Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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gran belleza - page 6

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Rogue One: soy uno con la fuerza, la fuerza está conmigo

En Cine por

El Imperio Galáctico ha terminado de construir el arma más poderosa de todas, la Estrella de la muerte, pero un grupo de rebeldes decide realizar una misión de muy alto riesgo: robar los planos de dicha estación antes de que entre en operaciones, mientras se enfrentan también al poderoso Lord Sith conocido como Darth Vader, discípulo del despiadado Emperador Palpatine. Rogue One: film ambientado entre los episodios III y IV de Star Wars.

¿Recordáis como era todo antes de 1977? ¡Yo no! No tengo edad para haber vivido en esos tiempos, pero desde luego que el mundo del cine era muy diferente entonces. Todo estaba hecho de otra pasta, de otra forma, antes del CGI, antes de que la mediocridad se instalase en Hollywood como un huésped permanente, antes, del Imperio. Sigue leyendo

Amar lo que tenemos

En Asuntos sociales/Pensamiento/Publicidad por

Era hace unos años, cuando aún teníamos la casa al pie de la sierra segoviana. Por entonces yo andaba a vueltas con el segundo Informe de la Felicidad, auspiciado por Coca-Cola, dentro de un interés profesional más amplio sobre el comportamiento del consumidor. Aún no había descubierto a Bauman.

Por entonces, ya digo, teníamos una casa (¡qué casa!) en Segovia y alternaba mis relaciones urbanas y cosmopolitas con el trato, no siempre sencillo, de la gente del lugar. Sigue leyendo

Las lágrimas de Roy Batty

En Cine/Democultura/Filosofía por

Hace un mes Rafael Pou escribió un artículo excelente sobre el transhumanismo. Hablaba de los replicantes de Blade Runner, de Siri, de cierto episodio de Black Mirror. Fue una reflexión que me dejó algo perplejo: por un lado, el análisis es magnífico; por otro, se trata de una perspectiva tan obvia que no me parece relevante.

¡Ojo! El tema es válido. El artículo también. Pero diseccionar ese aspecto del conjunto de la película, incluso de manera circunstancial, me parece una injusticia hacia una de las películas más meritorias de Ridley Scott. Que, tristemente, no es decir gran cosa. Sigue leyendo

Dr. Strange: el síndrome de Numenor

En Cine/Democultura por

Seré sincero. Me ha encantado la película de Doctor Strange. Me gustan los magos y los brujos. Me gustan los superhéroes. Me encantan Benedict Cumberbatch y Tilda Swinton. Me encanta que el héroe sea un pedante que no pierda el sentido del humor cuando lo humillan. Me encanta que el tema principal de la película tenga que ver con las manos de un doctor… el instrumento de su arte. Y que la motivación del malo de la película sea la eternidad.

(Ojo, contiene spoilers)

Ese diálogo entre Strange y Kaecilius, fascinante por su simpleza y su sólo aparente profundidad en el que se despacha de un plumazo –patéticamente insuficiente– cualquier interpretación gnóstica: Sigue leyendo

Arkano: la improvisación como género

En Democultura/Entrevistas/Música por

De  Borges recuerdo un poema llamado Un poeta menor que decía: “La meta es el olvido, yo he llegado antes”. El paso del tiempo todo lo borra, antes o después nosotros y las cosas que para nosotros han sido importantes se diluirán hasta desaparecer. Quizá lo importante sea tratar de alcanzar  esa meta anticipada por Borges lo más tarde posible.

Tengo para mí que no será Guillermo Rodríguez,  conocido como Arkano, uno de los primeros en llegar. Su carrera musical ha sido una sucesión excepcional de éxitos  habiendo ganado con 21 años dos campeonatos nacionales de la Red Bull Batalla de los Gallos y una Final Internacional, que lo consagró como mejor del mundo de habla hispana en Chile el año pasado. El pasado fin de semana, sin ir más lejos, batió el récord mundial de improvisación tras rapear durante más de 24 horas en la Puerta del Sol de Madrid. Pero no es eso, siendo mucho, lo que a mi juicio pone un punto y aparte entre Arkano y el resto de raperos, y lo  que le convierte en una artista llamado a perdurar. Sigue leyendo

El pecado de Dorian Gray

En Democultura/Literatura por

Al igual que ocurrió tras la invasión enciclopedista en Europa, la revolución industrial, y con ella el utilitarismo y hasta el atractivo por lo horrendo –aún más que indiferencia respecto a lo bello–, iban a desencadenar una huida radical hacia la experiencia estética, en búsqueda de la felicidad, de la satisfacción de los anhelos más profundos del hombre. Así fue con Oscar Wilde.

Escribe una única novela el dramaturgo inglés (casi un guión teatral en prosa), con frecuencia considerada como el mejor ejemplo de la corriente literaria del esteticismo: “The picture of Dorian Gray“. El relato, muy original, pivota en torno a tres personajes principales: Dorian, Basil Hallward y Henry Wotton –o Harry, la forma medieval–. Basil es pintor, y decide retratar al joven Dorian, de incomparable hermosura. Misteriosamente, el cuadro se convierte en imagen del alma del modelo; tras la seducción que obra en él lord Henry, un perfecto hedonista, la obra irá mutando y perdiendo su pulcritud al ritmo de la destemplanza del muchacho, hasta ilustrar un viejo decrépito. Sigue leyendo

Buscando a Kierkegaard

En Diario compartido/Filosofía por

¿Quién fue Søren Kierkegaard?

Al igual que ocurre con Sócrates, esta es una pregunta difícil sino imposible de responder. Es tal la riqueza de su legado que filósofos tan distantes entre sí como Jacques Derrida o Cornelio Fabro han visto en Kierkegaard un interlocutor imprescindible. Hermano Kierkegaard, le llamaba Unamuno a principios del siglo pasado mientras que las dos figuras decisivas de la filosofía del siglo XX, Heidegger y Wittgenstein, reconocen su influencia, como también los dos grandes de la teología cristiana, protestante y católica, Barth y Balthasar. Kierkegaard está más que presente en Ordet, tal vez la mejor película del genial Dreyer, así como en el cine de Bergman y, por acercarnos a nuestros días, nos lo encontramos también en las películas de Terrence Malick, los guiones de Charlie Kaufman o las series de David Milch. Sigue leyendo

Un monje de Leyre se libera: digresiones chestertonianas

En Asuntos sociales/Religión por

Pocos espectáculos llenan el alma de gozo como la estampa que ofrece el monasterio de Leyre, que se alza victorioso sobre el embalse de Yesa, en Navarra, enclavado en la sierra de Errando, y custodiando a los peregrinos del camino de Santiago aragonés. En esa mágica balconada los monjes benedictinos elevaron un monasterio y una iglesia que es, hoy en día, una de las joyas del románico más auténtico y mejor conservado de la península ibérica. Sigue leyendo

13 buenas novelas para leer este verano

En Democultura/Literatura por

Es una verdadera maravilla descubrir la inmensidad de blogs, foros y páginas web en general donde se ofrece un servicio de propuestas de lectura. Herramientas a cuál más sofisticada, ofrecen la posibilidad de votar los libros, escribir tu opinión, crear listados o “estanterías”, etiquetar colecciones personales, plantearse retos de lectura y un largo etcétera. Contra los grandes pesimismos que desconfían de esta generación, algo tengo que decir: se lee mucho y, por lo general –lo veo en las críticas de estos foros–, se lee bien.

Leer bien, sin embargo, no es necesariamente leer lo mejor o leer lo que más nos conviene. Sigue leyendo

Érase una vez el Mad Cool

En Democultura/Música por

Del 16 al 19 de junio ha tenido lugar en la Caja Mágica de Madrid el festival de música Mad Cool.

Un evento que ha congregado a más de 60 bandas de todos los rincones del mundo. The Who, Neil Young,  Editors, Bastille, Two Doors Cinema Club, Garbage, Vetusta Morla, Lori Meyers… Un guisado de riffs, cejillas y arpegios fabuloso donde se han podido ver desde estrellas viejunas con los dedos rápidos a chicos monocordes donde lo más destacable -una vez más- son sus peinados, sus camisetas de HM después de haber pasado por un circo romano activo y las míticas zapatillas de fútbol sala para dar conciertos. Sigue leyendo

Dime qué deseas y te diré quién eres

En Filosofía/Pensamiento por

En uno de sus Discursos cristianos, el filósofo –para muchos, padre del existencialismo– Søren Kierkegaard examina con sutileza y con la precisión de un cirujano el deseo humano. “La pureza de corazón es desear una sola cosa”. El filósofo describe allí cómo las diversas formas del deseo esconden las más de las veces una contradicción interior, sintomáticas de aquella desesperación más común a los mortales: aquella en la que el desesperado no sabe que lo está. Enredados en múltiples deseos vagamos sin rumbo por la vida, sin conocer la causa de nuestro dolor. Sigue leyendo

Tintín en el Atlas V: Tierra y hambre (2)

En Especial Tintín en el Atlas por

JUEVES 24 – DESIERTO DE ERFOUD

Nuestro último día en Erfoud fue definitivo en el viaje.

Salimos de madrugada del campamento ya que a las 5 de la mañana debíamos estar en el control de salida. Corríamos de noche.

Excitados por la aventura que íbamos a dibujar y por ver que estábamos peligrosamente cerca de los puestos de cabeza, salimos con determinación a hacer nuestro mejor tiempo.

Pinchamos a los pocos kilómetros de empezar a rodar. Sigue leyendo

DiCaprio, no te mereces el Oscar

En Cine/Democultura por

Los medios de comunicación o la prensa oficial, como diría Hilaire Belloc, han conseguido que el lector inconformista dude, por sistema, de todas las afirmaciones rotundas que éstos hagan sobre cualquier tema.

Sucede con política, donde determinadas cabeceras televisivas han trasladado -ante la inoperancia actual del Parlamento- a diputados de todos los colores al plató de televisión y ya les vemos legislando;  a golpe de encuestas a pie de pantalla y de hashtags traviesos.

Sucede con los temas de migración, donde toda verdad qué conocemos sobre los centenares de miles de personas que andan deambulando por Europa ahora, en este momento; con las manos destrozadas de tanta verja, se debe a la cámara  caprichosa de la agencia de comunicación que ande peinando la zona.

Y como no podía ser menos, sucede con la cultura. Sigue leyendo

Melindres en poemas de mierda

En Poesía por

Fueron dos, pintaron un muro, y lo llamaron Acción Poética. Y así ha quedado la cosa en sociedad: como cuando mamá le pone «Audrey» a su nueva hija en honor a la excelsa actriz de los sueños de los hombres, y resulta ser tu hermana un no-sé-qué fugitivo de las novelas de Tolkien, o un cuadro de miedo. O un ente del cubismo (y déjenme ahora esconder la mano, damas y caballeros).

Consiste la barbarie de una veintena de edad en imaginar frases chocantes, que interpelen, de temáticas melosas y optimismos de fábrica, y plasmarlas en lugares visibles de la urbe; en muros ruines que porten la blasfemia o paredes de habitáculo cualquiera, como el de la imagen.

Allá va todavía otro muchacho de errática vereda, Marwan le puso su padre, no sabemos en honor a qué actor de fantasía femenina. Cantautor y denominado poeta, que ha cosechado un éxito impredecible para el género.

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La ilusión del Lejano Oeste

En Democultura por

La impresión que podemos haber recibido del Salvaje Oeste a través de la literatura, el cine o la cultura popular puede que no se corresponda demasiado con la realidad histórica, lo que no hubiera dado tantas películas interesantes. De hecho, hasta el propio nombre no tiene mucho de cierto, porque la frontera salvaje no era un sitio tan poco civilizado como uno podría pensar, donde el caos reinaba y no había respeto por la propiedad o la vida.

Tampoco era así el mito del indio salvaje que vivía en extensas praderas rodeadas de montañas por las que ellos galopaban sobre magníficos caballos y que nos ha llegado a través de incontables películas, novelas o tebeos. Esos indios parecían obsesionados con atacar al pobre hombre blanco que intentaba asentarse con sus familias sobre unos terrenos que estaban a su disposición. Sigue leyendo

Musas rotas, camas negras y pastores felices

En Cine/Democultura por

Hacer un par de días tuve el raro placer de disfrutar del último trabajo de José Luís Guerín, La Academia de las Musas. Digo “raro” para calificar tanto el tipo placer, como el hecho de disfrutar de una producción cinematográfica española. El largometraje acompaña al profesor Raffaele Pinto y a sus alumnas en un seminario sobre la centralidad del papel de la musa en los temas del amor y de la belleza en la poesía occidental, especialmente en Dante. Pero lo que aparece a primera vista como una inocente discusión filológica, más superficial y aburrida que menos, se troca de pronto en un regocijante experimento humano que le da un sabor fascinante y un sentido profundamente trágico. Sigue leyendo

El artículo más reproducido de la historia

En Periodismo por

La pieza periodística más reproducida y más citada de la Historia; el artículo que más veces ha llegado a reimprimirse en periódicos de habla inglesa, el texto periodístico que más ha aparecido en docenas de idiomas, en libros, en películas, en carteles y en sellos, no es obra de ningún famoso periodista-escritor, como Ernest Hemingway, por ejemplo.

El artículo periodístico más reproducido de la Historia es la carta que escribió un modesto y veterano reportero a una niña que dudaba sobre la existencia de Papá Noel.

La niña era Virginia O’Hanlon y tenía ocho años. Sus compañeros del colegio le habían dicho que Papá Noel no existía, que era una invención de los mayores. Virginia le preguntó a su padre, el doctor Philip O’Hanlon, forense en Manhattan, en Nueva York, si era cierto que Papá Noel no existía. Y su padre le dijo que escribiera una carta al periódico ‘The New York Sun‘ y se lo preguntara. Sigue leyendo

El Principito viaja a San Ireneo de Arnois

En Democultura/Literatura por

La novela de Natalia Sanmartín, El despertar de la Señorita Prim, busca ser un respiro en medio del vértigo de la sociedad del s. XXI. En ella se relata la experiencia de una joven moderna, inteligente y trabajadora; que empieza a trabajar como bibliotecaria de la colección personal de un sujeto extravagante, en un hogar repleto de niños extraños, en un pueblo que parece anclado en un pasado en el que se valoran más las humanidades que el desarrollo técnico. Esta experiencia conducirá a la protagonista a realizar una reestructuración fundamental en sus valores y en sus prejuicios más sólidos sobre Dios, la vida y el ser humano.

En una noticia sin aparente relación con lo anterior: próximamente–el 11 de diciembre, se dice– aparecerá en la gran pantalla española, la producción de Mark Osborne “El Principito” (The Little Prince). Hace poco he tenido la oportunidad de volver a releer la novela de Natalia Sanmartín y de ver esta adaptación de la obra del aventurero francés Antoine de Saint Exupéry. No he podido dejar de asombrarme ante el magnífico retrato que hacen ambas una de una poderosa intuición común: en el corazón de la humanidad más gris hay una chispa de trascendencia. Sigue leyendo

La vocación del pensamiento cristiano sobre el lenguaje

En Filosofía/Pensamiento por

Los tres grandes pilares de la reflexión filosófica a lo largo de la historia son el ser, el pensamiento y el lenguaje. Todas las corrientes filosóficas tienden a poner el acento sobre uno o sobre otro. En esta historia del pensamiento emerge, con derecho propio y con un peso muy importante, la así llamada “filosofía cristiana”: una propuesta filosófica con una amistosa inclinación hacia el realismo y cuya reflexión tiende a girar, por lo tanto, en torno al problema del ser y, de forma un poco más marginal, en torno al problema del pensar.

Sin embargo el lenguaje es un terreno poco explorado para la mayor parte de los realistas. Una gran parte de los tomistas actuales, afincados en los ateneos pontificios romanos en su preparación para un ministerio de evangelización, leen con recelo a los grandes teóricos del lenguaje, especialmente a los de los siglos XIX y XX -De Saussure, Heidegger y Gadamer, Austin…- a la caza condenatoria y apologética de expresiones de relativismo y de anti-realismo. Asimilan en líneas generales las enseñanzas del Crátilo de Platón y de Aristóteles, y con ello se disponen a dar el salto a la teología, a la reflexión sobre el valor del lenguaje escriturístico, a la reflexión escatológica sobre la eficacia de la Palabra de Dios en la historia y en los sacramentos, y a la reflexión trinitaria sobre la persona del Verbo.

La reflexión filosófica sobre el lenguaje de gran parte del realismo tomista ha pasado de ser ancilla theologiae, sierva de la teología, a ser una cría descuidada y temerosa escondida entre las faldas de una madre inhóspitamente dogmática.

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Esos toreros asesinos

En Asuntos sociales por

Representación alegórica de Franz Kafka

Una vez, en 1915, un demente hacia el que sin embargo guardo cierta simpatía, Franz Kafka, fantaseó en una novelilla de cuarto de baño sobre la transformación de un simplón Gregor Samsa en un escarabajo pelotero. Resulta que el buen muchacho se levantó un día insecto; tal cual, un gigantesco bicharraco que asustaba hasta a su madre. Sólo su hermana, haciendo de tripas corazón, le llevaba comida con la nariz tapada y bajo la condición indispensable de que la cosa que era su hermano se escondiera, para evitar escenas repelentes.

La obra fue bien acogida por original en los años siguientes, pero lo cierto es que está agotada a día de hoy. No sé dónde diantre habrá nacido o de qué odioso excremento habrá germinado el antropomorfismo de nuestro siglo, pero lo cierto es que esta nueva droga, mucho más poderosa que la reciente marihuana sintética que a todos alarma, carcome con virulencia las mentes de los hombres.

Kafka es un absurdo: ¿cómo puede un hombre acostarse humano y levantarse animal? Lo que desgraciadamente no fue un absurdo es que un día los animales se levantaran personas. ¿Pero qué…?

¡Pero qué…! Así somos en el año 2015 del progreso y la civilización. Los animales tienen derechos, los árboles dignidad o incluso divinidad (¡ya quisiera estar exagerando…!), y los negros… hambre. Quien mate un cerdo es un asesino despiadado y quien comercie con huevos, delinque por trata de seres humanos.

Habla uno que odia los toros (me presentaría antitaurino, pero parece que para hacerlo es necesario haber ondeado la tricolor en la Puerta del Sol), pero con un mínimo de sesera. Odio esos espectáculos grotescos e infames en que un hombre vestido de colores rutilantes desangra un bicho. Me parece una aberración, una escena salvaje, cruenta y, sí, inhumana. Y si alguien va a gritarme discursos a lo americano sobre la libertad o las tradiciones de nuestros padres que se lo ahorre: las mismas apologías le vomitaron a san Cipriano de Cartago los partidarios del Circo romano.

Pero no, jamás compararía en términos de equivalencia el Circo de los gladiadores y el circo de los toros. Vergüenza de ser hombre me da cuando escucho cosas semejantes en la tele o cuando leo comentarios del estilo en una noticia compartida en Facebook. Amén de los demoníacos y sanguinarios improperios de los antitaurinos a los toreros, deseando su muerte más allá de la entronización de una cosa con cuernos. Seguro que tú, lector, has leído o escuchado tantos como yo. Y si no, allá un ejemplo resonante para ejemplificar: Ricky Gervais.

Tristeza; profunda amargura e impotencia, y un cierto brote de santa cólera, me provocan estas pasiones animalistas, vacuas y extraviadas: cuando IS, EI o Daesh, como cada cual quiera, atentó contra Charlie Hebdo, el mundo entero contrajo el alma y cantó un profundo y solemne responso; cuando Boko Haram secuestró y violó a 200 niñas negras, cuando arrasó una ciudad, Baga, masacrando a 2.000 negros (¡dos mil…!) o reventó con infernal poder la ciudad de Maiduguri asesinando a 58 personas, algún occidental de cada diez gastó en encomiable esfuerzo un adarme de saliva para interrumpir, de cuando en cuando, el sacrosanto coro de los grillos que acompaña siempre las tragedias africanas y asiáticas. Ya protesté en su día contra la cruel diferenciación entre europeos o americanos y africanos o asiáticos: hoy quiero escupir mis razones a los muchísimos anticaza que enconadamente desearon la muerte a Walter James Palmer, el desgraciado terrorista que sacrificó a Cecil, el León de Zimbabwe.

Niños pobres de Zimbabwe hacen cola por su ración

La osadía parasita siempre a los idiotas, no me corto y hasta lo remarco en negrita. Ni la vergüenza es capaz de retener su vano comento. Su lengua no sufre el ataque de los respetos humanos que a los mediotontos aprisiona, y no porque sean más inteligentes: porque son tontos enteros. No temen mostrar su idiotez al mundo, el sol no les acongoja. En el arte de opinar, el primero en lucirse es siempre el idiota, y es curiosamente el último en cambiar de opinión. Quizá porque ni la tiene. El idiota…

“Idiota” procede del griego τα ᾽ιδíα, que significa, en una traducción lo más literal posible, “las cosas propias”. El ἰδιώτης era para los griegos el egoísta (la traducción más fiel a nuestra lengua) que sólo se preocupa de uno mismo, de sus cosas. Sabiamente la tradición latina y su evolución al castellano lo han ungido con el álgido significado de estúpido.

En la era del nimio sentimentalismo, los idiotas florecen por doquier. Todo se juzga según la posición de uno; toda reacción aflora porque una emoción, una pasión ardorosa, ha conmovido al hombre. Nunca se le ocurre tomar la inciativa, salir hacia fuera y preocuparse por el otro: tiene que entrar el otro en él e involucrarle en su historia, y sólo así encontrará un motivo para esperar que el primero se preocupe no de él, sino de sí mismo en su carne. Ése no es un filántropo: es un egoísta. ¡Maldito el altruismo si se trata de esto…!

Ése, ése es el idiota, el que camina por la calle Mayor y, encontrando diez mendigos, sólo al que ha educido más tristeza de su entraña polvorienta da limosna. Es ése que lee por activa y por pasiva en las noticias las barbaridades de los gobiernos africanos y sólo mueve el meñique cuando una extraordinaria película, con una magnífica banda sonora, le rasga el corazoncito sensiblero. Ése es el hombre que la sociedad ensalza como paradigma de los valores humanos, al que yo llamo idiota, egoísta, falso, inhumano.

¿Qué otra hipótesis sino ésta explica que nos indignemos más ante la muerte de un mísero león, de un animal indigno, de un ser inferior (por decir la verdad me la estoy buscando) que ante el drama de 100 inmigrantes? Apabulla la franca naturalidad con la que explican los psicólogos el hecho consumado en sociedad. Somos unos idiotas.

Al final, parece que los republicanos antitaurinos, aun haciendo gala de su exultante conmiseración con el animal, al que tratan de igual al hombre, son los más míseros de los hombres, los más crueles de los seres, los más idiotas, en definitiva. Están cerca de aquellas Ménades del dios Dioniso, temidas por su ira irreflexiva, engendrada por años de entrega desenfrenada a las pasiones más bajas. Hay que ser muy estúpido para compadecer a un toro a la vez que se desea la muerte de una persona, y siendo indiferente ante el asesinato sistemático de millones de seres humanos. No sé por cuántos irá el IS, o las siglas de que se guste.

Antes que salvaje, estúpido.

Ni amigo de taurinos ni de antitaurinos. Porque los unos hacen del dolor ocio y de la muerte “arte”, aun tratándose de animales, de algo indigno (¡llamar belleza a la muerte! Como aquel fascista, Millán Astray, que gritó ¡viva la muerte!); porque los otros son más despiadados al ser su víctima no un toro, sino personas.

Porque los unos son sangrientos, y los otros son sanguinarios… e idiotas.

El debate sobre el aborto

En Asuntos sociales/Bioética por

Cuando leo sobre el escándalo de Planned Parenthood –la venta de tejidos y partes de fetos abortados– y las reacciones que esto ha tenido –politizar la noticia, como hace el New York Times u ocupar las portadas de muchos portales cristianos y católicos– me pregunto hasta cuando el debate sobre el aborto seguirá siendo un tema pendiente.

No hay mucho debate, a lo sumo, peleas entre “nazis” y “retrógrados-fanáticos”, como se llaman mutuamente, o monólogos incomprensibles para unos y otros. Una excepción es el que mantuvieron en la Universidad de Yale los filósofos Peter Kreeft y David Boonin en 2008, y en 2010; esto representa de lo mejor que uno se puede encontrar googleando, y sin embargo, sigue sabiendo a poco. Sigue leyendo

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