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Entronar la historia: el final de Juego de Tronos

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Este texto es una oda al spoiler. Ni se te ocurra leerlo si todavía no has visto el capítulo final de la serie Juego de Tronos.

En un universo cíclico, donde la luz y la oscuridad se van dando la réplica para ser el tablero del juego de tronos; donde se necesitan enemigos a la medida de las circunstancias; donde la codicia, la tiranía y la deriva de los idealistas -aquellos que justifican el mal para instaurar el bien- quiebra cualquier acto generalizado de nobleza y de bondad; en este entorno ha vencido la memoria. O su cauce natural, la historia.

Juego de Tronos, como bien indica Lucero en el especial “Juego de Tronos – Final de partida”, es una serie histórica. No ya solo por los paralelismos inequívocos con ciertos aspectos del feudalismo y la lógica de los conflictos de las grandes familias reales, sino, sobre todo, porque la memoria -lo que ha ocurrido y lo que ocurrió antes de que ocurriese lo ocurrido-, es el recurso que posibilita la toma de decisiones en los momentos de vida o muerte, de opción libre por el bien mayor o por el mal de aparente inevitabilidad.

Tyrion Lannister poco antes de ser detenido por los Inmaculados bajo orden de Daenerys – IMDB

Cuando Tyrion recuerda la historia de la liberación de la Bahía de los Esclavos en confesión con Jon Snow, enmudece por haber sido partícipe de una masacre que ni la peor Cersei Lannister habría sido capaz de pergeñar. Danerys de la Tormenta, aquella que había sido apodada como la “rompedora de cadenas”, anudaba su suerte y el destino de la civilización de Westeros a la máxima Targaryen: miedo, fuego y sangre.

¿Hasta dónde se puede reinar bajo el calor de la locura en un universo corrompido? Por lo visto durante estas ocho temporadas, hasta el desbordamiento del amor. Porque siempre han de haber unas condiciones mínimas -en ellas incluyo la historia personal de cada personaje. Véase el caso de Cersei y Jaime- para que éste se pueda llevar a cabo con unas mínimas garantías. Y Jon Snow, por la memoria acumulada durante todo su viaje, no podía corromperse por un amor concreto como el que vivía por Daenerys.

Jon, al supeditar los millones de historias personales que le son del todo ajenas en detrimento de su interés particular, muestra la libertad del personaje al que se le pregunta en lo más íntimo de su corazón por el deber de sus actos. Y responde por todos: justos y pecadores. Esta decisión, no está exenta de crueldad. Pero es que la vida, como machaca Peterson cada vez que se le ofrece la oportunidad, es dura y cruel. Juzgar los actos y obrar en consecuencia. Puede que sea insignificante esta reacción y seguramente esté aquí la limitación de lo que somos, pero ¿de qué otra manera se pueden tomar decisiones?

DAENERYS TARGAREAN ES ASESINADA ANTE LA IMPOTENCIA DE DROGON – IMDB

Apuñalando a Dani, Jon condicionaba su existencia a una más que probable calamidad; si es que no a la muerte misma. Sin embargo, bajo la firme creencia de que los asesinos merecen existir, se puede ordenar el bien en un lugar como Poniente, arrojando algo de luz sobre este inquietante nudo relacional y de ambigüedades morales a las que hemos estado sometidos durante los últimos nueve años.

De haber optado por lo contrario, por no hincar el puñal en el pecho de la nueva “reina de la noche”, su heroicidad habría sido de hojalata, un cachivache para contentar a los sedientos de finales felices y no de finales verosímiles; a los tragaldabas de tramas y artefactos pirotécnicos, de bodas EMO de Shrek y Fiona, que proyectan en todo lo que ven sus interpretaciones de justicia y calidad. Su cinismo, como vemos en el análisis de Alan Regueiro en el especial “Final de partida”.

ACCEDE AQUÍ AL ESPECIAL “JUEGO DE TRONOS – FINAL DE PARTIDA”

Como bien sentenció Tyrion, poco antes del entronamiento de Bran Stark, el Tullido, como nuevo rey de los Seis Reinos, lo que une a un pueblo no son las huestes, el oro o las banderas. Son las historias.

“No hay nada más poderoso en el mundo que una buena historia. Nadie puede detenerla, ningún enemigo puede vencerla”.

Sea esta una auto loa o no la que se marcan Benioff y Weiss, lo que es incuestionable es que han dejado una historia para la posterioridad en el mundo de la series. Y esto hay dos formas de vivirlo: con la gratitud amarga de una despedida sentida por haber sido vivida con emoción hasta el final o con el resquemor de que no se hayan atendido los vicios y confusiones proyectadas en un producto televisivo por un fan descontento.

Como en Poniente, la decisión la deberemos tomar atendiendo a nuestra propia historia.

BRIENNE DE TARTH ESCRIBE LA PÁGINA PARA LA HISTORIA DE LAS PROEZAS DE JAIME LANNISTER – IMDB

(@RMoralesJimenez) Aventurero en chanclas. Periodista por empeño. Felizmente casado, felizmente padre. Director de Democresía. Cuando me pongo meloso o bruto, escribo por Espinosa Martínez.

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