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Constitución: ruptura o reforma

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Desde su ausencia institucional en los actos oficiales del Día de la Constitución, Pablo Iglesias ha logrado anotarse un tanto, fijar el actual momento político en parámetros similares a los que establecieron la Transición española de hace 40 años. De nuevo la gran fractura vuelve a estar entre reforma o ruptura. Las huestes de Podemos son claramente partidarias de la ruptura. Liquidar lo hecho en este casi medio siglo. Hacer borrón y cuenta nueva.

¡Cuidado! Dicen sus vecinos de bancada del PSOE. Abrir un proceso constituyente no está en los planes de la Gestora socialista. Tal vez porque, como dijo Mariano Rajoy a su llegada a la Carrera de San Jerónimo, la Constitución es el pacto más importante entre españoles, entre todos los españoles, en los últimos 40 años. Sintonía entre el Presidente del Gobierno y el provisional líder del PSOE, Javier Fernández.

Los mensajes, en la mañana del martes, parecían responder a una estrategia bien diseñada y coordinada. A un inteligente reparto de papeles entre las fuerzas constitucionalistas, aprovechando la dejación de funciones de los morados. Pablo Echenique y Carolina Bescansa verbalizaron los planes de Podemos. Cambiar de arriba abajo la Constitución y someter el nuevo texto a referéndum. Porque, según sostienen, la Constitución del 78 es un jarrón chino.

Pocas veces un jarrón chino ha tenido tanta utilidad en la vida política de ningún país. Sin ir más lejos, dar cabida institucional a todas las reclamaciones, del tipo que sea, hasta poner en cuestión la propia Carta Magna. Recordó Bescansa que la Constitución española se ha reformado sólo dos veces en estos 40 años y la alemana, en cambio, ha sufrido más de 60 reformas. Lo que se calla la líder de podemos es que son reformas, no una ruptura como propugnan ella y los suyos. Y lo que se calla Bescansa es que buena parte de las reformas de la Ley Fundamental de Bonn nacen de las propias particularidades del proceso que devolvió a Alemania a la comunidad internacional, tras la Segunda Guerra Mundial, y de la reunificación alemana de los años 90. Poca o ninguna similitud entre ambos casos, por cierto, reformas siempre coordinadas por los dos grandes partidos CDU y SPD.

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Con Podemos voluntariamente al margen de los trabajos de diálogo y consenso que se han abierto en estas primeras semanas de legislatura, las otras tres fuerzas principales de la cámara (PP, PSOE y Ciudadanos) van estableciendo los pasos a seguir, con estrategias más o menos coordinadas, como decíamos. Piano, piano y con discreción. En los corrillos del martes, Albert Rivera recordaba con sorna que la Constitución del 78 se fraguó en el José Luis y no tienen sentido pretender ahora hacer una reforma entre dúplex y dúplex.

Hay una distancia sideral, según Ciudadanos, entre fraguar una Constitución lejos de los focos o hacerlo en un Congreso convertido en plató de televisión.

Se refería el líder de Ciudadanos a la distancia sideral que media entre hacer un trabajo discreto usando como sede un conocido restaurante de la capital (bien glosado por Julia Navarro en el imprescindible libro Nosotros la Transición) lejos de los focos y hacerlo entre medias de las múltiples apariciones de los políticos actuales en todos los programas de las televisiones.  Hace unos meses ya comentamos los riesgos de tanta sobre exposición mediática de los políticos y de convertir el Congreso en un plató de televisión.

Se esforzó Rivera por insistir en que es imprescindible sumar a Podemos a los trabajos de esa previsible Subcomisión para la reforma constitucional que no echará a andar antes de la segunda mitad del 17. Pero, atención, el líder naranja deslizó también que lo que no se haga antes del verano del 18 no se va a hacer. Para entonces, empezarán a sonar las arpas del final de la legislatura. Amenaza contundente para los grandes acuerdos.

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Lo que está a punto de arrancar, tal vez en cuanto pasen las fiestas navideñas, son los trabajos de la reforma de la Ley Electoral, otro melón que calar en estos primeros meses de la legislatura. Queda la impresión de que, dependiendo como vayan las cosas en esa área, se le meterá mano a la subcomisión constitucional o quedará la cosa para mejor ocasión. Y eso que esta puede ser la legislatura de las oportunidades. Recordó la Vicepresidenta que la pasada estuvo marcada por las emergencias pero que en esta se pueden abordar otros temas básicos con más voluntad de acuerdo. Cataluña, sin ir más lejos. Soraya Sáez de Santamaría está desdoblándose entre Madrid y Barcelona para encauzar lo que ha bautizado como 45+1.

Con la Generalitat se puede hablar de todo, y en ello están, salvo del derecho (supuesto derecho) a decidir. Con voluntad de acuerdo, esas 45 reclamaciones del Govern de Carles Puigdemont pueden encontrar solución. Como la liquidación del cupo vasco, o los temas de infraestructuras pendientes con la Lehendakaritza. Piano, piano y con discreción. Así se va a ir ahormando la legislatura y el futuro inmediato de España. En lo político, en lo económico y en lo social.

Un detalle más

El año pasado el Día de la Constitución coincidió en plena campaña electoral para las elecciones del 20D. De hecho, al día siguiente era el debate a cuatro en A3Media. Aquel día, Pedro Sánchez, Secretario General del PSOE y candidato a la presidencia del Gobierno se fue de las celebraciones nada más terminar la parte oficial. Apenas saludó a Rajoy y  no dedicó ni cinco minutos a los periodistas. Además, se fue solo y con gesto serio. Este año, Javier Fernández ha sido uno de los más reclamados en los tradicionales corrillos. No ha escatimado en saludos y comentarios. Ha mostrado complicidad con el Presidente, y Rajoy con él. Y la delegación socialista, numerosa y variada, se ha prodigado.

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La tesis de que populares y socialistas están haciendo piña para mantener el estatus frente a la embestida de los emergentes cobra fuerza.

Profesor en Next International Business School. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense, en Ciencias Políticas por la UNED, Master en Community Manager y Social Media por la Universidad de Barcelona y Doctorando por la Complutense. Durante mi carrera profesional he desempeñado el cargo de Subdirector de Informativos de Telemadrid. En la actualidad soy miembro de la Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales, ponente en Congresos Internacionales de Comunicación Política y coautor de varios libros

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