Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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El mito del vampiro II: Drácula

En Literatura por

En la pasada entrega de esta serie, abordamos la creación del modelo del vampiro romántico en el imaginario de John William Polidori, cuyo Lord Ruthven se halla inseparablemente ligado a la figura de Lord Byron, producto de aquellas jornadas malditas en Villa Diodati, y a consecuencia del cual, el arquetipo del vampiro aristocrático y seductor permanecerá hondamente grabado en la cultura occidental.

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¿Qué perdemos cuando decimos «migrantes» donde antes decíamos «inmigrantes»?

En Pobreza e inmigración por

Desde hace unos meses se escucha con frecuencia en los medios de comunicación la palabra «migrante», en detrimento de las más habituales «inmigrante» y «emigrante». El cambio ha sido repentino y bastante globalizado, como si buena parte de los medios de comunicación españoles hubieran reescrito simultáneamente sus libros de estilo respecto de esta cuestión.

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Trabajos de mierda

En Economía por

El “sugerente” título del artículo es tomado de un libro de David Graeber que Ariel ha publicado hace poco, donde el autor intenta exponer una idea simple pero poderosa, parecida al elefante de la habitación que todos percibimos pero nadie quiere ver: ¿y si en nuestra sociedad hubiese un porcentaje relativamente elevado de trabajos de mierda? No se refiere a trabajos precarios o basura, para eso ya hay abundante literatura, sino a trabajos sin sentido, que no aportan nada a la sociedad y que el mismo trabajador reconoce como tal pero no lo admite porque le pagan por ello.

¿Tienen en mente la simpática operadora de telefonía que nos ofrece por décima vez cambiarnos de compañía? ¿Qué pasaría si mañana no existiera ese tipo de trabajo? ¿Nuestra persona, o en general la sociedad saldría perjudicada de algún modo? Podemos aumentar los ejemplos con elaboradores de informes que solo sirven para justificar una decisión ya tomada, la atención telefónica a las quejas de un producto, supuestos supervisores que intervienen sobre lo que ya funciona (y lo empeora), dar trabajo inútil a un empleado que no se puede echar… en fin mejor no seguir.

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Tres juicios y una cuestión: La verdad del poder o el poder de la verdad

En Cultura política por

¿Están condenados a la perpetua pugna recíproca poder y saber, poder y verdad? Veamos. Juicio primero: Hace no mucho tiempo, un rayo (simbólico) golpeó la columnata del Palacio de Herodes en Jerusalén. Un político debía decidir si actuaba conforme a la prosaica justicia -a la verdad- o aquietarse aquietando a la muchedumbre de unos metros más abajo. La tensión en este juicio era eléctrica.

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Turín: un vistazo histórico por la ciudad mágica

En Historia por

La ciudad de Turín -Torino, en italiano-, es una de las más conocidas y populares de Italia, y particularmente de la región del Piamonte, reconocida a nivel mundial sobre todo por ser el sitio donde se resguarda la Síndone, por ser sede de la Juventus -aquel equipo que tiene penando a los aficionados del Atlético de Madrid tras su eliminación de la Liga de Campeones-, así como por su producción automotriz.

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La crítica de la religión de Marx

En Religión por

El título de este artículo es ambiguo. ¿Me refiero a la crítica de la religión que elaboró el propio Marx, o a la crítica que hace del marxismo una encubierta aspiración religiosa?

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El «sistema de vigencias»: clave para comprender cualquier realidad social

En Dialogical Creativity/Pensamiento por

¿Por qué las organizaciones se resisten al cambio? ¿Por qué los jóvenes se rebelan contra lo establecido? ¿Por qué hay entornos en los que nos sentimos alienados? ¿Por qué hay lugares en los que nos sentimos proyectados? ¿Por qué es necesario eso que llamamos «proceso de socialización»? ¿Por qué en educación nos debatimos entre dejar florecer la personalidad del alumno o enseñarle, quiéralo o no, una serie de cosas que consideramos fundamentales?

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ARCO: entre el circo y la belleza

En Exposiciones por

Creo que si en la muestra de la Sociedad de Artistas Independientes, hace casi ciento cuarenta años, alguien hubiera dicho que el mercado del arte iba a devenir tan excesivamente ecléctico, ni Duchamp mismo se lo hubiera creído. Desde su desafío a raíz de la propuesta de “La fuente” en 1917 hemos visto cómo la provocación artística ha crecido hasta límites insospechados.

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¿Vivir para trabajar?

En Asuntos sociales por

Hace pocos días acudí a una ceremonia de graduación de posgrado. Sí, esa clase de eventos caracterizados por el emperifollamiento, los buenos deseos y los finales tipo Disney. El Palacio Municipal de Congresos de Madrid auspició este acto, organizado por una de las principales universidades privadas de España.

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Ortodoxia chestertoniana para un mundo descreído

En Pensamiento por

Chesterton combate posturas como el materialismo radical de su época, que buscaba proclamar un verdadero pensamiento libre sin dogmas. Pero el precio de “destruir los muros que la religión protege contra el abismo” fue lanzar a un vacío escéptico que no libera, sino que deshumaniza. Este efecto paradójico se origina en el “diminuto círculo de racionalidad” en el que pretende situarnos tal doctrina, que acaba desembocando en una locura que suprime la capacidad intrínsecamente humana de soñar.

De esta forma, el misterio acaba situándose como el principio necesario para un verdadero pensamiento libre. Chesterton, como declarado racionalista, pero consciente de que esta es “una cuestión de fe en sí misma” en los grandes interrogantes, defiende una prudencia epistémica donde hay que aceptar convivir con los límites de la razón, independientemente de si los entendemos, en un saludable sentido común.

La pérdida del asombro

Sin perder su pragmatismo anglosajón, reivindica una actitud vital agradecida por gozar de la aventura del mundo real. Para ello necesita una ingenuidad infantil acompañada de humildad, constituyendo la capacidad del asombro. Esta tiene su referente en los cuentos de hadas, que son escritos por lo extraordinario y no al revés.

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Los ruidos externos e internos provocados por la sobreestimulación y los reduccionismos a los que nos vemos continuamente sometidos, en esta sociedad líquida donde no paramos, parecen amenazar esta capacidad. La categoría del misterio que se va perdiendo hace que ya no nos parezca extraordinario algo como el amor que profesamos a nuestros seres queridos o el mundo que hay en cada persona, reducido por algunos a reacciones químicas y a etiquetas, respectivamente. Quizá no solo deberíamos poner de moda técnicas como el mindfulness sino también reflexiones semanales como el Sabat.

La cura de Chesterton para reeducar la mirada y poder disfrutar de la sorpresa, “el placer principal”, sería una “humildad que no duda de la verdad”. Porque los anhelos más profundos de nuestro ser, sin respuesta a las preguntas más radicales de la existencia, son susceptibles a la belleza y, por consecuencia, a aquella verdad.

“La filosofía moderna que cambia continuamente el ideal”, no puede encajar con la belleza con la que Chesterton interpreta la vida como una novela. Una novela que tiene un argumento basado en la esperanza de reformar el mundo mirado al Reino de Cristo, pese a poder desembocar en cualquier final debido al libre albedrío.

La pérdida de los ideales

Contra lo que le dijeron que ocurriría en su vida adulta, lo único que Chesterton dice que mantuvo de su juventud fueron sus ideales frente a la fe en la política práctica. Por eso dice que ya no cree en los liberales que al “rebelarse contra todo han perdido el derecho de rebelarse contra la nada”, en un libertinaje donde solo queda un pragmatismo. Así, el autor logra predecir el futuro vaciamiento filosófico de un neoliberalismo del que solo quedará un programa económico; del concepto de comunidad a un terreno del desempeño de la voluntad con la menor injerencia posible, que ya no dará ciudadanos, sino clientes “hechos a sí mismos”.

Si Chesterton estuviera hoy con nosotros, no sé si tendría simpatías con un polémico Daniel Bernabé, dentro de la crítica a la radicalización del individualismo que acabó resquebrajando elementos de unidad del demos como la clase trabajadora o la religión. Pero sí estoy seguro de que, contra una interpretación libertaria para eludir el pago de impuestos de “El buen samaritano” como la de Jan Narveson, Chesterton respondería con “El hijo pródigo”, defendiendo un compromiso no optativo de cara a quienes hay que proteger en la sociedad. Y aunque fueran responsables de su situación necesitada, abogaría por una institucionalización del perdón.

Chesterton aporta un gran revitalizante espiritual a través de su optimismo irracional en el que todos podemos ser el héroe de nuestra historia

Dentro de su particular definición de la democracia, la que incluye “escuchar las voces de los muertos”, el autor nos instaría a tener una mirada crítica respecto al pasado donde tuviéramos el coraje de asumirnos herederos de una tradición de la que podemos desechar ciertas actitudes, como la que se tiene en su época sobre la emancipación de la mujer, y nutrirnos de ciertos valores universalizables.

La bondad de este mundo, el ideal que defiende Chesterton desde su evolución espiritual, debería ser “sagradamente salvada como los objetos de la isla del tesoro”, ya que “nuestra excéntrica existencia debe una lealtad a este mundo sorprendente antes de preguntarnos si quiera si nos gusta”. Es precisamente en los momentos más deprimentes cuando no hay que abandonarlo. Y contra los “cultos al Dios interior”, ausentes de impulsos para la acción moral, a lo que están llamados todos los cristianos es a reconciliarse con el mundo, cambiándolo “poniendo más en las obras que en las palabras”, como diría San Ignacio.

Contra la idea del progreso inevitable, Chesterton defiende una “doctrina de la caída” que muestra, como “único dogma demostrable”, la imperfecta naturaleza humana. Aquí la Iglesia sería la verdadera maestra de la sospecha, sin estar exenta de esta condición. Como es consciente de lo rápido que puede corromperse el hombre, siempre estará atenta ante cualquier propuesta de mejora de forma revolucionaria, entendida como restauración del bien.

El autor deja al desnudo las incoherencias paradójicas del cristianismo, que requiere como condición para amar al prójimo estar separado para hacerlo libremente, situándonos en una cosmovisión donde lo natural es no encajar en un mundo que no se autoexplica, dejando espacio para amarlo y odiarlo con toda su potencia.

Sin caer en el discurso protagonizado por el Mr. Wonderful de turno, Chesterton aporta un gran revitalizante espiritual a través de su optimismo irracional en el que todos podemos ser el héroe de nuestra historia. Una gran historia como la de aquel Sam Sagaz que lucha por el bien de este mundo. Una historia donde se tiene esperanzas en causas comunes a todo ser humano, en un frágil equilibrio donde “necesitamos ser felices en esta tierra de maravillas sin encontrarnos simplemente cómodos siquiera una sola vez”.

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El mito del vampiro I: Reivindicando a Polidori

En Democultura por

La figura del vampiro forma parte de los mitos clásicos que se hallan presentes en la cultura popular, sea en expresiones artísticas diversas como la literatura o el cine, o en el folclore de la tradición anglosajona de la Noche de Brujas, pero conservando un basamento común: Temores atávicos y, al mismo tiempo, deseos inconscientes de inmortalidad.

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‘Inferno y Monarchia’: pensamiento e imaginario de Dante

En Pensamiento por

Mucho se ha escrito sobre la vida personal de Dante en sus primeros años: de la imprecisión y estimaciones de su fecha de nacimiento, de sus relaciones familiares -del fallecimiento de su madre y la siguiente relación de su padre-, de sus primeros estudios con Miser Brunetto y su admiración por Virgilio, del trascendental primer encuentro con Beatrice y su posterior matrimonio con Gemma Donati, así como de sus hijos. Por ello, analizaremos con detalle la actividad política de Dante, principalmente en Florencia, puesto que de ello surgió parte de la motivación para escribir tanto la Commedia como De Monarchia.

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La polarización política en los actuales nacionalismos: el caso de Catalunya

En Cultura política por
derecho a la autodeterminación de los pueblos

En los últimos años, el independentismo ha experimentado un meteórico ascenso en Catalunya, hasta el punto de crecer de un 16 % a un 48 % entre 2008 y 2013, manteniéndose este último porcentaje hasta hoy con ciertos altibajos. Cabe analizar las causas de tal crecimiento, habida cuenta de las posibles consecuencias decisivas que el independentismo puede acarrear para Catalunya y para el resto de España. De hecho, el auge del independentismo catalán puede ser explicado en un contexto que mezcla crisis económica, fomento de la rivalidad mimética desde la clase política y búsqueda del chivo expiatorio por parte de la sociedad. El objetivo de este artículo, por ello, es explicar la propaganda de los nacionalismos, especialmente la del independentismo catalán, mediante la teoría mimética de René Girard. Sigue leyendo

Moda sostenible para principiantes: cuando la estética no olvida la ética

En Asuntos sociales por

Si ahora mismo le preguntases a un amigo o familiar cuál cree que es la 2º industria más contaminante del planeta, muy pocos (o casi ninguno) acertarían con la sorprendente respuesta: la industria de la Moda.

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¿En qué quedó lo de los chalecos amarillos?

En Mundo por

Hay prendas de ropa para todos los estilos y para todos los momentos, y ahora más que nunca para todos los precios y gustos. Existen modelos (y complementos) para “estar a la moda”, para ser parte del grupo, para no caer en la depresión postmoderna, o para demostrar orgulloso la ideología propia; incluso podemos comprar fácilmente camisetas reivindicativas para denunciar el mismo sistema que te la he llevado a tu casa a bajo coste y a la hora que te venga en gana. Pero hay otras prendas fuera del mundo de la moda, simplemente funcionales o indisolubles a la profesión ejercida, y que casi siempre conllevan alguna obligación o denota algún problema. Y una de ellas, un simple chaleco amarillo, utilizado habitualmente en sectores fabriles o logísticos, en grandes obras o situaciones de emergencias, y especialmente cuando el coche nos deja tirados o tenemos un accidente, de repente se ha convertido en el símbolo de una movilización que ha sacudido, en muy poco tiempo, a la nación francesa.

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El ‘refill’ del cascarón Popular

En España por

Clausurada la convención nacional “España en libertad” que el Partido Popular ha celebrado este pasado fin de semana en IFEMA, Madrid, el mensaje ha sido claro: el PP es la derecha auténtica, la original, aquella que verdaderamente puede plantar cara a la izquierda, a la desunión y la que más genuinamente defiende los valores que tradicionalmente se han asociado a la derecha.

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¡Tu comunidad te necesita!

En Cultura política por

Me permitirán que por una vez me refiera en estas páginas a asuntos propios de mi país, cosa que no hacía, creo, desde los lejanos tiempos del Milady’s Boudoir. En realidad se trata de un tema que va más allá de las fronteras, ahora a punto de erigirse de nuevo, de una nación como el Reino Unido, y afecta a todas las sociedades europeas, y también, de manera muy significativa, a la española.

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Felonía a Iglesias para “construir” la izquierda

En España por

Iñigo Errejón pasará a la historia por ser el primer político en conseguir ser candidato de dos realidades políticas al mismo tiempo. Este desdoblamiento astral para optar a la presidencia de la Comunidad de Madrid bajo las siglas del movimiento ciudadano de Manuela Carmena -Más Madrid- sin renunciar a Unidos Podemos, ha terminado por desgajar -según informó Pablo Iglesias, todavía su secretario general- el proyecto que se pergeñó, entre cafés y algún que otro carrujo, en la Universidad Complutense de Madrid.

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‘Capitalismo Nice’, ¿dicta Instagram en qué nos gastamos el dinero?

En Distopía/Economía por

Tiene mejor trabajo que tú, mejor gusto que tú, mejor cuerpo que  tú, más seguidores, ropa más cara, una vida social más amplia, una relación menos tóxica, una cara más linda, una elección sexual más ambigua, combina mejor los colores, es más culto, come más sano, disfruta más. Estoy hablando del usuario de Instagram que empieza por “@” y sigue con el nombre que tú prefieras. ¿Crees que tiene una vida mejor que la tuya? No lo sé, pero es una vida tan irreal, tan irresistible, que te mueres por conseguirla a cualquier precio.

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La pluma y la espada

En Pensamiento por

El tópico literario dice aquello de que “la pluma puede más que la espada”. En los casos de los que hablaremos a continuación, el ejercicio de las armas y de las letras estuvo presente en sus vidas. Fueron soldados y fueron escritores, dos facetas tan distintas en las que conocieron la cara más amarga y gloriosa de la vida.

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2019: el reto de la antidemocracia

En Mundo por

En el año que entra vamos a conmemorar el 30 aniversario de la caída del Muro de Berlín, momento celebrado por algunos como el fin de la historia. Hace 30 años no nos parecía un disparate pensar que la caída del comunismo en los países del Este supusiera la victoria definitiva de la democracia y de la libertad en el mundo. Teníamos una visión mucho más eurocéntrica. Y la democracia nos parecía una conquista definitiva, incuestionable.

Mientras celebremos la reunificación de Europa bajo el signo de la democracia, la generación nacida hace 30 años y las precedentes asistirán y serán los responsables de una crisis democrática sin precedentes en el Viejo Continente. La resolución de la crisis del Brexit es quizás uno de los ejemplos más paradójicos de un conflicto antidemocrático creado por unas sociedades que consideraron a la democracia parte de su paisaje. David Cameron metió al Reino Unido en un laberinto al tomar la poco democrática decisión de delegar en la democracia directa una permanencia en la Unión que tenía que haber tomado él porque democráticamente había sido designado para ello. En 2019 el Parlamento y el Gobierno británico podrán evitar el desastre recurriendo de nuevo a la antidemocrática democracia directa (nuevo referéndum) para abolir la precedente decisión de la democracia directa.

Semanas después, en las elecciones al Parlamento Europeo, es más que previsible que un alto porcentaje de votantes opte por fórmulas antieuropeas, de democracia “iliberal” o de populismo deconstructivo. Serán unos comicios asediados por las noticias falsas y la voluntad de desestabilizar de una Rusia que ha convertido a cualquier democracia occidental en su enemigo. No serán pocos los que consideren oportuno apoyar al enemigo externo. Todo esto en un contexto de guerra comercial y de desprestigio de todos los organismos internacionales incapaces de asegurar que los valores democráticos consigan abrirse camino.

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La historia, lejos de acabarse, está muy viva. Es evidente que la antropología y la cultura que sustentaban la democracia tal y como la entendimos tras la postguerra, se ha disuelto. Hay varios síntomas que dan fe de ello. La democracia requiere de una conciencia del nosotros, de un bien común para aquellos que pertenecen a una comunidad siempre superior a los intereses de los grupos particulares y a sus diferencias. Es lo que ha desaparecido. Mark Lilla en su libro “El regreso liberal” atribuye esta disolución del nosotros a las políticas progresistas estadounidenses de las últimas décadas. El progresismo norteamericano, queriendo mejorar la situación de los negros, de las mujeres y de otras minorías habría acabado perdido en “la maleza de las políticas de identidad” y habría sido el responsable de la “retórica de la diferencia resentida y disgregadora”. El liberalismo, el progresismo de la identidad, acaba absolutizando el yo, lo particular que no se abre ni a lo universal ni a lo racional, se queda encerrado en la emotividad. Las redes sociales y la digitalización vienen a acrecentar esta reafirmación del sentido de grupo que no necesita, no quiere, una conversación con aquellos que son diferentes. El diagnóstico sirve del mismo modo para la izquierda que para la antiizquierda. Probablemente el análisis de Lilla atribuye más peso a lo que él denomina política progresista de lo que realmente tiene, pero su descripción de la situación es precisa.

Como también la que hacía hace unos días Joseba Arregi en un artículo en El Mundo titulado precisamente “Nosotros y el bien común”. Arregi subrayaba algo semejante a lo que indicaba Illa: las “dificultades para acordar el bien común por multiplicación de sujetos colectivos” a lo que “se le añade la permanente destrucción de todo referente de identificación emocional”. Todo esto, indicaba Arregi, se produce en un contexto de “confusión de la tolerancia con indiferencia” y de una “negación de valores universales” o de una afirmación “de una generalidad y abstracción que los esterilizan”. La antidemocracia avanza porque hoy ya no es evidente ni un bien común a todos, ni unos valores universales que se han convertido en algo tan abstracto como la comunidad superior al grupo. El resultado es que muchos sienten “desamparo”, “sensación de perder suelo bajo los pies, perder realidad, ser dejados atrás, hallarse sin norte, desorientados, abandonados sin brújula en un mundo complicado y problemático, sin referentes, sin nada seguro a lo que aferrarse”. No podemos escandalizarnos del avance de la antidemocracia sin hacer las cuentas con esta situación descrita con lucidez por el pensador vasco.

Lilla propone, como solución, recuperar el sentido de la ciudadanía. Pero el sentido de ciudadanía no puede reconquistarse sin una experiencia de la pertenencia común, sin una experiencia en la que lo universal sea concreto. Los cimientos de la vida democrática se reconstruyen solo si existen experiencias sociales donde se experimente de forma práctica el valor de la dependencia recíproca en una comunidad de diferentes. La ciudadanía es mucho más que un catálogo de derechos subjetivos o que la suma de identidades segmentadas. Es un protagonismo en el ámbito público que se expresa como construcción responsable ante las nuevas y viejas necesidades, como capacidad de deliberar con otros, de narrarse y de compararse con el que es diferente.

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Este artículo fue publicado en primer lugar en Páginas Digital y es reproducido aquí con su autorización.

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