Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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Damián Solano

Damián V. Solano Escolano. San Fernando de Henares, 1988. Doctorando en Literatura Hispánica en la Universidad de Indiana (EEUU). Mire el sujeto las vueltas que da el mundo para estarse quieto. Ceci n'est pas un écrivain. Su twitter: @DamianVSolanoEs.

Damián Solano tiene 3 artículos publicados

La historia disidente

En Pensamiento por

Existe un viejo anhelo humano que persigue la inconsciencia del olvido, como si fuera un fármaco infalible contra el dolor y la inminencia de la muerte. Como en aquel lúgubre poema de Rubén Darío, a veces nos da por envidiar la dicha de los árboles y las piedras. En realidad, detrás de este ejercicio de escapismo se esconde un exceso de racionalidad, pues en el fondo no estamos dispuestos a renunciar a nuestra amada consciencia. Pessoa expresó esta paradoja con la imagen del observador que se proyecta sobre la campesina, que canta sin pensar, como un pajarillo: “Ah, poder ser tu, sendo eu!“. Así es cómo la fantasía del olvido, alegre y despreocupado, se nos vuelve en contra con dureza, recordándonos, nunca mejor dicho, su futilidad.

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Hacia el pentapartidismo: una irreflexión

En Cultura política por

Escribo estas líneas en la mañana del 28 de abril, es decir, a pocas horas de que España pase de tener un sistema parlamentario tetrapartidista a uno pentapartidista.

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Tabarnia, la región fronteriza

En Cataluña/España por
Albert Boadella Tabarnia

Volviendo a escuchar la entrevista de Carlos Alsina al presidente Joaquim Torra, me acordé de El desacuerdo’, el libro sobre filosofía política de Jacques Rancière (traducción de La mésentente de Horacio Pons, en la editorial argentina Nueva Visión). El filósofo francés define el desacuerdo no como el conflicto entre una parte que dice “blanco” y otra que dice “negro”, sino entre dos partes que dicen “blanco”, pero que no comparten el mismo concepto de blancura. De ello se infiere que las dos partes entienden cosas diferentes utilizando las mismas palabras y que, sin embargo, en todo desacuerdo hay un acuerdo. En este caso, las dos partes concuerdan en que la blancura existe. Los interlocutores entienden y, al mismo tiempo, no entienden lo que dice el otro.

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