Revista de actualidad, cultura y pensamiento

UserImg Search result

educación

149 result(s) found.

Pasolini: la educación y un sinceramiento necesario

En Asuntos sociales/Educación por

Se podría decir que había perdido la fe en Democresía. Tanto artículo rimbombante sobre política exterior me había desinflado hasta el suelo y cuando ya sólo esperaba morir y que recojan mis pedazos llega Luis Gonzalo Díez y arroja una bomba de sentido común sobre los alegres suicidas de la educación actual, pomposos adolescentes que con sus cátedras e informes pretenden adelantar el fin del mundo.

Espoleado por su valentía, me gustaría arremeter a mí también contra los PISA y los OCDE, los Bolonia y los profetas de las habilidades y competencias. La “memorística” y la “educación tradicional” son según los expertos estrategas de la educación, los más repugnantes enemigos de la innovación, la creatividad, el trabajo en equipo, la felicidad garantizada, la posibilidad de trabajar en Amazon, etc. Sigue leyendo

Sobre el poder en la modernidad y la posmodernidad

En Cultura política/Pensamiento por

La variedad es la vida; la uniformidad la muerte.

Benjamin Constant

Buenas nuevas: Homo Legens acaba de reeditar la obra Sobre el poder en la modernidad y la posmodernidad, de Javier Barraycoa. Se trata de un brillante trabajo de síntesis, donde su autor recorre la mayoría de las referencias notables y determinantes en la materia; logra trazar el recorrido del concepto de poder desde la modernidad y su necesario e inevitable desarrollo hasta nuestros días, poniendo siempre el punto sobre las íes. El valor de este ensayo reside, precisamente, en lograr describir trayectorias, movimientos, que nos han llevado a un panorama político y social tremendamente erosionado.

Sigue leyendo

Dos paradojas sobre la libertad: prohibiciones e identidad personal

En Cultura política por

Desde hace ya algunos siglos, mencionar el tema de la libertad es una forma casi segura de electrizar nuestros afectos, actos y pensamientos. En el discurso de muchos, además, es una auténtica palabra “talismán”, esto es, una palabra que parece condensar todo lo bueno de la vida humana. Su mera invocación suscita sentimientos positivos, aspiración a la justicia, emancipación personal o incluso ideales educativos. La usan todos los políticos de todos los colores y los anunciantes de todos los productos habidos y por haber. Nos emocionamos cuando William Wallace es ejecutado al grito de “¡libertad!” al final de Braveheart (…por más improbable que un escocés del siglo XIII muriera exclamando tal cosa). Nos posicionamos a favor o en contra cuando George W. Bush y sus aliados lanzaban la campaña de actividades contraterroristas en Oriente Medio, el Cuerno de África y otros lugares bautizada como “Operación libertad duradera” (…pero entendíamos bien el significado y propósito de la misión). O nos lanzamos a probar los patinetes Lime mientras la compañía dice que su propósito es “desbloquear la alegría y la libertad de la posibilidad” de recuperar el tiempo que perdemos en los atascos (…aunque no siempre sepamos qué hacer después).

Sigue leyendo

La caída de Roma y la caída de Occidente, ¿se repite la historia?

En Religión por

Quizá desde que Oswald Spengler publicara La decadencia de Occidente (Der Untergang des Abendlandes, 1918), existe una fácil tendencia a asumir que eso que llamamos Occidente está herido de muerte, sin remedio posible. Cuando, con los matices pertinentes, se acepta este pronóstico, lo que queda por discutir es qué habrá después y en qué momento nadie podrá negar que el cadáver hiede. Como el autor alemán basaba su ensayo en un análisis cíclico —amén de forzado— de la historia y de las civilizaciones, el paralelismo con la denominada caída de Roma es inevitable en cada reflexión sobre este tema. Sin embargo, cabría ser cautos, y plantearnos varias preguntas, antes de dar por sentado que nuestro mundo sucumbe mirándose en el espejo romano. La primera pregunta: ¿qué es Occidente? La segunda: ¿a qué nos referimos cuando hablamos de la “caída del Imperio Romano”?

Sigue leyendo

Delibes y el fin del mundo

En Democultura/Literatura por

Todo tiene un final. Los hombres mueren, aunque nieguen esa palabra; nadie se lleva la riqueza a la tumba, aunque se atesore con avaricia; la injusticia podría acabar si un pueblo se dedicaba a ello; e incluso la magia del progreso se agota cuando la contaminación ya no se puede esconder. Mueren los hombres, pero permanece el Hombre en sus dramas y sus esperanzas. La muerte era, para Miguel Delibes [1920-2010] el desenlace inevitable y no siempre justo de una vida no siempre vivida: “al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales”.

Sigue leyendo

¿Por qué lo llaman liberalismo?

En Cultura política por

Una de las características de los tiempos políticos actuales es la reformulación, al menos nominal, de los partidos. Las entidades que en su momento se hacían llamar “conservadoras” o “democristianas” llevan años oscilando entre la etiqueta “centro” o “centro derecha”, según el periodista con el que hable uno de sus representantes, o según la coyuntura que marquen las encuestas. En no pocas ocasiones, optan por asumir el letrero de “liberal”, a pesar de que se trate del mismo término que usan quienes aseguran ser el verdadero “centro”. En el caso de España, este idéntico traje es el que quieren lucir Partido Popular y Ciudadanos. E incluso varias corrientes dentro de Vox se asignan el derecho a emplear esta denominación de origen. De manera que, ¿cuál de los dos partidos, o cuál de los tres es el liberal? ¿O es que hay varias clases de liberales?

Sigue leyendo

Dos paradojas sobre la libertad: prohibiciones e identidad personal

En Pensamiento por

Desde hace ya algunos siglos, mencionar el tema de la libertad es una forma casi segura de electrizar nuestros afectos, actos y pensamientos. En el discurso de muchos, además, es una auténtica palabra “talismán, esto es, una palabra que parece condensar todo lo bueno de la vida humana. Su mera invocación suscita sentimientos positivos, aspiración a la justicia, emancipación personal o incluso ideales educativos. La usan todos los políticos de todos los colores y los anunciantes de todos los productos habidos y por haber. Nos emocionamos cuando William Wallace es ejecutado al grito de “¡libertad!al final de Braveheart (por más improbable que un escocés del siglo XIII muriera exclamando tal cosa). Nos posicionamos a favor o en contra cuando George W. Bush y sus aliados lanzaban la campaña de actividades contraterroristas en Oriente Medio, el Cuerno de África y otros lugares bautizada como Operación libertad duradera (pero entendíamos bien el significado y propósito de la misión). O nos lanzamos a probar los patinetes Lime mientras la compañía dice que su propósito es “desbloquear la alegría y la libertad de la posibilidad” de recuperar el tiempo que perdemos en los atascos (aunque no siempre sepamos qué hacer después).

Sigue leyendo

España ante el diván

En España por

En estos momentos es necesario en España un partido, o un movimiento, o que los partidos se centren en la cuestión social y en la cuestión medioambiental, así como en el avance del municipalismo (sin abandonar la conciencia de que el mundo se ha globalizado). Esto es poner a la persona en el centro, y no al dinero, a las leyes, a los valores.

Sigue leyendo

Houellebecq. Cuando la felicidad es una idea sin sentido

En Literatura por

“¿Era capaz de ser feliz en soledad? No lo creía. ¿Era capaz de ser feliz en general? Creo que es la clase de preguntas que más vale no hacerse” (Serotonina).

Sigue leyendo

En busca de confluencias

En España por
caminos confluencias

Afortunadamente la propuesta realizada por Vox en la precampaña electoral, para permitir un más fácil acceso a las armas de autodefensa personal, ha sido rechazada por la inmensa mayoría de la opinión publicada, queremos creer también que del público y por el resto de los partidos. Es un ejemplo extremo de creación de un conflicto artificial y de su utilización para captar la atención y ganar adeptos.

Sigue leyendo

Iglesia y política en la era Francisco [Parte III]: a la búsqueda de la legitimidad perdida

En Religión por
Papa Francisco

Parece fuera de dudas que esta llamada papal a un nivel superior de compromiso político obedece a la voluntad de revertir la declinación de la influencia y la presencia de Iglesia en el mundo actual.

Sigue leyendo

Todo o nada: la inmoralidad de la pureza

En Cultura política por

Hay un selecto grupo de personas que, en nombre de la pureza, y defendiendo grandes ideales, renuncia a cualquier contacto con la realidad política, prefieren destruir lo que hay antes que aceptar medirse con las imperfecciones de lo posible. Ya sea porque consideran impura la realidad, o porque la condenan sin remedio, el caso es que descartan cualquier intervención sobre las cosas, tal y como están. Siguiendo esta actitud fuerzan a la realidad a obedecer a ley del “todo o nada”.

Sigue leyendo

‘Comimos y bebimos’, donde habita la memoria feliz

En Gastronomía por

Y es que es de felicidad, más que de comida, de lo que trata este delicioso manual del escritor madrileño afincado en Londres. De comer y beber, en efecto, pero de comer y beber bien. Habrá comidas frugales, comidas opíparas, comidas rápidas, escuetas, ligeras o pesadas; pero todo buen comer sigue unas normas, un rito, que invita a un goce interior que va mucho más allá de lo físico.

Sigue leyendo

Iglesia y politíca en la era Francisco [Parte II]: el fin del mundo como banco de pruebas

En Religión por
Papa Francisco Obama

En el artículo anterior, a partir de la naturaleza política de la Iglesia y la cesura que existe -al menos desde los tiempos de la hegemonía liberal-democrática- entre su praxis política institucional y su discurso apolítico (o no-político), se señalaban variaciones notables en este sentido en la prédica del Papa Francisco, cuyo alcance y trascendencia son todavía difíciles de apreciar. Para ilustrar los efectos que podría tener esta nueva orientación de la Iglesia se mencionaron algunos fenómenos que parecen obedecer a ella.

Sigue leyendo

François Ozon: “Perdí la fe muy joven por falta de coherencia entre los Evangelios y la Iglesia”.

En Entrevistas por

Tras ganar el Gran Premio del Jurado en el Festival de Berlín, la película ‘Gracias a Dios‘ de François Ozon llega a las salas españolas el próximo 18 de abril. Lo hará no sin levantar ciertas asperezas en el seno de la iglesia gala y provocando la movilización del público – creyente y no-, cuya afluencia ya supera las 900.000 barbas en las salas de cine durante las últimas siete semanas.

Sigue leyendo

Un camino de Dolor y Gloria, por Pedro Almodóvar

En Cine por

Dolor y gloria no es una obra maestra. Pero es la película más cuajada y más notable que firma su autor desde la última que mereció tal calificación, Volver, hace ya trece años. Desde entonces, Pedro Almodóvar ha dirigido títulos fallidos – ‘Los abrazos rotos‘ -, interesantes – ‘La piel que habito‘ y ‘Julieta‘ – y directamente horribles – ‘Los amantes pasajeros‘ -. Cada uno era diferente del anterior, pero todos tenían algo en común: un aire postizo en diálogos y situaciones. ‘Dolor y gloria‘ confirma lo que antes era sólo una sospecha fundada: su director vive aislado de la realidad. Si ‘Volver‘ transmitía tanta autenticidad“mi Borja, que me lo han vuelto a apercibir de expulsión”– era por la influencia, reconocida por el propio Almodóvar, que en ella habían tenido sus hermanas.

Sigue leyendo

MELOPEA con Gregorio Luri: “El totalitarismo es el régimen que quiere controlar lo que puede ser capaz de expresarse”.

En Entrevistas por

“El conservadurismo tiene vigencia”. Esta máxima podría sintetizar un encuentro denso y sosegado con el filósofo Gregorio Luri, que fue el protagonista de la V Melopea Democresiana. Entre otros temas, el encuentro se centro en abordar el papel de la ideología conservadora en la actualidad.

Sigue leyendo

‘Esto es agua’, de David Foster Wallace

En Antropología filosófica por

Leer buenos libros es como conversar con las mejores mentes del pasado, o eso dicen que afirmaba Descartes. Vaya un tópico por delante, así, para empezar con buen pie, para que le dé un poco de brillo a las ideas propias que le siguen.

Y es que últimamente he estado leyendo un par de libros de una mente del pasado, aunque sea de un pasado reciente. Dice el autor que la amistad nace del sentimiento de “¿también tú?” que experimentamos frente a otro. Así que cuando, leyéndolo (o “conversando” con él), me asaltaba ese sentimiento, que iba acompañado de otro que decía “qué pena, me hubiera gustado conocerte”. Me quedan unos cuantos de sus libros por leer, para profundizar en esta nueva amistad.

Sigue leyendo

El «sistema de vigencias»: clave para comprender cualquier realidad social

En Dialogical Creativity/Pensamiento por

¿Por qué las organizaciones se resisten al cambio? ¿Por qué los jóvenes se rebelan contra lo establecido? ¿Por qué hay entornos en los que nos sentimos alienados? ¿Por qué hay lugares en los que nos sentimos proyectados? ¿Por qué es necesario eso que llamamos «proceso de socialización»? ¿Por qué en educación nos debatimos entre dejar florecer la personalidad del alumno o enseñarle, quiéralo o no, una serie de cosas que consideramos fundamentales?

Sigue leyendo

Una invitación a leer… mejor

En Democultura/Dialogical Creativity/Literatura por

«Si vale la pena leerlo, vale la pena leerlo dos veces» (p. 11). Los libros de invitación a la lectura son, por sí mismos, una paradoja. Como cuando el profesor recuerda en clase las bondades de asistir a clase; es decir, que se lo recuerda precisamente a los que asisten, y no a los que necesitan ese consejo. Sin embargo, en tiempos de crisis de asistencia y de lectores, el que alguien nos recuerde a los que asistimos y leemos el sentido de hacerlo resulta gratificante. Además, el título del libro pone la venda antes de hacerse la herida. No se trata ya sólo de leer… sino de leer… mejor.

Sigue leyendo

Ortodoxia chestertoniana para un mundo descreído

En Pensamiento por

Chesterton combate posturas como el materialismo radical de su época, que buscaba proclamar un verdadero pensamiento libre sin dogmas. Pero el precio de “destruir los muros que la religión protege contra el abismo” fue lanzar a un vacío escéptico que no libera, sino que deshumaniza. Este efecto paradójico se origina en el “diminuto círculo de racionalidad” en el que pretende situarnos tal doctrina, que acaba desembocando en una locura que suprime la capacidad intrínsecamente humana de soñar.

De esta forma, el misterio acaba situándose como el principio necesario para un verdadero pensamiento libre. Chesterton, como declarado racionalista, pero consciente de que esta es “una cuestión de fe en sí misma” en los grandes interrogantes, defiende una prudencia epistémica donde hay que aceptar convivir con los límites de la razón, independientemente de si los entendemos, en un saludable sentido común.

La pérdida del asombro

Sin perder su pragmatismo anglosajón, reivindica una actitud vital agradecida por gozar de la aventura del mundo real. Para ello necesita una ingenuidad infantil acompañada de humildad, constituyendo la capacidad del asombro. Esta tiene su referente en los cuentos de hadas, que son escritos por lo extraordinario y no al revés.

¿Quieres que podamos seguir haciendo más textos de este estilo? Entonces pincha o toca la imagen para suscribirte a nuestra newsletter

Los ruidos externos e internos provocados por la sobreestimulación y los reduccionismos a los que nos vemos continuamente sometidos, en esta sociedad líquida donde no paramos, parecen amenazar esta capacidad. La categoría del misterio que se va perdiendo hace que ya no nos parezca extraordinario algo como el amor que profesamos a nuestros seres queridos o el mundo que hay en cada persona, reducido por algunos a reacciones químicas y a etiquetas, respectivamente. Quizá no solo deberíamos poner de moda técnicas como el mindfulness sino también reflexiones semanales como el Sabat.

La cura de Chesterton para reeducar la mirada y poder disfrutar de la sorpresa, “el placer principal”, sería una “humildad que no duda de la verdad”. Porque los anhelos más profundos de nuestro ser, sin respuesta a las preguntas más radicales de la existencia, son susceptibles a la belleza y, por consecuencia, a aquella verdad.

“La filosofía moderna que cambia continuamente el ideal”, no puede encajar con la belleza con la que Chesterton interpreta la vida como una novela. Una novela que tiene un argumento basado en la esperanza de reformar el mundo mirado al Reino de Cristo, pese a poder desembocar en cualquier final debido al libre albedrío.

La pérdida de los ideales

Contra lo que le dijeron que ocurriría en su vida adulta, lo único que Chesterton dice que mantuvo de su juventud fueron sus ideales frente a la fe en la política práctica. Por eso dice que ya no cree en los liberales que al “rebelarse contra todo han perdido el derecho de rebelarse contra la nada”, en un libertinaje donde solo queda un pragmatismo. Así, el autor logra predecir el futuro vaciamiento filosófico de un neoliberalismo del que solo quedará un programa económico; del concepto de comunidad a un terreno del desempeño de la voluntad con la menor injerencia posible, que ya no dará ciudadanos, sino clientes “hechos a sí mismos”.

Si Chesterton estuviera hoy con nosotros, no sé si tendría simpatías con un polémico Daniel Bernabé, dentro de la crítica a la radicalización del individualismo que acabó resquebrajando elementos de unidad del demos como la clase trabajadora o la religión. Pero sí estoy seguro de que, contra una interpretación libertaria para eludir el pago de impuestos de “El buen samaritano” como la de Jan Narveson, Chesterton respondería con “El hijo pródigo”, defendiendo un compromiso no optativo de cara a quienes hay que proteger en la sociedad. Y aunque fueran responsables de su situación necesitada, abogaría por una institucionalización del perdón.

Chesterton aporta un gran revitalizante espiritual a través de su optimismo irracional en el que todos podemos ser el héroe de nuestra historia

Dentro de su particular definición de la democracia, la que incluye “escuchar las voces de los muertos”, el autor nos instaría a tener una mirada crítica respecto al pasado donde tuviéramos el coraje de asumirnos herederos de una tradición de la que podemos desechar ciertas actitudes, como la que se tiene en su época sobre la emancipación de la mujer, y nutrirnos de ciertos valores universalizables.

La bondad de este mundo, el ideal que defiende Chesterton desde su evolución espiritual, debería ser “sagradamente salvada como los objetos de la isla del tesoro”, ya que “nuestra excéntrica existencia debe una lealtad a este mundo sorprendente antes de preguntarnos si quiera si nos gusta”. Es precisamente en los momentos más deprimentes cuando no hay que abandonarlo. Y contra los “cultos al Dios interior”, ausentes de impulsos para la acción moral, a lo que están llamados todos los cristianos es a reconciliarse con el mundo, cambiándolo “poniendo más en las obras que en las palabras”, como diría San Ignacio.

Contra la idea del progreso inevitable, Chesterton defiende una “doctrina de la caída” que muestra, como “único dogma demostrable”, la imperfecta naturaleza humana. Aquí la Iglesia sería la verdadera maestra de la sospecha, sin estar exenta de esta condición. Como es consciente de lo rápido que puede corromperse el hombre, siempre estará atenta ante cualquier propuesta de mejora de forma revolucionaria, entendida como restauración del bien.

El autor deja al desnudo las incoherencias paradójicas del cristianismo, que requiere como condición para amar al prójimo estar separado para hacerlo libremente, situándonos en una cosmovisión donde lo natural es no encajar en un mundo que no se autoexplica, dejando espacio para amarlo y odiarlo con toda su potencia.

Sin caer en el discurso protagonizado por el Mr. Wonderful de turno, Chesterton aporta un gran revitalizante espiritual a través de su optimismo irracional en el que todos podemos ser el héroe de nuestra historia. Una gran historia como la de aquel Sam Sagaz que lucha por el bien de este mundo. Una historia donde se tiene esperanzas en causas comunes a todo ser humano, en un frágil equilibrio donde “necesitamos ser felices en esta tierra de maravillas sin encontrarnos simplemente cómodos siquiera una sola vez”.

¡Toca aquí para hacerte del Club Democresiano! Hay cosas bonicas
1 2 3 8
Ir al inicio