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Pedro Sánchez y la clave socialista

En Elecciones 20D/España por
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Pedro Sánchez ha sido una anomalía de Matrix. Siendo el candidato más desconocido al comienzo de las elecciones internas del Partido Socialista, se convirtió en el secretario general por encima de los favoritos de otros. Las malas lenguas de la política española (que son muchas), dicen que todo consistió en posicionar un liderazgo endeble para facilitar el ascenso de otro liderazgo que optó por permanecer en “la sombra”.

Hoy, varios meses después, Pedro Sánchez afronta su primer reto electoral como candidato de un partido que, según distintas encuestas, parece condenado a una importancia en declive. El histórico partido del Pablo Iglesias, de las 4 victorias de Felipe González, y los dos gobiernos de Zapatero, se ve hoy en una lucha incesante por ver quién será la cabeza de la oposición. El objetivo formal es ganar, pero el subyacente es sobrevivir.

Cuando se pensaba que había tocado el suelo, en el PSOE sacaron las palas y comenzaron a cavar más profundo, buscando oro se encontraron con un pozo sin fondo. La “radicalización” del programa socialista, no redundó en mejoras electorales. Por el contrario, a los cerca de 40 diputados que el PSOE perdió entre 2008 y 2011, hay que agregar que los sondeos de estas semanas estiman que están cerca de perder otros 30 escaños.

Los tradicionales perderían un total de 80 escaños, que serían capitalizados por Ciudadanos y Podemos, formaciones nuevas que vienen a incorporarse a la vida nacional desde hace más de un año y que pondrían más color al Congreso de los Diputados. Los partidos tradicionales, salpicados de crisis y corrupción, asistieron al crecimiento de enanos a diestra y siniestra. Incapaces de contener su crecimiento, se ven hoy sometidos a las consecuencias del fin de las grandes mayorías.

El PSOE sabe precisamente esto, el fin de las mayorías inaugura una época que estará centrada en los pactos de gobierno. Veremos alianzas variopintas, especialmente en gobiernos de izquierda por venir (ya que en la derecha la proliferación de partidos es mucho menor). Todo el diagnóstico conduce a pensar que la cabeza de la oposición en la España que viene a partir del 20D será el puesto más codiciado de muchos partidos, aunque sólo 3 puedan alcanzarla.

Los estrategas del PSOE deben estar claros, un tercer lugar puede condenar al partido por mucho tiempo más. De encabezar una coalición alternativa a ser desplazados de la jefatura de gobierno (hoy día por Ciudadanos, a quienes no se cansan de catalogar como marca blanca del PP). Desde otras aceras ya se ha anunciado que no se aceptarán segundos lugares, que los partidos se juegan a ganar. Pero la realidad termina por imponerse, y de acuerdo a los resultados del 20D veremos si el PSOE buscará formar gobierno o será otro partido.

Sánchez es, hasta hoy, un líder juzgado por su imagen. Los errores le “cuestan” más. La figura del político vacío le afecta, se le menosprecia (con o sin razón), lo que ha terminado por mellar el alcance de su objetivo: convertirse en la única alternativa creíble a un gobierno del PP. Toda la estrategia del PSOE se ha orientado a esto. La continuidad del PP es más recortes y desigualdad. Rajoy se presenta como un peligro al Estado de Bienestar (otros partidos son cómplice o demasiado fantasiosos como alternativa).

El candidato socialista sería el garante de una vuelta a las mejores épocas de España en temas sociales. Pero a los jóvenes esto ya no les atrae, el recuerdo de la crisis también se le asocia a Zapatero, y el PSOE es asociado con ineptitud económica. Las valoraciones positivas que este partido goza en otros temas, no le permiten compensar esta percepción colectiva.

Aquí radica la falla, los socialistas sólo vencen a sus rivales directos en la población mayor, pero este sector es aprovechado con mayor éxito por el PP. El PSOE consigue triunfar entre los 45 y 64 años, pero es tan poca la diferencia que el PP compensa con amplitud en los españoles de 65 y más. Incluso presenciamos cómo Ciudadanos comienza a capitalizar votantes en edades similares.

Las alternativas son pocas, pareciera que el gobierno para la mayoría no logra convencer a más del 20% de los votantes (muchos de ellos ya convencidos de antemano). Tienen que hacerse presentes los ajustes de campaña. El debate, aunque no suele ser escenario de captación de nuevos votantes, pero sí de fortalecimiento de los existentes, se convirtió en una oportunidad perdida.

El primer experimento de un debate a 4 en España no potencia, hasta hoy, las oportunidades de Sánchez. Si el PSOE quiere capitalizar votantes debería insistir un poco más en simular estrategia de otros. Es menester entender que, lamentablemente en campaña, las preocupaciones sobre la calidad democrática y los debates no favorecen el triunfo.

Tampoco parece sensato alarmarse por la ausencia de Rajoy en el debate de 4. Las críticas al respecto fueron implacables y son comprensibles, pero esto va mucho más allá de un “temor” a debatir con mejores comunicadores sobre la corrupción, el temor que parece haber en la campaña del PP es a no tocar las puertas que faltan ni pisar los pueblos necesarios. En el PP saben que Rajoy no va a ganar por medios.

Todo lo dicho: la estrategia del PSOE, visibilizar al candidato en medios polarizando con los partidos “jóvenes” para convertirse en la única alternativa creíble parece que no está resultando.

 

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Venezolano, nacido en Barquisimeto, Edo. Lara.Sociólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela (2010), Caracas, Venezuela. Magister en Asesoramiento de Imagen y Consultoría Política de la Universidad Camilo José Cela (2014), Madrid, España. Actualmente Socio fundador y director de Marketing Político en Strategos Consulting Firm.

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