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Casta eres tú

En España por
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Venían como salvadores, como abanderados de la pureza y de la honradez, venían envueltos en un halo de superioridad moral cuasi mesiánica. Ellos eran el Pueblo -ente abstracto e indefinido que todo lo justifica- y los demás éramos casta. Dijeron que limpiarían el país de corruptos, que nos librarían del yugo del ‘neoliberalismo’ (sic) y que traerían un gobierno del Pueblo para el Pueblo. Solo les faltó prometer la Suprema Felicidad Social del Pueblo, aunque eso ya está inventado por su modelo a seguir

¿Qué más da que su programa electoral haya sido redactado por un unicornio multicolor en la calle de la piruleta? ¿Qué más da que fueran -y sigan siendo- incapaces de concretar ni un solo detalle de cómo diantres pretenden llevarlo a cabo? La combinación de populismo y omnipresencia mediática es más que suficiente para triunfar en un país donde el votante medio no se ha leído un programa electoral en su vida (ni tiene la más mínima intención de hacerlo).

Inocente de mí, tras las europeas pensé que el problema era solo ese; que la mayor parte de esas 1.245.948 personas no sabían que habían prestado su voto a un programa que defendía el impago de parte de la deuda, la nacionalización masiva de empresas, una renta básica incluso para quien pudiendo trabajar se negase a hacerlo, la legalización de la okupación o el ‘dret a decidir’. Pero con los meses se ha evidenciado lo contrario: no solo muchos desconocían lo que habían votado, sino que cuando se les intentaba explicar les daba exactamente igual o preferían ignorarlo.

No entraré en sus conexiones con Venezuela, ETA o Irán. Ni siquiera entraré en las gravísimas inconcreciones de su programa electoral que quedaron en evidencia el domingo pasado en El Objetivo de Ana Pastor. Por esta vez me centraré en su imagen, cada vez menos inmaculada, que en los últimos días ha recibido un importante varapalo.

Venían como salvadores, sí, pero a principios de semana se publicó que uno de los líderes de Podemos, Íñigo Errejón, estaba cobrando 1825€ de dinero público por un puesto de investigador en la Universidad de Málaga (UMA). No solo se ha sabido que consiguió el trabajo gracias a un compañero de partido que también le supervisaba, sino que pese a tener una dedicación firmada de 40 horas semanales apenas se ha dedicado a la tarea. De hecho, la ley prohíbe a Errejón cobrar a la vez de la UMA y de su partido. Nada más conocerse la noticia él mismo renunciaba a su posición y la Junta de Andalucía anunciaba que exigirá la devolución del dinero.

Sí, sí, y todo esto en un partido recién creado que aún no ha tocado poder en nuestro país. Ante semejante exhibición de hipocresía e incoherencia las redes sociales han echado mano de Bécquer parafraseándole:

¿Qué es casta? –dices mientras clavas

  en mi pupila tu pupila azul.

¿Qué es casta? ¿Y tú me lo preguntas?

  Casta… eres tú.

Casta es el señor Errejón cobrando del contribuyente sin cumplir la ley ni las exigencias de una convocatoria hecha a medida por su propio camarada. Casta es el señor Pablo Iglesias que cancela entrevistas y solo responde preguntas pactadas para no tener que explicar lo del señor Errejón, trayendo a nuestra memoria cierta imagen de una tele de plasma. Casta (o neocasta como le llaman algunos) son estos que han venido con mucha palabrería para enmascarar que realmente no quieren acabar con la casta, sino reemplazarla. Ellos son casta y nosotros, los ciudadanos, somos los que no debemos dejarnos engañar por sus cantos de sirena. 

(@jorhbar) Felizmente graduado en Administración y Dirección de Empresas, ahora terminando de estudiar Derecho en IE University. Apasionado de la vida, de la política y del debate. Castellanoleonés viviendo en Madrid, con un toque internacional. Amante de la libertad y del progreso, no pierdo oportunidad de compartir mis ideas y ponerlas a prueba para aprender de los demás.

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