallecido Presidente Hugo Chávez Frías. El gran perdedor de este domingo es el Presidente Nicolás Maduro. Sigue leyendo

Argentina se atreve a cambiar

En Mundo por
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Que el frente político que construyó Mauricio Macri para llegar la presidencia de la República Argentina se llame CAMBIEMOS no es casualidad, pero no deja de ser llamativamente significativo en relación al periodo histórico que se abre en la Argentina.

Muchas cosas CAMBIARON en estos últimos meses para que esto suceda, pero hubo una que sin lugar a dudas resume a todas ellas por su causalidad: la participación en política de un sector de la sociedad que había sido esquivo a todo lo relacionado con lo público.

Durante años el argentino se lamentó con pensamientos simplistas como “tenemos los políticos que nos merecemos” o “la política todo lo corrompe”. Para una gran parte de la sociedad, la política no era esa noble ciencia que centra su estudio y práctica en la solución de los problemas del prójimo, de la sociedad, sino un sinónimo de lo oscuro, sucio o corrupto. Sigue leyendo

Por verte sonreír, Artur

En Cataluña/Elecciones 27S/España/Periodismo por
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Domingo por la mañana y al tercer sorbo de café salta en mi timeline de Twitter la primera noticia jugosa para los medios. Artur Mas estaba votando cuando se formó un lío en el colegio electoral. Al parecer unos jóvenes habían sacado unas banderas de españa mientras otros les respondían al grito de “¡Independencia!”. Me asomo a las principales cabeceras españolas para ver cómo presentan el acontecimiento.

El Mundo titula Un joven con una bandera española, expulsado durante el voto de Mas. Para contrarrestar, me acerco a El País, que extiende un poco la explicación: Simpatizantes del PP y de VOX increpan a Mas durante su votación. Esto ya es otra historia. Lo que podía parecer una nueva escena de actitud matonil de un independentista a un constitucionalista toma otro cariz. Sigue leyendo

La Grecia postelectoral: prioridades, pactos y seis escaños

En Mundo por
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Desde finales del siglo XIX, con la progresiva democratización de los “Estados Modernos” han surgido diversas formas de ver, comprender y actuar en torno a la realidad presentada. Esta cosmovisión y manera de actuar es lo que conocemos como ideologías, ya que como su propio nombre indica –ideo: idea, forma y logía: razón – se trata del conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el comportamiento de una persona o colectivo.

Pues bien, parece que esta lógica ha llegado a su fin. Y el ejemplo no puede ser más reciente. Este domingo Syriza ganó las elecciones griegas con un 35,5% de votos, lo que equivale a 95 escaños del Parlamento griego. Al ser la fuerza más votada, la ley electoral griega estipula que se le concedan otros 50 escaños, lo que hace un total de 145. Como el Parlamento está compuesto por 300 asientos, Syriza sólo necesitaría seis puestos más para obtener mayoría en el hemiciclo. Hasta aquí todo muy sencillo y lógico. Sigue leyendo

¡Una de democracia!

En Cataluña/Elecciones 27S/España por
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“Nosotros hemos intentado dialogar, pero el Estado Español nos ha fallado, se ha negado a reconocer la singularidad de Cataluña y su encaje dentro del proyecto español. No tenemos nada más que hablar.”

Con palabras similares a estas el presidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, pretende darle la vuelta a la tortilla –esto es, a su pretensión de romper con toda legalidad y separarse de España— y vender al mundo entero que su proyecto busca, en realidad, garantizar la democracia frente a la “opresión”. Sigue leyendo

Para ti, mi amor, mi individuo de la mayoría silenciosa

En Cataluña/Elecciones 27S/España por
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En este artículo no van a encontrar ningún posicionamiento ideológico, ninguna declaración del gurú de turno salido de la think tank de la factoria aznariana. Tampoco un discurso nacionalista, histórico ni salves al orgullo patrio (alguno por ahí arriba cree nos morimos de ganas de volver a la cota de malla y a las ballestas para reconquistar sus ideas).

Estas líneas son una reflexión en voz bajita sobre los millones de personas que en esa comunidad autónoma han asistido progresivamente, desde el parto democrático, a una estafa piramidal de sus derechos de ser representados y gobernados por la responsabilidad y la virtud moral, máxima escondida en los cajones más mohosos del ejercicio de la política.

El catalán ha visto atónito como sus expectativas de futuro y de estabilidad, principio básico de los estados modernos actuales, corría con travesura en un juego de vasos que han pilotado tipos más pillos que el mejor de los trileros gaditanos en tiempos de “La Pepa”. Sigue leyendo

Carta abierta de un catalán perplejo

En Cataluña/Elecciones 27S/España por
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¿A qué viene tanto jaleo? ¿Qué pretenden? ¿Por qué nos torturan así? Confieso que cada vez estoy más confundido ante el cisco que se ha montado en torno a la independencia de Cataluña en cuestión de cuatro años.

(Llegir en català)

He encontrado las justificaciones más absurdas y las acusaciones más feas (y no por ello más ciertas) entre quienes son partidarios de mantener unido lo que siempre ha estado unido y quienes han emprendido una carrera furiosa y cada vez más desbocada hacia una ruptura y un nuevo inicio. Sigue leyendo

¡PIAF, en toda la boca!

En Asuntos sociales/España por
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La vicepresidenta de Gobierno, S. Sáenz de Santamaría. FOTO: Moncloa
La vicepresidenta de Gobierno, S. Sáenz de Santamaría. FOTO: Moncloa

 

PIAF es una buena onomatopeya para describir cómo ha sonado en nuestros morros el Plan Integral de Apoyo a la Familia 2015-2017, aprobado este jueves en Consejo de Ministros. El Gobierno, en un acto de magnánima generosidad, quiere desquitarse de la enésima promesa electoral incumplida (y así permanece) de aprobar una Ley de Apoyo a la Familia con que aliviar el régimen injusto a que están sometidos quienes deciden tener hijos en España.

Por resumir el contenido del plan, que de por sí no es criticable, el planteamiento de la flamante propuesta del PP consiste en una deducción fiscal de 1.200 euros para familias numerosas y monoparentales, un paquete de ayudas a menores y mujeres embarazadas y en periodo de lactancia en situación de riesgo social, ayudas a las madres jóvenes en materia de educación y vivienda, flexibilizar las jornadas laborales para favorecer la conciliación laboral, contemplar el impacto que tienen las propuestas políticas de cara a las familias y mejorar las pensiones de madres que hayan cotizado menos debido a que se han dedicado al cuidado de sus hijos.

Salta a la vista el hecho –curioso cuanto menos– de que dicho plan llegue después de 1.637 días desde la elección del actual Gobierno, y a tan solo diez días de la primera gran cita electoral a la que se enfrenta el PP (las elecciones locales y autonómicas del próximo 24 de mayo), en la que se juega el dominio territorial de la mayor parte de las instituciones. Juzgue cada uno el interés del actual Ejecutivo por las políticas familiares.

También llama la atención que el formato elegido para impulsar estas medidas sea el de un Plan Integral, en lugar de una ley, como se había prometido. Entre otras cuestiones, implica que el desarrollo y aplicación de las medidas no va impuesto más que por un compromiso “moral”, por lo que, en caso de que no se cumpla, los ciudadanos no tendrán recursos legales para obligar al Ejecutivo a aplicarlo.

Luego además está la cuestión presupuestaria. Pese a las estimaciones de la vicepresidenta del Gobierno de una dotación de alrededor de 5.000 millones de euros, lo cierto es que, al carecer de fuerza de ley, la dotación que se destine finalmente a dicho plan a partir de 2016 dependerá del gobierno que salga elegido en las próximas elecciones generales. Por eso los miles de millones de euros prometidos son papel mojado.

Por otra parte, no pierdan tiempo en buscar qué significan exactamente medidas como “mejora de la coordinación y cooperación interadministrativa y de la participación social en materia de apoyo a las familias”. No se molesten, el PIAF no contiene mecanismos concretos para llevarlo a cabo, solo líneas generales de acción.

En conjunto, lo único que se puede extraer del PIAF en claro es que es un conjunto de buenas intenciones –incluso buenas ideas– y una magnífica lista de todo lo que no ha hecho el Gobierno mientras disponía de mayoría absoluta. Para la próxima legislatura queda ver quien se sienta en la Moncloa, y qué hace con el susodicho PIAF.

A estas alturas de la película, no cuenten con que se inicie un proceso (guiado por el susodicho plan) para adoptar medidas en firme con aprobación parlamentaria y dotación presupuestaria. Ni da tiempo ni le importa a nadie. Huele mucho más a operación de marketing electoral aprovechando los recursos del Estado que a otra cosa.

Vieja y nueva política

En Cultura política/España/Pensamiento por
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Los medios de comunicación nos hicimos eco la semana pasada de un suculento estudio publicado por el Centro Reina Sofía, un organismo dedicado a la realización de estudios sociológicos sobre adolescencia y juventud dependiente de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) titulado ‘Política e Internet’.

INFOGRAFIA CRS POLITICA E INTERNETDicho estudio arrojaba dos conclusiones interesantes: la primera, que el interés por la política entre los jóvenes de 18 a 25 años  ha aumentado del 26% en 2008 (entonces, ese porcentaje declaraba estar muy o bastante interesado por la política) al 72,6% a finales de 2014. Cerca de un 50% más en seis años de crisis económica. De hecho, el 80% asegura que votará en las próximas elecciones.

La segunda de las conclusiones era que una mayoría amplia de este colectivo no siente prácticamente ningún apego o confianza por la mayoría de las instituciones y organismos en los que se desarrolla la vida política y social española, a excepción de los clubs deportivos, las ONG y poco más.

Ni los partidos políticos, ni el Parlamento, ni el Ejército o las fuerzas de seguridad, ni la Iglesia, ni la patronal de empresarios o los sindicatos, ni otros actores económicos como empresas o bancos son para esta generación actores de los que se pueda esperar algún tipo de avance en las cuestiones que les preocupan.

Las causas de esta aparente contradicción son del todo conocidas. El informe no aporta ninguna sorpresa en este sentido: corrupción, ausencia de opciones que les representen, desengaño, desánimo sobre la utilidad del voto, decepción tras las últimas elecciones…

Para el director general de la FAD (y del Centro Reina Sofía) el desapego de la juventud hacia los organismos en los que se desarrolla la vida política del país es un signo “preocupante” porque, a su juicio, “ningún país del mundo puede gestionar su convivencia interna sin unas instituciones fuertes“.

En otras palabras, integrar el descontento y las reclamaciones de los jóvenes en un marco político común se presenta como una tarea en la que debe implicarse toda la sociedad, a fin de que estas puedan articularse en un diálogo que beneficie a todos. La alternativa, a todas luces, es el riesgo de una ruptura de la vida política, no para ser sustituida por una nueva fórmula sino para romper todo cauce de diálogo y, por ende, de convivencia.

Decíamos hace unas líneas que la consulta a los jóvenes (un total de 808) fue realizada los últimos meses de 2014. Precisamente ese año se cumplía un siglo desde que uno de nuestros grandes (o de nuestros pocos) pensadores políticos, José Ortega y Gasset, se lamentaba en su discurso ‘Vieja y nueva política‘ del desinterés de la juventud (hoy igualmente pretendida) acerca de las cuestiones políticas y del estatus caduco de las instituciones de la “política oficial“. Decía así:

Todos esos organismos de nuestra sociedad — que van del Parlamento al periódico y de la escuela rural a la Universidad —, todo eso que, aunándolo en un nombre, llamaremos la España oficial, es el inmenso esqueleto de un organismo evaporado, desvanecido, que queda en pie por el equilibrio material de su mole, como dicen que después de muertos continúan en pie los elefantes“.

Ortega y Gasset, por F. Vicente

Como curiosidad, el filósofo y periodista señalaba a un tal Pablo Iglesias (no el nuestro, sino el fundador del PSOE)  como uno de los pocos que no representaban los “odres caducos” de la política de 1875, la de la restauración monárquica.

Aún así, afirmaba que la novedad que suponían los sindicatos y el Partido Socialista de aquel momento (léase hoy como Podemos) “le confundirían si no se limitaran, sobre todo el socialismo, a credos dogmáticos con todos los inconvenientes para la libertad que tiene una religión doctrinal“.

De hecho, y pese a reconocer la “utilidad” de algunos “radicales” que “han ejercido una función necesaria” consistente en “producir una primera estructura histórica en las masas” –lo que hoy viene a ser el clamor por la “regeneración“– acusaba a los responsables de estas fórmulas de ser “buenos demagogos” que “van gritando por esas reuniones de Dios” (pongan aquí “círculos” y tendrán la analogía perfecta).

Sobre las consignas que entonces –y hoy de forma parecida– movían la reivindicación contra la vieja política afirmaba que “son los tópicos recibidos y ambientes, son las fórmulas de uso mostrenco que flotan en el aire público y que se van depositando sobre el haz de nuestra personalidad como una costra de opiniones muertas y sin dinamismo“. “Nuestra política es todo lo contrario que el grito, todo lo contrario que el simplismo –advertía el filósofo– Si las cosas son complejas, nuestra conducta tendrá que ser compleja”.

Por ello, en su discurso, pronunciado en el teatro de La Comedia el 23 de marzo de 1914, abogaba por la recuperación de la “sustancia nacional“, concepto algo vago que no mucho más tarde se emplearía en el auge de los movimientos fascistas, pero que, para Ortega, significaba que “la política no es la solución suficiente del problema nacional“, tal como hemos defendido en este blog anteriormente.

La ruptura de la tradición política –que no el interés político, tal como se aprecia en la encuesta– y, por lo tanto, del derrumbe de la legitimidad o utilidad de sus instituciones a ojos de la nueva generación, proviene del vaciamiento del significado que estas tienen como legado de una convivencia común y articulada (formal y legalmente) como producto de esta.

Es cierto que, como decía el director general de la FAD durante la presentación del estudio, la semana pasada, “es tarea de todos” el reunir a la sociedad y reforzar las instituciones de modo que estos se conviertan en cauces efectivos de comunicación y gobierno para todos. Pero, para ello, es necesario que exista una voluntad mutua de convivir y una preocupación compartida hacia la comunidad.

Es una ilusión pueril creer que está garantizada en alguna parte la eternidad de los pueblos; de la historia, que es una arena toda de ferocidades, han desaparecido muchas razas como entidades independientes –advertía Ortega– En historia, vivir no es dejarse vivir; en historia, vivir es ocuparse muy seriamente, muy conscientemente del vivir, como si fuera un oficio. Por esto es menester que nuestra generación se preocupe con toda consciencia, premeditadamente, orgánicamente, del porvenir nacional.”

El cliente siempre tiene la razón

En Andalucía/España por
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Estamos de resaca de unas elecciones andaluzas donde los ciudadanos han decidido dar un giro de 360º. Abundan los análisis sesudos sobre la victoria del PSOE, la derrota del PP, el ascenso de Podemos y Ciudadanos y las crisis de IU y UPyD.

En lo que va de día ya he leído media docena de veces que en democracia los votantes siempre tienen la razón. Por un lado, es un axioma indudablemente cierto: igual que el cliente siempre tiene la razón porque tiene el dinero que anhelas, el votante siempre tiene la razón pues es dueño del voto que buscas obtener.

Son sus votos los que dan y quitan el poder político, y darles la espalda está condenado con el fracaso. Son los votantes los que deciden qué tiene importancia electoral y qué es irrelevante a la hora de votar. Sigue leyendo

Catalanofobia

En Andalucía/Cataluña/España por
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Hoy escribo en calidad de catalán, para sacar a colación una de esas bajezas de la vida política que en periodo electoral suelen aflorar y quedar a la vista de todos, para vergüenza del país.

Me refiero a las declaraciones del delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, que ayer tuvo la genialidad –quiero creer que como estrategia electoral y no como declaración de principios– de advertir contra el voto a Ciudadanos en las autonómicas de esa comunidad afirmando lo siguiente: Sigue leyendo

El espejo roto de la Democracia

En España por
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Desde que comenzó el año, se aprecia una moda morbosa entre los votantes naturales de la derecha (si es que existe de eso en España) que consiste en preguntarse entre sí: ¿Oye, y tú a quién vas a votar?

Si bien no es extraño que empiecen a removerse las aguas conforme se acercan las muchas citas electorales a las que estamos llamados este ejercicio, lo que sí es novedoso es lo hagan en esta orilla.

Vertebra la moral política de una parte de la población una llamada a la prudencia —¡Prudencia!— antes de hacer una “locura” y votar a según quien, sin necesidad de referirse a quienes (obviamente) no son un reclamo para esta clase de votantes.

Pese a todo, en muchos parece como si quedara un resquemor tras tomar la determinación de, cual héroe odiseico, atarse al mástil de la virtud –la más alta de todas, según los grandes filósofos– y quedarse con las ganas de desahogarse: ¿Oye, y tú a quién vas a votar? (como si buscaran algún “disidente” a modo de tentación).

Y ya que hemos apuntado una metáfora, continuemos con ella. ¿O no son cantos de sirena las constantes encuestas que una y otra vez nos bombardean, espoleando la “furia” de unos, el “miedo” de otros, la “responsabilidad” de estos y la locura de todos?

Dijo un francés perspicaz que “cada nación tiene el gobierno que se merece“, algo que se ha repetido hasta la saciedad en esta nación nuestra, la española. Lo dijo en el siglo XVIII, cuando cada hombre votaba a aquel candidato que, según creía, representaba mejor sus propios intereses e ideas, sin ‘trending topics’, ‘encuestas de estimación de voto’ o minutos televisivos que le disuadieran de hacerlo así.

Ocurre, ahora que los gobiernos no son ya el espejo del sentir (y el pensar, por qué no) de la calle, sino una ponderación de reclamos, miedos, prejuicios, e ilusiones orquestados a un tiempo por los propios ciudadanos, los partidos políticos y por una abundacia tal de sobreinformación (valga la redundancia) que cualquiera se aturde con tan solo tratar de comprender. En un marco así: ¿Quién se arrogará el valor de votar por sí mismo?

Como consecuencia de ello, son los ciudadanos los que, a través de las muchas y variadas encuestas, modelan sus decisiones a modo de “pacto”, para terminar votando a unos políticos incapaces de pactar entre sí, pese a ser ese (y no el de los ciudadanos) su trabajo. En definitiva, o vota uno mismo, o votan las encuestas.

De la misma manera, parece que son los ciudadanos y no los políticos quienes han de hacer gala de su responsabilidad y prudencia, acudiendo a las urnas con la pinza en la nariz si es necesario, para obviar la podredumbre y la corrupción que, bajo toda apariencia, impregna las instituciones del Estado, del Congreso a los ayuntamientos.

Déjenme darle la vuelta a la imagen, ya que parece poco heroísmo para nuestro Ulises renunciar a su Penélope para quedarse con Circe. Si van a atarse a un mástil, que no sea el de la prudencia sino el de la verdad. Y si han de escuchar a las sirenas, que no sean las encuestas sino las noticias.

¿Oye, y tú a quién vas a votar?

Votaré a quien me represente, faltaría más.

 

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