Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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Ricardo Morales Jiménez

(@CroquetaXborda) Hasta la noche del 25 de septiembre de 2019, director de Democresía. Ahora dirección provisional a la espera de elecciones a la asociación que va a salir, por fin, en las próximas fechas. Padre, marido y persona que se siente amada. No es poco el percal. Cuando me pongo travieso, publico con seudónimo: Espinosa Martínez.

Ricardo Morales Jiménez tiene 132 artículos publicados

Llamados a la subversión

En Distopía por

Estamos llamados a la subversión, a poner el grito en el cielo.

Hoy he recibido una llamada de mi padre donde recomendaba que, de ahora en adelante, usásemos mascarilla para vernos.Mis hijas y mi madre eran potenciales exponentes del virus y a partir de ahora había que extremar las precauciones.

¿Hasta dónde vamos a llegar? El bozal puesto ante la sopa. El bozal puesto hasta para dormir.

Tenemos que ponerle un cerco al virus partiendo de la base de que no nos va a doblegar.

Si seguimos permitiendo que se vayan cumpliendo el vaticinio de las distopías culturales, a las que nos hemos visto acribillados durante los últimos años, permitiremos que el estado de psicosis colectiva se vaya fortaleciendo.  Y cada paso que demos en esa dirección será más difícil de deshacer después.

Mis sueños ya van con mascarilla. No recuerdo las sonrisas de las personas con las que fantaseo mientras duermo.

El hit de un verano de pandemia

En Distopía/El astigmatismo de Chesterton por

Ahora que todos estamos preparando la maleta con los libros que vamos a leer este verano, se hace más necesaria que nunca una biblia entre el tubo de la pasta de dientes y las cangrejeras.

Leer Apocalipsis al calor del telediario es ponerle subtítulos a las noticias. Y con esto, más que nunca si cabe, alguien tiene que llamar a la alegría en tiempos de mascarillas.

Cuando el día va mal suelo ponerme, el éxito de KC & The Sunshine Band.

Esta versión remasterizada es un deleite para los tobillos.

Cojen rápido el compás y se arrastran por el parqué volviendo a Forrest Gump, a tu padre con Barón Dandy, a tu madre y sus Ducados.

Si hubiese que pelearse con alguien en un bar por elegir el mejor tema de la noche, esta canción bien merecería un palazo en las costillas.

Vecinos chivatos

En Cuarentena/El astigmatismo de Chesterton por

Esta cuarentena nos ha traído una nueva subespecie urbana. Se trata de los vecinos chivatos.

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Saúl Ñiguez, el hombre que creció despacio

En Cuero por

Ocurrió en ‘Radiogaceta de los deportes’ el pasado lunes por la noche.

Chema Abad dio las gracias al personaje antes de despedirse por ser capaz de contestarle a las preguntas como si fuera un humano y no una suerte de metro ochenta de carne estilizada programada para el monosílabo ante la prensa.

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Héroes just for one day

En Amor y sexualidad/Música/Religión por

Creo que si Dios pudiera gozar de una genitalidad definida, tuvo que venirse arriba cuando David Bowie pergeñó “Heroes”.

Himno del Berlín occidental y el de la resistencia oriental años antes de la caída del Muro, es la historia, tal y como la cuenta David Granda en Vanity Fair, de dos alcohólicos amantes, artista él y artista ella, cuyo amor, visto desde una ventana por el propio Bowie, era una oda al eterno y divino momento del ahora.  

Creo que si estamos en disposición de aceptar la posibilidad de un orden creador, por no hablar de apellidos con credos y suras, es relativamente fácil concluir que la vida está hilvanada de momentos y circunstancias hechas para que alguien se maraville con el crecimiento de la hierba, el cantar de los gorriones comunes en el alfeizar de una venta de Carabanchel o el rumor de un vespino que te lleva al callejón donde ocurrió tu primer beso de verano.

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La vida se desenvuelve sin permiso. Quizá nosotros tengamos que aplicar algo de esa canallesca para sacarle hasta la última gota; a navajazos si es preciso con tal de que salga el arrabal que llevamos dentro.

Seguro que la pillería terminará por merecer la pena cuando la muerte, ya sea de cáncer, en un choque estúpido con el coche o sentado en el único trono que conoce todas nuestras miserias, nos de el jaque mate.

En fin. Salgan del coche y miren al cielo. Ya que no las pueden ver, imagínense los alfilerazos blancos que permiten que transpiremos en un infinito sin demostrar. Tal vez así merezca la pena decir con un suspiro de alivio, mientras suena un riff en el aire tras un punteo invisible, “que podríamos ser héroes sólo por un día”.

Eso estaría bien.