Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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Educar la mirada: Saint-Exupéry en tierra de hombres

En Antropología filosófica/Educación por

A uno no le salen las cuentas. Fascinado por el ideal que nos ofrece la sociedad, y apostándolo todo por ello, te acabas encontrando desolado por un incumplimiento doloroso. Hay momentos en los que uno percibe destellos de belleza que nos sorprenden en lo cotidiano. De un modo imprevisto, como un ladrón en medio de la noche, sucede algo que te eleva, pero al mismo tiempo ensancha aún más el anhelo de tu ser, para volver a estar mendigando sucedáneos de verdad allí donde nos lo ponen a buen precio. Podríamos decir que somos ontológicamente insatisfechos y consolarnos tontamente con el mal de muchos.

Sin embargo, de vez en cuando se cruzan en nuestra existencia personas que parecen no estar heridas estándolo. Viven en medio de la multitud de un modo envidiable porque saben abrazar aquello que hace la vida verdaderamente grande. Están moldeados por el mismo barro corruptible llamado a la eternidad, pero con una mirada hacia la realidad que la transfigura o, quizá, la miran sabiendo que pueden ser transfigurados por ella.

Saint-Exupéry tiene esa mirada elevada, amplia y profunda. Mirada creativa capaz de descubrir el hilo dorado del que está tejido el mundo, hilo de sutura para la herida abierta de nuestro deseo. Con una imagen muy recurrente en sus escritos, él ha descubierto el agua subterránea que “gracias a ti, se abren en nosotros todas las fuentes cegadas de nuestro corazón”.

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El piloto francés escribió su obra Tierra de los hombres en un momento histórico en el que la sociedad francesa estaba desgarrada por un conflicto bélico sin precedentes, y en sus líneas se descubre muchas veces una angustiosa preocupación por los suyos elevada por la esperanza cierta de la positividad de la vida. Sus palabras no se conforman con impulsar el ánimo de sus compatriotas sino que les apremia a alzar el rostro, a dejar de contemplar la técnica bélica como salvación de Europa y descubrir aquello que realmente construye la civilización.

La grandeza de un oficio estriba, tal vez y ante todo, en unir a los hombres: sólo hay un lujo verdadero: el de las relaciones humanas”.

La pretensión educativa de Saint-Exupéry queda recogida al inicio de esta autobiografía. Fue con 26 años, recién incorporado como joven piloto, cuando le dieron el primer trayecto Toulouse-Dakar. La emoción de cubrir este trayecto por primera vez se mezclaba con el temor a las montañas de España que nunca había sobrevolado. El director de la Sociedad Latécoère, Didier Daurat, le preguntó si conocía bien las consignas. Pero éstas no son suficientes para afrontar por primera vez una ruta en la que en días de tormenta estaba “repleta de celadas, de trampas, de acantilados que surgían bruscamente y de torbellinos capaces de arrancar cedros de cuajo. Negros dragones defendían la entrada de los valles, haces de rayos coronaban las crestas”. La realidad se presentaba hostil al joven piloto amedrentado por las historias de los más veteranos. El señor Daurat, antes de despedirle le recordó:

Es muy bonito eso de navegar con brújula sobre España, por encima del mar de nubes; es algo sublime, pero… no lo olvide: bajo el mar de nubes… está la eternidad”.

Un mar de nubes para un piloto esconde la muerte, para un montañero tiene un significado distinto. “Comenzaba a darme cuenta de que un espectáculo sólo cobra sentido dentro de una cultura, de una civilización, de un oficio”. Fue su amigo Henri Guillaumet, a quien rinde homenaje en esta obra, quien le enseñó a mirar de un modo relacional la vida humana. El joven Saint-Exupéry se “había sumido en la aridez de los mapas y no había conseguido descubrir las instrucciones que necesitaba”. Guillaumet le educa la mirada y, abriendo sobre la mesa el mapa de la Península Ibérica, le descubre aquello que una visión cuantificable no permite.

Dibujo de Saint-Exupéry que representa su avería en el desierto.

Pero ¡qué extraña lección de geografía recibí entonces! Guillaumet no me enseñaba España; él convertía España en una amiga. No me hablaba de hidrografía, ni del ganado, ni de la población. No me hablaba de Guadix, sino de los tres naranjos que, cerca de Guadix, bordean un campo: ‘Desconfía de ellos, márcatelos en el mapa…’. Y en mi mapa, desde aquel momento, los tres naranjos eran más importantes que Sierra Nevada. No me hablaba de Lorca, sino de una humilde granja cercana a Lorca. Y aquella pareja, perdida en el espacio, a quinientos kilómetros de distancia de nosotros, adquiría una importancia enorme. Instalados, como vigilantes fareros, en la ladera de la montaña, estaban prestos bajo las estrellas, para socorrer a otros hombres.

Así rescatábamos del olvido, de una inconcebible lejanía, detalles ignorados por todos los geógrafos del mundo.

La geografía española, sin cambiar un ápice, se desvelaba de un modo más humano, mucho más propio. Esta mirada relacional, que no añade irrealidad al mundo, descubre “lo invisible a los ojos” porque tiene en cuenta que la verdad es una mutua relación entre el objeto y el sujeto que se relaciona con ella y con el resto de los seres. ¡Cuánta necesidad tenemos de ser educados en este modo de abrazar, acoger y descubrir las posibilidades que la vida nos ofrece y elevarnos a un modo más auténtico de ser hombres! “Poco a poco, la España de mi mapa se transformaba bajo la lámpara en un país de cuento de hadas”.

Esta vocación de educar la mirada empieza por dejarse guiar por tantos otros que nos han precedido y que, desgraciadamente, han sido reducidos a volúmenes polvorientos de biblioteca, CD’s en peligro de extinción o películas regaladas con los dominicales que jamás serán desprecintadas. Necesitamos ser introducidos en la vida de un modo verdadero, que nos señalen y nos acompañen pero que no nos eviten caminar. “Cada uno de nosotros, en circunstancias insospechadas, ha conocido las más entrañables alegrías. Nos han dejado una nostalgia tan grande que hasta llegamos a añorar nuestras desdichas si han sido nuestras desdichas las que las han propiciado”.

Pero el hombre que se mueve en la paradoja de ser grande y vil puede amordazar su propia nostalgia y sobrevivir sin responder a su naturaleza, alienado socialmente y dejándose llevar por lo que toca. “Esos hombres que se creen hombres y que, sin embargo, por una presión de la que no son conscientes, están reducidos, como hormigas, a ser sólo usados”. ¡Qué alguien nos rescate si caemos en este abismo! Urgen maestros que nos enseñen a pensar con rigor, a penetrar en cada realidad sin reducirla ni violentarla con nuestros esquemas.

Para descubrir el sentido de la vida tenemos que recorrer nuestra existencia guiados por mapas trazados por aquellos que nos han precedido; mapas sin escalas, sin referencias geográficas ni hidrográficas, pero, a modo de imágenes, repleto de escenas iluminadoras que despiertan una y otra vez la nostalgia, “deseo de algo que no podemos describir”, y desvelan nuestro papel en la vida. “Sólo entonces podremos vivir en paz y morir en paz, pues lo que da sentido a la vida da sentido a la muerte”.

Este artículo fue publicado primero en la web del Instituto Newman, con cuyo permiso es reproducido aquí.

[RÉPLICA] La superioridad moral de la izquierda

En Cultura política/Pensamiento por

Un fantasma recorre la izquierda, el de su superioridad moral. Ignacio Sánchez-Cuenca, con prólogo de Íñigo Errejón, acaba de publicar un ensayo titulado provocadoramente como este artículo en el que convierte la acusación de superioridad en testimonio de un hecho irrefutable.

Pues sí, viene a decir Cuenca, los izquierdistas somos moralmente superiores a liberales, conservadores y democratacristianos porque nuestras ideas son la expresión más pura de la mejor forma de vida en sociedad, aquella donde no hay explotación ni dominación y los hombres (y las mujeres) son, como diría Rosa Luxemburgo, “completamente iguales, humanamente diferentes, totalmente libres”. Sigue leyendo

El ‘J’accuse’ de Job contra Dios: el misterio del mal

En Antropología filosófica por

¿Acaso alguien nos ha prometido algo? Entonces, ¿por qué esperamos? Esta frase, escrita por Cesare Pavese hacia finales de 1945 en su diario, El oficio de vivir, se cita a menudo para poner de relieve la inexorabilidad del deseo humano y la aparente ausencia de respuesta por parte de la realidad.

Pavese escribió esta frase movido por sus insatisfacciones amorosas, que no hacían otra cosa que agudizar la esperanza de hallar la perfección. Solo una línea antes de la cita, de hecho, escribe: “En la juventud se anhela una mujer; en la madurez, la mujer”.

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La familia de Odiseo

En Literatura por

Cuando nos sumergimos en la lectura de los clásicos, especialmente los grecolatinos, nos encontramos ante una bifurcación difícil. En un póster motivacional leí alguna vez que la diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario está en ese “extra”. Yo creo que algo parecido ocurre en esta bifurcación: las obras se pueden leer sin más, o -con ese pequeño “extra”- pueden ser el núcleo de una rica reflexión. Tomemos la segunda vía y empecemos el viaje. Sigue leyendo

8 de marzo: virtudes y puntos ciegos del manifiesto feminista

En Asuntos sociales/Mujer y género por

Empiezo por pedir perdón y permiso.

Me lanzo a escribir una historia, mi historia. No hay más verdad en ella que la búsqueda de la misma. Y la escribo, porque lo que se cuenta en las próximas líneas no es algo que sólo me ocurra a mí.No hay solución al final de la entrada. Lo siento. Confío encontrarla en el camino.

Esta semana ha sido el 8 de marzo. Y medio mundo se ha puesto en huelga para celebrar el Día de la Mujer.

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Recordarse en los otros para no olvidarse de uno mismo

En Democultura/Música por

Andrés Suárez es un cantautor gallego que se atrevió a coger su guitarra y bajar a Madrid para intentar vivir de unas letras y unos cuantos acordes. Pocas garantías y una ciudad ajena y grande, lo que la hace dos veces ajena para todo lo que tenía como meta. Así las cosas, esto no es una biografía: Andrés tocó mucho y en muchos sitios: en locales, bares, en la calle y el Metro. Pasaron muchos meses, varios discos y ahora llena auditorios, teatros, estadios y todo lo que se ha propuesto hasta la fecha. Todos nos hemos sentido alguna vez Toto, instigados por algún Alfredo a dejar Giancaldo y nuestro Cinema Paradiso para vivir un sueño lejos de casa, pero no todos lo hemos vivido o sabremos lo que es hacerlo; Andrés sí lo sabe.

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La pretensión del transhumanismo (o la refutación por Scarlett Johansson)

En Cine/Dialogical Creativity/Pensamiento por
transhumanismo (Lucy)

El transhumanismo, abreviado como H+, es un movimiento intelectual y cultural que muchos consideran una ideología peligrosa. La tesis inicial es prometedora: se trata de orientar la ciencia y la tecnología al objetivo de mejorar la condición humana. «Pero eso -dirán algunos- ¿no es siempre el objetivo de la ciencia?» Pues sí, pero debemos reconocer que, cuando nos ponemos a concretar, la cosa no resulta tan clara, ni siquiera entre transhumanistas. Entre sus fundadores encontramos a J. B. S. Haldane, partidario de la eugenesia, es decir, de organizar comités para decidir quién tiene o no derecho a vivir. Sigue leyendo

Saint-Exupéry: “El hombre es un nudo de relaciones”

En Antropología filosófica/Literatura/Pensamiento por

Hay autores que han desaparecido a la sombra de una de sus obras; personajes ficticios que se vuelven icónicos, todos los reconocen, pero no muchos han profundizado en la genialidad del autor. Si hablamos de Saint-Exupéry, lo relacionamos en seguida con un pequeño príncipe rubio con el pelo revuelto cuyo corazón anhela encontrarse de nuevo con una delicada y coqueta rosa. Pero El Principito es la obra de madurez de un autor cuyo recorrido existencial queda reflejado progresivamente en sus escritos. Saint-Exupéry ha sido uno de esos genios, adelantados a su época, su mirada atraviesa la epidermis de la realidad en busca del anhelo de sentido que intuye existente pero no ha encontrado.

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USS Callister: distopías digitales a la carta

En Democultura/Series por

Ya está aquí la cuarta temporada de Black Mirror, la aclamada serie británica empeñada en plantearnos inquietantes reflexiones sobre el ser humano y la tecnología. El primer episodio, del que trataremos de extraer algunas ideas que consideramos interesantes, se titula “USS Callister”.

[A partir de aquí, comienzan los temidos spoilers] Sigue leyendo

La economía intermedia: cuando Schumacher descubrió que lo pequeño es hermoso

En Economía/Pensamiento por

Vivir con menos, en una economía a escala verdaderamente humana, que muestre que lo pequeño, lo simple y lo sencillo puede ser bello, útil y suficiente. Producir y consumir conociendo lo que realmente necesita el ser humano, frente al uso y abuso insostenible del mundo agigantado que nos convierte en simples números. Utilizar una tecnología a la medida del hombre: accesible, útil y cercana. Organizar y distribuir los medios y recursos económicos desde un plan comunitario basado en valores morales y no solo en cálculos estadísticos. Alcanzar una alternativa sostenible y práctica entre aquellos que propugnan el ”retorno al hogar” y los que que preconizan la “huida hacia delante”.

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Carta a Dolores O’Riordan, la voz del ángel de los Cranberries

En Democultura/Música por

¿Puedo afirmar que te conocía? Vale, puede que no conociera tu discografía completa, como sí conozco la de los Beatles, pero te escuché durante horas en tus mejores canciones. Incluso te fui a ver a la plaza de toros de Palma de Mallorca, donde los Cranberries disteis un maravilloso concierto el 31 de julio de 2010. Fui feliz viéndote en vivo, con tu pelo corto y tu ropa colorida, moviendo los brazos de un lado a otro. Sigue leyendo

5 verdades sobre emprendedores e influencers

En Asuntos sociales por

Empecemos sin más:

1 – Son jóvenes

Algunos sí son jóvenes, pero otros rondan los cuarenta palos. Esos últimos no son jóvenes y afirmarlo con rotundidad no es ofensivo para nadie. No hace mucho tiempo, serían contados entre los ancianos de sus comunidades. Son adultos en toda regla, personas que perfectamente podrían tener un buen puñado de hijos adolescentes, haber enterrado a sus padres y contar con cerca de dos décadas de experiencia laboral a sus espaldas. Sigue leyendo

Genio femenino: la maternidad como esencia

En Antropología filosófica/Asuntos sociales/Mujer y género/Pensamiento por

Hoy en día se hace énfasis en la construcción social e histórica de la maternidad como si se tratase de una mera función social. ¿Cuál es el propósito? Una función social es cambiable y puede evolucionar, la identidad profunda de una persona, no. Existe un grave riesgo de que la maternidad se viva actualmente como una carga y no como una vocación que permita a la mujer crecer en su humanidad. Queriendo “liberarse” de sí misma y de lo que es, a fin de cuentas, se destruye y con ella, su misión y su identidad.
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Fernando de Haro: “La vida no hay que redescubrirla en cada generación, sino en cada instante”

En Entrevistas/Periodismo por

Aunque lleva “doble vida”, sus rutinas no son discordantes. “De jueves a domingo me centro en la radio y el resto del tiempo me dedico más a los documentales y a los libros”, tiene dividida la semana pero su vida rebosa coherencia y búsqueda. Fernando de Haro (Madrid, 1965) es un hombre de mirada intensa, un indagador de la realidad que persigue asombrarse con lo sencillo, salir de sí mismo para contemplar el mundo con los ojos de otros.

Su versatilidad le ha llevado a trabajar en todos los campos del periodismo, ahora alaba el gusto de los madrugadores del fin de semana en COPE. Pese a ser “una palabra manida”, reconoce que difícilmente hay algo que supere al amor. No obstante, entiende el término con anchura. Fernando se casó “para el mundo” y siempre ha querido que su familia se pareciera a sus singulares viajes por Oriente. Es difícil encontrar una comparación para él, pero si la pasión se personificara, tal vez llevaría sus zapatos y un periódico bajo el brazo.
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La sumisión hedonista

En Asuntos sociales/Pensamiento por
la dolce vita hedonismo

En 1960, Marcello Mastroianni miraba la figura de Anita Ekberg en la fontana de Trevi, acariciando el aire que flotaba ingrávido a su alrededor, intentando no tocarla, pero tratando de capturar su aura, o, mejor dicho, la esencia de la belleza. Todos los espectadores nos volvíamos “escultores” como Mastroianni y queríamos viajar a Italia, a aquella época en la que los coches, la moda, la música… todo era absolutamente embriagador y tan fastuoso como un artilugio inventado por Leonardo Da Vinci.

En esencia se trataba de morbo, de los efluvios dionisiacos, de que la atmósfera hiciera olvidar cierto primitivismo latente. Y, es que, Fellini, era un maestro para incitarnos con lo primitivo enmascarado. Hasta el prostíbulo inhóspito de “Roma” (1972) nos parece sugerente y acogedor. Nos alimenta sensaciones de todo tipo ese idealismo mágico de “Giulietta degli spiriti” (1965) o la nostalgia de “Intervista” (1987). En todas sus películas hay drama, pero no como fundamento. Lo que se respira, en cambio, es alegría inusitada y expresiva por la vida. Desarrollar la expresividad sin merma, caudalosamente desde la cima del estado de ánimo; aunque sea de la manera más grotesca, como en el teatro de “Roma” donde se lanzan gatos al escenario desde platea o como sucede en la coralidad apoteósica de lo absurdo en “Otto e mezzo” (1963). Sigue leyendo

Mi querido Orugario

En Literatura/Religión por

-De parte de tu cariñoso tío, Escrutopo.

Escrito de manera ingeniosa, muy del estilo al que Lewis nos tiene acostumbrados (The four lovesThe lion, the witch and the wardrobeSurprised by Joy), va sumergiéndonos en treinta y una cartas en las que el diablo Escrutopo alecciona a su joven e inexperto sobrino- el diablo Orugario- en los modos más eficaces de conseguir la perdición de las almas para el cielo, ganándolas para el infierno.

Clive Staples Lewis escribió las Cartas del diablo a su sobrino (The Screwtape Letters) ya convertido a la fe cristiana, y como tal es una alegoría de nuestra vida humana: realidad del bien y del mal, y cómo operan las tentaciones en el hombre. Sigue leyendo

Manifiesto de París: Una Europa en la que podemos creer

En Cultura política/Mundo por

Publicamos a continuación el texto en español del Manifiesto de París redactado por una docena de intelectuales europeos de primera línea, entre los que destacan nombres como Robert Spaemann o Rémi Brague. Se trata de un análisis profundo y exhaustivo sobre la idea de Europa y las amenazas actuales para la identidad y la civilización europea, tanto desde el punto de vista de las ideologías como de los modos de gobierno, la deriva de la economía, la organización social, la inmigración y la educación.

La lista completa de autores, así como los intelectuales españoles que se han sumado al manifiesto, pueden consultarse al final de esta página. El documento original, en este enlace. Sigue leyendo

Ética en el consumismo. Una reflexión desde Z. Bauman

En Ética/Pensamiento por

¿Tiene la ética una oportunidad en un mundo de consumidores? Así titula Zygmunt Bauman en su versión original uno de sus ensayos más significativos. Para construir el escenario, cita al intelectual checo Václav Havel que declaraba que “la esperanza no es la ciencia del pronóstico”. Y siguiéndole, Bauman vuelve a subrayar que la esperanza no se preocupa de las estadísticas ni de las opiniones mayoritarias inconstantes. Esta Esperanza será más que necesaria para llegar hasta el final del libro que describe un panorama desolador de nuestra sociedad post-moderna.La vida de consumo no consiste en adquirir y poseer: consiste sobre todo en estar en movimiento. No es la creación de nuevas necesidades lo que constituye su mayor preocupación sino el hecho de minimizar, atacar y ridiculizar las necesidades de ayer.

Este análisis de Bauman ahonda en lo que él llama la crono-sociología, es decir, un postulado basado en que los seres humanos son “crónicos”. Solo viven en el presente sin prestar ninguna atención ni a las experiencias del pasado ni a las consecuencias futuras de sus acciones. Este estilo de vida se traduce en una ausencia de lazos con los demás, en una cultura del presente absoluto en la cual sólo importa la velocidad y la eficacia sin favorecer nunca ni la paciencia ni la perseverancia.

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Chesterton, el periodista de lo evidente

En Periodismo por

En el funeral de G.K. Chesterton, Ronald Knox, amigo personal del autor, dijo estas palabras:

“Fue uno de los grandes hombres de su tiempo; su mejor cualidad era el don de iluminar lo ordinario y de descubrir en todo lo trivial una cierta eternidad. Fue como un hombre que había dado la vuelta al mundo para ver con ojos nuevos su propia casa…”. Sigue leyendo

La Teología del Libro de la Selva

En Religión por

En el último capítulo del Libro de la Selva, Kipling nos presenta a Mowgli con diecisiete años. Hace ya tiempo que mató a Shere Kan, y derrotó a los perros jaros. Ahora está en la plenitud de su fuerza, y todo el pueblo de la selva le teme. Es, como le llamarán más tarde, “un dios de los bosques”, “el amo de la selva”. Llega la primavera. Parece que todo es perfecto. Y, sin embargo… Mowgli tiene el corazón oprimido, y no sabe por qué… Sigue leyendo

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