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Por qué amo la publicidad

En Asuntos sociales por

La gente de la publicidad, salvo excepciones, ya no habla de seducir, enamorar, ni siquiera de convencer. En la literatura profesional, sean artículos, blogs o master class, solo se encuentran referencias al ranking de posicionamiento SEO, la analítica, el smart data o los cpi. Años atrás los parámetros totémicos eran los GRPs, las OTS o los CPM. Ni unos ni otros son cosas que enamoren a quienes viven la publicidad.

Hace un par de noches vi una película de la que, en mi ignorancia, no tenía noticia: Belleza Oculta. Me conmovió la primera secuencia, el discurso de Will Smith a sus empleados de la agencia de publicidad. ¿Cuál es vuestro por qué?

 

Vuestro por qué. El tuyo, el mío, el nuestro… ¿Qué nos mueve a levantarnos cada día? ¿Qué inspira nuestros deseos o se esconde bajo nuestros temores?

Amor. Tiempo. Muerte. Las claves que conectan a todos los seres humanos del planeta, en palabras de Howard Inlet.

Poco ha cambiado en el fondo del corazón y la mente del hombre desde que éste adquirió inteligencia simbólica. Las grandes ansias y los grandes temores. Poco ha cambiado en ti y en mí y en quienes son “el otro” en nuestra comunicación. Tan sólo que usualmente no empleamos palabras tan estremecedoras, sino expresiones más cotidianas como “quiero ser querido”, “quiero ser admirado”, “quiero ser respetado”, “quiero tener a quien querer” … pero puede que me baste tener “algo a lo que querer”.

Las mociones universales del ser humano, las íntimas perplejidades de mi hija adolescente.

La publicidad, como toda comunicación digna de este nombre, es una conexión persona a persona. Amor. Tiempo. Muerte. Conocer lo que nos mueve, acariciar los resortes eternos del alma. Escuchar. Mirar a los ojos y encontrar el eco de nuestra misma mirada.

Esta cercanía, esta comunidad con el Otro, es lo que me ha enseñado la Publicidad. ¿Por qué te extraña que ame la publicidad?

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