Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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Cataluña

Tabarnia, la región fronteriza

En Cataluña/España por
Albert Boadella Tabarnia
Tiempo de lectura: 4 minutos

Volviendo a escuchar la entrevista de Carlos Alsina al presidente Joaquim Torra, me acordé de El desacuerdo’, el libro sobre filosofía política de Jacques Rancière (traducción de La mésentente de Horacio Pons, en la editorial argentina Nueva Visión). El filósofo francés define el desacuerdo no como el conflicto entre una parte que dice “blanco” y otra que dice “negro”, sino entre dos partes que dicen “blanco”, pero que no comparten el mismo concepto de blancura. De ello se infiere que las dos partes entienden cosas diferentes utilizando las mismas palabras y que, sin embargo, en todo desacuerdo hay un acuerdo. En este caso, las dos partes concuerdan en que la blancura existe. Los interlocutores entienden y, al mismo tiempo, no entienden lo que dice el otro.

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Reminiscencia catalana

En Viñetas por
Tiempo de lectura: 1 minuto

Seguimos en círculos, reviviendo lo que ha llevado a la retahíla de políticos y funcionarios catalanes ante la justicia. En la calle, con espíritu conciliador, los CDR.

¡Toca aquí para hacerte del Club Democresiano! Hay cosas bonicas

La polarización política en los actuales nacionalismos: el caso de Catalunya

En Cultura política por
derecho a la autodeterminación de los pueblos

Tiempo de lectura: 7 minutosEn los últimos años, el independentismo ha experimentado un meteórico ascenso en Catalunya, hasta el punto de crecer de un 16 % a un 48 % entre 2008 y 2013, manteniéndose este último porcentaje hasta hoy con ciertos altibajos. Cabe analizar las causas de tal crecimiento, habida cuenta de las posibles consecuencias decisivas que el independentismo puede acarrear para Catalunya y para el resto de España. De hecho, el auge del independentismo catalán puede ser explicado en un contexto que mezcla crisis económica, fomento de la rivalidad mimética desde la clase política y búsqueda del chivo expiatorio por parte de la sociedad. El objetivo de este artículo, por ello, es explicar la propaganda de los nacionalismos, especialmente la del independentismo catalán, mediante la teoría mimética de René Girard. Sigue leyendo

De pura raza

En Viñetas por
Tiempo de lectura: 1 minuto

“La pasión puede ser destructiva y feroz cuando la mueven el fanatismo y el racismo. La peor de todas, la que ha causado más estragos en la historia es la pasión nacionalista”, decía el Nobel de Liteatura Mario Vargas Llosa. Al final, habrá que tener ‘sangre estelada’ para ser reconocido como catalán…

Exuberancia irracional

En España por

Tiempo de lectura: 3 minutos

El miedo y la insatisfacción son como dos grandes lentes que han acabado condicionando la percepción de la realidad y determinando buena parte de la actualidad política y social de España y del conjunto de Europa. El temor y la falta de satisfacción democrática actúan como inhibidores de cualquier conocimiento regido por los principios de universalidad. Y así tendemos a seleccionar aquellos aspectos particulares de la realidad que son negativos y que confirman una decisión tomada de antemano.

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Política posmoderna y justicia clásica: a vueltas con el procés

En Cataluña por
Tiempo de lectura: 7 minutos

Ante los recientes acontecimientos judiciales relacionados con el inagotable procés, permítanme hacer una pequeña y nueva reflexión, pues uno mismo se encuentra abismado en un proceso interior del que espera ser indultado por alguna benévola divinidad. Sigue leyendo

Ferrer Guardia: el primer “influencer” español

En Historia por
Tiempo de lectura: 3 minutos

El pasado 13 de octubre casi nadie conmemoró el fusilamiento de Francisco Ferrer Guardia; el que podemos llegar a considerar como “el primer influencer” de la historia de España. 

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Innovación expresiva

En Viñetas por
Tiempo de lectura: 1 minuto

“Será la juventud todo lo que quiera; pero poquísimas veces es original”. Esto lo dijo Chesterton

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Junts per tot

En Viñetas por
Tiempo de lectura: 1 minuto

Damas y caballeros, prepárense para el festival de gestos y plásticos amarillos. Llega el #1Octubre. Volvemos a revivir el bochorno de hace un año.

Si quieres “comprender” cómo llegamos hasta aquí, lee nuestro especial “CATALUÑA: CRISIS TERRITORIAL EN ESPAÑA”

Todavía no queda claro

En Viñetas por
Tiempo de lectura: 1 minuto

Crispación, orgullo, soberbia, olvido… No sabemos muy bien el porqué de nuestro odio ni la forma de solventar nuestras diferencias. 

A tenerlo en cuenta

En Viñetas por

Tiempo de lectura: 1 minutoA la vista de los acontecimientos de las últimas semanas, cuando en pleno subidón por ser nombrado presidente del Gobierno, Pedro Sánchez se ha tenido que enfrentar al vituperio de Huerta, al surrealismo de tener que defender en el Senado los presupuestos del PP contra el PP y a tener que testificar delante de la opinión pública diciendo que este gobierno no es una “banda”;  seguro que en este tiempo le ha dado la vuelta al dicho popular, Ese que dice que “no hay mal que por bien no venga”.

 

Para más viñetas de Don Cástulo: aquí.

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Defensa de España (identidad, mundialización y desafío soberanista)

En España por

Tiempo de lectura: 13 minutosLa Leyenda negra ha calado, mutatis mutandis, en una generación de españoles. Nuestros símbolos son oscurecidos, nuestra identidad parece problemática y nuestra convivencia resulta difícil. Una ficción perfectamente construida, donde el pasado nacional parece una losa comunitaria y no un legado del que aprender, el presente se convierte en conflicto permanente y no en el escenario para crear juntos, y el futuro se vislumbra lleno de amenazas y no de posibilidades. Y sobre ella se ha legitimado el proyecto contemporáneo de destrucción de la idea y de la realidad de la Nación española, desde la descalificación general de su significado identitario y desde la ruptura de su unidad territorial y democrática, siendo Cataluña y su doble proyecto rupturista-expansionista el escenario visible de ello. Sigue leyendo

Albert Boadella, Tabarnia y la religión laica del independentismo

En Cataluña/Entrevistas/España por

Tiempo de lectura: 4 minutos“Casi no he tenido que hacer fantasía, la realidad a mí alrededor ha sido mucho mejor”. Es difícil que un dramaturgo de la talla de Albert Boadella, con estudios internacionales de interpretación, fundador de la compañía Els Joglars, la friolera de ocho años como director artístico de los teatros del Canal y diferentes reconocimientos en el ámbito creativo pueda decir algo así con el aplomo con que lo dice. Pero ocurrió: el martes 22 de mayo, el presidente de Tabarnia en el exilio, fue el protagonista del II encuentro Alumni UFV by Democresía. Sigue leyendo

Jordi Amat: “En política, lo imposible es inmoral”

En Cataluña/Entrevistas por

Tiempo de lectura: 3 minutos

Jordi Amat, escritor y periodista catalán, responde a Fernando de Haro sobre la reciente investidura de Quim Torra como presidente de la Generalitat de Catalunya, los próximos pasos del independentismo y las tensiones que se vive en la región tras la fallida declaración de independencia:

P: El presidente de la Generalitat, Quim Torra, hizo en su discurso de investidura la promesa de abrir un nuevo proceso constituyente para proclamar, lo antes posible, la república. Parece alejarse así de otras sensibilidades más dispuestas al compromiso. ¿Qué consecuencias puede tener esta decisión?

Por ahora son sólo palabras. Y diría que son palabras dichas para contentar a la CUP que en la legislatura anterior ya fue la vanguardia de una comisión parlamentaria con el objetivo de activar dicho proceso. Mientras sean sólo palabras, a corto plazo, no va a tener consecuencias. Mi duda es cómo puede combinarse una actitud de desescalada al conflicto y, al mismo tiempo, mantener un discurso que plantea escenarios de confrontación.

P: En tu libro ‘La conjura de los irresponsables’ sostienes que todo el proceso en el que estamos inmersos se desencadena por un “conflicto de legitimidades” entre el resultado del referéndum de la reforma del Estatut y la actuación del Tribunal Constitucional, instada por el PP. Me parece que sugieres que hubiera sido suficiente que el PP hubiera hecho gestos “de comprensión” hacia el nacionalismo tras la sentencia del Constitucional para no dar argumentos a un soberanismo que venía preparándose desde hacía mucho tiempo. ¿He entendido bien? ¿Cómo se hubiera podido resolver este conflicto de legitimidades cuando, según lo que dijo el Tribunal Constitucional, la reforma del Estatut desbordaba los límites de la Carta Magna del 78?

Mi hipótesis es que, tras el acuerdo del 96 entre populares y convergentes que posibilita la alternancia en el gobierno español, el desarrollo del Estado territorial del 78 se bloquea. La mecánica que hasta entonces había dinamizado ese modelo empieza a estropearse y, al fin, deja de funcionar por diversos motivos que pone en marcha el proceso de reforma estatutaria. Y entonces, sí, se produce un conflicto entre ley y legitimidad porque la soberanía, tal como se define en la Constitución, es cuestionada. Llegados a ese punto sólo un replanteamiento leal de la soberanía hubiese permitido, creo, una reforma positiva del sistema.

P: ¿Ves alguna vía para desatascar la situación?

A corto plazo, no. Estamos en un bucle degradador. Para empezar yo creo que la situación de los presos –yo creo que son presos políticos– y los políticos que decidieron instalarse en el extranjero –digamos en el exilio– imposibilita retomar unas conversaciones que, tarde o temprano, deberán producirse. Para que haya respeto mutuo, para refundar una lealtad compartida. Eso pide tiempo. Pide mucho tiempo y una generosidad que implique magnanimidad. Y cuando se haya creado ese clima, sólo entonces, podrá buscarse una solución que no será volver al modelo territorial anterior a la crisis.

P: Sostienes, si no entiendo mal, que Pujol no quería desbordar la Constitución del 78. Ya sabes que hay quien cuestiona esta tesis.

Esa es la idea que él formula en la conferencia que comento en ‘La confabulación’. Otra cosa distinta es si las políticas de nacionalización que implementó, tal como intentó contar en ‘Largo proceso, amargo sueño’, eran leales al Estado del 78. Y eso es más discutible. No digo que no lo fueran. Digo que es pertinente preguntarse por las consecuencias de dichas políticas que fueron democráticamente avaladas por la ciudadanía durante más de dos décadas.

P: Utilizas la expresión “mutación del catalanismo” y la sitúas no tras la Diada de 2012 sino en 2007. ¿Por qué?

Estoy convencido de eso. En ese proceso de elaboración, tramitación y judicialización del Estatut pasaron muchas cosas que no han sido bien analizadas. Una de ellas fue la progresiva consolidación de un movimiento soberanista dentro del cuerpo del catalanismo que fue ganando más y más espacio. Nacieron plataformas dedicadas a la movilización desde finales del 2005, hubo nuevos partidos y ganó influencia un discurso soberanista de una manera muy clara desde 2007. La conferencia de Artur Mas, proponiendo una reformulación del catalanismo, supuso el inicio de la conversión soberanista de una fuerza de las clases medias que hasta entonces había apostado por el autonomismo.

P: ¿Cómo superar el fracaso de la política, el estado de ira y de resentimiento?

Reconociendo la existencia de un problema, siendo consciente que en política lo imposible es inmoral, siendo generoso para paliar la degradación provocada y asumir que el problema de la soberanía de la nación española, tarde o temprano, deberá ser afrontado para poder encarar el futuro con ambiciosa estabilidad.

Este artículo fue publicado originalmente en Páginas Digital y es reproducido aquí con su permiso.

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La enseñanza política de Spinoza o qué diantres pasa con Cataluña

En Cultura política por

Tiempo de lectura: 6 minutos 

No creo que esté de más, en estos momentos en que seguimos inmersos en el desafío de los independentistas catalanes, volver la vista atrás y recuperar los argumentos vertidos por Spinoza en el capítulo XX de su celebérrimo Tratado teológico-político (1670). Dicho capítulo se titula “Se demuestra que en un Estado libre está permitido que cada uno piense lo que quiera y diga lo que piensa” y puede considerarse una de las exposiciones más lúcidas, elegantes, persuasivas y sucintas de lo que es e implica un Estado de derecho. Sobre esta entidad política, tenemos actualmente una idea bastante confusa que, creo, está siendo utilizada con descarado oportunismo por los independentistas para arrimar el ascua a su sardina. Estos no se cansan de repetir que la acción judicial emprendida contra ellos es una persecución ideológica y atenta contra su libertad de expresión, contraviniendo la cláusula fundamental de una democracia que se pregona como pluralista y liberal. Es decir, que tal acción judicial, y la línea política y gubernamental que supuestamente la ampara y dirige, demostrarían que España no es un Estado de derecho porque los poderes no están efectivamente divididos, y las opiniones políticas de una parte de la población no se encuentran protegidas y son perseguidas.

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Las ventajas de mirar (insistentemente) una lata de sopa

En Pensamiento por

Tiempo de lectura: 4 minutos

Warhol ha desembarcado en Madrid. Y a muchos les pasará inadvertido que la llegada del líder del pop-art, más allá de ser un acontecimiento pictórico para las élites, supone una provocación social, un juicio político, una moción a la mirada post-ideológica/superideológica de la España de 2018.

En una de las salas de referencia del Paseo del Prado (Caixa Fórum), se exponen casi 350 piezas de aquel chico de Pittsburgh que subió a los cielos de Nueva York. Warhol es pre-impresionista y postmoderno al mismo tiempo, y sin duda postdigital. Nos quedamos imantados ante su repetición del retrato de Mao. No resulta fácil despegarse del rostro del líder comunista que es el mismo y es diferente, según tenga los labios rosas, la piel azul marino, los párpados blancos. Lo mismo sucede ante su Jackie Kennedy o su Marilyn.

La desconexión del arte contemporáneo ha desaparecido: la repetición de los mitos que la cultura televisiva hizo archifamosos invita a mirar una y otra vez, y a descubrir lo que ya no se mira porque se cree conocer. El tratamiento del color o la insistencia en la representación de objetos cotidianos como la lata de sopa Campbell, se convierten en una especie de corrección de la mirada del homo videns: el hombre al que el abuso de la pantalla ha mutado antropológicamente. El homo videns es el hombre que mira y ya no ve. Está en el último escalón evolutivo que comenzó en el momento en que el ser humano se identificó con una forma de abstracción, de ejercer el noble ejercicio de la crítica y del pensamiento, sin someterlo a vínculo alguno con las cosas. Esas cosas son ahora solo imágenes a las que se dedica poco más que un instante. Si no fuera una exageración, se podría decir que con su repetición de lo mirado y no visto Warhol nos obliga a hacer un ejercicio que nos rescata, nos recupera de los efectos más nocivos que puede tener la digitalización.

En el mundo anglosajón hay una corriente pedagógica que ha subrayado durante los últimos años lo que Warhol parece proponer. Esta corriente insiste en la observación para fomentar la capacidad de innovación. Algunos teóricos subrayan la importancia de enseñar a los más jóvenes a mirar un cuadro, no los 30 segundos que le solemos dedicar sino al menos 10 minutos. De este modo se fomentan las capacidades creativas. Por eso quizás, cuando el Ministerio de Educación de Finlandia, referencia por sus buenos resultados educativos, se planteó nuevas mejoras hace unos años propuso aumentar las horas semanales de Arts & Crafts (educación artística).

Hay cierta “educación de la mirada” que parece ser muy conveniente. Es precisamente este tipo de educación en el modo de ver la que viene revindicando desde hace algún tiempo Andrés Trapiello, uno de los grandes referentes del mundo literario español. Trapiello sostiene que nos conviene a todos educarnos para recuperar “la mirada compasiva” de Cervantes, el autor del Quijote. Un modo de enfrentarse al mundo, nacido de la primacía de la observación, que huye del resentimiento: cuanto más y mejor se mira más difícil es que prevalezca la queja e incluso esa casi inevitable distancia que siempre deja el mal sufrido o causado.

El homo videns es el hombre que mira y ya no ve.

Esta era postideológica se ha convertido en un tiempo superideológico: es un momento que nos ha dejado sin conclusión, idea o principio que afirmar, pero prisioneros de un sistema de engranajes abstractos que giran en vacío. Son mecanismos que nos aíslan de las cosas, de los otros (también de nosotros mismos).

Las consecuencias políticas son rotundas. Tomemos dos ejemplos que marcan la actualidad española: Cataluña y el debate sobre la pena permanente revisable.

En Cataluña parece que la situación política puede empezar a encauzarse. Después de cuatro meses de gravísima crisis institucional, el independentismo parece haberse convencido de que no puede insistir en una fractura unilateral. Pero los clichés ideológicos siguen intactos. Los líderes del constitucionalismo (defensores de una España unida) están convencidos de que “el principio de realidad” se recuperará con mano dura. Y los líderes independentistas han hecho aún más profunda la zanja de los que consideran “los otros”. No hay observación, no hay camino para recuperar la unidad de fondo.

La prisión permanente revisable se ha convertido en otro pretexto para utilizar de forma partidista la abstracción ideológica. España es uno de los países con más baja criminalidad en toda Europa. Pero algunos delitos especialmente crueles, obsesivamente descritos por las televisiones, reabren cada poco tiempo el debate sobre la necesidad de endurecer las penas. Ya el Gobierno del PP aprobó una fórmula de prisión permanente que el Tribunal Constitucional está examinando. No está claro que respete el más que conveniente principio de reinserción. La izquierda reclama demagógicamente una contrarreforma, mientras que la derecha debate la conveniencia de un endurecimiento. El daño causado por el delito se utiliza, de forma partidista, en un debate que instrumentaliza el dolor y quiere hacer absoluta la distancia con el delincuente. Se identifica la justicia con no tener que ver nunca más, no mirar, a quien ha cometido el delito. Podría ser interesante que los defensores de esta forma de justicia releyeran A Sangre Fría de Capote o cualquier obra de Dostoievski.

Mirar insistentemente, obsesivamente, una lata de sopa tiene, a estas alturas, efectos curativos, revolucionarios, quizás incluso redentores.

Este artículo fue publicado originalmente en Páginas Digital y es reproducido aquí con permiso de su autor.

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La España indeterminada, colgada en los balcones

En España por

Tiempo de lectura: 5 minutosEstá usted andando por las calles de Madrid, y al alzar la vista se encuentra con la ingrata sorpresa de que uno de sus conciudadanos ha decidido colgar de su balcón una esvástica. ¿Qué haría? ¿Relacionaría a dicho sujeto con la gastronomía, la gente, el clima y la tierra de la Alemania Nazi? ¿O tal vez con la lealtad hacia las instituciones Nazis, sus líderes, su Genocidio y en suma, con las acciones políticas de ese Estado, y en consecuencia reprobaría su acción y repudiaría al sujeto?

Dicho esto, cambiemos los símbolos –en adelante, también llamados significantes–. ¿Es la bandera de España representativa de las acciones políticas del Estado español, o de su clima, su gastronomía, su tierra y su gente? ¿Es el Estado español responsable del carácter de su población –Dios no lo quiera–? ¿Y de la gastronomía? ¿Es la bandera un símbolo cultural, institucional o paisajístico? ¿Qué representa?  Pensemos que si la respuesta es lo primero (cultural) nada cabría hacer contra ese sujeto si decidiera lucir al sol su esvástica; hemos de ser prudentes con la respuesta, así que tal vez ayude lo que sigue a continuación. Sigue leyendo

Puigdemont, Comín y “el cámara” de Ana Rosa: los más pillos de clase

En Cataluña/España/Periodismo por

Tiempo de lectura: 3 minutosPara los periodistas poner “Puigdemont” en un titular es garantía de movimiento. El SEO convulsiona, se pone a hacer cabriolas, cada vez que alguien menciona la palabra y la persona de moda en lo que va de año.

Cada vez que el Armin Tamzarian de Gerona, azuza la actualidad, sabemos sobre qué nos va a tocar escribir ese día. Y lo aceptamos con la mueca del cínico hastiado, del picamiserias perplejo, al que no le ha dado tiempo a digerir todavía lo del 1 de octubre y ya está en el 31 de enero.

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Rajoy y Soraya no resuelven el puzzle de Cataluña

En Viñetas por

Tiempo de lectura: 1 minutoTodavía no se sabe quién ni cuándo será el nuevo presidente de la Generalidad de Cataluña. Puigdemont sigue de Erasmus en Bruselas y el presidente del Parlament, Roger Torrent, sigue apostando por él como candidato a la presidencia. Mientras tanto, el gobierno de Mariano Rajoy sigue acudiendo a la ley para evitar una investidura orwelliana y delegando en la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.

Viñeta de Don Cástulo. Más en su blog personal.

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Salvapatrias en la nación de los villanos

En Cataluña/España por

Tiempo de lectura: 3 minutosEl estallido de la crisis catalana ha vuelto a poner en juego a una clase muy particular de ciudadanos. Se trata de los salvapatrias. 

Son unos personajes -repentinamente del dominio de la opinión publicada- que se atribuyen “por la ley de sus cojones” la responsabilidad de defender el bando que toque en cada momento. Suelen ser amigos de grupos concurridos y cañeros, proactivos a la hora de mover cadenas de mensajes para que te/le toque la lotería y te/le libres del cáncer en este 2018.

De vez en cuando copan las portadas gracias a sus hazañas. Es el caso de Álvaro Ojeda, que enlaza una ristra de despropósitos e insultos con formato audiovisual a quien sea trending topic en ese momento. O, por ir a lo inmediato, el de Víctor Moreno y su numerito con Puigdemont en Copenhague.

La aparición de los salvapatrias tiene un patrón. Primero llegan a “La Ocurrencia”, que suele estar vinculada con algún fenómeno de la actualidad y que consideran sencillamente brillante, imprescindible para el gran público. Ponderan su gorilada como carne de viral y la llevan a cabo porque es fácil el poder llevarla a cabo. Antes de la era de la idiotización digital esta gente tenía que entrar por un casting de Gran Hermano para tener su cuota de pantalla o hacer cola en la parrilla de Telecinco para expresarse con ciertas garantías de éxito. Un trabajo azaroso que dejaba a la mayoría de quijotes actuando en su bar o dando monólogos bochornosos en las comidas familiares. A día de hoy tan solo se requiere juntar a un amiguete (a veces ni eso), desbloquear el móvil, apuntar a la víctima y confiarle el éxito de la empresa al casposismo imperante, que cobra forma de retweet en la nación de los villanos.

Villanos porque como diría Arturo Encinas, “por muy buenas intenciones que tengan, los villanos son el retroceso de la civilización desde el punto de vista de la democracia en cuanto forma comunitaria más perfecta de ser hombre”.  Sus motivaciones pueden llegar a ser ” peligrosamente comprensibles”, pues se trata de gente normal y bien intencionada la mayor parte del tiempo; que combina Primark con zapato caro,  corbata con chancla de piscina, hamburguesa con carpaccio, ensalada mixta con espuma de bogavante, libro con serie y película con teatro. Al visualizar y compartir este tipo de contenidos pareciera que el percutor moral se queda atorado, entrando en modo “bajo rendimiento”, más propio de una visita prolongada al aseo o igual que poco antes de comer, cuando el azúcar en sangre está algo bajo.

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Villanos porque sus movimientos terminan por agredir y reducir el ámbito de convivencia al compartir contenidos del mal gusto orquestados por maleducados (Puigdemierda. Aquí entrevista a Víctor Moreno) que terminan por enmierdar y reducir el debate público. Y lo peor es que los políticos entran al trapo. Y tenemos a los dirigentes de este y aquel partido empleando la dialéctica de los salvapatrias y los villanos. Hablando de buenos y malos, haciendo gesticulaciones obscenas y discursos para olvidar en el timeline, donde solo queda como lectura posible un nuevo enaltecimiento del puritanismo social.

Y así hasta el hartazgo.

Por tanto, Víctor Moreno no es un héroe, como he llegado a leer en el grupo de WhatsApp al que ha llegado el vídeo. Es un supervillano. Su proceder y su creencia de lo que debe ser y es dista de ser democrática, de ser verdaderamente valiosa para la comunidad. Es una mala reacción fruto de una crispación no adecuadamente identificada que además da pie a otra lectura muy distinta a la pretendida por el salvapatrias.  Puigdemont besa la bandera y no tiene ningún problema. Puigdemont sonríe. Puigdemont sale victorioso y ufano ante los suyos, no despejando ninguna verdad más allá de la siguiente: resulta que uno es menos bobo cuando lo increpa un idiota.

 


“Algún día entenderán que no tenemos ningún problema con España ni con su bandera. La batalla es contra quien ejerce el poder despóticamente. La democracia es más importante que todas las fronteras, todas las banderas y todas las constituciones”.

 

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