Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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Mahoma sí va a la montaña: expansión y conflicto de la identidad islámica

En Asuntos sociales/Mundo/Religión por

El último estudio del Pew Center lo dejaba meridianamente claro: en 2050, la religión islámica (contando todas sus ramas) podría superar por primera vez, en número de fieles, a la religión cristiana (sumando a todas sus confesiones). Una proyección histórica (en el estudio The Changing Global Religious Landscape, 2017) que situaría a dicha religión con más de 3.000 millones de seguidores (reales o teóricos) y el 31% de la población mundial (desde el 24% de 2015 y un 2% más de la proyección realizada ese mismo año); todo ello consecuencia de sus altas tasas de natalidad (casi 2,9 por mil habitantes), el aumento de conversiones (superior ampliamente al resto) y la creciente islamización de países de cultura mayoritariamente musulmana pero de historia secular o con importantes minorías cristianas (de Turquía al Líbano).

Pero estos datos son un simple acercamiento. Las hipótesis más aventuradas señalan que ya es la más numerosa y sobre todo, la más practicada total (ante la amplia confesionalidad de sus países de referencia, y la ausencia de prácticas institucionalizadas al estilo católico o protestante en beneficio de liderazgos diversos y rezos personales) o relativamente, en especial ante la aparente apostasía generalizada en el mundo occidental, en la vida pública y en la práctica privada (quizás atemperada por el renacer de las Iglesias ortodoxas en numerosos países excomunistas o la aparición de las Iglesia evangélicas neopentecostales en América y Asia). Sigue leyendo

Gris-20

En Mundo por

Los principales líderes del mundo se dieron cita en la Cumbre del G20 de Hamburgo y reflejaron el decreciente nivel de carisma de la clase política global, lo cual queda confirmado por la ostensible ausencia de personalidades extraordinarias.

La anfitriona, la incombustible Angela Merkel, sigue tan comedida en su elocuencia como en sus gestos políticos, mientras que la esperada reunión entre Donald Trump y Vladímir Putin no fue más que el encuentro de un magnate adicto a la verborrea con un inexpresivo exagente de la KGB; el primero se muestra totalmente inexperto en el campo de la geopolítica, y el segundo, en esa perpetua e inalcanzable aspiración rusa de convertirse en el hegemón, continúa desperdiciando una inigualable oportunidad de por fin democratizar Rusia. Sigue leyendo

El mal y la redención: los Demonios de Dostoyevski

En Democultura/Literatura por

El ser humano conoce el mal, sabe usarlo, en muchas ocasiones lo justifica como necesario o inevitable, e incluso lo llega a equipar con el bien. Pero sabe también que, tarde o temprano, todo mal conlleva una pena, propia o ajena, por la vía del castigo social o por la dolorosa redención personal, muriendo para renacer.

Fiódor Mijáilovich Dostoyevski [1821-1881] comprendió esta realidad en su propia vida y en la de los personajes que construyó para identificar los Demonios de su época; desde ese estudio tan profundo y tan citado del alma humana, y en concreto de una pretendida como singular “alma rusa” (por geografía, por historia, por cultura) que su coetáneo Lev Tolstoi intentó cambiar desde el ejemplo (y al que la posterior Unión soviética ensalzó como promotor, mientras censuraba al “reaccionario” Dostoyevski).

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El corazón del periodista

En Periodismo por

Ser periodista se está convirtiendo cada vez más y más en que lo “utilicen” a uno. A quienes nos dedicamos a este bello oficio –“el más hermoso del mundo“, se decía antes– nos faltan manos para enarbolar más banderas. Habría que alzar una por cada colectivo, corriente, ONG, movimiento, asociación o lobby que ve en nosotros la oportunidad para adelantar unos pasitos en la carrera por colarse en la agenda mediática y por hacerlo antes que el equipo contrario.

Esto nos coloca a los profesionales de la comunicación en una situación comprometida. Les pondré un ejemplo: Sigue leyendo

Siria: el cuento de guerra de nuestra generación

En Internacional/Mundo por

Cada época tiene y vive su propia guerra. Nuestros abuelos tuvieron su respectiva guerra mundial y sufrieron sus crueles y fratricidas guerras civiles asociadas. Nuestros padres vivieron, en la televisión y en la propaganda, esa guerra declarada “fría” y sus numerosos conflictos “ardientes” en zonas periféricas (y descolonizadas en paralelo) entre las viejas banderas izquierdistas y derechistas. Y cada uno de estos conflictos fue contado, como tragedia o comedia, por los protagonistas de los mismos, desde el dolor que nunca desapareció o desde la risa de aquello humano que se pudo salvar. Sigue leyendo

Habrá que estar atentos

En Internacional/Mundo por

Empezamos la semana con una congoja amarrada al cuello, la doblamos con un suspiro de alivio y la cerramos con la sensación de que lo peor está por llegar.

El lunes teníamos casi la certeza de que Geert Wilders iba a servirnos un poco de cicuta. Todo parecía indicar que Holanda trasplantaría a Europa la peor cara electoral que vivimos en noviembre en EEUU. En este caso no era imprescindible una victoria. Ni siquiera era necesario que su xenófobo Partido por la Libertad (PVV) lograse los resultados necesarios para formar gobierno. Sigue leyendo

El gran combate: del deporte a la ideología

En Cuero/Pensamiento por

Cuando un ensangrentado y heroico Rocky Balboa (Sylvester Stallone) tiró a la lona a Ivan Danko (Dolph Lundgren) había vencido el “sueño americano”. El humilde dreamer de origen italoamericano, forjado en los suburbios al calor del tema “Eye of the Tiger” (Survivor), derrotaba en la cuarta parte de la saga al hierático y tecnificado mundo soviético. Sigue leyendo

Cada vez menos libertad de prensa

En Periodismo por

Tanto en la civilizada Europa como en los países del Este, en Asia y en Iberoamérica, la libertad de prensa se ha deteriorado en 2016, según el tradicional informe anual que elabora la organización Reporteros sin Fronteras (RSF). Tanto en Turquía como en China, Siria, Egipto, Irán; tanto en México como en Honduras; tanto en Rusia como en Hungría; pero también tanto en Alemania como en Francia, el Reino Unido o en España las medidas gubernamentales o las leyes para luchar contra el terrorismo han conseguido el pasado año que la libertad de prensa sea cada vez menor.

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La literatura de voces de Svetlana Alexiévich

En Democultura/Periodismo por

La llamada literatura de voces de Svetlana Alexiévich tiene el mismo propósito que el tipo de periodismo que reconocemos en Kapuscinski; un periodismo intencional, que busca remover las conciencias y provocar algo concreto. Un tipo de periodismo que nos recuerda qué es lo verdaderamente humano y que pone en su justo valor aquello que somos y vivimos. Por ello, la obra de Alexiévich no pretende ser una crónica periodística ni tampoco una obra de literatura sin más, sino (y he aquí la novedad) algo nuevo que integra ambos géneros y que saca lo mejor de cada uno para crear riqueza literaria con lo mejor de la escritura periodística.

En una entrevista que le hicieron en El País, Alexiévich cuenta que  fue firme defensora del régimen soviético, pero lo que vivió allí fue un antes y un después. Un viaje a Afganistán para repartir juguetes a un hospital de Kabul le cambió su juicio sobre los acontecimientos. Afganistán estaba ocupado por el ejército de la URSS y, cuando Svetlana le dio un juguete a un niño,  su madre la apartó diciéndole: “mira lo que han hecho tus soviéticos, como hizo Hitler”. El niño no tenía piernas ni brazos.  Sigue leyendo

Go hard like Vladimir Putin o cómo la música no amansa a la fieras

En Internacional/Mundo/Música por

Putin ha ganado. La victoria electoral de Trump, la tregua en Siria, la dominación de zonas de Ucrania, las victorias de presidentes pro-rusos en Moldavia y Bulgaria, el mantenimiento de los precios del petróleo, el apoyo creciente de movimientos identitarios en Europa Occidental. El 2017 abría con este gran titular, la prensa de medio mundo proclamaba su triunfo sin paliativos. Obama se marchaba, su alter ego mediático e ideológico (y supuestamente geopolítico), y él se quedaba sine die, pero no solo como presidente todopoderoso en una Rusia denunciada como “oscura y amenazante”, sino supuestamente en los parlamentos y ordenadores de las democracias occidentales. Sigue leyendo

Instatrump

En Internacional/Mundo por

Donald Trump se ha convertido en el 45º presidente de Estados Unidos, y muchos siguen insistiendo en que representa el fin de una era, pues la supremacía anglosajona habría terminado por propia iniciativa. Los que vienen augurando desde hace décadas el advenimiento de la hegemonía china o la inviabilidad de la globalización vislumbran por fin sus expectativas.

Muchas de las causas señaladas para que este tipo de líder político haya llegado al poder, parecen ajustarse a la realidad; las frustraciones de la globalización o la revancha blanca fortalecen el amparo nacionalista, pero hay una que subyace tanto en el desencadenamiento de este encierre anglosajón como en su explicación: una inmediatez llena de superficialidad solidifica la ignorancia que empuja a entregarse a la imagen audaz, encarnada en este presidente del decreto-tweet. Al mismo tiempo, quienes critican estupefactos esta elección caen en la misma dinámica: el suicidio del imperio, el fin de la globalización o el triunfo de Putin no son más que razonamientos ligeros. Unos necesitan visualizar una política veloz, los otros profetizan el apocalipsis. De este modo, todos apuran un repentino e ineluctable vuelco del sistema con una colosal falta de prudencia. Sigue leyendo

Polonia: la contrarrevolución conservadora en el siglo XXI

En Mundo por
  1. Europa y la identidad nacional

El 13 de septiembre de 2016 el Parlamento europeo, en sesión monográfica y extraordinaria, se reunió para debatir, y condenar, la considerada como “deriva autoritaria” del Gobierno de Polonia, dominado desde el año anterior por el partido conservador Ley y Justicia (Prawo i Sprawiedliwość, PiS). Se denunciaba, especialmente desde los grupos socialistas y liberales de la Eurocámara, el proceso de crecimiento de sus posturas eurofóbicas contrarias a los Derechos humanos. Así se cuestionaban públicamente, y en primer lugar, sus intentos de reforma unilateral del Tribunal constitucional; en segundo lugar, el control de los medios de comunicación, tanto  públicos como privados; en tercer lugar, su postura antiinmigración contraria a la acogida de refugiados; y en cuarto lugar, sus medidas de protección de la Familia natural y de limitación del aborto. Sigue leyendo

Al César lo que es del Zar

En Mundo por

Una semana después de anunciar su intención de contribuir con 140 soldados a la fuerza de la OTAN desplegada en Letonia, el gobierno italiano encabezó, durante la cumbre del Consejo Europeo, al grupo de países contrarios a sancionar a Rusia por sus recientes acciones en la guerra de Siria.

La segunda decisión se comienza a entender cuando se observa la reciprocidad comercial; más de 500 compañías italianas operan en Rusia que, a su vez, es el suministrador del 30% del gas y del 15% del petróleo de Italia. Sigue leyendo

La elección de la identidad

En Cultura política/Mundo por

Nacionalismo identitario vs. liberalismo progresista como dialéctica ideológica en el siglo XXI

Una convocatoria electoral, intrascendente tradicionalmente, señaló la esencia ideológica de la Identidad colectiva en el nuevo tiempo histórico de la Globalización (o Mundialización, en un sentido más completo).

La elección del nuevo Presidente de Austria en 2016, cargo más honorífico y representativo que ejecutivo, llenó las portadas de la prensa de medio mundo. Norbert Hofer, del nacionalista FPÖ, y Alexander Van der Bellen, del minoritario partido ecologista, se disputaban en una reñida segunda vuelta un cargo que durante medio siglo a casi nadie importó. Por primera vez en la Europa postbélica, un candidato más allá de la derecha tradicional podría convertirse en Jefe de Estado de un país occidental. Sigue leyendo

La ucronía de Ucrania

En Mundo por

Uno de los principados más grandes y ricos de la Europa medieval fue la Rus de Kiev, gracias a su capacidad de comerciar con Europa y con Asia. Sin embargo, la disgregación interna, las invasiones y las nuevas rutas con oriente causadas por las cruzadas, desencadenaron su decadencia.

Kiev, aunque ya no volvería a ser la gran capital eslava, fue el origen de la historia de Rusia y de Ucrania, base de una imbricación asimétrica en favor de la primera, destinada a ciclos de mayor o menor adyacencia que han pasado por el amparo, la absorción y la influencia. Sigue leyendo

Deshielo, solidificación y combustión en Turquía

En Mundo por
Erdogan

El gobierno turco se fortalece a través del golpe militar fallido, ha iniciado una gran purga y expone su deriva autoritaria con una multitudinaria manifestación de apoyo en donde se habla de reinstaurar la pena de muerte. La concentración se abrió con el himno nacional, lecturas coránicas y el despliegue de pancartas que mostraban a Erdogan flanqueado por Atatürk, el padre de la Turquía laica y Mehmed II, sultán que tomó Constantinopla. Sigue leyendo

Kapuscinski: distinguiendo entre revoluciones, dictaduras y democracias

En Mundo/Periodismo por

El pasado viernes 15 de julio tuvo lugar un intento de golpe de estado en Turquía.

Tras horas de confusión, de mensajes difusos, tiroteos, bombardeos y de varios centenares de fallecidos sobre el asfalto, Erdogan salió en directo en la CNN Türk solicitando que “todos aquellos que estén conduciendo tanques en la calle que regresen a sus cuarteles”,  anunciando “sois nuestros hijos”-en referencia a los golpistas- y anticipando que “aquellos que habían participado en el atentado contra la democracia pagarían un alto precio”. Sigue leyendo

Churchill, Schuman y Adenauer: tres discursos sobre Europa

En Internacional/Mundo por

Reino Unido ha dicho que ya no juega más, que no se fía del resto y que quiere que le devuelvan su soberanía. Lo hace en un contexto bastante difícil, animada en parte por los populismos internos y en parte por los populismos externos, por la crisis económica, por la llegada de refugiados y por ese sentimiento de descontrol generalizado que sobreviene a los pueblos cuando se afrontan retos verdaderamente graves (ese que tan bien ilustra Mafalda: “Que paren el mundo que me quiero bajar”).

Todos sabíamos (y, si no, ya lo sabemos), que el proyecto europeo depende enteramente de que los pueblos que lo conformamos seamos, además, capaces de sostenerlo, tarea tanto más difícil cuando, a los tiempos de crisis, se suman inevitablemente los errores y vicios asociados al paso de los años. La pregunta tras el referéndum británico es: ¿Y, ahora, qué? Sigue leyendo

Gógol y la corrupción política

En Democultura/Literatura por

Soy un escritor, y el deber de un escritor no es únicamente proporcionar un pasatiempo placentero al intelecto y al gusto; será castigado severamente si de sus obras no se difunde algún tipo de beneficio para el espíritu y si no hay en él alguna lección para la humanidad“. De una carta de Gógol a un amigo.

Nace en 1809 Nikolái Gógol, un diminuto ucraniano de ascendencia polaca, en el seno de un Imperio Ruso a punto de ser invadido por las hordas imperialistas de Napoleón. Surgía un cacho de carne de tres kilos que llegaría a eclipsar al sol con su opaca y mordaz baba; un sol que paría, ayer allí como hoy aquí, una estructura social de sangüijuelas y leones del diablo. Sigue leyendo

¿Por qué no estamos en Siria?

En Mundo por

Hace ya semanas que, bajo la indignación y la tristeza por las imágenes y noticias de refugiados que llegan a las fronteras de la UE, subyace una pregunta: ¿Por qué nadie interviene Siria?

Parece claro que la acogida de refugiados es un mal necesario, pero sigue siendo un mal. Lo justo, lo lógico, lo conveniente, sería que nadie tuviera que abandonar su hogar y dejarlo atrás todo, y que, por otra parte, el resto de países no tuvieran que cargar sobre sus hombros con las desgracias de quienes han huido a la desesperada de sus casas.

Este razonamiento, que no deja de ser cierto, ha incrementado el apoyo social a la posibilidad de que España y el resto de países occidentales accedan a participar en una guerra dirigida a estabilizar la región, terminar con el terrorismo de Daesh y deponer a Al-Assad para instaurar un gobierno democrático.

Al fin y al cabo, para quienes defienden la posibilidad de intervenir en Siria, parece que, puestos a gastar cientos de millones en acoger e integrar a quienes acuden a nuestro país en busca de auxilio, cuesta poco más solucionar el problema de una vez por todas. Sigue leyendo

La polémica: ¿fanatismo o islamismo?

En Asuntos sociales/Internacional/Religión por

Musulmán armado con la Shahada (“No hay más dios que el Dios, Muhammad es el mensajero del Dios”)

Muchos años de vida carga a su espalda la guerra santa en Oriente: los ataques de las células yihadistas en países arábigos se remontan muchos años atrás, y el mundo civilizado se acostumbró tiempo ha a titulares bélicos mensuales en las noticias. Boko Haram no es nada nuevo en África, ni IS en Asia: son dos caretas de una misma persona que ya es asesina multicentenaria.

Pero los sucesos de la Primavera Árabe que todos conocemos, en Libia con el ya olvidado Gadafi, en Túnez o en Siria, llamaron poderosamente la atención en “Occidente”. El ciudadano de a pie (de entre los ciudadanos informados) lo tomó como una revolución francesa a lo arábigo, y seguía las noticias con relativa atención. Y las grandes potencias industriales, movidas por intereses prioritariamente económicos, decidieron involucrarse en los conflictos, apoyando a los militantes de un signo y de otro (como Francia y Rusia). Al menos hasta que, en plena rebelión siríaca contra Bashar al-Asad, determinados medios de comunicación comenzaran a llamar la atención sobre la evidente participación de células terroristas como Al-Qaeda en el levantamiento popular. Y así sigue Siria, dividida entre dos tiranías, oprimida por derecha e izquierda.

El caso es que el Yihad volvió a los teleinformativos con inusitada fuerza, y las cuestiones fundamentalistas se hicieron su hueco en la mente colectiva. Pero no ha sido hasta hace unos meses, cuando se redoblaron las amenazas desde IS hacia Inglaterra, Francia, EEUU o España, una verdadera preocupación para el español medio. Y aun hoy, es una vaga idea que amenaza, pero que no se nota ni se siente, por lo que sólo es relevante mientras nuestro sujeto imaginario lee el periódico.

El caso es que ha resurgido con vigor en la sociedad desarrollada una pregunta clásica: ¿es esto el Islam? ¿Es religión, o es culto al mal? ¿Humaniza al hombre, o lo derruye y lo vuelve un monstruo?

Cuando se veía la situación afgana en la tele desde el sofá, era fácil despachar el problema con la todopoderosa remisión a “cuestiones de cultura“. “¡Ná, si es que estos árabes son unos burros!”, y a otra cosa mariposa. Pero cuando tantos periodistas compatriotas, o cercanos internacionales, pierden la vida delante de su propia cámara, o cuando el vecino del tercero que jugaba con el hijo de uno cuando eran pequeños viaja a combatir el Yihad, la cosa cambia y la anterior respuesta es fútil y desechable.

El Islam es una religión del libro. Esta expresión tiene un origen distinto, pero ha servido durante mucho tiempo como ataque contra las religiones, para mostrarlas como productos de fantasía y contrarios a toda razón, y así contrarios al hombre mismo. El creyente supuestamente tiene que seguir a rajatabla un precepto en un libro, por innumerables que sean los argumentos contrarios que se puedan levantar.

Muchos son los que han dicho que las principales religiones del libro son el judaísmo, el cristianismo y el Islam. A mi parecer, la frasecilla no es definitoria: es sólo una expresión descriptiva. El judaísmo actual en la mayor parte de las ocasiones se deja seducir por la exclusiva literalidad de la Torá, como lo prueban, entre otros muchos casos, las filacterias. Pero me parece muy simple aplicar la locución a la religión cristiana. Cierto es que algunas adulteradas formas de cristianismo, como la encabezada por Martín Lutero, se enfrentan a una Tradición que se remonta a las primeras comunidades cristianas y proclaman los imperios de la “sola fidei” y de la “sola Scriptura” (en las mismas palabras del teólogo alemán), eliminando toda referencia a la razón humana. Por lo que respecta a la Iglesia Católica, siempre se ha valorado la intervención activa de la razón en la comprensión de los textos bíblicos y del contenido de la revelación cristiana, destacando documentos modernos como Providentissimus Deus del Papa León XIII, Fides et ratio de san Juan Pablo II o Verbum Domini, de Benedicto XVI, la explicación oficial más cercana en el tiempo, en la que se llama la atención explícitamente sobre la “necesidad de trascender la <<letra>>” (VD 37 y 38).

La cuestión es que años luz separan catolicismo e Islam. Los musulmanes están obligados a la fe en el Alá de Mahoma a expensas de la razón y por encima de cualquier duda sobre cualquiera de las realidades relativas. De hecho, ni les está permitido: es un impío el que cuestione lo que ocurrió en aquel retiro del Profeta, que san Gabriel le entregó el Corán de parte del único Dios. Porque, así las cosas, el Corán se recibe como revelación para todos los tiempos por la comunidad musulmana… ¡Y quién se atreverá a llevar la contraria a Alá, el único Dios!

Pero en muchas ocasiones parece que Alá se contradice a sí mismo: por ejemplo, en el mismo Corán se ordena el combate para extender el nombre de Alá, degollar a los enemigos del Islam y guerrear contra judíos y cristianos, a no ser que pagaren tributo y se sometieren. Y en otros versículos del mismo libro sagrado se compara el asesinato con la incredulidad, uno de los peores pecados en que puede incurrir un musulmán.

Ante este dilema, la mayor parte de la histórica comunidad musulmana llevó su atenta mirada a la expresión coránica: “obedece a Dios y a su mensajero” (Corán 3, 32). Si era difícil escuchar a Dios, el obstáculo debía salvarse atendiendo a la santa vida del Profeta, y así se recopila la Sunna, una colección de dichos y hechos de Mahoma para una correcta interpretación del Corán. El problema es: ¿quién diantre interpreta a Mahoma?

Porque Mahoma fue un yihadista hasta las trancas. En el Islam, el Yihad es un concepto mucho más amplio que el de “guerra santa” que nosotros exclusivamente le atribuimos. Diferencian entre el Yihad menor y el Yihad mayor. El Yihad menor sería la acción externa dirigida a extender el Estado Islámico y el nombre de Alá, que en ocasiones deberá tomar la violencia como aliado (así, la “guerra santa” es una parte del Yihad menor), y el mayor constituye la conversión interna a Alá.

Pues bien: Mahoma debió ser “yihadista mayor” como nadie, no quiero ponerlo en duda. El caso es que también alzó sobre sí la espada en señal de lucha, también degolló y también predicó la violencia. Y señala cómo es posible llegar al Yihad mayor a través del menor, si bien el camino natural, también según su magisterio, debe ser el contrario.

La clave está en el carácter de lucha o de defensa de la fuerza ejercida. Pero, como dije antes, ¿quién interpreta a Mahoma? No es el uso de la razón lo que separa a un buen musulmán pacífico de un buen musulmán terrorista: es la interpretación del Yihad, del mandato de Alá de extender el Estado Islámico. Y repito: como la razón no importa en el universo coránico, sino la revelación de Alá por encima de todo, lo que nosotros condenamos como asesinato un estudioso neutral del Islam debiera atribuirlo a divergencias de interpretación. Fethullah Gülen, uno de los estudiosos más importantes del Islam y de mayor trascendencia a nivel internacional, atribuye el fundamentalismo no al contenido del Islam (del que dice que es contrario), sino a un fallo educativo en la estructura del mundo musulmán, y argumenta que la guerra de Mahoma era defensiva siempre frente al agresor, que amenazaba con la extinción de la Palabra de Alá. Pero, ¡quién sabe…! O si no que le pregunten a Bin Laden sobre pureza religiosa. ¿Cuál es, con Corán y Sunna en mano, la interpretación correcta del Islam? La cuestión es que sólo Alá lo sabe.

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