Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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Luis Gonzalo Díez - page 2

Luis Gonzalo Díez (Madrid, 1972) se dedica a la enseñanza y a emborronar más páginas de las debidas. Sus gustos y aficiones son tan convencionales y anodinos que mejor no hablar de ellos. Le interesa, más que la política, el pensamiento político. Y ha encontrado en la literatura el placer de un largo y ensimismado paseo a ninguna parte. Ha publicado "Anatomía del intelectual reaccionario" (2007), "La barbarie de la virtud" (2014) y "El viaje de la impaciencia" (2018).

Luis Gonzalo Díez tiene 30 artículos publicados

La realidad siempre baila sola (II)

En Filosofía/Pensamiento por

En la primera parte de este artículo hablábamos de una cierta forma de pensar que, movida por una suerte de ethos burocrático, aplana y monopoliza el conocimiento posible, reduciéndolo a la cárcel de cristal de ciertas maneras de hablar de la realidad que hemos equiparado acríticamente con esta sin reparar en la limitación de dichos lenguajes.  Justo lo contrario de este estilo intelectual parapetado tras su falsa seguridad y su pobre imaginación es de lo que se ocupa el físico Christophe Galfard, brillante discípulo de Stephen Hawking, en un impagable libro de divulgación científica titulado El universo en tu mano.

El talento literario de este científico francés permite formarse una idea cabal del estado en que se encuentra la física teórica en la actualidad, en concreto, el punto absolutamente enloquecido y maravilloso al que han llegado los físicos teóricos más audaces en sus explicaciones del origen del universo. Siendo un completo lego en la materia, el libro me ha deslumbrado y me ha hecho reflexionar sobre los asuntos que estoy ventilando en este artículo. Sigue leyendo

La realidad siempre baila sola (I)

En Filosofía/Pensamiento por

Parece, a tenor de las sorpresas de los últimos meses (Brexit, Colombia, Trump), que poco o nada sabemos de las sociedades en que vivimos. Hablamos y hablamos de nosotros mismos hasta la náusea, no dejamos de mirarnos el ombligo, perseguimos al hombre de la calle para que nos dé su opinión…incluso de la lluvia que cae o deja de caer. Hemos acercado tanto el foco que nuestra imagen se ha distorsionado y ya no vemos sino sombras gesticulantes que se mueven en todas las direcciones. Apariencias de realidad que acechamos con periodística persistencia siempre con la cámara encendida, el micrófono abierto y las redes sociales dispuestas a prolongar el ruido y la furia sin tedio ni descanso. Insaciable e infatigable es nuestra búsqueda de…qué.

Somos rehenes de unos lenguajes, de unas maneras de hablar de la realidad que hemos equiparado acríticamente con esta sin reparar en la limitación de dichos lenguajes. El periodismo, la psicología, la pedagogía y la sociología, por poner solo unos pocos ejemplos, nos han encerrado en una cárcel de cristal que impide hacerse cargo de la opacidad irreversible de las cosas y las personas, del misterio que las envuelve. Estas perspectivas intelectuales han colonizado una parte importante de la esfera pública hasta el punto de consolidarse como discursos de especialistas y analistas. Sigue leyendo

Prohibido aburrirse en clase

En Asuntos sociales/Educación por

Todo lo relacionado con los viejos usos y maneras de la enseñanza va quedando atrás con esa sensación de vértigo que procura vivir en un tiempo histórico tecnológicamente acelerado. El profesor que habla, el alumno que escucha, la memoria, los apuntes, los exámenes, incluso el mismo concepto de asignatura empiezan a despedir ese aroma vetusto de una especie cultural a punto de extinguirse. El vacío resultante se envuelve con el manto prestigioso de un progreso sin controversia posible, de un evangelio educativo de obligado cumplimiento tanto por su potente base tecnológica como por su orientación pedagógica.

Entre las muchas virtudes de la innovación educativa, se encuentra la proscripción del aburrimiento. Dado que el alumno, más que el conocimiento, es el protagonista absoluto, todo se orienta a la estimulación de sus capacidades, habilidades y competencias, lo cual solo puede hacerse en un entorno proactivo que evite la pasividad del oyente de un discurso manufacturado. Como si esa pasividad fuese consustancial al hecho de escuchar a un profesor disertando sobre un asunto particular. Profesor que, por acomodarse a un estilo antiguo de docencia, quedaría desacreditado al reproducir una pauta de comunicación intelectual con fuertes resabios autoritarios y jerárquicos. Sigue leyendo

La deriva totalitaria del radicalismo en España

En Cultura política/España por

Allí donde se empieza quemando libros, se termina quemando hombres, decía el clásico moderno. Podríamos añadir que allí donde se empieza por sublevarse contra el Estado de derecho, se termina por violar las libertades individuales.

¿Cómo no asistir estupefacto y preocupado a la espiral de noticias en que se nos presenta una España insurgente y, además, prevalecida de su insurgencia, engolfada en la virtuosa apariencia democrática con que los radicales invisten sus actos ilegales? Sigue leyendo

Voltaire y la piscina de Arganzuela

En Asuntos sociales/Cultura política por

Ya en el siglo XVIII, lo advirtió Voltaire. El ateísmo filosófico del barón D´Holbach encubría, bajo su ímpetu desacralizador, una actitud pía y reverencial frente a la naturaleza. La sospecha y desconfianza suscitadas por la vieja religión terminaron alumbrando una nueva divinidad, en vez de proscribir, de una vez y para siempre, como hubiera deseado Voltaire, los delirios del fanatismo.

La naturaleza constituía el reverso liberador de la costra de prejuicios y supersticiones sedimentada a lo largo de los siglos. Invocarla significaba penetrar en un reino material objetivo, regulado por leyes universales. Leyes que invisten al hombre y a la sociedad con la aureola de lo justo y necesario, eximiéndolos de trapacerías y corruptelas, oscurantismos y servilismos, de un sistema de poder auspiciado por el interés de aristocracias depredadoras y mezquinas. Sigue leyendo

Un asunto nocturno y confuso

En Democultura/Literatura/Pensamiento por

Una vieja novela aparecida en Estados Unidos en 1950 y recientemente reeditada en España del escritor judío Isaac Bashevis Singer me ha hecho confirmar una idea posiblemente poco original sobre el tema de la familia en el judaísmo.

La novela en cuestión se titula La familia Moskat y se ocupa de las vicisitudes de los miembros de la misma en la Varsovia de los primeros treinta años del siglo XX. Singer fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1978 y es considerado el escritor contemporáneo más importante en lengua yiddish. Hijo y nieto de rabinos, abandonó su Polonia natal en 1935 y emigró a Estados Unidos, donde desarrolló su carrera como escritor.

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Perros perdidos, humanidad doliente

En Asuntos sociales/Pensamiento por

Cuando, dentro de muchos años, un historiador de la moral haga el retrato de nuestra época deberá contar con uno de los documentos más esclarecedores de la misma. Me refiero a esas fotografías de perros perdidos adosadas a un texto que cuelgan de los árboles en los parques de la ciudad.

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La paciencia de Svetlana Alexiévich

En Democultura/Literatura por

El último premio Nobel de literatura recayó en la escritora y periodista bielorrusa Svetlana Alexiévich, autora de libros tan deslumbrantes como originales, a medio camino entre el testimonio y la literatura. Libros como La guerra no tiene rostro de mujer, Voces de Chernóbil o El fin del “homo sovieticus”. Por las venas de Alexiévich, fluye el sentimiento de la gran literatura rusa en la forma de dos notas fundamentales: la amplitud de su perspectiva, que transmite la sensación de que nada de lo humano le resulta ajeno, y su implicación emocional en el paisaje que describe. Sigue leyendo

Algunas consideraciones inapropiadas

En Cultura política/España/Pensamiento por

¿Por qué el debate público se encuentra intelectualmente cosificado?

Desigualdad, paro, pobreza, empleo, bienestar… han terminado funcionando como cifras terminológicas de datos estadísticos que trasladan un significado unívoco y cerrado sobre la realidad social.

No son palabras discutidas intelectualmente, problematizadas en tanto nombran una experiencia moral compleja y, por ello, por estar vinculadas con los casos concretos de personas singulares, poseen muchas caras y ofrecen amplias posibilidades de interpretación. Al contrario, esas palabras operan como bloques sin fisuras, estructuras simbólicas cuyo sustrato estadístico las transforma en torres inalcanzables para cualquier tentativa de comprensión moral de lo que representan. Sigue leyendo

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