Revista de actualidad, cultura y pensamiento

El hijo de en medio

En Elecciones 24M/España por
Tiempo de lectura: 3 minutos

vox

En toda familia numerosa hay distintos “tipos” de hijo. Todo el que tenga un par de hermanos o más lo sabe. Está el pequeño, casi siempre el más espabilado y popular; el mayor, que tiene que “abrirse camino” entre las expectativas de sus padres y la responsabilidad sobre los pequeños; y luego esta ese otro…

Es fácil reconocerle en las fotografías de familia: es el que está donde no toca, poniendo algún tipo de mueca, sacando la lengua, chinchando a algún otro hermano o, en definitiva, tratando de diferenciarse a costa de llamar la atención y armar jaleo.

Debido al tirón inicial de VOX en noviembre de 2013, con la sonada salida de Santiago Abascal del PP y el afán de los medios por hacer leña del árbol caído (lo que viene a ser buscarle las cosquillas al Gobierno), lo lógico parecería pensar que la formación intentaría coger carrerilla para formular una propuesta de partido capaz de colarse en las instituciones y articular parte del descontento social que, como se vio ayer, existe hacia el partido del Gobierno.

Dicho tirón no fue suficiente para hacerse con el porcentaje de votos necesario para obtener uno de los 54 escaños de España en el Parlamento Europeo, cosa bastante comprensible teniendo en cuenta el poco margen de tiempo (1) para articular una propuesta política sólida y (2) para “crear” un candidato con el liderazgo suficiente como para llamar la atención del electorado. En lugar de eso, en una jugada más que discutible, optó por ceder su marca al ex dirigente popular Aleix Vidal Quadras.

De entonces a esta parte, en un camino que ha llevado del primer “tortazo” europeo al “tortazo” municipal y autonómico, el partido se ha comportado como lo que, en el fondo, es: el hijo de en medio. No haciendo los deberes de articular una propuesta política realista y seria, pretendiendo abanderar cualquier causa con el único objetivo de atraer la atención o haciendo propuestas (tan peregrinas como irreflexivas, irresponsables e inútiles) como otorgar a los padres de familia el derecho a tantos votos como hijos tengan.

De forma parecida a como le ha pasado a Díez con UPyD en los últimos tiempos, da la sensación de que los impulsores de la formación de Derechas se sentían tan especiales y originales que no necesitaban escuchar a la calle para cosechar el apoyo de los electores. Así, mientras los periódicos hablaban de corrupción, Santiago Abascal hablaba de las víctimas del terrorismo vasco; mientras hervía la opinión pública por la precariedad laboral y el desempleo, VOX disertaba sobre la natalidad y la carga presupuestaria que suponen las comunidades autónomas.

Prueba de ello es que todo el que ha participado en manifestaciones a favor de la vida del no nacido y de la mujer embarazada habrá visto con toda seguridad (pese a las prohibiciones de los organizadores) los paraguas verdes de VOX adueñándose de las reivindicaciones. También algunos se los habrán encontrado en la puerta de la Iglesia, esperando a la salida de misa para prodigar lo muy ortodoxos que son.

Pese a todos sus esfuerzos por hacer un hueco en el espacio público desde donde poder comunicar, se llevan siempre un portazo, quizá por no parecer “serios”, “razonables” o por no tener intención ninguna de rebajarse al nivel de discusión de la calle. A ojos de la opinión pública, están bien lejos de ser una respuesta a las incógnitas actuales. No han logrado quitarse el cartelito de “el ala más rancia del PP” que en su día les colgaron.

En este escenario, Ciudadanos le ha rebasado por todos lados, logrando generar (por qué negarlo) altas dosis de ilusión en un sector nada desdeñable de la ciudadanía. Para qué negar que el espacio que ha venido a ocupar Rivera en el espacio político nacional es en gran medida el mismo que pretendía para sí Abascal.

La diferencia está en que el pequeño es casi siempre el más espabilado, el que sabe más lo que se cuece en el mundillo y el que está dispuesto a arremangarse y a meterse en el juego, en lugar de tratar de reclamar para sí lo que nadie va a otorgarle sin más.

Ahora bien, todavía está por demostrar que Ciudadanos haya venido a quedarse. La diferencia, sin duda, la marcarán la humildad, el esfuerzo y el ingenio político que se inviertan a largo plazo. Ahí tiene que decidir VOX si quiere seguir jugando en la liga de Impulso Social o proponer un proyecto político de verdad.

(@IgnacioPou) Fundador de Democresía. Soy un catalán felizmente afincado en Madrid. Agnóstico futbolístico (para mi tranquilidad) pero católico. Periodista. Máster y doctorando en Filosofía. Amante de la filosofía, la antropología y la política, todo ello enmarcado en una vocación por comprender y comunicar más y mejor. En ello consiste la misión de mi vida.

Lo último de Elecciones 24M

50 sombras de Brey

Se abrió la tierra, las nubes descargaron tormenta y los justos temblaron,

Rosa

  “México o muerte” debió decir a sus hombres el legendario conquistador,
Ir al inicio
A %d blogueros les gusta esto: