Revista de actualidad, cultura y pensamiento

UserImg Etiquetas

cine - page 3

Por qué amo la publicidad

En Asuntos sociales por

La gente de la publicidad, salvo excepciones, ya no habla de seducir, enamorar, ni siquiera de convencer. En la literatura profesional, sean artículos, blogs o master class, solo se encuentran referencias al ranking de posicionamiento SEO, la analítica, el smart data o los cpi. Años atrás los parámetros totémicos eran los GRPs, las OTS o los CPM. Ni unos ni otros son cosas que enamoren a quienes viven la publicidad.

Hace un par de noches vi una película de la que, en mi ignorancia, no tenía noticia: Belleza Oculta. Me conmovió la primera secuencia, el discurso de Will Smith a sus empleados de la agencia de publicidad. ¿Cuál es vuestro por qué?

 

Vuestro por qué. El tuyo, el mío, el nuestro… ¿Qué nos mueve a levantarnos cada día? ¿Qué inspira nuestros deseos o se esconde bajo nuestros temores?

Amor. Tiempo. Muerte. Las claves que conectan a todos los seres humanos del planeta, en palabras de Howard Inlet.

Poco ha cambiado en el fondo del corazón y la mente del hombre desde que éste adquirió inteligencia simbólica. Las grandes ansias y los grandes temores. Poco ha cambiado en ti y en mí y en quienes son “el otro” en nuestra comunicación. Tan sólo que usualmente no empleamos palabras tan estremecedoras, sino expresiones más cotidianas como “quiero ser querido”, “quiero ser admirado”, “quiero ser respetado”, “quiero tener a quien querer” … pero puede que me baste tener “algo a lo que querer”.

Las mociones universales del ser humano, las íntimas perplejidades de mi hija adolescente.

La publicidad, como toda comunicación digna de este nombre, es una conexión persona a persona. Amor. Tiempo. Muerte. Conocer lo que nos mueve, acariciar los resortes eternos del alma. Escuchar. Mirar a los ojos y encontrar el eco de nuestra misma mirada.

Esta cercanía, esta comunidad con el Otro, es lo que me ha enseñado la Publicidad. ¿Por qué te extraña que ame la publicidad?

Manifiesto filosófico a favor de los videojuegos

En Democultura/Videojuegos por

Hemos despertado a un siglo de videojuegos, de la misma manera que hace cien años la humanidad se despertó al mundo del cine. Hace cien años, para ser exactos, nacieron el Technicolor y el género de largometraje de animación (El apóstol, de Quirino Cristiani). Uno de los maestros del séptimo arte, Andrei Tarkovsky descubrió que el cine poseía la característica de poder esculpir, pintar e incluso construir el tiempo. A un espíritu curioso, inquieto, se le puede plantear la analogía: ¿sucede hoy con los videojuegos lo que sucedió hace un siglo con el cine? ¿Estamos dispuestos a concederle un estatuto de mérito cultural? Sigue leyendo

Taylor Sheridan: del fracaso a los Oscar

En Cine/Democultura por

En cuestión de seis años, Taylor Sheridan pasó de quedarse en paro a estar nominado a los Oscar por el guión original de Comanchería (Hell or High Water, 2016).

Tirador, Guardaespaldas, Tim Lewis, Joel Banks… ¿Les suenan estos nombres? Los personajes episódicos a los que Taylor Sheridan (Texas, 1970) ha interpretado la mayor parte de su carrera carecen de resonancia alguna en la mente del espectador. Títulos como Sicario (Denis Villeneuve, 2015) o Hell or High Water (David Mackenzie, 2016), en cambio, han logrado el aplauso unánime de crítica y público. ¿Qué ocurrió para que, en cuestión de unos años, Sheridan pasara de una carrera frustrada como actor secundario a ser uno de los guionistas de moda en Hollywood? ¿Cómo se explica este ascenso meteórico?

El punto de inflexión: aprendiendo a escuchar a la industria

Hasta 2010, el mayor logro en la carrera de Sheridan había sido el papel de Sheriff en la serie Sons of Anarchy. A pesar de ser un personaje secundario que funcionaba más bien como antagonista de los moteros protagonistas, se trataba de una posición profesional bastante ventajosa. Un trabajo que, proporcionalmente hablando y en una industria tan feroz y precaria como la del espectáculo, está al alcance de muy pocos.

Sin embargo, Sheridan no terminaba de consolidarse como actor en Hollywod. Su carrera no despegaba. El síntoma más inequívoco de su estancamiento llegó con la negativa de Kurt Sutter, aclamado showrunner de Sons of Anarchy, a renovar su contrato al alza. Teniendo en cuenta que Sheridan iba a tener su primer hijo, ya no se trataba de una cuestión meramente artística o profesional. Sabía que necesitaba el dinero para criarlo; no podía conformarse con el sueldo de antes.

Entonces fue cuando, en palabras del propio tejano, aprendió a “escuchar a la industria”.

El salto de fe: escribe de lo que sabes

Lo más lógico, podría pensarse, hubiera sido aceptar el mismo contrato y continuar en la serie mientras buscaba otro papel. Pero Taylor Sheridan tomó una decisión mucho más arriesgada: sentarse a escribir. Si nadie parecía creer en su capacidad interpretativa, quizás era el momento de dar un giro a su carrera.

Con un hijo en camino, Sheridan dimitió de Sons of Anarchy y empezó a teclear.

Según cuenta, él nunca había escrito un solo guión. Pero había leído muchos; algunos muy malos. Y sabía no tanto lo que debía hacer, sino los errores o fallos más comunes que no debía cometer. La segunda clave de su escritura, totalmente alejada de los manuales de guión o de cualquier estudio académico de narrativa, fue su propia experiencia.

Como tejano, Sheridan conocía de cerca la guerra contra los cárteles de la droga en la frontera con México. De aquí nació su primer guión: Sicario. Un atmosférico y soberbio thriller de acción dirigido por Denis Villeneuve –cuya notable Arrival está nominada en la presente edición de los Oscar– y protagonizado por Emily Blunt, Benicio del Toro y Josh Brolin.

Pero lo más impresionante no eran ni el director, ni el estelar reparto, ni la intrínseca calidad narrativa de Sicario. Tampoco su rotundo éxito mundial. Lo alucinante es que Sheridan había conseguido que produjeran y estrenaran su primer guión, hecho insólito en la carrera de un guionista.

‘Comanchería’: la revelación definitiva

Después de recibir el premio del Sindicato de Guionistas de Estados Unidos por Sicario, Sheridan siguió bebiendo de la fuente de la experiencia. Esta vez en clave más socio-económica y con envoltorio de western moderno. El guión de Comanchería, a la que luego cambiarían el título por Hell or High Water, también fue vendido. Y producido.

Tras ganarse el favor inmediato de Chris Pine, joven estrella acostumbrada a proyectos más comerciales y “convencionales” como la saga Star Trek, el proyecto echó a andar. Ben Foster se subió al carro y, como guinda al pastel, Jeff Bridges también se incorporó a la película. Dirigida por David Mackenzie, Hell or High Water acumula cuatro nominaciones a la presente edición de los premios Oscar. A mejor película, a mejor actor de reparto (Jeff Bridges) y a mejor edición. ¿Adivinan la cuarta?

Independientemente de que Taylor Sheridan gane el Oscar por el guión original de Hell or High Water, su asombrosa trayectoria constituye un premio en sí misma. A los 47 años y después de remar durante más de dos décadas en Los Ángeles, Sheridan por fin ha descubierto su vocación. Y de la manera más fructífera que pueda imaginarse.

Ahora acaba de rodar su primer filme como director (Wind river, 2017), con Jeremy Renner y Ashley Olsen de protagonistas. El ascenso continúa.

 

Cuando el silencio narra la historia

En Cine/Religión por

Hace unos días, al salir del cine —después de ver el último trabajo de Scorsese, Silencio, un amigo me dijo que había oído a alguien murmurar: “como siempre, la culpa de todo la tienen las religiones”. Una prueba clara de que se puede ver sin observar. Son muchas las críticas que se han hecho a esta película que, de por sí, no es polémica ni pretende serlo. Es profunda, y muchos confunden hoy la profundidad con el afán de debate.

Por fortuna, vivimos en una sociedad libre en la que todos podemos compartir opiniones para después aceptarlas o no. En un cierto grado de discusión -esa meritocracia congénita a la cultura-, es menester obviar la opinión de todos aquellos que no han visto la película o que, a pesar de haberla visto, carecen del instrumental necesario para elaborar una crítica adecuada. Sigue leyendo

La La Land… y que siga el baile

En Democultura por

Se encienden las luces. Parpadeo para acostumbrarme y sigo un rato en silencio. No tengo palabras. Me invade una sensación agridulce… La película me ha conquistado, pero el final me pesa como una losa. Aún resuenan los acordes de jazz al piano, que no consiguen acallar un “¿por qué?” que se eleva desde mi alma hasta el infinito.

Tan solo unas horas después consigo articular una frase con sentido a mi compañero: “nostalgia, esta película es pura nostalgia”.

Y ahondando en el largometraje de La La Land, me he ido afirmando en esta primera intuición que para nada pretende ser una vara de medir, sino más bien una ayuda para los que, como yo, terminaron con un nudo en el corazón y una sonrisa melancólica en los labios. Sigue leyendo

Kusturica: la Identidad entre la fantasía y realidad

En Cine/Democultura por

En 1991 Emir Nemanja Kusturica perdió su país, y su Identidad. Hijo de padre serbio ortodoxo y madre bosnia musulmana, asistió perplejo a como desaparecía la vieja Yugoslavia, la “unión de los eslavos de sur”.

Su obra y su vida aparecen como ejemplo historiográfico, desde el cine, de la creación y destrucción de la Identidad, personal y colectivamente en nuestro devenir contemporáneo; y sobre todo de cómo ésta afecta a los hombres y mujeres en una vida cotidiana donde lo real (lo que supuestamente vivimos) y lo mágico (lo que hubiéramos deseado que pasara) se conectan indisolublemente. Sigue leyendo

Nueve películas que deberías haber visto en navidades

En Cine/Religión por

Una lista de películas que deberían haber sido vistas en Navidad. Bien. Empecemos mal. Obviaré el criterio de la temática navideña para elegir los filmes. Me guiaré por el siguiente mantra: películas que pueden acompañarnos en lo que queda de estas fiestas.

Para ello, he escogido algunas ideas que puede suscitar el misterio de la Natividad y he acudido a películas en las que ese aspecto tenga cierta importancia. Desde diversos puntos de vista podemos afirmar que el acontecimiento de la Navidad es: histórico, surrealista, tierno, sobrecogedor, inesperado, alegre, sanador, salvífico y revelador. Seguro que me dejo algo. Ya me perdonaréis. Sigue leyendo

El retorno imposible del soldado

En Cultura política/Democultura por

La figura del soldado que regresa al hogar conforma un auténtico leitmotiv a lo largo de la historia de la narrativa occidental. Desde el Ulises de Homero al Travis Bickle (Taxi Driver) de Scorsese, podemos encontrar numerosos ejemplos de este arquetipo literario. La serie The Americans y la película Zero Dark Thirty muestran cómo el fenómeno de la guerra moderna (la guerra fría y el terrorismo internacional islamista) trastoca algunos de los conceptos nucleares de la temática del retorno del soldado al hogar.

Sigue leyendo

Cine, superhéroes y democracia (V): el precio de la lucha del superhéroe

En Democracia y Superhéroes por

banner-especial-superheroes

La ambición de los agentes antidemocráticos en el cine de superhéroes es oceánica. La lucha por proteger la democracia de los ataques del totalitarismo (ver artículo anterior) es una empresa que requiere plena dedicación por parte del superhéroe. Se da la circunstancia de que no es el FBI, ni las fuerzas del orden, ni el ejército quienes tienen los mecanismos definitivos para luchar contra los supervillanos; no así el superhéroe.

La lucha contra criminales y supervillanos detrás de una máscara conlleva circunstancias incómodas: Sigue leyendo

Cine, superhéroes y democracia (IV): los villanos, siempre antidemocráticos

En Democracia y Superhéroes por

banner-especial-superheroes

En el anterior artículo hemos comprobado de qué manera la ciudad democrática es la condición de posibilidad para el surgimiento del superhéroe. La realidad urbana en el seno de la democracia nos da pie a hablar de los peligros que la amenazan: los supervillanos. Ellos son los representantes de las fuerzas que pretenden conducir una sociedad democrática a una sociedad sometida a alguna de las formas del totalitarismo. Sigue leyendo

Cine, superhéroes y democracia (II): la fe del superhéroe

En Democracia y Superhéroes por

banner-especial-superheroes

En el artículo anterior pusimos de manifiesto la importancia de la democracia en la mitología del superhéroe en el cine. Ahora quisiéramos dar cuenta de las convicciones más profundas que mueven al superhéroe. ¿En qué tienen fe los superhéroes? ¿En qué o en quién confían? 

Los superhéroes no creen en el Dios del que habla el cristianismo, el judaísmo o la religión musulmana. Los pocos casos de superhéroes que creen en la trascendencia, Hellboy, Kurt Wagner/Rondador Nocturno y Matt Murdocck/Daredevil, ponen de manifiesto la relación entre la fe y la oscuridad en el sentido en el que el pensamiento moderno las ha vinculado. Hellboy es un demonio que se mueve de noche en el subsuelo. El aspecto del atormentado Kurt Wagner/Rondador Nocturno es sombrío, al igual que los ambientes en los que aparece y desparece. Matt Murdocck/Daredevil es ciego, se mueve en la oscuridad y su aspecto superheróico también tiene reminiscencias demoníacas. Sigue leyendo

Cine, superhéroes y democracia (I): El mito

En Democracia y Superhéroes por

banner-especial-superheroes

Este artículo inaugura una serie de reflexiones en torno al lugar de la democracia en el cine de superhéroes: Cine, superhéroes y democracia. Quiero mostrar de qué manera el ideal democrático informa los rasgos fundamentales de estas narrativas cinematográficas.

Los capítulos de esta serie son breves y veloces. Confío en que el lector sepa perdonar los inconvenientes de una escritura tan urgente y telegráfica. En esta ocasión prefiero ofrecer garabatos intelectuales que puedan ser leídos y asimilados con cierta rapidez. Sigue leyendo

Capitalismo, comunismo y zombis

En Cine/Democultura/Economía/Pensamiento por

Cualquier habitante del planeta Tierra que no haya estado hibernando en el último par de lustros puede dar fe de la difusión e intensidad que ha alcanzado el fenómeno zombi. Proliferan sin cesar todo tipo de productos y, sobre todo, subproductos (series, videojuegos, películas, algún que otro libro y hasta juegos de aventura en vivo) en relación a estos cada vez menos inquietantes y ya casi familiares personajes de ficción.

Lo de los zombis es algo más que una moda pasajera, como la de los dinosaurios, y parecen haber venido para quedarse una buena temporada. Estos muertos vivientes, cuyas normas de funcionamiento se han hecho populares al pasar casi intactas de una producción a otra, gozan de una extraordinaria vitalidad. Sigue leyendo

Tres grandes motivos para desempolvar los clásicos

En Democultura/Literatura por

Cuando se dice: “es un clásico del cine”, lo que se insinúa es: “es una película que debes ver”. Cuando se dice: “todo un clásico de la literatura”, se está refiriendo a un libro que se encuentra en casi todas las librerías, puede descargarse gratis en el proyecto Gutenberg y ninguno de los presentes lo ha leído. Ni lo va a leer. A fin de cuentas, casi todos estos clásicos literarios cuentan con una adaptación cinematográfica que, de estar bien realizada, puede convertirse perfectamente en un clásico.

Parece que con el paso del tiempo la literatura clásica se vuelve más y más remota. Entre el hombre del siglo XXI y el caballero de la Mancha o Lanzarote o Aquiles, se abre una brecha cada vez más amplia y más oscura. O, peor aún, hablamos de Aquiles y viene a nuestra mente el rostro de Brad Pitt con el pelo por los hombros y los músculos al aire. Sigue leyendo

Amama: silencio y clamor del pasado

En Cine/Democultura por

Una lección. Esa es la sensación que queda al terminar de ver la película “Amama”, del director vasco Asier Altuna. Nada más lejos de su intención, quizás, pero el tema, la localización y hasta la fecha de estreno se han conjugado para eso. Una cinta que habla del desarraigo, de la ruptura de las raíces y la transmisión de la cultura, del conflicto entre generaciones y la deslealtad a la tradición, en el entorno rural de un caserío.

Pero la lección nos la deja uno de sus personajes secundarios, hoy convertido en protagonista por la circunstancia que le rodea. Su nombre es Amparo, la primera moraleja. A sus 84 años ha interpretado su primer papel, y en la gran pantalla. Ha cumplido su sueño: siempre quiso ser actriz. ¿Cómo llego a sus manos este papel? —“¿No lo sabes ya?” —pregunta sorprendida, por teléfono — “Ya lo sabe todo el mundo…” Sigue leyendo

La objetividad de la obra de arte

En Democultura por

Democultura da a luz a su madre y te enseña cómo invertir tu tiempo

Esta película, para mí, es una obra maestra”.

Esta frase, esquiva de cines de verano, al llegar el manto de castañas coge fuerza entre naifs, brights y kookers (me he inventado esto último. Perdón).

Recuerdo el frío que hacía aquella noche, cuando subiendo por la Calle Princesa intentaba encajar La vida de Adele, hace ya, entre mis prejuicios, mis lagunas y mis sueños más bizarros.

Ver dos mujeres buscándose la una a la otra donde cae el mundo con tanto ahínco durante ocho minutos de reloj fue una penetración visual violentísima a todos los espectadores de aquella noche en los cines Renoir.

Meses más tarde, leyendo a Manuel de Lorenzo en Jot Down sobre la genialidad/despropósito de Lou Reed con sus treinta minutos de parto en Metal Machine Music  y la  hoja, literal, que le tocó comerse a secas  a precio de oro en un amago de tres estrellas Michelín, me devolvió a mí ya perturbado presente a esas preciosidades aporreándose las perlas. Sigue leyendo

Ir al inicio