Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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Cataluña - page 2

La España indeterminada, colgada en los balcones

En España por

Está usted andando por las calles de Madrid, y al alzar la vista se encuentra con la ingrata sorpresa de que uno de sus conciudadanos ha decidido colgar de su balcón una esvástica. ¿Qué haría? ¿Relacionaría a dicho sujeto con la gastronomía, la gente, el clima y la tierra de la Alemania Nazi? ¿O tal vez con la lealtad hacia las instituciones Nazis, sus líderes, su Genocidio y en suma, con las acciones políticas de ese Estado, y en consecuencia reprobaría su acción y repudiaría al sujeto?

Dicho esto, cambiemos los símbolos –en adelante, también llamados significantes–. ¿Es la bandera de España representativa de las acciones políticas del Estado español, o de su clima, su gastronomía, su tierra y su gente? ¿Es el Estado español responsable del carácter de su población –Dios no lo quiera–? ¿Y de la gastronomía? ¿Es la bandera un símbolo cultural, institucional o paisajístico? ¿Qué representa?  Pensemos que si la respuesta es lo primero (cultural) nada cabría hacer contra ese sujeto si decidiera lucir al sol su esvástica; hemos de ser prudentes con la respuesta, así que tal vez ayude lo que sigue a continuación. Sigue leyendo

Puigdemont, Comín y “el cámara” de Ana Rosa: los más pillos de clase

En Cataluña/España/Periodismo por

Para los periodistas poner “Puigdemont” en un titular es garantía de movimiento. El SEO convulsiona, se pone a hacer cabriolas, cada vez que alguien menciona la palabra y la persona de moda en lo que va de año.

Cada vez que el Armin Tamzarian de Gerona, azuza la actualidad, sabemos sobre qué nos va a tocar escribir ese día. Y lo aceptamos con la mueca del cínico hastiado, del picamiserias perplejo, al que no le ha dado tiempo a digerir todavía lo del 1 de octubre y ya está en el 31 de enero.

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Rajoy y Soraya no resuelven el puzzle de Cataluña

En Viñetas por

Todavía no se sabe quién ni cuándo será el nuevo presidente de la Generalidad de Cataluña. Puigdemont sigue de Erasmus en Bruselas y el presidente del Parlament, Roger Torrent, sigue apostando por él como candidato a la presidencia. Mientras tanto, el gobierno de Mariano Rajoy sigue acudiendo a la ley para evitar una investidura orwelliana y delegando en la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.

Viñeta de Don Cástulo. Más en su blog personal.

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Salvapatrias en la nación de los villanos

En Cataluña/España por

El estallido de la crisis catalana ha vuelto a poner en juego a una clase muy particular de ciudadanos. Se trata de los salvapatrias. 

Son unos personajes -repentinamente del dominio de la opinión publicada- que se atribuyen “por la ley de sus cojones” la responsabilidad de defender el bando que toque en cada momento. Suelen ser amigos de grupos concurridos y cañeros, proactivos a la hora de mover cadenas de mensajes para que te/le toque la lotería y te/le libres del cáncer en este 2018.

De vez en cuando copan las portadas gracias a sus hazañas. Es el caso de Álvaro Ojeda, que enlaza una ristra de despropósitos e insultos con formato audiovisual a quien sea trending topic en ese momento. O, por ir a lo inmediato, el de Víctor Moreno y su numerito con Puigdemont en Copenhague.

La aparición de los salvapatrias tiene un patrón. Primero llegan a “La Ocurrencia”, que suele estar vinculada con algún fenómeno de la actualidad y que consideran sencillamente brillante, imprescindible para el gran público. Ponderan su gorilada como carne de viral y la llevan a cabo porque es fácil el poder llevarla a cabo. Antes de la era de la idiotización digital esta gente tenía que entrar por un casting de Gran Hermano para tener su cuota de pantalla o hacer cola en la parrilla de Telecinco para expresarse con ciertas garantías de éxito. Un trabajo azaroso que dejaba a la mayoría de quijotes actuando en su bar o dando monólogos bochornosos en las comidas familiares. A día de hoy tan solo se requiere juntar a un amiguete (a veces ni eso), desbloquear el móvil, apuntar a la víctima y confiarle el éxito de la empresa al casposismo imperante, que cobra forma de retweet en la nación de los villanos.

Villanos porque como diría Arturo Encinas, “por muy buenas intenciones que tengan, los villanos son el retroceso de la civilización desde el punto de vista de la democracia en cuanto forma comunitaria más perfecta de ser hombre”.  Sus motivaciones pueden llegar a ser ” peligrosamente comprensibles”, pues se trata de gente normal y bien intencionada la mayor parte del tiempo; que combina Primark con zapato caro,  corbata con chancla de piscina, hamburguesa con carpaccio, ensalada mixta con espuma de bogavante, libro con serie y película con teatro. Al visualizar y compartir este tipo de contenidos pareciera que el percutor moral se queda atorado, entrando en modo “bajo rendimiento”, más propio de una visita prolongada al aseo o igual que poco antes de comer, cuando el azúcar en sangre está algo bajo.

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Villanos porque sus movimientos terminan por agredir y reducir el ámbito de convivencia al compartir contenidos del mal gusto orquestados por maleducados (Puigdemierda. Aquí entrevista a Víctor Moreno) que terminan por enmierdar y reducir el debate público. Y lo peor es que los políticos entran al trapo. Y tenemos a los dirigentes de este y aquel partido empleando la dialéctica de los salvapatrias y los villanos. Hablando de buenos y malos, haciendo gesticulaciones obscenas y discursos para olvidar en el timeline, donde solo queda como lectura posible un nuevo enaltecimiento del puritanismo social.

Y así hasta el hartazgo.

Por tanto, Víctor Moreno no es un héroe, como he llegado a leer en el grupo de WhatsApp al que ha llegado el vídeo. Es un supervillano. Su proceder y su creencia de lo que debe ser y es dista de ser democrática, de ser verdaderamente valiosa para la comunidad. Es una mala reacción fruto de una crispación no adecuadamente identificada que además da pie a otra lectura muy distinta a la pretendida por el salvapatrias.  Puigdemont besa la bandera y no tiene ningún problema. Puigdemont sonríe. Puigdemont sale victorioso y ufano ante los suyos, no despejando ninguna verdad más allá de la siguiente: resulta que uno es menos bobo cuando lo increpa un idiota.

 


“Algún día entenderán que no tenemos ningún problema con España ni con su bandera. La batalla es contra quien ejerce el poder despóticamente. La democracia es más importante que todas las fronteras, todas las banderas y todas las constituciones”.

 

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Tabarnia es tomarse muy en serio el humor

En Cataluña/España por

Es notable que el humor desde Cataluña sobre la realidad de Cataluña en España haya tardado tanto en llegar. Es llamativo que en todos estos años de deriva secesionista, desde las entrañas de la comunidad autónoma, no hubiese salido ninguna propuesta “seria” de tomarse a broma todo lo que está ocurriendo.

Decía Camilo José Cela que “el humor es la gran coraza con la que uno se defiende en este valle de lágrimas”. Parece que los de Tabarnia le han dado tangibilidad a la cita.

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Puigdemont tira de Orwell y se postula a lo Gran Hermano

En Viñetas por

La mesa de edad del Parlament, con tres miembros de ERC, se ha pronunciado: Puigdemont, desde el país de nunca jamás, puede ser el presidente de todos los catalanes. No solo de 2 millones de abducidos y seducidos por las proclamas tristes y catastróficas de los secesionistas. Todo parece indicar que Puigdemont, desde su retiro de la justicia española en Bélgica, está aprovechando para marcarse unas cuantas lecturas distópicas.

Quede claro. El Tribunal Constitucional actuará y todo esto no será más que otro capítulo de esta locura en diferido.

Viñeta de Don Cástulo. Más en su blog personal.

 

La obligación del realismo

En Cataluña/España por

El atracón de fechas históricas terminó (¡por fin!) este jueves con las elecciones catalanas y hay ya quien ha hecho un llamamiento a poner en cuarentena el “procés”, al menos en la conversación pública. “He vuelto a hablar de series con mis amigos”, decía aliviada una tal Ana en un periódico digital.

Al margen de las interpretaciones más en detalle que se puedan extraer de los resultados, como la abrumadora diferencia de voto entre campo y ciudad, hay algo que resulta evidente: no hay una mayoría parlamentaria posible que permita “secuestrar” el procés y neutralizarlo a base de escaños, y la mayoría independentista que sí hay, está respaldada por menos de la mitad de la población y se sitúa exactamente donde estaba el 5 de septiembre, con algunas bajas por el camino y una experiencia traumática que no se olvidará en décadas. Sigue leyendo

Cuñados

En La angustia de vivir por

Por fin ha llegado el frío. Su manera de entrar en escena ha sido devastadora, como un fuerte tortazo. Tras unos meses bastante acalorados, en todos los sentidos, nuestra querida España afronta un reto que este año se plantea más peliagudo que nunca: los cuñados.

Saben perfectamente de qué estoy hablando (y los que no, plantéenselo). Algunos fundamentalistas de la impostura encuentran en estas noches su razón de ser, el motor de su existencia. Son fáciles de reconocer, llevan el traje apretado, beben sin parar antes de la cena y siempre le esperan a uno en un rincón. Esto se debe a que ellos son más eficaces en las distancias cortas, alejados del bullicio propio de la conversación excesivamente compartida. El cuñadismo comienza a impartir su lección magistral en el refugio sagrado de la intimidad.

Expertos todólogos, doctorados en rumorología, los cuñados ilustrados (o ilustres cuñados, como se prefiera) son al mismo tiempo entrenadores del Real Madrid, Presidentes del Gobierno y Magistrados del Supremo, entre otros cargos de honor. Se nota en la gravedad de sus palabras, incluso en los gestos de su rostro (cada vez más apesadumbrado ante el vértigo que da el dominio absoluto del conocimiento humano).

Suelen mostrar una actitud amable, siempre ofrecen una copa o algún aperitivo navideño. De esta manera llega el momento en el que un valiente se atreve a aceptar la copa, y escucha su clásico ¿qué tal, a pesar de todo? El valiente, que simplemente estaba allí por el whisky, siempre se queda pensando en ese a pesar de todo. La curiosidad le puede, ha escudriñado rápidamente entre sus recuerdos más recientes y no encuentra nada demasiado deprimente para ser la causa de ese ya famoso a pesar de todo. Sin dudarlo un momento más, responde mientras se enciende un tímido cigarro (está alerta, puede que el cuñado también sea un monsergas anti tabaco): ¿por qué a pesar de todo? De repente, en toda la casa suena un chasquido muy característico a sus pies, es el cepo cerrándose.

Sin saber bien las razones, descubre que, a medida que pasan las horas, la gente que ha decidido pasar la noche de una manera normal evitan su rincón íntimo de conversación.

El cuñado le explica que hombre, con la que está cayendo en España, es complicado sacar una sonrisa (son expertos en hacer de la situación nacional su estado de ánimo, su bandera ante la indiferencia generalizada del españolito que va a trabajar para volver a casa y soñar con sacar a alguna chica guapa a bailar). Pero nuestro amigo el valiente no se frena, quiere saber qué parte exactamente de la que está cayendo es la que aflige al cuñado. Error de principiante, no supo que a los todólogos les atormenta eso, todo. Un gesto, una calada tonta y un sorbo al whisky se convierten en los tres primeros clavos de su ataúd.

Sin saber bien las razones, descubre que, a medida que pasan las horas, la gente que ha decidido pasar la noche de una manera normal evitan su rincón íntimo de conversación. El cuñado se ha hecho con él, y ya tiene a su víctima perfecta para analizar (siempre desde un punto de vista objetivo, equilibrado y sesudo) los problemas de política nacional e internacional, conflictos bélicos, fichajes de invierno para el Madrid y la situación financiera de Venezuela. Incluso en una cena dicen que un cuñado llegó a salvar al mundo del cambio climático, pero no sé si será real. Ya saben, con los cuñados nunca se es consciente del punto final de la historia y el principio de la leyenda. Eso es precisamente lo que les convierte en unos personajes prácticamente míticos de la mesa española.

Sin embargo, para acrecentar el sufrimiento de los que queremos llevar una existencia razonable, la rumorología y la todología se extienden cada vez más. De esta manera, los cuñados se han multiplicado y han llegado a abarcar todas nuestras capas sociales. Están perfectamente integrados, incluso cuentan con una cuota de pantalla (que es como realmente hoy se mide la trascendencia del personal cuñado) nada desdeñable.  

El otro día encendí la televisión para ver las noticias, otra experiencia vital de altura estos días, por cierto. Justo se emitía una pieza de las reacciones a la decisión del Tribunal Supremo de mantener en prisión preventiva (casi nadie recuerda ya esta segunda palabreja) a algunos de los románticos más famosos de la actualidad española. Una de las que más me llamó la atención fue la de Miquel Iceta. Salía colocándose las gafas y decía muy serio a la cámara que era una mala noticia. Lo mejoró después: No es el resultado que yo hubiera deseado. Pero esperen, que hay más: Me alegro por los que salen, pero creo que se debería haber extendido al resto.

Pocos días después, el Supremo retiró la Orden Europea de Detención contra los nostálgicos de los mejillones. Yo estaba impaciente, no podía esperar a que llegara el momento de llegar a casa y encender la televisión. Una vez llegó el momento me preparé, me senté como es debido, puse las noticias y ahí estaba de nuevo. Apareció con sus gafas (en ese momento juraría que eran de un rojo incluso más chillón) y transmitió su análisis sobre la decisión del Alto Tribunal: Es una buena noticia. De repente, se oyó un chasquido a mis pies. Son días duros para la gente normal, ya ni siquiera esperan a Nochebuena.

 

La ínsula en peligro

En Viñetas por

Cuando el delirio se sublima y se lleva a la máxima expresión; los molinos son gigantes y los rebaños, ejércitos encantados. 

Independentismo o hedonismo

En Cataluña/Cultura política/España por

¿Se puede ser independentista y hedonista? Separarse de España, ¿no obliga a romper con aquello que Benjamin Constant denominaba “la libertad de los modernos”, es decir, “la seguridad de los goces privados”, “el goce pacífico de la independencia privada”? Los modernos somos hedonistas y vivimos entregados al hiperconsumismo, descrito por Gilles Lipovetsky como la fuente de la identidad moral hoy en día hegemónica. Para nosotros, la única independencia objeto de adoración es la privada, la que fluye de ese mundo anodino y prosaico constituido por el trabajo, la familia, los amigos y las diversiones en que saciamos nuestra sed de espíritu… Sigue leyendo

Jorge Bustos: “Lo que está haciendo Puigdemont es una españolada”

En Entrevistas/Periodismo por

Llevo un par de días enfangándome de artículos, recortes y exabruptos varios en Twitter; donde mi próximo entrevistado se desfoga mejor al estilo clásico, con los 140 caracteres que le dieron hechuras de polemista relamido de pluma ligera.

Me he masticado su última publicación, “Crónicas biliares”. Una suerte de apéndice literario de la RAE impregnado de excreciones de vesícula. Un placer de lectura para los que tienen cuatrocientas cosas por delante que leer. Sigue leyendo

Solo los animales nos salvarán

En Cataluña/España/Pensamiento por

Desde que tengo uso de razón, he mirado por encima del hombro a los animales en tanto representante de una especie noble para la cual burros, cerdos, perros y hormigas no pasan de ser oscuros y anónimos siervos de la gleba. Durante mucho tiempo, he dado por supuesto que el Antiguo Régimen que separa jerárquicamente a la especie humana del resto de especies animales formaba parte de la Gran Cadena del Ser y, por ello, era incontrovertible.

Mas todo cambió revolucionariamente un sábado de noviembre cuando regresaba a casa después de un largo y ensimismado paseo galdosiano por la ciudad de mis amores. Puede decirse sin asomo de exageración que sufrí una catarsis, que experimenté una revolución interior fruto de la cual fue el derrumbamiento de mis certezas aristocráticas y etnocéntricas respecto de los animales no humanos. Sigue leyendo

De trapos, fotografías y la madre que os parió

En Cataluña/Cultura política/España por
Radicales queman la bandera de España en Plaza Cataluña

Leía esta mañana los tuits de una actriz de teatro a la que venero, cuyo nombre no revelo por las voces que aquí siguen: que no era ella de ‘banderitas’, decía, afeando que a la repulsiva revuelta contra todo en Cataluña le siguiera el ondeo de rojigualdas en tropel. Y lo de repulsiva lo digo yo, que parece que en el mundo feliz de su cabeza la cosa era también idílica, rosada y celeste. Sigue leyendo

“No se entendían los unos con los otros”

En Viñetas por
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Toda la Tierra hablaba una misma lengua y usaba las mismas palabras. Al emigrar los hombres desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: «Hagamos ladrillos y cozámoslos al fuego». Emplearon ladrillos en lugar de piedras y de betún en lugar de argamasa: y dijeron: «Edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo. Hagámonos así famosos y no andemos más dispersos sobre la faz de la Tierra». Pero Yahveh descendió para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban edificando y dijo: «He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua; siendo este el principio de sus empresas, nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros».

Así, Yahveh los dispersó de allí sobre toda la faz de la Tierra y cesaron en la construcción de la ciudad. Por ello se la llamó Babel,7​ porque allí confundió Yahveh la lengua de todos los habitantes de la Tierra y los dispersó por toda la superficie.

Génesis 11:1-9

Independencia supersónica de Cataluña

En Viñetas por
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    Decisión firme, pero...
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    Decisión firme, pero...

En un par minutos pueden ocurrir muchas cosas.  Por ejemplo. Proclamar la independencia de un territorio y suspender dicha jugada antes de que los entusiastas bajen los brazos de júbilo. En fin. Lo propio cuando se juega al gobierno de ínsulas y reinos por mentes excesivamente calenturientas.

Viñeta publicada originalmente en Don Castulo Daily Online y reproducida con permiso del autor.

 

Autodeterminación: la verdadera y la falsa

En Cataluña/Cultura política/España por
derecho a la autodeterminación de los pueblos

El lamentable espectáculo público al que venimos asistiendo estos días (¡y lo que nos queda!) nos lleva a reflexionar sobre conceptos fundamentales, como la autodeterminación, cuyo significado nos parecía hasta hace poco inequívoco. Asistimos a fenómenos si no totalmente inexplicables al menos completamente inusuales. El pasado 8 de octubre, en Barcelona, casi un millón de pagadores de impuestos vino a reclamar a quienes los administran y viven de ellos no que renunciasen a sus privilegios, sino que, por favor, se quedara todo como está.

Éstos, como es bien sabido, se hallan embarcados en un proceso (el “prusés”) solo comparable en incógnitas al viaje de Colón (del que, como ahora, lo único que se sabía seguro al comenzar es que estaba financiado con fondos públicos), y sobre cuyas motivaciones (¿sentimentales?, ¿económicas?,…) posiblemente ya ni sus propios promotores están seguros. La clave del asunto está en la autodeterminación, concepto que, pensábamos, se refería a la capacidad de decidir por uno mismo. La RAE precisa que estas decisiones pueden darse en un plano personal o bien en referencia a una colectividad política. Sigue leyendo

El hogar catalán y el castillo español

En Cataluña/Cultura política/España por

El problema catalán ha puesto sobre la mesa una clásica cuestión política que tiene que ver con nuestro entendimiento de qué es una democracia. Montesquieu y Rousseau ilustrarían dicha cuestión de manera paradigmática. Permítanme reconstruir la polémica entre ambos mediante la metáfora del castillo y del hogar. Metáfora que remite a la vida castellana, serena y apacible, de Montesquieu en La Brède y a la vida errante, agitada y desgraciada, de Rousseau. Perseguidor infatigable de un hogar utópico que colmase su yo, fuese el de una república al modo de Esparta o el de un grupo familiar, autónomo y autosuficiente, como el de Clarens.

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Contra el movimiento de los astros

En Cataluña/Cultura política/España por

Fue Hannah Arendt quien señaló el origen del término revolución. Contra lo que pudiera parecer, la adopción de la palabra revolución no venía a significar un movimiento de ruptura, una sacudida violenta e imprevista impulsada por un puñado de voluntades encendidas, sino, precisamente, un devenir de fuerzas que escapan a todo control del ser humano, irresistible, como el movimiento de las estrellas en el cielo nocturno.

Arendt utilizaba esta imagen para explicar la experiencia de la Revolución Francesa y el descubrimiento de sus impulsores y protagonistas de haber desatado unas fuerzas de la historia del todo desconocidas hasta entonces. Tanto escapaba el fenómeno de la revolución a una mera relación de causa y efecto que los mismos que la habían puesto en marcha acabaron siendo devorados por ella, para ser sucedidos por nuevos líderes que al poco terminarían también pasando por el cadalso.

Los acontecimientos de los últimos días en Cataluña y las reacciones que uno, como espectador, alcanza a observar y meditar, dan cuenta de que el famoso procés catalán va adquiriendo el tono y las dimensiones de un movimiento revolucionario. Por todas partes veo amigos y personas que en una situación cualquiera hubieran permanecido al margen de cualquier problema político, y que, poco a poco, van siendo arrastrados por el movimiento inefable de unos astros que –como una mueca de la historia– en Barcelona se han hecho omnipresentes. Sigue leyendo

La sagacidad del presidente

En Viñetas por
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    Rajoy, ese político.

No debemos dejar nacer un desorden para evitar una guerra, porque acabamos no evitándola; la diferimos únicamente: y no es nunca más que con sumo perjuicio nuestro“. Nicolás de Maquiavelo (El Príncipe, 1532)

Viñeta publicada originalmente en Don Castulo Daily Online y reproducida con permiso del autor.

 

Pancho Sánchez y la utopía catalana

En Cataluña/España por

Antonio Santos explica en su magnífico libro ‘Tierras de ningún lugar’ que las utopías, aun siendo necesarias para que sigamos avanzando, son contradictorias y desatienden e ignoran la complejidad de los humanos. Es más, son totalitarias. Quien acuña la palabra ‘utopía’ por primera vez fue santo Tomás Moro con la publicación en 1516 de la obra del mismo nombre. En este libro, el pensador retrata el que sería un sistema de organización ideal.

Sin embargo, esta sociedad idílica donde todos conviviríamos felices y sin malestar es en realidad un auténtico Estado totalitario donde no se permite la disidencia y la población está sometida a múltiples obligaciones y prohibiciones: no se permite la propiedad privada, no es posible viajar, dentro ni fuera de la isla, sin recibir un salvoconducto especial, la infidelidad está penada con la muerte, se regula la hora a la que deben acostarse y despertar los ciudadanos, etc. Sigue leyendo

Repaso ideológico en el aula

En Cataluña/España/La angustia de vivir por

Decía Cicerón que instruirse es el verdadero alimento del alma, instruirse siempre. Los niños van a clase estos días en medio de huelgas, padres gritando al televisor y cargas policiales. Repentinamente, el colegio se ha convertido en un santuario, un remanso de paz en el que encontrar conocimiento, amistad y tranquilidad entre tanto revuelo. El otro día escuché a un niño en el bus decirle a su madre: “Mamá, ¿por qué ahora siempre estás hablando de política?”. El chaval lo comentaba tranquilamente, como una mera observación mientras barajaba sus cromos de fútbol.

Los maestros son una de las figuras más relevantes de nuestra sociedad. Al fin y al cabo, se les deja a cargo de parte (sí, simplemente de parte) de la educación de los hijos. En ellos, los estudiantes han de encontrar a una persona capaz de inspirar, crear, fascinar, cultivar y demás infinitivos, cursis, pero muy reales. Los chavales no piden más, van allí a encontrar algo de conocimiento, reírse, comentar sobre el partido de liga del pasado fin de semana, quizás echarle una miradita a alguna chica y largarse. Sin embargo, los niños en Cataluña se encuentran con algo muy distinto (chicos, chicas, mayores y pequeños). Sigue leyendo

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