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Curar el cáncer con Coca-Cola

En España por
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Un hombre va al médico aquejado con un fuerte dolor de estómago. El doctor, llamémosle PSOE, le estudia detenidamente y concluye, erróneamente, que el paciente tiene una úlcera gravísima. Rápidamente, le receta un medicamento buenísimo con una eficacia asegurada en el 100% de los casos. El individuo vuelve a casa y sigue el tratamiento al pie de la letra, pero el dolor de estómago no desaparece.

Decide pedir una segunda opinión y se dirige a un especialista llamado PP que anuncia tener la solución para los males de estómago. Confiado, se deja realizar muchísimas pruebas y espera impaciente el diagnóstico del doctor. “Usted padece una gastroenteritis aguda”, le dice equivocadamente. Le promete que si hace una dieta estricta y toma unas pastillas de última generación, su problema desaparecerá en poco tiempo. El hombre entusiasmado cumple a rajatabla las indicaciones del médico, pero su dolor se incrementa cada día.

Cansado y enfadado con los médicos, resuelve probar suerte una vez. Se dirige a la consulta de un nuevo facultativo de métodos radicales llamado Podemos. El doctor le observa y le da la mala noticia: tiene cáncer de estómago. El señor está desolado, pero agradece que por fin alguien acierte sobre su enfermedad. “¿Qué tratamiento me recomienda?”, pregunta. “Beba usted mucha Coca-Cola”, responde Podemos.

Desde que comenzó la crisis, España ha recibido muchísimos diagnósticos. Para cada uno de los partidos que se sientan en el Congreso, los problemas del país son diferentes. Los nacionalistas echan la culpa a España, el PP a la mala gestión del PSOE, el PSOE a los mercados internacionales… Cada día, los portavoces de los principales grupos políticos inventan un nuevo motivo de la crisis y proponen una nueva solución que seguirá sin funcionar porque no está enfocada en la verdadera raíz del problema.

El éxito de Podemos radica en que han sabido captar cuál es la esencia del problema. Han acertado con el diagnóstico y han empatizado con las preocupaciones del paciente. “De la crisis se puede salir”, dicen. Pero son conscientes de que, para ello, se necesita el empuje de todos los españoles. Saben, de la misma manera, que los españoles no están dispuestos a seguir bailando al son de unos políticos que mienten, que roban y que parecen estar más centrados en las cifras macroeconómicas que tanto preocupan a Alemania, que en que una familia de clase media pierda su casa porque no llega a fin de mes.

Oír hablar a los políticos del fin de la crisis con más de 4 millones de españoles sin trabajo y unas condiciones laborales cada vez más precarias, no hace sino corroborar que los viejos partidos (la “casta”) siguen sin comprender lo que pasa en este país llamado España.

Los españoles piden seriedad ante un problema en el que se juegan la vida. Están cansados de corrupción, de debates estériles y de luchas absurdas por mantener su parcela de poder. Piden unión. O cambio. Soluciones definitivas. Alguien que les diga cómo arreglar un desastre del que todos son conscientes menos las élites que dirigen la nación.

Podemos ha llegado a los ciudadanos. Se ha puesto a su nivel, ha conectado con ellos y ha compartido sus preocupaciones. Es un excelente radiólogo. Pero no es buen médico. La respuesta para España no es expropiar medios de comunicación, dejar de pagar la deuda o despilfarrar el dinero público. Su remedio para salir de la crisis es tan peregrino, al final, como curar el cáncer con Coca-Cola.

 

(@Barbara_Baron) Periodista y licenciada en Derecho. Madrileña. Lectora y viajera incansable, aprendiz perenne y discutidora apasionada. Corresponsal en España de L'Observateur du Maroc y de Pouvoirs d'Afrique y redactora de La Información.

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