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Liga de la Justicia Cyborg Wonder Woman Flash Aquaman

Liga de la Justicia. “Si estos son dones, ¿por qué los estoy pagando tan caro?”

En Cine/Democracia y Superhéroes por
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El entrecomillado del título pertenece a Victor Stone/Cyborg. Pienso que resume bien la psique de muchos superhéroes y refleja la esencia de su tormento espiritual. Quede claro desde este momento que todo lo que sigue hace referencia constante a la trama entera de Liga de la Justicia (Zack Snyder, 2017).

(atención: spoilers)

La estatuaria superheroica

No puedo estar más de acuerdo en que la arquitectura de las ciudades de DC debe estar inspirada en el colosalismo, el monumentalismo. Gotham o Metrópolis han de ser algo así como el Valle de los Caídos pero sustituyendo al Absoluto por hombres extraordinarios. ¿Qué es el relato del superhéroe sino el endiosamiento de personas con habilidades superlativas que luchan por la democracia americana?

La idea se refuerza por medio de la actitud de Barry Allen/The Flash. Hace dos días, el joven era del grueso de la tropa y ahora se codea con Diana /Wonder Woman: la admira, le atrae y le pone nervioso hasta el ridículo; se parece a la relación de Peter Parker/Spider-Man con Tony Stark/Iron Man, pero añade la variable del “algo más que amigos” (que no se materializa).

Aún así, el arquetipo maestro-discípulo que asumen el trepa muros y Tony Stark/Iron Man, lo emplean como modelo en la relación de Barry Allen/The Flash y Bruce Wayne/Batman.

Liga de la Justicia
Si Kal-El/Clark Kent/Superman es el único ser por encima de ellos, entonces, no hay nadie por encima de ellos (Liga de la Justicia).

La dirección de actores busca en los superpoderosos el hieratismo de la estatuaria arcaica. La sensación de que los actores están posando, especialmente Diana/Wonder Woman y Bruce Wayne/Batman, es constante.

Por el contrario, a diferencia de Wonder Woman (Patty Jenkins, 2017) las amazonas no parecen figuritas extraídas de un relato hagiográfico, sino que tienen un carisma real. Aunque, como es costumbre en él, Snyder ha orquestado piruetas y carpados por encima de sus posibilidades. No importa, es parte del pacto.

Liga de la Justicia saliendo de la nave
He aquí un fotograma del trabajo de Zack Snyder, experto en hacer artificial incluso los detalles más cotidianos, como por ejemplo la apertura de una puerta. Bañar de solemnidad cada plano de los superpoderosos es la única justificación de semejante puesta en escena (Liga de la Justicia).

Frente a la diversidad que ofrece el supergrupo en cuestión, en todos los aspectos, se encuentran los villanos y sus pretensiones de unidad, que son valoradas por la cinta como terroríficas.

La cosificación de Kal-El/Clark Kent/Superman

Kal-El/Clark Kent/Superman murió en la anterior entrega de los superpoderosos de DC. Hasta la fecha todos han asumido el fallecimiento  y continúan con sus vidas. No obstante, el peligro que afrontan en la presente cinta (Ultron, que en el universo DC se llama Steppenwolf) no podrá ser vencido por los cinco primeros integrantes de la Liga de la Justicia.

Bruce Wayne/Batman propone revivir al kryptoniano. El murciélago quiere al hombre de acero como se quiere a un arma, no le revive “por ser vos quien sois”, sino como un medio para otro fin. Dicho de otra forma: le quiere “utilizar como una herramienta para”. Esa es la experiencia fundamental de fondo en el enfado inicial del alienígena (tras el exitoso bautismo por inmersión de su cadáver).

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La película conduce bien al espectador por el razonamiento del dueño de Empresas Wayne, haciéndole cómplice de los intereses del multimillonario. Así, ante la bravura descontrolada de Superman, resulta difícil empatizar con el granjero de Kansas: nosotros también estamos cosificándole.

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Bruce Wayne/Batman resuelve la situación “utilizando a Lois Lane como una herramienta para” calmar a Kal-El/Clark Kent/Superman. Estrategia semejante empleó Ang Lee para apaciguar a Bruce Banner/Hulk en pleno destrozo urbano: según Betty Ross se acerca a Bruce Banner/Hulk, el monstruo verde mengua para mostrar al joven Bruce (Hulk, 2003). En aquella ocasión, Betty se mostraba como la única persona que no veía en el superpoderoso una amenaza, un arma mortal, sino alguien al que amar. Precisamente por eso su forma aparentemente más terrorífica y destructiva daba paso a su rostro más amable.

¿No ocurre lo mismo en esta ocasión entre Kal-El/Clark Kent/Superman y Lois Lane? Este arquetipo, el mismo de La bella y la bestia (Gary Trouslade y Kirk Wise, 1991), nos recuerda que la persona sólo es capaz de superar sus momentos más monstruosos y bestiales gracias al rescate de alguien que le ama por él mismo.

No es lo mismo ser llamado a la existencia para amar y ser amado que para resolver problemas. Más tarde, la aparición de Martha Kent, la madre adoptiva del revivido, ayuda comprenderlo todo. Lois y Clark vuelven a la  casa donde creció el extraterrestre, él viste su camisa de granjero y la madre irrumpe: está rehaciendo su experiencia originaria, que no es otra que caer del cielo para ser acogido y querido por él mismo, siendo engendrado como hijo adoptivo.

Entre la cuenta atrás y los efectos digitales se escondía la persona. Hemos sido víctimas del utilitarismo, como el amo Bruce y nos lo han hecho saber. Gran jugada.

El genio de Diana/Wonder Woman

La gran superheroína de DC necesitaba su propia película. Se produjo y mereció la pena, se puede rescatar mucho de esa cinta. Es ahora, no obstante, cuando considero que el personaje es una verdadera riqueza para el universo cinematográfico de DC. Mientras que en su película en solitario la superpoderosa estaba descontextualizada y vendida tanto a ciertas bromas como a la tensión sexual con Steve Trevor, ahora puede mostrar los encantos de su genio femenino. He aquí algunos ejemplos:

  • Diana trabaja restaurando representaciones femeninas producidas en la Antigüedad (exteriorización laboral-argumental de su propósito mitológico-social).
  • Es la única que consigue un encuentro con Victor Stone/Cyborg, quizá porque sólo en ella confía. “Dale tiempo”, le dice al multimillonario de Gotham. La amazona es la única que sabe motivar al joven -robotizado- en el momento fatal: el villano ha reunido todas las Cajas Madre.
  • Cuando Arthur Curry/Aquaman se sienta sobre el lazo de Diana/Wonder Woman, ésta acoge su miseria y le acompaña respetuosamente (el momento contrasta formidablemente con la siguiente media hora de película, un flujo a cholón de fuegos artificiales y mamporros).
  • En el debate sobre la Caja Madre y la revivificación de Superman, la princesa guerrera defiende una postura integradora frente a la razón instrumental del dueño de Industrias Wayne.
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Sin Diana/Wonder Woman no habría equipo, no habría verdadera acogida, sólo reclutamiento. Ella y el joven velocista son la cara más amable de la Liga. Si se puede hablar con alguien es con ellos dos.

La Liga de la justicia Flash Batman Wonder Woman
Los tres primeros integrantes de la Liga de la Justicia se enfrentan por primera vez al villano (Liga de la Justicia).

Bruce Wayne/Batman y Alfred

Parece evidente que Alfred y Bruce Wayne/Batman son personas diferentes, ¿verdad? Lo sé, pero, en ocasiones, pareciera que: o son un personaje desdoblado, o Alfred es un puro símbolo. Tengo la sensación de que Alfred tiene una función puramente sapiencial. Quizá por eso está lejos de la batalla, no por cobardía o incapacidad, sino porque en él se significa esa parte de Bruce Wayne/Batman que es capaz de ver la situación con distancia, con esa perspectiva necesaria que le ayuda a tomar las decisiones correctas.

Bruce Wayne/Batman: “Éste no es el plan”. 

Alfred: “No, amo Wayne, éste es el equipo”. 

O Alfred es la conciencia que salva al superhéroe de su individualismo racionalista o no es nada. La dimensión mental de este caballero está subrayada claramente. En rigor, el Bruce Wayne/Batman de Liga de la Justicia no valdría nada en combate de no ser por los cachivaches accionados y dirigidos por Alfred. Incluso con la ayuda de su mayordomo hacker, éste voluntarista de libro es del todo patético en la batalla; no está a la altura de Victor Stone/Cyborg o Diana/Wonder Woman.

Superhéroes en defensa de la familia

En el epicentro de la batalla los guionistas colocan a una familia tan arquetípicamente moderna que más que un grupo de personajes son un icono. Están atrincherados en su casa, sin más esperanza que la desaparición milagrosa de la amenaza o un rescate divino (“Alguien vendrá”, dice el padre). Por medio del montaje en paralelo de esta situación con la trama principal protagonizada por el supergrupo, la película indica insistentemente qué está en juego en esta batalla cósmica. Subrayar la subtrama familiar no sólo pone rostro concreto a la lucha de estos superhéroes, sino que señala el motivo último de su elección fundamental: la defensa de la familia. Al supervillano le subleva que los rehenes invoquen a sus familias para despertar su compasión.

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Prácticamente lo primero que consigue hacer Kal-El/Clark Kent/Superman cuando se incorpora a la batalla es salvar a los civiles. ¿Sólo él tenía la capacidad de percatarse de este peligro? En ese momento, de nuevo, nos percatamos de que el discurso pragmático del hombre murciélago ha vuelto a apoderarse de nosotros: a unos y otros nos han importado muy poco los ciudadanos más indefensos, pero la llegada del alienígena antropomórfico nos vuelve a poner en nuestro sitio y a ellos también, a todos.

Una esperanza sin fundamento

Las palabras finales de Lois Lane nos confirman la sospecha: la esperanza que nos llega de mano de los superpoderosos se fundamenta en ellos mismos, o lo que es lo mismo, no tiene un fundamento último, sino, inmanente y, por lo tanto, insuficiente.

Las palabras de la señora Lane no son respuesta suficiente para Barry Allen/The Flash: “Entonces, somos accidentes”. Al igual que en Green Lantern (Linterna Verde) (Martin Campbell 2011) el miedo es la fuente de energía de los villanos, ¿pero qué motivos reales tiene el hombre para no temer cuando su única salvación es un kryptoniano que, en último término, está sujeto a la movilidad, es decir, a la contingencia?

La película misma está transida de esta falta de fe en su propio mensaje. La sensación constante es que, para que las cosas ocurran en esta película, los creadores tienen que meter la mano y mover las piezas a la vista de los espectadores: Diana/Wonder Woman puede frustrar los planes de unos villanos en el primer acto -de la película- porque estaba apostada absurdamente sobre un símbolo democrático situado en lo más alto de un edificio; la manera en la que una chica se aparta para que Bruce Wayne vea unos grabados que representan a Aquaman sobre una pared; la prisa totalmente injustificada que le entra al funcionario de prisiones para devolver a Henry Allen a su celda; la consistencia del conflicto de Arthur Curry/Aquaman, que rivaliza en liquidez con su hábitat natural.

La mayor falta de verosimilitud en el filme no viene de su premisa, sino de su inconsistencia narrativa; eso, y no otra cosa, hace que la propuesta antropológica de un filme sea desestimada.

Ningún superpoderoso es capaz de desactivar “la función de siesta” en “el reloj del Apocalipsis” de la humanidad (las expresiones son del amo Bruce).

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Responsable del Área Audiovisual y ejecutivo de cuentas en Apóstrofe Comunicación desde 2011. Profesor en los grados de Comunicación Audiovisual y Creación y Narración de videojuegos. Cursó estudios de Humanidades, Comunicación, Cine y Matrimonio y Familia. Coautor de "El antifaz transparente. Antropología en el cine de superhéroes" (Ediciones Encuentro, 2016).

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