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Felonía a Iglesias para “construir” la izquierda

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Iñigo Errejón pasará a la historia por ser el primer político en conseguir ser candidato de dos realidades políticas al mismo tiempo. Este desdoblamiento astral para optar a la presidencia de la Comunidad de Madrid bajo las siglas del movimiento ciudadano de Manuela Carmena -Más Madrid- sin renunciar a Unidos Podemos, ha terminado por desgajar -según informó Pablo Iglesias, todavía su secretario general- el proyecto que se pergeñó, entre cafés y algún que otro carrujo, en la Universidad Complutense de Madrid.

En el quinto cumpleaños de Podemos, poco o nada, queda de aquella imagen bisoña, llena de ilusión y desafío del zareandador con coleta; que hacía las delicias virales en Intereconomía y que puso a todas las beatas de 13TV a inventarse santos a los que ponerles velas contra “los neocomunistas, chavistas e iracundos saboteadores del estado de bienestar”.

Monedero fue el primero en salir de la primera línea del partido por su jaleo con Hacienda y el Banco del ALBA. Ahora se le puede ver bajo la exposición del siempre abrasador foco mediático; ora clavando el estandarte de su izquiera rojinegra en aquel panfleto digital, ora devolviendo bilis bubónica contra Inda y su factoría de noticias perifolladas.

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Después llegó Luis Alegre, que, como Errejón, encontró en Madrid la horma infecta con la que se descalzó de la dirección morada. Ha vuelto a la vida académica sabiendo que siempre tendrá un micrófono a mano con el que descargar cada desmán que cometa el binomio Iglesias-Montero. 

Carolina Bescansa, que se sintió tan ufana hasta el punto de atreverse a paganizar la imagen de la Virgen de la leche en pleno hemiciclo, no encuentra ahora más consuelo que el rescoldo del resentimiento del perdedor -siempre acechante en tierra gallega- que amenaza prender fuego a Las Mareas. Su derrota ante Gómez-Reino, una acusación en firme de pucherazo electoral por parte de Villares; junto al descrédito de filtraciones y conspiraciones varias para derrocar a Iglesias y su grupúsculo, la han llevado al ostracismo político del que solo cabe esperar un rescate a través de la vía Errejón.  

El resquebrajamiento de Iglesias y la vía Errejón 

La situación de las marcas de Podemos en buena parte del territorio nacional; junto a los asuntos galapagueños y otros disparates que solo interesa al amarillismo popular, han llevado a Iglesias a estar en la terna permanente de la autojustificación cuando antes todo era oídos para acoger sus propuestas programáticas y de partido. 

El modelo de Iglesias, que se acopió de la tradición izquierdista en España con la absorción tácita de Izquierda Unida y que prometió en las pasadas, pasadas elecciones “el asalto al cielo”, es ahora cuestionado por los inscritos de base, que no pueden imaginar la fórmula para revertir los varapalos electorales que no para de cejar desde 2015. 

Errejón, por otro lado, ha encontrado la fórmula reformista que ya pergeñó a finales del 2016 en la Universidad de Verano de Podemos. 

Así nos lo contó Ignacio Pou en su momento.

“Su objetivo último era entonces y es ahora  introducir en la democracia española una serie de dinámicas (“legislativas, jurídicas, estéticas, sociales, comunitarias“) de funcionamiento que, en primer lugar, impidan la reedición de abusos como los cometidos por los políticos de distinto signo que se han visto implicados en casos de corrupción o la influencia extrema de intereses privados sobre la actividad política”. 

Este planteamiento, después de Vistalegre II, de renunciar a la portavocía en el Congreso de los Diputados del grupo de Unidos Podemos y después de ganar las primarias con Espinar, sigue intacto y ha encontrado ahora el caudal para llegar a buen puerto. 

El tándem con Manuela Carmena. 

Desprovisto de siglas ideológicas, de una experiencia de gestión con una buena acogida por parte de los madrileños y con el activo mediático de por medio, cabe esperar un buen resultado en las municipales y autonómicas.

Quedan, por tanto, los dos púgiles más gallos, a los que la siempre romanticona visión mediática quiso considerar como uña y carne y que ahora pretende colarnos el melodrama en sustitución de una pelea política de relieve e importante de entender dentro de la mediocridad a la que nos acostumbra la política nacional.

Y todo gracias a la felonía errejoniana.

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(@RMoralesJimenez) Aventurero en chanclas. Periodista por empeño. Felizmente casado, felizmente padre. Director de Democresía. Cuando me pongo meloso o bruto, escribo por Espinosa Martínez.

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