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¿Quién dijo dignidad?

En Cataluña/España por
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Debe de ser duro haber perdido la dignidad. Ese complejo de serpiente que Artur Mas va arrastrando sorprende al más incrédulo. ‘¿Quiénes somos?’, ‘¿De dónde venimos?’ o ‘¿A dónde vamos?’ son preguntas que martillean su cabeza cada mañana.

Gané las elecciones. “Gané” mi invento de plebiscito. ¡Hice creer a todos que era un referéndum! ¿Qué ha podido pasar?, parece estar pensando. Con Artur Mas hemos conocido las infinitas maneras que tiene el ser humano de perder por completo el amor propio ante una sociedad entera. Que si presidente provisional, que si plantearse la presidencia rotatoria, que si hacer un esquema de Gobierno coral… ¡Tantas buenas ideas de una sola persona! Lo curioso es que no esté volcada toda Cataluña en semejante planazo. Es que a veces parecéis españoles, collons.

¿Qué ha podido ir mal? Tras 28 años, ahora el partido no gana para abogados y todos han visto reducidos sus sueldos. ¡Un 3% no daba para tanto!

Sin embargo, una mañana, la maravillosa luz que iluminaba sus días le volvió a alumbrar: La solución a todos mis problemas está en la creación de un nuevo partido que abarque a todo y a todos. Un nuevo Estado necesita un nuevo partido. Así nadie se acordará de la corrupción. CDC ya no me sirve.

Y con esta brillante reflexión decidió regenerar su partido. O crearlo de nuevo. Quién sabe.

Así, pues, en un último intento (o no) de recoger toda su persona desperdigada por el subsuelo, se ha decidido por impulsar un nuevo partido con el que se presenta a las Elecciones Generales.

Será un partido mega-democrático: se trata de no poner vallas al campo. Que pasen liberales, socialcristianos y socialdemócratas. Los derecha, izquierda. Los de arriba y abajo. Todos son bienvenidos. Venid a mis brazos. Escribía Artur Mas en un borrador de discurso para el evento de presentación del nuevo partido (dicen que le obligaron a moderar un poco el entusiasmo).

Pero sólo un poco. Porque el dirigente Carlos Campuzano compensó la mesura más o menos lograda del pequeño Artur, añadiendo un toque apasionado a sus palabras, utilizando el concepto “bisexual” como nueva forma de llamar al “centro” político.

Y de pronto, ERC, la corrupción que salpica al partido o el descenso de votos ya no es un obstáculo. Que aquí venimos llorados.

Ni los “problemas” que ocultaba el fundador de CDC con la evasión de impuestos, ni los tesoreros, ni los divorcios entre partidos, ni los paseos recurrentes al juzgado van a ser más molestia a partir de ahora. He dado con la solución. Porque señoras y señores: He creado un partido bisexual.

Democràcia i Llibertat: Una candidatura de “gente honesta

NOTA: Hasta Artur Mas tiene lagunas en su mente. Democresía.es no ha podido descifrar hasta la fecha la totalidad del contenido de sus pensamientos.

(@anatriplea) Madrileña, con todas sus consecuencias. Periodista y publicista desde el 2013 por la Universidad Francisco de Vitoria. Recién graduada del Máster de Comunicación Política y Corporativa por la Universidad de Navarra (2014). A tu servicio.

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