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¿Es el Islam una opción más para nuestro ecosistema?

En Economía/Mundo por
Tiempo de lectura: 4 minutos

En los últimos 20 años la sociedad occidental ha tratado de enfrentar la problemática medioambiental a través de la política y la economía con escaso éxito hasta ahora. Este marco abre la puerta a nuevos interrogantes, con respuestas que a muchos de nosotros, a priori, pudiera sorprendernos.

¿Y si existiera una posibilidad de que la religión tuviera una respuesta  más eficaz? El Islam está en ello y considerando su ritmo de crecimiento demográfico, parece ofrecer una alternativa sólida. El 22% de la población mundial profesa el Islam y tiene una tasa de crecimiento del 2.9%, superior a la del resto de la población mundial. Si el cuidado del medio ambiente se continúa institucionalizando y universaliza en el Islam como requisito de la industria Halal, esta puede ser una vía más para fomentar medidas verdaderamente efectivas en el cuidado de nuestro planeta. Sigue leyendo

Mahoma sí va a la montaña: expansión y conflicto de la identidad islámica

En Asuntos sociales/Mundo/Religión por
Tiempo de lectura: 6 minutos

El último estudio del Pew Center lo dejaba meridianamente claro: en 2050, la religión islámica (contando todas sus ramas) podría superar por primera vez, en número de fieles, a la religión cristiana (sumando a todas sus confesiones). Una proyección histórica (en el estudio The Changing Global Religious Landscape, 2017) que situaría a dicha religión con más de 3.000 millones de seguidores (reales o teóricos) y el 31% de la población mundial (desde el 24% de 2015 y un 2% más de la proyección realizada ese mismo año); todo ello consecuencia de sus altas tasas de natalidad (casi 2,9 por mil habitantes), el aumento de conversiones (superior ampliamente al resto) y la creciente islamización de países de cultura mayoritariamente musulmana pero de historia secular o con importantes minorías cristianas (de Turquía al Líbano).

Pero estos datos son un simple acercamiento. Las hipótesis más aventuradas señalan que ya es la más numerosa y sobre todo, la más practicada total (ante la amplia confesionalidad de sus países de referencia, y la ausencia de prácticas institucionalizadas al estilo católico o protestante en beneficio de liderazgos diversos y rezos personales) o relativamente, en especial ante la aparente apostasía generalizada en el mundo occidental, en la vida pública y en la práctica privada (quizás atemperada por el renacer de las Iglesias ortodoxas en numerosos países excomunistas o la aparición de las Iglesia evangélicas neopentecostales en América y Asia). Sigue leyendo

La dificultad de informar sobre el Estado Islámico

En Periodismo por
Tiempo de lectura: 3 minutos

Los analistas del fenómeno de la comunicación coinciden en que los medios no supieron afrontar desde el primer momento el problema de informar sobre la aparición del terrorismo del autodenominado Estado Islámico (EI). El Daesh (acrónimo en árabe de esta organización) se aprovechó, y sigue aprovechándose, de la ausencia de periodistas occidentales en las zonas que ocupa para ofrecer al mundo su visión partidista.

A este problema se añade el de la falta de calidad informativa, en general, de los medios de comunicación. Ambos fenómenos pueden justificar los logros de las campañas de propaganda de la organización. Los medios se han concentrado en el espectáculo que ofrecen las actividades del EI y han olvidado los principios del auténtico periodismo: explicar los antecedentes, contrastar las fuentes, verificar los hechos ,contextualizar las informaciones, rehuir el morbo. En resumen: imponer la información de interés público sobre el espectáculo.

 

Los medios se han concentrado en el espectáculo que ofrece el Estado Islámico y han olvidado hacer auténtico periodismo.

 

Una de las causas de esta falta de información es la ausencia de corresponsales cualificados, debido al alto costo económico y, sobre todo, al peligro de muerte o secuestro, lo que ha provocado la desaparición de la información en directo, que recae en la mayoría de las ocasiones en periodistas freelance  que se juegan la vida en pésimas condiciones.

En la mayoría de las ocasiones, los medios no han explicado el origen del fenómeno del Daesh, este grupo terrorista de naturaleza fundamentalista, yihadista y wahabita (y ahora trataré de explicar someramente estos términos), que se ha autoproclamado califato, pidiendo lealtad a todos los musulmanes y calificado por algunos como un protoestado que controla un amplio territorio de Iraq y Siria.

¿Qué es el Estado Islámico-DAESH?

En un principio fue conocido como Organización para el Monoteísmo y la Yihad, una organización terrorista próxima a Al Qaeda que pretendía hacer frente a la invasión de Iraq. Posteriormente se expandió y se autoproclamó como Estado Islámico de Iraq, renovándose durante la guerra civil en Siria y pasando a ser conocido como Estado Islámico de Iraq y el Levante, para a continuación romper su vinculación con Al Qaeda, autodeclarar su soberanía, no solamente sobre Iraq, sino también sobre Siria, y autoproclamarse califato. Como califato, reclama su autoridad religiosa sobre todos los musulmanes del mundo y persigue unir todas las regiones habitadas por musulmanes, comenzando por Siria, Jordania, Palestina, Líbano, el sur de Turquía, la península de Egipto, el este de Libia, Pakistán…

La organización se caracteriza por una interpretación fundamentalista del Islam y por una violencia brutal contra los no musulmanes y contra los, según ella, falsos musulmanes. En los territorios que domina impone la interpretación extremista de la sharia, un código detallado de conducta, con normas sobre el culto, la moral, las cosas permitidas y las cosas prohibidas y las reglas para separar el bien del mal.

En su imposición de la sharia, los miembros del EI realizan ejecuciones públicas, destruyen templos y mezquitas y practican decapitaciones masivas de cristianos que se niegan a convertirse al Islam.

El autoproclamado Estado Islámico es la organización terrorista más rica de la historia gracias al petróleo, al tráfico de órganos, a la industria del secuestro y al robo y tráfico de antigüedades.

Decía antes que su naturaleza fundamentalista es yihadista wahabita. El yihadismo es el término que se utiliza en Occidente para denominar a las ramas más radicales y violentas del Islam político, las que recurren al terrorismo en nombre de la yihad menor, de la guerra santa en nombre de Alá. (La yihad mayor es el esfuerzo que el creyente debe realizar para ser mejor musulmán).

El yihadismo es, en cuanto a doctrina política, un ideario teocrático totalitario, antiliberal y antidemocrático. Está considerado como la amenaza más grave a la que se enfrenta Occidente.

En cuanto al wahabismo, se trata de una corriente religiosa musulmana de una de las ramas del sunismo, la rama inspiradora de la ideología del autodenominado Estado Islámico y que ha provocado, según los expertos, la desunión en las comunidades musulmanas al calificar a quienes no están de acuerdo con su interpretación religiosa como apóstatas. Los wahabistas destacan por su rigor en la aplicación de la sharia y por su deseo de expansión mundial.

Habitualmente, los medios de comunicación se refieren a esta organización terrorista como el autoproclamado Estado Islámico, pero otros muchos políticos y periodistas utilizan el término Daesh, término que odian sus miembros. Daesh es una traslación literal del acrónimo árabe de “Estado Islámico de Iraq y Siria”, pero, dependiendo de cómo se conjugue, también puede significar “intolerante”, “sembrador de discordia”, etc., lo que irrita a los militantes por su tono negativo. Y por eso amenazan con cortar la lengua a quien utiliza esta palabra. A Occidente han llegado noticias de que en febrero un verdugo castigó con 60 latigazos en la espalda a un adolescente por haber pronunciado dicha palabra.

Pero muchos políticos occidentales fomentan su uso, como el primer ministro australiano, Tony Abbot, que aconseja que solo se utilice dicho término. “Lo que no les gusta a ellos me atrae a mí”, ha dicho, y el Gobierno francés ha pedido a los medios de comunicación que utilicen exclusivamente Daesh como arma lingüística.

Islam y Modernidad: Reflexiones blasfemas

En Cultura política/Pensamiento/Religión por
Tiempo de lectura: 12 minutos

Más tarde o más temprano, cualquiera que entre a fondo en las Humanidades o se interese por comprender la actualidad más allá de las tertulias periodísticas, termina topándose con las grandes estrellas del pensamiento actual. Toda selección es subjetiva y discutible, pero con toda seguridad el filósofo esloveno Slavoj Žižek (1949) emergerá como una de esas figuras indispensables.

Salvo por extractos aislados, fragmentos citados en otras obras y entrevistas en diversos medios, no soy lector de Žižek, lo que significa que debería tomar prestada demasiada información para poder esbozar su perfil intelectual. Por esta razón, el comentario que propongo sobre esta última obra suya se centrará en el contenido de la misma, “descontextualizado” de la trayectoria de su autor. Con todo, de los datos que fácilmente se pueden recoger en la red, a partir de la lectura de este librito sí es fácil certificar algunas de sus señas de identidad, como son la aplicación de categorías del psicoanálisis lacaniano para el análisis cultural o la hibridación del mismo con la filosofía hegeliana. Ah, y que el tipo es un verdadero agitador, en el mejor y peor sentido de la palabra. Sigue leyendo

La polémica: ¿fanatismo o islamismo?

En Asuntos sociales/Internacional/Religión por
Tiempo de lectura: 5 minutos
Musulmán armado con la Shahada (“No hay más dios que el Dios, Muhammad es el mensajero del Dios”)

Muchos años de vida carga a su espalda la guerra santa en Oriente: los ataques de las células yihadistas en países arábigos se remontan muchos años atrás, y el mundo civilizado se acostumbró tiempo ha a titulares bélicos mensuales en las noticias. Boko Haram no es nada nuevo en África, ni IS en Asia: son dos caretas de una misma persona que ya es asesina multicentenaria.

Pero los sucesos de la Primavera Árabe que todos conocemos, en Libia con el ya olvidado Gadafi, en Túnez o en Siria, llamaron poderosamente la atención en “Occidente”. El ciudadano de a pie (de entre los ciudadanos informados) lo tomó como una revolución francesa a lo arábigo, y seguía las noticias con relativa atención. Y las grandes potencias industriales, movidas por intereses prioritariamente económicos, decidieron involucrarse en los conflictos, apoyando a los militantes de un signo y de otro (como Francia y Rusia). Al menos hasta que, en plena rebelión siríaca contra Bashar al-Asad, determinados medios de comunicación comenzaran a llamar la atención sobre la evidente participación de células terroristas como Al-Qaeda en el levantamiento popular. Y así sigue Siria, dividida entre dos tiranías, oprimida por derecha e izquierda.

El caso es que el Yihad volvió a los teleinformativos con inusitada fuerza, y las cuestiones fundamentalistas se hicieron su hueco en la mente colectiva. Pero no ha sido hasta hace unos meses, cuando se redoblaron las amenazas desde IS hacia Inglaterra, Francia, EEUU o España, una verdadera preocupación para el español medio. Y aun hoy, es una vaga idea que amenaza, pero que no se nota ni se siente, por lo que sólo es relevante mientras nuestro sujeto imaginario lee el periódico.

El caso es que ha resurgido con vigor en la sociedad desarrollada una pregunta clásica: ¿es esto el Islam? ¿Es religión, o es culto al mal? ¿Humaniza al hombre, o lo derruye y lo vuelve un monstruo?

Cuando se veía la situación afgana en la tele desde el sofá, era fácil despachar el problema con la todopoderosa remisión a “cuestiones de cultura“. “¡Ná, si es que estos árabes son unos burros!”, y a otra cosa mariposa. Pero cuando tantos periodistas compatriotas, o cercanos internacionales, pierden la vida delante de su propia cámara, o cuando el vecino del tercero que jugaba con el hijo de uno cuando eran pequeños viaja a combatir el Yihad, la cosa cambia y la anterior respuesta es fútil y desechable.

El Islam es una religión del libro. Esta expresión tiene un origen distinto, pero ha servido durante mucho tiempo como ataque contra las religiones, para mostrarlas como productos de fantasía y contrarios a toda razón, y así contrarios al hombre mismo. El creyente supuestamente tiene que seguir a rajatabla un precepto en un libro, por innumerables que sean los argumentos contrarios que se puedan levantar.

Muchos son los que han dicho que las principales religiones del libro son el judaísmo, el cristianismo y el Islam. A mi parecer, la frasecilla no es definitoria: es sólo una expresión descriptiva. El judaísmo actual en la mayor parte de las ocasiones se deja seducir por la exclusiva literalidad de la Torá, como lo prueban, entre otros muchos casos, las filacterias. Pero me parece muy simple aplicar la locución a la religión cristiana. Cierto es que algunas adulteradas formas de cristianismo, como la encabezada por Martín Lutero, se enfrentan a una Tradición que se remonta a las primeras comunidades cristianas y proclaman los imperios de la “sola fidei” y de la “sola Scriptura” (en las mismas palabras del teólogo alemán), eliminando toda referencia a la razón humana. Por lo que respecta a la Iglesia Católica, siempre se ha valorado la intervención activa de la razón en la comprensión de los textos bíblicos y del contenido de la revelación cristiana, destacando documentos modernos como Providentissimus Deus del Papa León XIII, Fides et ratio de san Juan Pablo II o Verbum Domini, de Benedicto XVI, la explicación oficial más cercana en el tiempo, en la que se llama la atención explícitamente sobre la “necesidad de trascender la <<letra>>” (VD 37 y 38).

La cuestión es que años luz separan catolicismo e Islam. Los musulmanes están obligados a la fe en el Alá de Mahoma a expensas de la razón y por encima de cualquier duda sobre cualquiera de las realidades relativas. De hecho, ni les está permitido: es un impío el que cuestione lo que ocurrió en aquel retiro del Profeta, que san Gabriel le entregó el Corán de parte del único Dios. Porque, así las cosas, el Corán se recibe como revelación para todos los tiempos por la comunidad musulmana… ¡Y quién se atreverá a llevar la contraria a Alá, el único Dios!

Pero en muchas ocasiones parece que Alá se contradice a sí mismo: por ejemplo, en el mismo Corán se ordena el combate para extender el nombre de Alá, degollar a los enemigos del Islam y guerrear contra judíos y cristianos, a no ser que pagaren tributo y se sometieren. Y en otros versículos del mismo libro sagrado se compara el asesinato con la incredulidad, uno de los peores pecados en que puede incurrir un musulmán.

Ante este dilema, la mayor parte de la histórica comunidad musulmana llevó su atenta mirada a la expresión coránica: “obedece a Dios y a su mensajero” (Corán 3, 32). Si era difícil escuchar a Dios, el obstáculo debía salvarse atendiendo a la santa vida del Profeta, y así se recopila la Sunna, una colección de dichos y hechos de Mahoma para una correcta interpretación del Corán. El problema es: ¿quién diantre interpreta a Mahoma?

Porque Mahoma fue un yihadista hasta las trancas. En el Islam, el Yihad es un concepto mucho más amplio que el de “guerra santa” que nosotros exclusivamente le atribuimos. Diferencian entre el Yihad menor y el Yihad mayor. El Yihad menor sería la acción externa dirigida a extender el Estado Islámico y el nombre de Alá, que en ocasiones deberá tomar la violencia como aliado (así, la “guerra santa” es una parte del Yihad menor), y el mayor constituye la conversión interna a Alá.

Pues bien: Mahoma debió ser “yihadista mayor” como nadie, no quiero ponerlo en duda. El caso es que también alzó sobre sí la espada en señal de lucha, también degolló y también predicó la violencia. Y señala cómo es posible llegar al Yihad mayor a través del menor, si bien el camino natural, también según su magisterio, debe ser el contrario.

La clave está en el carácter de lucha o de defensa de la fuerza ejercida. Pero, como dije antes, ¿quién interpreta a Mahoma? No es el uso de la razón lo que separa a un buen musulmán pacífico de un buen musulmán terrorista: es la interpretación del Yihad, del mandato de Alá de extender el Estado Islámico. Y repito: como la razón no importa en el universo coránico, sino la revelación de Alá por encima de todo, lo que nosotros condenamos como asesinato un estudioso neutral del Islam debiera atribuirlo a divergencias de interpretación. Fethullah Gülen, uno de los estudiosos más importantes del Islam y de mayor trascendencia a nivel internacional, atribuye el fundamentalismo no al contenido del Islam (del que dice que es contrario), sino a un fallo educativo en la estructura del mundo musulmán, y argumenta que la guerra de Mahoma era defensiva siempre frente al agresor, que amenazaba con la extinción de la Palabra de Alá. Pero, ¡quién sabe…! O si no que le pregunten a Bin Laden sobre pureza religiosa. ¿Cuál es, con Corán y Sunna en mano, la interpretación correcta del Islam? La cuestión es que sólo Alá lo sabe.

El mito del vampiro III: Los orígenes

En Democultura por
Tiempo de lectura: 10 minutos

En las pasadas entregas habíamos abordado la figura del vampiro desde la literatura, haciendo alusión a la obra que introduce al vampiro romántico en la era moderna, El Vampiro, de John W. Polidori, así como la obra cumbre de Bram Stoker, Drácula, no omitiendo a los reconocidos autores que, antes y después de Polidori, contribuyeron al desarrollo de la literatura vampírica.

En esta ocasión, continuaremos nuestro viaje adentrándonos en los orígenes mismos del mito vampírico, para tratar con ello de comprender la fascinación que el vampiro, esa expresión del arquetipo junguiano de La Sombra, ha causado en el ser humano desde tiempos quizás inmemoriales.

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Argelia y Sudán, ¿el renacer de la primavera árabe?

En Internacional por
Tiempo de lectura: 9 minutos

Sudán del Norte y Argelia se han convertido en los principales focos de cambio y revolución en el continente africano. El malestar económico, político y social ha llevado a las poblaciones argelina y sudanes a la calles, y ha puesto fin a los 30 años de Omar al-Bashir en Jartum y las dos décadas de Abdelaziz Bouteflika como presidente argelino.

Ahora queda un revuelo social lleno de incertidumbre, que recuerda en gran medida a los movimientos de la Primavera Árabe que agitó gran parte de la vertiente mediterránea del continente africano. Claudio Fontana entrevista a Francesco Strazzari, profesor de Relaciones Internacionales en la Escuela Superior Santa Ana de Pisa, para analizar la situación de estos países y qué podemos esperar de las revueltas.

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Ojos sin amargura

En Mundo por
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El padre Nasir tiene una sonrisa acogedora, hay algo en sus gestos que destila jovialidad. No se queja a pesar de que hemos acudido a la cita con una hora de retraso. Islamabad ha amanecido con un bochorno de lluvia. Nuestro conductor se ha retrasado y nosotros nos hemos retrasado grabando los rostros de un mercado que nos ha imantado. Las caras de Islamabad, la capital de Pakistán, se parecen muchas veces a las caras de la India, con mujeres engalanadas con los colores más bonitos del mundo. Pero en otras ocasiones se parecen a las caras de Afganistán, con el gesto severo de los pastunes, con sus gorros que parecen tartas de trapo, con sus barbas largas que quieren demostrar una gran piedad.

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Europa: gana la abstención

En Internacional por
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Un eurodiputado es un hombre o mujer, medio diputado. Lo esperable sería que su condición política, de alcance europeo, hiciera de estos políticos europeos unos representantes absolutamente imbricados en la representación de la opinión pública europea. Ésta es, hoy por hoy, inexistente, salvo quizá por los 20 millones de europeos que viven en otros países europeos distintos al suyo, los seguidores de la Champions y de Eurovisión.

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La pedagogía del desastre duradero

En Asuntos sociales por
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Según el Global Risks Report 2019 publicado por el Foro Económico Mundial, la Cuarta Revolución Industrial está marcada por una línea borrosa entre lo humano y lo tecnológico. En este marco, diversos fenómenos, como la crisis del 2008, los atentados terroristas o la gran oleada migratoria, han ido confluyendo en un punto que genera determinados posicionamientos ideológicos.

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Lugares remotos y mil maneras de viajar

En Democultura por
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“¿Qué contaré de nuevo, aún no conocido o no contado? No tengo nada especial que contar”. A mediados del siglo XIX, Fiodor Dostoyevski viajó por Europa con el objetivo de relatar la realidad vecina a sus conciudadanos rusos. El resultado fue ‘Apuntes de invierno sobre impresiones de verano‘ (1863), una crónica que, por la naturaleza e inquietudes del escritor, resultó un estudio psicológico de la sociedad europea de la época.

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Iglesia y política en la era Francisco [Parte III]: a la búsqueda de la legitimidad perdida

En Religión por
Papa Francisco
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Parece fuera de dudas que esta llamada papal a un nivel superior de compromiso político obedece a la voluntad de revertir la declinación de la influencia y la presencia de Iglesia en el mundo actual.

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El mito del vampiro II: Drácula

En Literatura por
Tiempo de lectura: 10 minutos

En la pasada entrega de esta serie, abordamos la creación del modelo del vampiro romántico en el imaginario de John William Polidori, cuyo Lord Ruthven se halla inseparablemente ligado a la figura de Lord Byron, producto de aquellas jornadas malditas en Villa Diodati, y a consecuencia del cual, el arquetipo del vampiro aristocrático y seductor permanecerá hondamente grabado en la cultura occidental.

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Mirada Grossman, vía Grossman

En Literatura por
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Días de furia. La transmisión en directo, a través de Facebook, de la matanza (casi 50 muertos) perpetrada en Nueva Zelanda por Brenton Tarrant, añade un plus de repugnante espectáculo al acto de terror. El terrorismo siempre fue un acto de propaganda. Ahora, el odio a los musulmanes puede convertirse en un diabólico vídeo, con aspecto de juego, en un mundo en el que cada vez es más difícil distinguir la realidad de lo virtual. Matanza islamofóbica cuando se cumplen ocho años de una guerra en Siria en la que el yihadismo del Daesh ha llevado a cabo genocidios sistemáticos. El mismo nihilismo con diversas máscaras. Voluntad de destrucción del otro y de uno mismo.

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Europa retratada

En Mundo por
Tiempo de lectura: 3 minutos

El Nuevo Mundo vuelve a ser estos días el espejo en el que se refleja el Viejo Mundo. La respuesta a la crisis de Venezuela y la posición ante Juan Guaidó retrata la situación de una Europa que está en vísperas de unas elecciones decisivas. Es muy probable que, si la “operación Guaidó” se hubiera retrasado algunos meses, con el nuevo Parlamento Europeo ya constituido, el respaldo a los venezolanos que se movilizan para recuperar su libertad no hubiera sido tan contundente como el obtenido la semana pasada (439 votos a favor –de los populares, socialistas y liberales– y 104 en contra). Antonio Tajani, presidente de la Cámara, era claro horas después de que los eurodiputados reconocieran al presidente interino: “hay países europeos a los que les falta coraje para defender la democracia”. La falta de coraje denunciada por Tajani, que ha provocado el retraso en el reconocimiento de España y la negativa de Italia, Grecia y Austria, salvo sorpresa, aumentará tras las elecciones de mayo con el incremento de representación de los populismos.

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Vaqueros y chilabas

En Mundo por
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Atrás quedó la época en la que se conocía de memoria la historia del vecino de al lado, las charlas en el rellano, los gritos en el patio de luces o el intercambio de ingredientes para salvar una receta. El individualismo parece haberse instalado entre la vida de uno y la del morador de la puerta contigua. Los trazos urbanos en las ampliaciones de las ciudades muestran cierto aislamiento y encierro.

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Un vistazo a la geopolítica actual

En Mundo por
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China hoy vive el menor ritmo de crecimiento de las últimas décadas y su voracidad económica, con el predador endeudamiento que genera, se resiente ante la guerra comercial con Estados Unidos. A la vez, aún carece, por prudencia y falta de fuerza, de una plataforma de bases militares en el extranjero para desarrollar una hegemonía plena a través del collar de perlas.

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Campos de estrellas

En Asuntos sociales por
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Es de noche. Un padre mira el cielo estrellado con su hija en el porche de su casa en Massachusetts. Los dos sonríen y la hija señala con el dedo Casiopea. La noche estrellada, la luz refulgente de miles de luciérnagas que quedaron pegadas en la gran red de arriba… De momento todo va bien. De repente, la mano del padre se desliza hacia lo que parece una pantalla que se interpone entre sus ojos y el cielo. Vaya. ¿Qué hace el padre con un Ipad en la mano? Parece que están viendo las estrellas a través de la pantalla del dispositivo electrónico. ¿De verdad era necesario?

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Política posmoderna y justicia clásica: a vueltas con el procés

En Cataluña por
Tiempo de lectura: 7 minutos

Ante los recientes acontecimientos judiciales relacionados con el inagotable procés, permítanme hacer una pequeña y nueva reflexión, pues uno mismo se encuentra abismado en un proceso interior del que espera ser indultado por alguna benévola divinidad. Sigue leyendo

Me desconecto, luego existo

En Distopía por
Tiempo de lectura: 4 minutos

“Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna, que tiene la entrada abierta, en toda su extensión, a la luz. En ella están desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, porque las cadenas les impiden girar en derredor la cabeza”.

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