Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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El ‘refill’ del cascarón Popular

En España por

Clausurada la convención nacional “España en libertad” que el Partido Popular ha celebrado este pasado fin de semana en IFEMA, Madrid, el mensaje ha sido claro: el PP es la derecha auténtica, la original, aquella que verdaderamente puede plantar cara a la izquierda, a la desunión y la que más genuinamente defiende los valores que tradicionalmente se han asociado a la derecha.

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El pánico migratorio en la política nacional

En Andalucía/España por

Primeros pasos del nuevo partido ¿populista? que ha aparecido en Europa. Vox, formación que se autodenomina de “extrema necesidad”, ha llegado a un acuerdo con el PP para facilitar el relevo en el Gobierno de la Comunidad Autónoma de Andalucía.

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Historia de amor de un rojo y una facha

En Asuntos sociales por

El otro día sonó el despertador en media España. Nos dieron un empujón y nos echaron del letargo ideológico en el que duerme el país desde hace cierto tiempo. Un rojo con rastas de Podemos dedicaba unas tiernas palabras a un facha del PP en el hemiciclo y la bestia de Twitter pareció bajar las armas por un momento y exclamar: “¡Ahí va! ¡Pero si son humanos!”

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El discreto encanto del voto en blanco

En Andalucía/España por

Los medios se han apresurado a destacar dos mensajes principales respecto de las recientes elecciones andaluzas: la debacle del PSOE y la inesperadamente abrupta irrupción de VOX. Pero hay al menos otras dos notas importantes mucho menos mencionadas: la fuerte subida de Ciudadanos y, sobre todo, el aumento de la abstención, que alcanza más del 40% del censo. Si el partido más votado se alza con un millón de papeletas, la abstención exhibe 2,6 millones de indiferentes al asunto. Diferente del abstencionismo en espíritu, aunque no en consecuencias prácticas, es el voto en blanco, que se ha alzado con un respetable 1,6%. Sigue leyendo

Vente a Alemania, PP

En España por

Hace casi cinco años, la irrupción de Podemos -cinco escaños en el Parlamento Europeo- pilló a la “clase política” con el pie cambiado. Muchos ojos se posaron entonces en el PSOE. Que el entendimiento sería la tónica con Izquierda Unida (IU) se daba más o menos por descontado, pero ¿qué haría el partido mayoritario del centroizquierda con la nueva formación, de tinte tan rupturista respecto al orden (constitucional) establecido? Sigue leyendo

Futuro mestizo con la inmigración

En España por

España ya ha superado en los últimos meses a Italia en la llegada de inmigrantes irregulares por mar. Durante los nueve primeros meses de 2018, han sido más de 41.000. Cerrada la ruta de Libia y con la política de Salvini (con su negativa a dar puerto seguro a los barcos de rescate), las rutas de los que buscan un paraíso mejor tienen ahora como objetivo Andalucía.

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Cinco claves para hundir la octava temporada de Juego de Tronos

En Democultura/Series por

Ahora que se nos ha echado encima el periodo vacacional, un buen número de seriéfilos se plantea un rebobinado completo de Juego de Tronos sabiendo que en los próximos meses llegará el desenlace definitivo, la batalla definitoria.

¿Quedarán sujetos los Siete Reinos al devenir de los vivos o de los muertos? A partir de ahora, spoilers a machete. Avisados quedáis.

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Pablo Casado: el triunfo del apparátchik

En España por

Se detecta entusiasmo ante la elección de Pablo Casado (Palencia, 1981) como nuevo presidente del Partido Popular. No deja de resultar sorprendente: el joven líder representa muchos de los males que se han señalado hasta la náusea durante la última década de desafección política. Es casi un perfecto apparátchik, ese término coloquial de la etapa soviética con el que se designaba a aquellos funcionarios de responsabilidades difusas cuyo único mérito tangible era el correspondiente carnet del Partido Comunista. Los ocho años (1999-2007) que tardó en aprobar la carrera de Derecho dan idea de su ambición académica. El dato ha pasado casi desapercibido, gracias al mayor ruido generado por sus algo dudosas titulaciones de postgrado. Se ha publicado que sólo terminó –en un llamativo sprint final- porque fue la condición que le puso su mentora, Esperanza Aguirre, para incluirlo en las listas de las elecciones autonómicas de 2007. Sigue leyendo

PP y Ciudadanos: la derecha bicéfala

En Cultura política/España por

El pasado 15 de enero, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, dijo que su partido tenía que “aglutinar todo ese voto de izquierdas en torno a la única fuerza que puede ganar a la derecha bicéfala”. Como toda expresión surgida del argumentario de una formación política, tiende a la simplificación. Pero da una idea muy gráfica –esa era, nos tememos, la intención- del nuevo escenario que la irrupción de Ciudadanos ha traído consigo. La frenética sucesión de elecciones del período 2014-2016 ha hecho difícil encontrar el reposo necesario para hacer la digestión de tanta novedad. Ya con cierta perspectiva, unos y otros van asimilando la realidad: el centro-derecha ha dejado de ser propiedad exclusiva del Partido Popular (PP). Sigue leyendo

A propósito de Knightfall y los Reyes Malditos: el proceso contra los templarios

En Historia por

El pasado mes de diciembre comenzó a transmitirse la serie de ficción histórica Knightfall, producción que busca emular el éxito obtenido por Vikings, y que habrá de narrar la caída de la Orden del Temple a principios del siglo XIV. La primera temporada de esta serie, con la interacción de los personajes históricos con los ficticios y las libertades que se ha tomado para construir un hilo argumental que mantenga cautiva a la audiencia pese a su poco rigor histórico, trata de revivir uno de los temas más enigmáticos y controvertidos de la Edad Media: La abrupta desaparición de los Caballeros Templarios.

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Taylor Sheridan: del fracaso a los Oscar

En Cine/Democultura por

En cuestión de seis años, Taylor Sheridan pasó de quedarse en paro a estar nominado a los Oscar por el guión original de Comanchería (Hell or High Water, 2016).

Tirador, Guardaespaldas, Tim Lewis, Joel Banks… ¿Les suenan estos nombres? Los personajes episódicos a los que Taylor Sheridan (Texas, 1970) ha interpretado la mayor parte de su carrera carecen de resonancia alguna en la mente del espectador. Títulos como Sicario (Denis Villeneuve, 2015) o Hell or High Water (David Mackenzie, 2016), en cambio, han logrado el aplauso unánime de crítica y público. ¿Qué ocurrió para que, en cuestión de unos años, Sheridan pasara de una carrera frustrada como actor secundario a ser uno de los guionistas de moda en Hollywood? ¿Cómo se explica este ascenso meteórico?

El punto de inflexión: aprendiendo a escuchar a la industria

Hasta 2010, el mayor logro en la carrera de Sheridan había sido el papel de Sheriff en la serie Sons of Anarchy. A pesar de ser un personaje secundario que funcionaba más bien como antagonista de los moteros protagonistas, se trataba de una posición profesional bastante ventajosa. Un trabajo que, proporcionalmente hablando y en una industria tan feroz y precaria como la del espectáculo, está al alcance de muy pocos.

Sin embargo, Sheridan no terminaba de consolidarse como actor en Hollywod. Su carrera no despegaba. El síntoma más inequívoco de su estancamiento llegó con la negativa de Kurt Sutter, aclamado showrunner de Sons of Anarchy, a renovar su contrato al alza. Teniendo en cuenta que Sheridan iba a tener su primer hijo, ya no se trataba de una cuestión meramente artística o profesional. Sabía que necesitaba el dinero para criarlo; no podía conformarse con el sueldo de antes.

Entonces fue cuando, en palabras del propio tejano, aprendió a “escuchar a la industria”.

El salto de fe: escribe de lo que sabes

Lo más lógico, podría pensarse, hubiera sido aceptar el mismo contrato y continuar en la serie mientras buscaba otro papel. Pero Taylor Sheridan tomó una decisión mucho más arriesgada: sentarse a escribir. Si nadie parecía creer en su capacidad interpretativa, quizás era el momento de dar un giro a su carrera.

Con un hijo en camino, Sheridan dimitió de Sons of Anarchy y empezó a teclear.

Según cuenta, él nunca había escrito un solo guión. Pero había leído muchos; algunos muy malos. Y sabía no tanto lo que debía hacer, sino los errores o fallos más comunes que no debía cometer. La segunda clave de su escritura, totalmente alejada de los manuales de guión o de cualquier estudio académico de narrativa, fue su propia experiencia.

Como tejano, Sheridan conocía de cerca la guerra contra los cárteles de la droga en la frontera con México. De aquí nació su primer guión: Sicario. Un atmosférico y soberbio thriller de acción dirigido por Denis Villeneuve –cuya notable Arrival está nominada en la presente edición de los Oscar– y protagonizado por Emily Blunt, Benicio del Toro y Josh Brolin.

Pero lo más impresionante no eran ni el director, ni el estelar reparto, ni la intrínseca calidad narrativa de Sicario. Tampoco su rotundo éxito mundial. Lo alucinante es que Sheridan había conseguido que produjeran y estrenaran su primer guión, hecho insólito en la carrera de un guionista.

‘Comanchería’: la revelación definitiva

Después de recibir el premio del Sindicato de Guionistas de Estados Unidos por Sicario, Sheridan siguió bebiendo de la fuente de la experiencia. Esta vez en clave más socio-económica y con envoltorio de western moderno. El guión de Comanchería, a la que luego cambiarían el título por Hell or High Water, también fue vendido. Y producido.

Tras ganarse el favor inmediato de Chris Pine, joven estrella acostumbrada a proyectos más comerciales y “convencionales” como la saga Star Trek, el proyecto echó a andar. Ben Foster se subió al carro y, como guinda al pastel, Jeff Bridges también se incorporó a la película. Dirigida por David Mackenzie, Hell or High Water acumula cuatro nominaciones a la presente edición de los premios Oscar. A mejor película, a mejor actor de reparto (Jeff Bridges) y a mejor edición. ¿Adivinan la cuarta?

Independientemente de que Taylor Sheridan gane el Oscar por el guión original de Hell or High Water, su asombrosa trayectoria constituye un premio en sí misma. A los 47 años y después de remar durante más de dos décadas en Los Ángeles, Sheridan por fin ha descubierto su vocación. Y de la manera más fructífera que pueda imaginarse.

Ahora acaba de rodar su primer filme como director (Wind river, 2017), con Jeremy Renner y Ashley Olsen de protagonistas. El ascenso continúa.

 

¿Firefly o Battlestar? Aventura y epopeya más allá del firmamento

En Democultura/Series por

Firefly y Battlestar Galáctica son dos series de TV, ¿o son dos naves espaciales? Firefly (Serenity) es una nave de carga, usada principalmente para el noble arte del contrabando. Galáctica es un crucero militar, una estrella de combate, el último bastión de una civilización acorralada y a punto de extinguirse. Ambas huyen. Ambas surcan el espacio infinito. Ambas explotan lo mejor de su género: la aventura y la epopeya. Sigue leyendo

Por verte sonreír, Artur

En Cataluña/Elecciones 27S/España/Periodismo por

Domingo por la mañana y al tercer sorbo de café salta en mi timeline de Twitter la primera noticia jugosa para los medios. Artur Mas estaba votando cuando se formó un lío en el colegio electoral. Al parecer unos jóvenes habían sacado unas banderas de españa mientras otros les respondían al grito de “¡Independencia!”. Me asomo a las principales cabeceras españolas para ver cómo presentan el acontecimiento.

El Mundo titula Un joven con una bandera española, expulsado durante el voto de Mas. Para contrarrestar, me acerco a El País, que extiende un poco la explicación: Simpatizantes del PP y de VOX increpan a Mas durante su votación. Esto ya es otra historia. Lo que podía parecer una nueva escena de actitud matonil de un independentista a un constitucionalista toma otro cariz. Sigue leyendo

El hijo de en medio

En Elecciones 24M/España por

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En toda familia numerosa hay distintos “tipos” de hijo. Todo el que tenga un par de hermanos o más lo sabe. Está el pequeño, casi siempre el más espabilado y popular; el mayor, que tiene que “abrirse camino” entre las expectativas de sus padres y la responsabilidad sobre los pequeños; y luego esta ese otro…

Es fácil reconocerle en las fotografías de familia: es el que está donde no toca, poniendo algún tipo de mueca, sacando la lengua, chinchando a algún otro hermano o, en definitiva, tratando de diferenciarse a costa de llamar la atención y armar jaleo.

Debido al tirón inicial de VOX en noviembre de 2013, con la sonada salida de Santiago Abascal del PP y el afán de los medios por hacer leña del árbol caído (lo que viene a ser buscarle las cosquillas al Gobierno), lo lógico parecería pensar que la formación intentaría coger carrerilla para formular una propuesta de partido capaz de colarse en las instituciones y articular parte del descontento social que, como se vio ayer, existe hacia el partido del Gobierno.

Dicho tirón no fue suficiente para hacerse con el porcentaje de votos necesario para obtener uno de los 54 escaños de España en el Parlamento Europeo, cosa bastante comprensible teniendo en cuenta el poco margen de tiempo (1) para articular una propuesta política sólida y (2) para “crear” un candidato con el liderazgo suficiente como para llamar la atención del electorado. En lugar de eso, en una jugada más que discutible, optó por ceder su marca al ex dirigente popular Aleix Vidal Quadras.

De entonces a esta parte, en un camino que ha llevado del primer “tortazo” europeo al “tortazo” municipal y autonómico, el partido se ha comportado como lo que, en el fondo, es: el hijo de en medio. No haciendo los deberes de articular una propuesta política realista y seria, pretendiendo abanderar cualquier causa con el único objetivo de atraer la atención o haciendo propuestas (tan peregrinas como irreflexivas, irresponsables e inútiles) como otorgar a los padres de familia el derecho a tantos votos como hijos tengan.

De forma parecida a como le ha pasado a Díez con UPyD en los últimos tiempos, da la sensación de que los impulsores de la formación de Derechas se sentían tan especiales y originales que no necesitaban escuchar a la calle para cosechar el apoyo de los electores. Así, mientras los periódicos hablaban de corrupción, Santiago Abascal hablaba de las víctimas del terrorismo vasco; mientras hervía la opinión pública por la precariedad laboral y el desempleo, VOX disertaba sobre la natalidad y la carga presupuestaria que suponen las comunidades autónomas.

Prueba de ello es que todo el que ha participado en manifestaciones a favor de la vida del no nacido y de la mujer embarazada habrá visto con toda seguridad (pese a las prohibiciones de los organizadores) los paraguas verdes de VOX adueñándose de las reivindicaciones. También algunos se los habrán encontrado en la puerta de la Iglesia, esperando a la salida de misa para prodigar lo muy ortodoxos que son.

Pese a todos sus esfuerzos por hacer un hueco en el espacio público desde donde poder comunicar, se llevan siempre un portazo, quizá por no parecer “serios”, “razonables” o por no tener intención ninguna de rebajarse al nivel de discusión de la calle. A ojos de la opinión pública, están bien lejos de ser una respuesta a las incógnitas actuales. No han logrado quitarse el cartelito de “el ala más rancia del PP” que en su día les colgaron.

En este escenario, Ciudadanos le ha rebasado por todos lados, logrando generar (por qué negarlo) altas dosis de ilusión en un sector nada desdeñable de la ciudadanía. Para qué negar que el espacio que ha venido a ocupar Rivera en el espacio político nacional es en gran medida el mismo que pretendía para sí Abascal.

La diferencia está en que el pequeño es casi siempre el más espabilado, el que sabe más lo que se cuece en el mundillo y el que está dispuesto a arremangarse y a meterse en el juego, en lugar de tratar de reclamar para sí lo que nadie va a otorgarle sin más.

Ahora bien, todavía está por demostrar que Ciudadanos haya venido a quedarse. La diferencia, sin duda, la marcarán la humildad, el esfuerzo y el ingenio político que se inviertan a largo plazo. Ahí tiene que decidir VOX si quiere seguir jugando en la liga de Impulso Social o proponer un proyecto político de verdad.

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